El diputado de Morena Ernesto Prieto Gallardo respondió en redes a los señalamientos que lo acusan de haber obsequiado una lujosa camioneta a su novia a decir de las redes, de origen Venezolano, pese a su condición de presunto deudor alimentario.
Lo hizo con un video y un comunicado con membrete oficial, donde se aventó un berrinche y, de paso, dejó claro que la única “4T” que le interesa es la Infiniti QX50, con moño rojo y bandera Venezolana en el cofre.
La nave y la novela
Ahí está la camioneta: Infiniti QX50, blanca, con frente de tiburón de agencia y rayas tricolor que parecen más campaña de turismo caribeño que austeridad republicana.
No es “el coche de la lucha social”, es la troca premium que cualquiera reconoce como juguete caro para presumir en sus historias de Whatsapp, no como herramienta de trabajo de un representante popular, humanista y trasformador.
La colombiana al lado de la nave no desentona: outfit de influencer, pose de showroom y vibra de “este legislador sí cumple… pero con la agencia”.
El cuadro completo no dice “diputado del pueblo”, dice “patrocinador oficial de la vida aspiracional latinoamericana, pagada en efectivo y justificada con discursos de transformación”.
El comunicado llorón
En su texto Prieto jura que todo es una “campaña coordinada” porque se atrevió a señalar vínculos de huachicol fiscal y combustibles; nada nuevo: el clásico “me atacan porque les pego donde duele”, mientras estaciona la Infiniti en la cochera del discurso moral.
Remata denunciando “calumnia y desinformación”, pero en el mismo documento confiesa que la camioneta Infiniti QX50 la compró en septiembre de 2024 por 893,751 pesos, como si casi 900 mil en lujo fueran una anécdota menor en la vida del representante austero.
Lo más divertido: se indigna porque en X el dineros empresario Ricardo Salinas pliego le dijo BMW y él corrige, ofendido, que es Infiniti, Infiniti, no BMW, como si el problema fuera la marca y no el mensaje que manda el legislador que predica contra los privilegios mientras calibran la suspensión de su SUV.
Su nivel de debate es tan profundo que la discusión política se convierte en cata de marcas: “primero busque la información correcta y luego hablamos de cifras”, dice afrentoso, pero la cifra que importa es la del valor de la congruencia, no la de la agencia que le imprimió la factura.
El reto y la incongruencia
Se puso digno y lanza reto: que comprueben que es deudor alimentario o corrupto y él renuncia a la carrera política; la épica del mártir con factura de Infiniti adjunta, como si la austeridad se midiera en caballos de fuerza.
Luego exige que Salinas pague los 51 mil millones al SAT y condone las deudas de Elektra, mientras él presume una camioneta que cualquiera de sus deudores jamás podría pagar ni en abonos chiquitos, montado en el discurso y en una nave de usura simbólica.
En su tercer “castigo” se pone creativo: le pide que se ponga un collar que diga “la perrita de Trump” y lo suba a redes, mientras él ya montó su propia película: diputado “rebelde”, novia extranjera y camioneta de lujo, todo pagado con la narrativa de la transformación que supuestamente no tiene nada de fifí y que defiende tanto la científica que iba llegar y…nunca llegó.
Al final, Prieto no desmiente la foto ni la camioneta, sólo intenta convertir su propia ostentación en bandera moral: el problema no es que tenga una Infiniti con moño, es que pretenda que esa nave puede pasar como vehículo oficial de la 4T sin que el público note el lujo bajo el discurso.
Y para rematar el cuadro: no es cualquier “camionetita”, es un portento tecnológico vestido de revolución.
La Infiniti QX50 viene cargada de asistencias de manejo, sensores por todos lados, tablero digital y sistemas de seguridad que parecen más diseñados para esquivar la austeridad que para evitar choques.

Tiene motor turbo de alta respuesta, modos de manejo que van del “pobrecito pueblo” al “líder mundial” y una suspensión que hace que cualquier bache se sienta como foro de debate cómodo.
Entre pantallas táctiles, conectividad total y sonido envolvente, la nave está más lista para playlist de reguetón y discursos épicos que para recorrer terracería con la base que dice representar.
Con información: @JorgeGoddl/ @Neto_prieto/










