Tijuana amaneció con “nota de voz” del narco: tres hombres torturados, amarrados y tirados dentro de una Blazer roja en la colonia El Roble, justo donde el Camino a Valle de las Palmas se cruza con la calle Bayas. No fue accidente, fue entrega programada con dirección y todo, para que ninguna corporación se perdiera en el Waze de la impunidad.
Las cartulinas amarillas funcionan como boletín oficial del crimen organizado: dirigidas a “Laura”, “Barbas”, “Goku” y “300”, dejan claro que la disputa no es filosófica, es por el peaje de las rutas entre el este de Tijuana y Tecate. “Aquí está tu gente, Tecate y Valle de las Palmas tienen dueño”, sentencia el “Profeta”, como si estuviera notificando cambio de administración en un parque industrial y no la ejecución de tres hombres sin nombre, enviados directo del anonimato al SEMEFO.

El detalle fino de la jornada: uno de los cadáveres trae escrita en el pecho una leyenda burlona contra el famoso “Compadre 300”, porque en esta guerra la tortura se combina con texto de sarcasmo homicida. En la lógica del CJNG, nada de matar inocentes, solo rivales maniatados, golpeados y abandonados al amanecer, eso sí, con mensaje motivacional para que “02” y su gente sigan mandando “pollitos de colores” y “aparatos”.
La escena se completa con el ritual burocrático de siempre: FGE levantando indicios, asegurando la camioneta y prometiendo análisis de huellas y material biológico, como si alguna vez eso hubiera estorbado al negocio del trasiego.
Las víctimas siguen en calidad de desconocidas, pero sus verdugos ya firmaron con marca registrada y slogan territorial, dejando claro que en el corredor Tijuana–Tecate la única autoridad que madruga es la que deja cuerpos en la banqueta y amenazas en cartulina fosforescente.
Con informacion: MEDIOS/REDES/

A la mencha y todas sus lame huevos le gustan los tacos de verga.
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