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miércoles, 17 de septiembre de 2025

«SHEINBAUM se BLINDA y SOCIEDAD se JODE»: «DIARIO ESPAÑOL le TUPE a BARRABASADA del GOBIERNO de MONTAR MAQUINARIA de PODER ABSOLUTO»…pretenden un país donde pertenecer a “la locomotora guinda” sea la única forma de vida, de ascenso y hasta de sobrevívencia.


El artículo «El Gobierno Supremo», publicado por el diario Español,El Pais, es un misil directo: acusa al gobierno de Claudia Sheinbaum (y, en extensión, al régimen morenista) de estar montando una maquinaria de poder absoluto que desprecia a la sociedad y solo se rinde homenaje a sí misma. La clave es la reforma a la ley de amparo: si pasa como está propuesta, el ciudadano quedará indefenso frente a los abusos del Estado, porque los jueces ya no podrán frenar decisiones del gobierno. En pocas palabras: el Ejecutivo se blinda, la sociedad se jode.

Ejes centrales del texto

  • El poder no se ejerce para el pueblo, sino sobre el pueblo.
  • El amparo, que históricamente ha sido el último recurso del ciudadano contra los abusos de autoridad, es desactivado en favor del “Supremo Gobierno”.
  • El oficialismo se burla de la congruencia: critica “sabadazos” judiciales, pero anuncia su plan en pleno puente patrio, reduciendo la política a un show de albazos y desprecio al debate.
  • Morena arma el paquete completo de control: ya tiene mayoría constitucional, jueces y magistrados colocados a modo, y ahora busca suprimir los mecanismos ciudadanos de defensa.

El trasfondo político

  • Sheinbaum reproduce la pulsión centralizadora de López Obrador: estatismo, recentralización y desaparición de organismos autónomos.
  • El oficialismo actúa como si fuera eterno, pero suprimir contrapesos es cavar su propia tumba: el día que dejen el poder, habrán puesto todas las armas en manos de sus enemigos.
  • La advertencia es brutal: el gobierno actual cree estar blindando su proyecto histórico, pero en realidad está generando un monstruo institucional que un adversario podrá usar, incluso, contra ellos mismos.

El mensaje sin maquillaje

  • Quiere un país donde pertenecer a “la locomotora guinda” sea la única forma de vida, de ascenso y hasta de sobrevivencia.
  • Reduce la democracia a la obediencia: o estás dentro, o enfrentas el olvido y la marginación.
  • Cancelar el amparo equivale a colocarle un bozal a la sociedad y darle un mazo al gobernante.
  • El poder no solo será omnímodo, será vengativo: un futuro presidente podrá aplastar a Sheinbaum y a su círculo con las mismas leyes que hoy impulsan.

El texto, en suma, dice que estamos frente a un gobierno ensimismado, que confunde centralismo con gobernabilidad y que hoy siembra un autoritarismo legalizado. Y que si no rectifica, se comerá a sí mismo con la misma furia con la que hoy devora a la sociedad.

Asi lo dice Salvador Camarena: 

El nuevo régimen conjuga el ejercicio del poder desde la asunción de que lo central no es la sociedad —o pueblo, como le llaman—, sino el aparato gubernamental. Este sabe qué le conviene a aquella. Y si esta discrepa, mala tarde, pues manda el Supremo Gobierno.

La más reciente de las medidas para galvanizar lo inapelable de la autoridad gubernamental es la iniciativa de ley de amparo que, en pocas palabras, dará al poder un instrumento para legitimar sus decisiones: los tribunales harán legal la indefensión de los ciudadanos.

Qué revelador que el movimiento que justificó (es un decir) la reforma judicial criticando “sabadazos” de jueces, ahora sorprenda mandando su propuesta de reforma a la ley de amparo en pleno puente patrio.

Más que una incongruencia, es un preámbulo: si la iniciativa implica amenazas a la capacidad de las personas para defenderse de actos de autoridad, eso sería el fondo, la forma de anunciarla, el puentezazo, evidencia el desdén a toda voz no obradorista.

Solo por si hiciera falta decirlo: una ley así (para más detalles leer, por ejemplo, a Luis Eliud Tapia Olivares en X @eliudtapia) cierra para Morena la pinza de control total dado que con los acordeones impusieron sus jueces, magistrados y ministros.

La mayoría constitucional con que cuenta el régimen prefigura una aprobación expedita de esta ley. Sin embargo, vale la pena plantear un escenario donde la presidenta Claudia Sheinbaum reevalúe el riesgo de quitar ese contrapeso legal que es el amparo.

No obvio, desde luego, el perfil estatista de la mandataria. Es una convencida de que el Estado debe tener el rol más que principal preponderante, en toda actividad pública. Su primer año de gobierno aporta demasiados ejemplos al respecto.

Aun así, a sabiendas de que la presidenta Sheinbaum tiene la pulsión centralizadora, conviene advertir una deriva perniciosa de lo que propone, una que quizá (solo es una posibilidad, así sea remota) no tenga debidamente aquilatada.

La presidenta actúa como si ella y su grupo (cualquier cosa que quiera decir esto último, y enseguida volveré a ello) fueran a quedarse para siempre en el poder. En la cúspide del poder, para ser más específicos.

Al suprimir leyes, órganos autónomos o reguladores de vocación nacional, instituidos pensando en el Estado más que en el Poder Ejecutivo, Morena pone todos los incentivos para que más pronto que tarde lo único que valga la pena sea estar a bordo del tren guinda.

Todo lo demás, cualquier cosa pública que esté fuera del oficialismo será, parafraseando a lo que se decía antes socarronamente, vivir en un tremendo error.

El cancelar otros espacios —o al volverse todo lo no gubernamental diminuto en términos de acceso a oportunidades de desarrollo, negocios o simplemente disfrute de derechos— desatará ambiciones con fuerzas desmedidas y riesgos nada desdeñables.

Porque lo único importante será incrustarse en el Supremo Gobierno; subirse a los carros arrastrados por una locomotora que no perderá nunca un juicio, ni atenderá reclamos, pues se abroga el interés legítimo de toda materia: ambiental, comunitaria, mercados, política…

En tal escenario, quien tenga el gobierno lo tiene todo; y quienes no, prácticamente nada; y encima quedarán completamente a merced del gobernante.

Si esta ley pasa como la quiere Claudia Sheinbaum, esta regalará a su sucesor, quien sea que resulte, un descomunal poder. Y ni ella misma estará a salvo de estropicios genéricos de ese eventual gobierno, o de revanchas específicas contra ella o los suyos.

Aquí vuelvo a lo de su grupo que adelanté líneas arriba: ¿Sheinbaum es consciente de que luego del 2030 no faltará quien quiera cobrarle —a ella, a sus colaboradores o a “su grupo”— asuntos donde, con razón o sin ella, otros sientan que la compañera presidenta no los defendió? ¿Consciente de que, en una palabra, estará en manos de quien para entonces ostente el bastón de mando del Supremo Gobierno?

Y todo ello sin decir que cuando Morena pierda el poder, sus adversarios tendrán el excesivo margen de maniobra que estos años los obradoristas se han ido otorgando a sí mismos. Por ello, no soltar el poder será cosa de vida o muerte para demasiados. Muy delicado.

El Supremo Gobierno podría devorar a sus creadores. No sería tan original ese libreto, lo raro es que lo sigan tan ciegamente.

Presidenta Sheinbaum, el anterior régimen aprendió que “lo que resiste apoya”. No deje a la sociedad sin canales para acotar al poder. Es, antes que nada, en beneficio de su administración, y un seguro de vida para su futuro político.

Con informacion: SALVADOR CAMARENA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

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