Visitanos tambien en:

miércoles, 17 de septiembre de 2025

«NAVEGA LENTO,QUISO VERSE RAPIDO y DECENTE»: «SECRETARIO de MARINA se SUBIO al MASTIL del ZOCALO para DISTRAER a los que OBSERVAN desde la COSTA»…con bitácora de navegación falsa y cargada de tormenta retórica.


En medio del escándalo por la red de contrabando internacional de combustible que involucra a mandos navales, ayer el Secretario de la Marina admitió públicamente, y dos años después, la corrupción en las aduanas.

«Fue muy duro aceptarlo, pero hubiera sido mucho más y absolutamente imperdonable callarlo. Así, el mal tuvo un fin determinante, en la Marina no encontró lugar ni abrigo. Fuimos nosotros mismos quienes dimos el golpe de timón»…Secretario de Marina Raymundo Pedro Morales Ángeles 

El Almirante Morales Ángeles se subió al mástil del Zócalo y, con voz de viejo piloto queriendo ocultar las vías de agua en su navío, proclamó que fue “la propia Marina la que dio el golpe de timón”. Pero cualquiera que conozca la mar sabe que ese barco llevaba meses haciendo agua por las bodegas del huachicol fiscal, y no por decisión de sus oficiales sino por los faros externos —periodistas, auditores, denuncias— que alumbraron la podredumbre en cubierta.

Habla de que “el mal tuvo un fin determinante” como si fuera una tormenta que la tripulación enfrentó con entereza, cuando en realidad lo que ocurrió fue encallamiento: las anclas del negocio sucio se hundieron en puertos navales, con oficiales cobrando peajes clandestinos mientras la tripulación miraba a otro lado o amarraba silencio.

Dice que fue mediante “sabiduría, humildad y congruencia” como pusieron todo “ante la ley”, pero esa carta de navegación es apócrifa: ante la conciencia pública nunca han puesto coordenadas claras, nunca han mostrado bitácoras, ninguna relación de capitanes defenestrados ni marineros castigados. Son palabras lanzadas al viento en altamar para distraer a quienes miran desde la costa.

La interrupción inesperada de su arenga, no prevista en los ensayos del desfile, fue un cabotaje político: colarse en plena línea del desfile patrio para ondear banderas blancas como si el barco hubiera sido saneado. Pero bajo cubierta, las maderas crujen, huele a combustible quemado y la bruma del encubrimiento sigue envolviendo las jarcias.

En vez de valentía marítima, el discurso fue mensaje de humo en plena calma chicha: un intento de simular que la nave sigue firme en el horizonte, cuando la brújula está desajustada y el timón, en manos de quienes permitieron al contrabando navegar impunemente durante años sin ser acosado por cañones ni corsarios de ley.

Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: