“Resulta que nos acabamos de enterar: la NASA se quedó corta y Elon Musk está temblando. En Veracruz, según la diputada local de Morena, Victoria Gutiérrez Pérez, ya se fabricó una nave espacial artesanal, levantada con puro ingenio jarocho, y lista para llevar café a Marte. No satélites, no investigación de astrofísica, nada de eso: lo importante, según ella, es que al espacio también llegue el ‘aroma’ del café veracruzano.
La próxima parada es clara: tacos de canasta en la Estación Espacial Internacional y una cumbia interplanetaria para saludar a los marcianos. ¡Quién necesita ciencia cuando tenemos aroma!”.
Ya mas en serio
El intento de la diputada por adornar un discurso con frases pintorescas no solo exhibe ignorancia, sino el desfase brutal entre la narrativa política y la realidad científica de México.
Mientras potencias como Estados Unidos, China, India y hasta Emiratos Árabes Unidos cuentan con programas espaciales robustos, con satélites, sondas y proyectos de exploración interplanetaria, México carece de una estrategia nacional seria en materia aeroespacial. La Agencia Espacial Mexicana (AEM), creada en 2010, ha tenido presupuestos simbólicos que apenas alcanzan proyectos educativos y colaborativos, muy lejos de la construcción de naves espaciales.
Para ponerlo en contexto:
- El presupuesto anual de la NASA supera los 25 mil millones de dólares.
- El de la Agencia Espacial Mexicana en 2024 fue inferior a 120 millones de pesos (menos de 7 millones de dólares).
- México no ha construido vehículos espaciales propios; nuestros pocos satélites se han hecho con colaboración extranjera y participación universitaria.
En estas condiciones, hablar de enviar café a Marte —cuando ni siquiera se asegura inversión sostenida en ciencia aplicada, tecnología de punta o investigación espacial— no es un gesto de optimismo ingenuo, sino un espejo de cuánto se trivializa la ciencia en el discurso político nacional Moreno.
Una comparación con una analogía valida
El fenómeno no es aislado. Así como en el crimen organizado, donde tras la captura o abatimiento de los grandes capos ascienden “halcones” o sicarios sin formación estratégica, más violentos, más burdos, en Morena se advierte un patrón equivalente: a medida que desfilan cuadros con experiencia limitada, los reemplazos provienen de estratos con menos preparación, menor visión y nulas credenciales técnicas.
Lo que en los cárteles se traduce en mayor violencia y caos, en la política nacional se convierte en improvisación legislativa, decisiones torpes e instituciones devaluadas. México no está conquistando Marte: apenas sobrevive a la infantilización de su clase política sin nivel,con cada vez menos clase y menos nivel.
Con informacion: @Jorgejogdl/

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