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martes, 17 de marzo de 2026

«POR QUÉ VA FRACASAR ?»: «CONFIRMAN DESIGNACION de GENERAL que SUSTITUYE OTRO REMOVIDO en MEDIO de la BATALLA y SIN CUMPLIR MISIÓN en SINALOA»…mismo infierno,misma receta,es iluso esperar resultado distinto.


El Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, formalizó la designación del General Brigadier Sinuhé Téllez López como nuevo secretario de Seguridad Pública estatal, en sustitución del también militar Óscar Rentería Schazarino que fue sustituido en medio de la batalla imparable contra dos facciones en abierta guerra del Cartel de Sinaloa.

En términos estrictamente militares, remover a un general “en medio de la batalla” casi nunca es un halago: suele significar que algo salió mal en lo operativo, en lo político… o en ambas cosas a la vez.

Por qué va fracasar ?

Está condenado al fracaso porque vuelven a mandar al mismo ejército a hacer de policía en el mismo infierno, con la misma receta que ya fracasó dos décadas seguidas, esperando milagros distintos.

Tres razones

Modelo repetido hasta el cansancio: en Sinaloa como en Mexico, llevan más de 18 años militarizando la seguridad, imponiendo jefes castrenses sobre policías locales sin profesionalizarlas ni depurarlas de fondo; los indicadores de violencia y desconfianza institucional siguen disparados, como advierte en informe Mexico Evalua.

Lógica de ocupación, no de policía: el militar está entrenado para neutralizar enemigos, no para construir proximidad, inteligencia comunitaria ni investigación; en contextos como Sinaloa, los despliegues castrenses han coincidido con más letalidad, abusos y nula reconstrucción de capacidades civiles.

El político, como el gobernador Rocha Moya, se lava las manos,la autoridad civil se refugia en el uniforme verde para evitar asumir costos, mientras la red politico-criminal y su arraigo económico‑social permanecen intactos; al final se quema otro mando militar, se rompe otra vez la cadena local y el control territorial sigue en manos del cártel.

Colofón en jerga: si llevas 18 años mandando coroneles y generales a apagar con granadas el incendio que tú mismo alimentas, el fracaso no es del último que llega al puesto, sino de quien insiste en usar al ejército como extinguidor de gasolina.

Quien es el General ?

Sinuhé Téllez López es un general brigadier de Estado Mayor con unos 35 años de carrera, perfilado como cuadro técnico‑académico “de confianza” de la Defensa,en el que no pensaron antes,que ya conoce el terreno y con seguridad a los dueños del terreno.

Currículum duro del “tercer general”

  • Ingreso al Heroico Colegio Militar el 1 de septiembre de 1991; egresó en 1994 como subteniente de Infantería.
  • Aproximadamente 35 años de servicio en las Fuerzas Armadas, con paso por mandos de sección, compañía y segundo comandante de batallón.
  • Comandante del 110 Batallón de Infantería, con sede en San Ignacio, con jurisdicción sobre Cosalá, Elota y San Ignacio (asumió el 21 de agosto de 2025).
  • Jefe de cuartel de la Novena Zona Militar en Culiacán entre 2005 y 2008, lo que le dio conocimiento operativo del terreno sinaloense, ,aunque a juzgar por el crecimiento del cartel hizo muy poco o no hizo nada.

Destinos, cargos y “tablero” donde ha jugado

  • Comandante de sección en el 33 Batallón de Infantería en Torreón, Coahuila.
  • Comandante de compañía en el 53 Batallón de Infantería en Tlaltenango, Zacatecas.
  • Segundo comandante en el 59 Batallón de Infantería en San Miguel de los Jagüeyes, Estado de México.
  • Jefe de la Mesa de Intersección Terrestre en la Sección Séptima de Operaciones contra el Narcotráfico del Estado Mayor Conjunto de Sedena.
  • Jefe de la Sección Tercera de Operaciones del cuartel general de la Quinta Región Militar, en La Mojonera, Jalisco.
  • Instructor en la Escuela Superior de Guerra.
  • Miembro de la ayudantía del secretario de la Defensa Nacional.
  • Comandante de la Policía Ministerial Militar.
  • Agregado militar en la embajada de México en Alemania.

Escolaridad y condecoraciones oficiales

  • Licenciatura en Administración Militar.
  • Maestría en Dirección Estratégica.
  • Maestría en Seguridad Nacional.
  • Se menciona además doctorado en Seguridad Pública y Ciencias Policiales y maestría en Derecho Procesal Penal acusatorio y oral en reseñas de redes oficiales.
  • Condecoraciones por perseverancia en distintas clases, mérito en la campaña contra el narcotráfico, servicio distinguido en la Legión de Honor y participación en el Plan DN‑III.

Cómo lo “vende” el parte oficial

  • El gobierno de Sinaloa lo presenta como militar en activo de larga trayectoria, con pleno conocimiento de Sinaloa por su paso como jefe de cuartel en la Novena Zona Militar y comandante del 110 Batallón.
  • Su nombramiento llega por recomendación directa del secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, igual que el de su antecesor: la línea es que el Alto Mando “presta” generales a la seguridad estatal.
  • La narrativa pública subraya coordinación con fuerzas federales y “continuidad” en la estrategia, justo en medio de la espiral de violencia posterior a la captura y traicion de Ismael “El Mayo” Zambada.

Fracaso tras fracaso

Un reportaje de «PROCESO» en 2017, ya documentaba la experiencia fallida de la militarización de la seguridad pública en México,luego de que en 2006 militares y marinos salieron a las calles bajo instrucciones presidenciales para combatir el crimen organizado.

El análisis señalaba que en ese momento del tiempo que pese a la presencia de militares en 26 entidades y la designación de altos mandos castrenses como secretarios estatales de seguridad pública, directores de policía municipales o jefes operativos, los resultados habian sido considerados “calamitosos” por las estadísticas oficiales y el Índice de Paz México 2017.

En los estados más afectados por la violencia, como Colima, Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa y Zacatecas, la seguridad pública ha estado bajo el mando de militares y, paradójicamente, es en esos mismos estados donde más ha empeorado la seguridad en los últimos años. 

De los 50 municipios más violentos del país en esa época, casi todos habian tenido en algún momento a militares al frente de la seguridad pública. Sin embargo, la presencia castrense no logró revertir la tendencia de inseguridad y, según el general retirado Sergio Aponte Polito, se trataba de una estrategia que debia terminar para que los gobiernos estatales asumieran la responsabilidad de capacitar y profesionalizar a sus policías civiles.

El artículo de PROCESO replicado en redes también destaca que la justificación oficial para la intervención militar habia sido el “fracaso de las policías”, pero reconoce que el propio personal castrense asignado a estas tareas no logró resultados satisfactorios,fueron en todos los casos,mediocres.

Aun hay mas

Otro articulo muy ilustrador fechado en 2015,de la periodista Isabel Arvide, especialista en temas del ejercito y desde su portal de «Estado Mayor», profundizó en el análisis de las razones por las que los militares fracasan cuando se les asigna funciones de policía en México, en contraste con casos de éxito internacional como el de Colombia.

Destaca que la diferencia fundamental radica en el manejo de la inteligencia y la investigación. En Colombia, el general Rosso Serrano, considerado el “mejor policía del mundo”, combatió la corrupción y apostó por la inteligencia como eje central para desarticular los grandes cárteles, incluso sin contar con tecnología avanzada. En México, en cambio, la estrategia ha carecido ,aunque la presumen,de este enfoque y ha sido marcada por la corrupción, incluso entre mandos militares que debían combatir al crimen organizado.

El artículo de Arvide puso como ejemplo el caso del coronel Martín Pérez Reséndiz, procesado penalmente por el levantamiento y asesinato de siete personas en Zacatecas. Este caso ilustra cómo la militarización puede derivar en abusos graves, cuando la línea entre lo profesional y lo personal se desdibuja y se pierde el respeto a los derechos humanos. El texto cuestiona la formación y el criterio de los militares asignados a tareas policiales, y señala que no siempre están preparados para actuar con apego a la legalidad y el respeto a la vida.

Otra reflexión relevante es que los militares están entrenados para enfrentar enemigos y proteger la patria, no para investigar delitos, mantener el orden público o garantizar derechos fundamentales. El artículo sugiere que la militarización de la seguridad pública, sin una estrategia clara de inteligencia y control de la corrupción, tiende a reproducir fracasos y a vulnerar los derechos de la población.

En síntesis, el texto enriquece el análisis al mostrar que la militarización de la Seguridad Publica no es una solución mágica y que, sin una estrategia integral y un enfoque en la inteligencia y la investigación, solo reproduce errores y agrava los problemas de seguridad y derechos humanos en México,que preludia otro fracaso en puerta.

Con informacion: NOROESTEEstado Mayor/PROCESO / ELNORTELOPEZ DORIGA/ CRONICA/

lunes, 16 de marzo de 2026

«YA NO QUIERE ser PRESIDENTA ?»:»MAGENTA PRESUME una SHEINBAUM MAS PREOCUPADA en en OBEDECER a AMLO y SOBREVIVIR POLITICAMENTE que GOBERNAR»…y eso equivale a un pais sin mandataria con «A».


El video de Codigo Magenta sin anestesia, presume: hay presidenta en la foto oficial, pero no en el timón. México tendría a una Sheinbaum más ocupada en obedecer al presidente de facto,Andres Manuel López Obrador y sobrevivir políticamente que en gobernar, y eso, para Magenta, equivale a un país sin presidenta

Asi lo dice MAGENTA:

Claudia Sheinbaum ya renunció a ser presidenta. Esta no es una afirmación en falso. La primera mujer en ocupar la poderosa silla del Palacio Nacional ya le cedió el mando de la nación a los militares y a los norteamericanos. Ella misma lo admitió.

Su declaración la hizo el pasado viernes  -y para la gran mayoría pasó inadvertida- cuando la inquilina de Palacio Nacional rechazó que ella haya dado la instrucción de detener al narcotraficante Nemesio Oseguera “El Mencho”. Su justificación fue decir que el capo tenía diversas órdenes de aprehensión derivadas de carpetas de investigación iniciadas por la Fiscalía General de la República. Y que por ello, debido a la peligrosidad de este personaje,  intervino la Secretaría de la Defensa. Es decir “yo ni las manos metí”.

Más explícita, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo: “… no es que alguien haya dado la orden: ‘ahora detengan a este, no’. Es parte de nuestro sistema jurídico. Son investigaciones de meses. No crean que de la noche a la mañana fue así, que alguien les dijo: ‘ahí está, vayan por él’, no. Son investigaciones”.

En pocas palabras, la dizque Fiscalía independiente, que preside su amiga morenista Ernestina Godoy, de pronto encuentra que hay que detener a “El Mencho” y no le avisa a la presidenta. La orden se va directo con el secretario de la Defensa, el general Ricardo Trevilla, y este, sin darle parte a quien por Ley es su Jefa Suprema, por el puro placer de dar cumplimiento a la orden de aprehensión se va por la captura y presunto abatimiento del capo.

Como Poncio Pilatos, la presidenta Claudia Sheinbaum “se lava las manos”. Primero, porque esa torcida explicación es su forma más barata de justificar que ella no hubiese sido enterada del operativo de Tapalpa, Jalisco, en los momentos en que estaba de gira por Coahuila. Con esa explicación de “yo no tengo por qué enterarme, ni doy la orden”, la presidenta Claudia Sheinbaum busca justificar que, tanto la Secretaría de la Defensa, como el Comando Norte de los Estados Unidos, le hayan madrugado y la hayan dejado fuera de la jugada.

Y se abre otro cuestionamiento. ¿Sería acaso que ella prefirió cerrar los ojos y no enterarse? Porque como cosa curiosa, desde que capturaron a Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ella no sólo no reclamó como un triunfo personal la captura -que es lo que haría cualquier mandatario- sino que viene negándose incluso a pronunciar el nombre del capo. ¿A qué le teme la presidenta Claudia Sheinbaum? Pareciera que está más preocupada porque el Cártel Jalisco Nueva Generación se convenza de que ella no fue quien ordenó la captura de “Míster Quién Sabe Cómo se Llama”, que en rendirle cuentas claras a los mexicanos o en admitir que el gobierno norteamericano, de la mano de su subalterno -el secretario de la Defensa- la ignoraron, sin consecuencias.

Cuánta diferencia -claro, porque no son iguales- contra la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, en la que el presidente Enrique Peña Nieto salió con todo su gabinete de Seguridad a anunciar el triunfo, citando al capo por su nombre en innumerables ocasiones y -lo más importante- diciendo con todas sus letras: “Yo di la orden” y presentando imágenes de la captura e ingreso al penal. ¿Alguien vio alguna foto de la captura o del supuesto cadáver de “El Mencho”?

Pero esta evasión en la captura de “El Mencho” sólo viene a confirmar lo que es, a todas luces, evidente. Quien gobierna en México ya no es la presidenta Claudia Sheinbaum. Serán los cárteles, como lo reitera una y otra vez el presidente Donald Trump. Será Andrés Manuel López Obrador, quien como presidente de facto -y temeroso de ser el próximo Nicolás Maduro- gira las órdenes desde Palenque. Serán los jefes del Comando Norte, que bajo advertencia y con el apoyo del Escudo de las Américas ya están listos para entrar a combatir, en directo, a los jefes del crimen organizado. Cualquiera puede invocar que gobierna México, menos ella.

Y eso se pone más que en evidencia no sólo por su desconocimiento del operativo de “El Mencho”, sino por la secuela de hechos que se vivieron en la última semana -del sábado 7 al sábado 14- y en los que está claro que quien detenta en su pecho la banda presidencial, en México, no es quien está ejerciendo el poder de facto.

De arranque, no fue invitada a integrarse al llamado Escudo de las Américas, esa operación orquestada por el presidente Donald Trump y en la que 17 presidentes latinoamericanos avalaron el uso de fuerzas militares para combatir el narcotráfico en el continente. Y el inquilino de la Casa Blanca fue tajante al sentenciar que México es el epicentro de ese problema. ¿Por qué, entonces, no invitar a la mandataria de nuestro país? Respuesta: porque no hay confianza.

Pero la presidenta Claudia Sheinbaum fabrica su propia versión. Y buscando salvar cara, dice que no fue convocada porque México ya tiene un acuerdo con Estados Unidos. Pero la realidad se encarga de desmentirla, cuando el pasado viernes se enfrascó en un debate con el presidente Donald Trump y ella acusó que el mandatario norteamericano está desinformado.

“A lo mejor no está muy bien informado, porque estamos trabajando con el gobierno de Estados Unidos para los temas de seguridad… pero hay una condición que siempre hemos puesto, porque podemos colaborar, trabajar juntos, pero hay algo por lo que hemos luchado toda nuestra vida, el pueblo de México: soberanía. Y esa no está a negociación”.

La respuesta del presidente Donald Trump fue frontal: “Me ofrecí a acabar con los cárteles en México, pero por alguna razón ella no lo quiere”. Así, o más claro. Es decir, “yo no acepto el apoyo norteamericano, yo no giré la orden de aprehensión e incluso me niego a pronunciar el nombre del capo capturado por quién sabe quién”. ¿Entonces?

Para cerrar la desafortunada racha que exhibe la debilidad de Claudia Sheinbaum, la Cámara de Diputados le planta un revés más al votarle en contra su Reforma Electoral. Aún con mayoría simple de sus partidarios morenistas, pero ya sin la Mayoría Calificada que alcanzaba con  el apoyo de sus partidos cómplices -el PT y el Partido Verde- la inquilina de Palacio Nacional falló en sacar adelante su propuesta. Ignoró la advertencia de sus operadores -como el jefe morenista Ricardo Monreal- que le habían alertado que no pasaría.

Frente a semejante descalabro, que mereció una llamada telefónica de regaño e indignación desde Palenque, la presidenta Claudia Sheinbaum quiso enmendar la plana anunciando una reforma “parchada”, un llamado “Plan B”. Se trata de una alternativa inconstitucional, pues se entromete en fijarles reglas a los Congresos estatales y a los cabildos municipales. Es decir, no pudo modificar lo federal, se va sobre “los chiquitos”, aunque la Ley no se lo permita. Triste ejercicio del “no poder”.

Captura y abatimiento de “El Mencho” sin ser informada “que yo no ordené”; no invitación al cónclave del Escudo de las Américas; confrontación reiterada con el presidente Donald Trump; y fracaso en la Reforma Electoral, todo en una semana, obligan a cuestionar: ¿Quién gobierna en México?

No tenemos una respuesta clara. Lo que sí sabemos es que, por ahora -y a menos que dé un golpe de timón- Claudia Sheinbaum no gobierna. En los hechos y en los decires, se ve claro que ella ya no quiere ser presidenta.

Con informacion: CODIGO MAGENTA/

«TRAGEDIA ECOLOGICA y OIDOS SORDOS»: «SIGUE la EMERGENCIA a MANO LIMPIA TRAS DERRAME DESATENDIDO por el DES_GOBIERNO en VERACRUZ»…pescadores del pueblo se quedaron sin trabajo, sin jaibas y sin camarón.


En Pajapan,Veracruz, el petróleo se pegó al agua, a los manglares y al plato vacío, pero al Gobierno nada se le pega: ni la culpa ni la vergüenza. La gente dejó de pescar de un día para otro, pero en Xalapa y en las oficinas de Pemex todo sigue en “modo comunicado”, esa realidad paralela donde la tragedia ya está “atendida”. Los pescadores se quedaron sin trabajo, sin jaibas y sin camarón, pero eso no sale en la foto oficial porque no luce en campaña.

El derrame ya no se ve, pero el cinismo sí: brilla, flota y apesta más que el chapopote en la laguna del Ostión.

Los oídos sordos oficiales

Las autoridades prohibieron la pesca y la venta de mariscos, pero no se les ocurrió prohibir la miseria que vino después. En la laguna hay bolas de chapopote; en la plaza, bolsas vacías sin dinero para la masa, y del lado del Gobierno no hay ni una bolsa de apoyo, ni siquiera para la foto piadosa. Mientras el crudo se mete hasta la bucana, el discurso oficial se queda en la orilla, donde el olor no llega y la conciencia tampoco.

La emergencia a mano limpia

Los pobladores están levantando petróleo como si fueran los peones de una empresa que nunca los contrató, con botas, bolsas y pulmones a cambio. El hidrocarburo se les pega a la piel y al futuro, mientras un experto de la UNAM advierte que respirar esos vapores puede causar daños neurológicos y en la piel, pero al parecer el riesgo sanitario solo existe si lo dice un boletín de prensa. La gente recoge chapopote sin equipo de protección, pero Pemex recoge pretextos con casco blanco y logo planchado.

Las bolsas llenas de crudo están tiradas “a tierra alta”, esperando a que alguien las retire, como si la contaminación también pudiera archivarse en un cajón burocrático. Lo que no se ve desde el escritorio es que lo más tóxico no es el petróleo, sino esta política de abandono: la comunidad limpia la laguna y el Gobierno limpia su imagen. En la superficie el agua parece tranquila, pero basta meter la mano para sacar petróleo del fondo, igualito que con el discurso oficial: rasca tantito y sale la mentira.

La veda que no aplica arriba

La veda es dura y sin fecha: no hay pesca, no hay venta, no hay dinero, pero claro, no hay problemas… según los oídos sordos de la gobernadora. Madres solteras, viudas, vendedores de mariscos y campesinos se quedan sin ingreso y sin un solo apoyo, mientras el Gobierno presume que “ha ayudado a todos los afectados”. En Pajapan el mercado está seco, pero en la narrativa oficial todo está “bajo control”; la única cosa verdaderamente controlada aquí es la empatía.

Un especialista advierte que la pesquería no se va a recuperar pronto y que pueden pasar meses antes de que los alimentos del mar sean seguros, pero en el discurso político el derrame ya casi es historia superada. La desconfianza también contamina: a una vendedora que ofrece camarón congelado la gente le pregunta de dónde viene, y aunque explique que no es de la laguna, ya nadie le cree. El petróleo envenena el agua; el abandono envenena la relación con el Estado, que solo aparece para desmentir, nunca para responder.

Pemex, la mancha que habla

Los pescadores señalan lo obvio: el derrame les destrozó la chamba y la empresa “de ellos” está perfecta, la que se chingó fue la de la gente. Pemex se deslinda del origen del derrame pero presume que ha ofrecido ayuda “aunque no es responsable”, el clásico acto de magia corporativa donde la mancha en la playa no tiene dueño. La gobernadora no quiere reconocer los daños, pero los daños ya reconocieron a la comunidad: les vaciaron el bolsillo, la mesa y el futuro inmediato.

En el papel, Gobierno y Pemex han limpiado y apoyado; en Pajapan, los habitantes siguen raspando petróleo del fondo del mar y de la orilla de su propia paciencia. En el discurso, la tragedia está atendida; en la laguna, el chapopote sigue pegado a los cangrejos, a las redes, a la arena y a la garganta de quienes ya están hartos. Los oídos sordos del Gobierno son el verdadero derrame: todo lo que tocan lo vuelven invisible, hasta que el veneno llega a la mesa… y ya no haya manera de ocultar el sabor.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/BEATRIZ GUILLEN/

«YA NO es ESTADO FALLIDO,es EXITO ROTUNDO»: «ACLED UBICA a MEXICO como MAS PELIGROSO del PLANETA para VIVIR,GOBERNAR o SIMPLEMENTE PASAR por AHÍ»…un pais sin guerra formal que supera varias guerras.


De acuerdo con ACLED, se infiere que México ya no es “Estado fallido”: es un éxito rotundo… pero del crimen organizado, que logró convertir a un país sin guerra declarada en el escenario más peligroso del planeta para vivir, gobernar y simplemente pasar por ahí.

Qué es ACLED

ACLED es una organización internacional especializada en ponerle números, coordenadas y fecha a la violencia política y a las protestas en todo el mundo.

  • Sus siglas significan Armed Conflict Location & Event Data: registran, evento por evento, dónde, cuándo y qué tipo de violencia ocurre (ataques armados, explosiones, asesinatos políticos, protestas, represión, etc.).
  • Es un proyecto nacido en 2005 como iniciativa académica de la politóloga Clionadh Raleigh y hoy opera como organización sin fines de lucro registrada en Estados Unidos.

Qué hace y por qué importa

  • Produce una base de datos global en tiempo (casi) real sobre violencia y protesta que cubre prácticamente todos los países y territorios del mundo, con equipos que recaban información en más de 100 idiomas.
  • Sus datos los usan ONU, Banco Mundial, OTAN, agencias humanitarias y ONG para análisis de riesgo, alertas tempranas, diseño de programas y también medios y periodistas para darle sustento empírico a lo que, en el terreno, se ve como guerra no declarada.

El país sin guerra que supera a varias guerras

ACLED coloca a México en el nivel “extremo” de violencia, codeándose con Palestina, Siria, Myanmar, Nigeria, Sudán, Haití y compañía, con la pequeña diferencia de que esos países tienen conflictos armados formales.

En el Índice de Conflictos, México aparece en el cuarto lugar mundial en peligrosidad general, solo detrás de Palestina, Myanmar y Siria, lo que lo convierte en el país más peligroso del mundo sin guerra regular.

La radiografía de ACLED es precisa y demoledora: violencia “extrema”, altísima incidencia de violencia política y un mapa nacional donde el problema no es un foco rojo, sino el tapiz completo.

Entre diciembre de 2024 y finales de noviembre de 2025, se registraron más de 8 mil eventos de violencia política en México, un volumen digno de zona de conflicto formal.

Letalidad, territorio y civiles: todo mal

El informe desmenuza la cosa con cuatro indicadores: letalidad, peligro para civiles, difusión geográfica y número de grupos armados; en casi todos, México está en el Olimpo de la desgracia.

En letalidad de la violencia, el país se ubica en el top 10 mundial, por debajo de Ucrania, Sudán, Palestina, Myanmar, Nigeria, Somalia y Siria, es decir, al nivel de países con guerras abiertas… pero aquí te dicen que “vamos bien”.

En difusión geográfica, que mide qué proporción del territorio vive violencia, México se trepa al segundo lugar mundial, solo superado por Palestina, lo que implica que esto ya no es “un problema de algunas regiones”, sino un ecosistema nacional.

Y en fragmentación —el número de grupos armados operando— México está en el tercer lugar, detrás de Myanmar e India, lo que significa un menú amplio de actores violentos: cárteles, células, milicias privadas, bandas locales y todo el ecosistema de franquicias criminales.

La única categoría donde México “baja tantito” del top 10 es en peligrosidad directa para civiles, donde se ubica alrededor del lugar 16, pero eso no es un consuelo, sino un matiz: el problema no es que haya pocos civiles atacados, sino que el resto de la violencia es tan masiva que esa cifra se diluye en el desastre general.

ACLED y otros reportes apuntan que en 2025 se contabilizaron más de 72 mil eventos de violencia letal y más de 240 mil muertes a nivel global, con México como uno de los epicentros más activos de esa estadística.

Gobierno con “poder pero sin control”

ACLED no se anda por las ramas: el Estado mexicano tiene el poder, pero no el control del territorio; la autoridad formal existe, pero no manda, negocia, tolera o simplemente mira a otro lado.

La violencia criminal se vuelve la variable clave para entender por qué México está en la misma conversación que Palestina o Ucrania sin tener, sobre el papel, una guerra regular: lo nuestro no es conflicto armado declarado, es colapso gestionado en modo rutina.

La analista de ACLED, Sandra Pellegrini, advierte además que la presión del gobierno de Donald Trump sobre los países de la región para endurecer agendas de seguridad puede terminar empujando respuestas estatales más militarizadas e indiscriminadas, o sea, más gasolina al incendio.

Mientras tanto, los grupos criminales se adaptan: cambian rutas de tráfico, diversifican delitos, se mueven de lo marítimo a lo aéreo, y perfeccionan juguetes como drones con explosivos para atacar fuerzas de seguridad y, de paso, a cualquiera que estorbe.

México como modelo de lo que no hacer

Con estos números, México queda instalado como advertencia global: un país que demuestra que puedes parecer democracia electoral, organizar Mundial y elecciones, mientras escalas al top 5 de los lugares más peligrosos del planeta.

El mensaje del índice de ACLED y de cobertura internacional es claro: la combinación de crimen organizado, fragmentación de actores armados, militarización desordenada y gobiernos más preocupados por la narrativa que por el territorio produce exactamente esto.

Ecuador y Brasil aparecen también en la lista de países con violencia “extrema”, pero México juega en otra liga por la extensión geográfica del conflicto y la cantidad de grupos armados; somos el ejemplo práctico de cómo normalizar lo inaceptable.

No hay guerra declarada, no hay parte oficial de “frente oriental” o “frente occidental”, pero hay ejecuciones, desapariciones,extorsiones a nivel industrial violencia política y control territorial criminal suficiente para que un índice global te coloque hombro con hombro con Palestina, Siria y Myanmar.

Con informacion: LASILLAROTAACLED/