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martes, 31 de marzo de 2026

«TERRORISMO en TIEMPO REAL»: EL «PAYIN y su COMPA del CDS EXPLOTAN con TODO y TROCA en la MEXICO-PACHUCA»…version oficial todavía camina con muletas.


En la México-Pachuca, a la altura de Tecámac y con el AIFA como telón de fondo, una camioneta decidió estallar como si el país ya no soportara más simulaciones. El saldo fue el de siempre cuando la violencia se administra con desprecio institucional: dos hombres muertos, una zona acordonada y una explicación oficial que todavía camina con muletas.

La Fiscalía del Estado de México ya puso nombre y apellido a las víctimas: Humberto Rangel Muñoz y Francisco Efraín Beltrán de la Peña, alias “Payín”. Ambos eran originarios de Sinaloa y, según los primeros reportes, el vehículo habría salido del AIFA antes de que la explosión lo convirtiera en evidencia rodante de que el Edomex no necesita ficción para producir escenas de alto impacto.

Lo que se sabe

Las primeras indagatorias sostienen que el artefacto explosivo estaba dentro del vehículo y que la detonación ocurrió mientras la camioneta circulaba por la zona de Haciendas del Bosque. También se informó que no hay indicios de que alguien hubiera arrojado el explosivo desde el exterior, lo que abre una línea de investigación mucho más inquietante que el clásico cuento de “accidente” que luego la burocracia intenta vender como si fuera un trámite.

En los reportes periodísticos más recientes, “Payín” aparece no solo como víctima, sino como presunto operador criminal ligado al Cártel de Sinaloa, aunque eso sigue siendo parte de las versiones en desarrollo y no una resolución judicial. Es decir: todavía no hay sentencia, pero sí suficiente humo como para entender que aquí no estalló una camioneta cualquiera, sino una historia que conecta crimen organizado, movilidad aérea y una autopista convertida en escena de guerra.

El fondo del asunto

Lo verdaderamente grotesco no es solo la explosión, sino la normalización del paisaje. Que una unidad salga del AIFA y, minutos después, termine hecha chatarra humana en Tecámac dice mucho de la fragilidad de los corredores federales y de la facilidad con la que el crimen se mueve por donde el Estado presume control.

Y mientras las autoridades revisan peritajes, restos y rutas, el país vuelve a la misma pregunta de siempre: ¿fue un ajuste de cuentas, un traslado que salió mal o una operación que alguien quiso borrar con fuego? Por ahora, la única certeza es la más incómoda: en el Edomex, hasta una explosión necesita narrativa oficial para no parecer lo que realmente es.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

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