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domingo, 16 de abril de 2017

MILITARES "HACIENDOLE al POLICIA",10 AÑOS de ROTUNDOS FRACASOS...una guerra que no acaba,una contienda fracasada.


Hace poco más de 10 años militares y marinos salieron a las calles a combatir al crimen organizado por instrucciones presidenciales. Hoy están en 26 entidades; algunos altos mandos castrenses incluso han sido secretarios estatales de seguridad pública, pero los resultados han sido calamitosos, 
según las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del Índice de Paz México 2017. Ante esta realidad, el general en retiro Sergio Aponte Polito exige que los militares regresen a los cuarteles y que los gobiernos estatales capaciten a sus cuerpos policiacos.
De manera paralela a sus operaciones abiertas de combate a la delincuencia, el Ejército y la Marina han ocupado cada vez más espacios como jefes policiales en todo el país. Prácticamente no hay estado de la República intocado en la última década por soldados o marinos en tareas de seguridad pública vestidos de civil.
Al tiempo que en 2006 el entonces presidente Felipe Calderón ordenó a las tropas que salieran a las calles para combatir a la delincuencia organizada, jefes y oficiales de las dos fuerzas han cambiado el uniforme militar por el de policías al ser designados como secretarios de seguridad pública estatales, directores de policía municipales, subdirectores o jefes operativos en ambos niveles de gobierno.
De acuerdo con una revisión hecha por Proceso entre ese año y 2016, sólo seis estados quedaron fuera del control de los militares como encargados de la seguridad pública, aunque su presencia en municipios de esas mismas entidades fue constante.
En esa década, más allá de sus operaciones castrenses, el Ejército y la Marina han enviado a sus hombres a 26 estados de la República para dirigir a las policías estatales en distintos momentos.
Más significativa aun es su presencia en las policías municipales. De los 50 municipios más violentos registrados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), casi todos, en algún momento, han tenido a militares como responsables de la seguridad pública.
Hoy, más de una tercera parte de las entidades está en manos de militares como secretarios estatales de seguridad pública, incluidos Colima, Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa y Zacatecas. De acuerdo con el Índice de Paz México 2017, dado a conocer el martes 4 por el Instituto para la Economía y la Paz, es en esos estados donde más se ha deteriorado la seguridad en los últimos seis años.
Un caso sobresaliente es el de Nayarit, donde un general ha estado al frente de la seguridad pública durante el gobierno de Roberto Sandoval. El general de brigada retirado Jorge Alonso Campos Huerta coincidió durante cinco años como secretario de seguridad pública con el exfiscal del estado, Édgar Veytia, detenido el pasado 30 de marzo en San Diego, California, bajo cargos de narcotráfico.
Mandos militares en funciones de policía civil también están o han estado al frente de municipios con los índices más altos de inseguridad para las personas en México, como Acapulco, Tijuana, Culiacán, Ciudad Juárez, Ecatepec, Ciudad Victoria, Chilpancingo, Manzanillo e Iguala, según las cifras del SNSP.
Policías fallidas
El Ejército y la Marina han enviado desde generales y almirantes para dirigir a miles de policías en todo el territorio. Los de mayor rango se convierten en jefes policiales una vez que pasan a retiro, recomendados a gobernadores y presidentes municipales por los altos mandos de las Fuerzas Armadas. Otros jefes castrenses han hecho paréntesis en su carrera militar al obtener licencia temporal para ser policías.
Los hay desde experimentados como comandantes de regiones o zonas militares y navales, graduados en seguridad nacional de las escuelas del Ejército y la Marina o capacitados en Estados Unidos en tareas de fuerzas especiales, hasta generales con carrera más administrativa que operativa.
Los titulares de ambas instituciones son quienes autorizan a los militares en retiro o próximos a retirarse para que ocupen cargos de seguridad pública, y es el presidente de la República el que da luz verde a esa participación, explica a Proceso el general retirado Sergio Aponte Polito, quien como militar en activo ha denunciado públicamente la protección política y policial a la delincuencia.
Pese a la marcada presencia de militares como jefes de policía en todo el país, el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el general de división Salvador Cienfuegos Zepeda, y el de Marina, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, han reiterado que la participación de personal castrense en funciones de seguridad pública se debe al fracaso de las policías.
La más reciente declaración pública en ese sentido fue la del almirante Soberón Sanz, el pasado 27 de marzo, en el Estado de México, una de las entidades con mayor incidencia delictiva del país, según las cifras de enero y febrero de este año reportadas por el SNSP.
El Estado debe proporcionar seguridad a sus ciudadanos. Por eso el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México han sido convocados para hacer labores de seguridad pública. Pero también, “hay que decirlo, debido a que en muchos estados los cuerpos de policía se han visto rebasados”, afirmó.
El general Cienfuegos ha sido más reiterativo durante sus intervenciones públicas de promoción de la Ley de Seguridad Interior que ansían los mandos militares.
“Al Ejército, la Fuerza Aérea y Marina Armada de México les gustaría que la policía tuviera un plazo para empezar a cumplir con su deber y que las tropas regresen a los cuarteles. Pero ante el incumplimiento de la ley, los soldados y marinos deben seguir en las calles; por ello la exigencia de un marco legal que regule sus actividades”, declaró el 8 de diciembre pasado.
Lo que ni el general Cienfuegos ni el almirante Soberón mencionan es que el fracaso de las policías alcanza a los militares que han sido secretarios estatales de Seguridad Pública, directores municipales y jefes operativos en estados y municipios, con el consentimiento de los mandos del Ejército y de la Marina.
Cifras fatídicas
De acuerdo con la revisión hecha por este semanario, 11 de las 32 entidades del país tienen a marinos o soldados como jefes de la policía: Aguascalientes, Colima, Guerrero, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas, Yucatán y Zacatecas.
De ellos, Colima, Guerrero, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas han figurado entre los estados más inseguros, según los datos de incidencia delictiva del propio SNSP. Junto a Nayarit, esas entidades han tenido a jefes militares por años.
Además está el caso de Quintana Roo, que desde septiembre pasado, cuando asumió el gobierno Carlos Joaquín González, creó una coordinación de Seguridad Pública, la cual se encuentra en manos del general Eduardo Bahena Pineda, exsecretario de Seguridad Pública de Aguascalientes, quien está por encima del mando civil.
El más llamativo caso es el de Guerrero, que además de tener desde hace lustros jefes policiales estatales y municipales de origen castrense, es el único estado del país con dos regiones militares. Desde el combate a la guerrilla en los años sesenta y setenta ha sido la entidad con más presencia de soldados en el país y ahora tiene una creciente participación de los marinos en el combate a la delincuencia organizada.
Otro ejemplo es el de Colima, donde en años recientes la seguridad pública ha estado en manos de la Marina y que desde el sexenio pasado se mantiene como uno de los estados más violentos del país.
En una situación similar está Veracruz, que ha tenido a militares como encargados de la seguridad pública estatal y municipal, además de que la Marina está a cargo de la Policía Naval, desplegada en el Puerto de Veracruz y los municipios conurbados Boca del Río y Medellín, y que opera también en el sur del estado: Coatzacoalcos, Minatitlán, Nanchital, Cosoleacaque y Acayucan.
En Boca del Río, el director de Seguridad Ciudadana es el excomandante de la Sexta Región Militar, el general Martín Cordero Luqueño, quien el jueves 6 fue secuestrado durante unas horas por un grupo armado en ese municipio, cuyo alcalde es Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del actual gobernador Miguel Ángel Yunes Linares. Como comandante de la Sexta Región Militar, Cordero Luqueño tuvo el mando en Veracruz, Puebla y Tlaxcala.
Aguascalientes no ha dejado de tener a militares como secretarios de seguridad pública desde 2006, aunque es uno de los estados que históricamente ha tenido bajos índices de inseguridad y violencia.
En el caso de Sinaloa, con la llegada del gobierno de Quirino Ordaz Coppel el 31 de diciembre de 2016, la seguridad del estado fue entregada prácticamente a los militares. Quedó al mando de ella el general Genaro Robles Casillas, subjefe administrativo y de Logística del Estado Mayor de la Defensa Nacional en el anterior sexenio, cuando el titular de la Sedena era el general Guillermo Galván Galván, ahora en retiro.
Lo primero que hizo Robles Casillas fue nombrar a militares en los principales cargos de la policía. Después, decidió que los uniformados estatales y municipales deben tener entrenamiento militar y los está enviando al Centro de Adiestramiento que el Ejército tiene en Mazaquiahuac, Tlaxcala.
Para reforzar su presencia en el estado, el Ejército ha enviado a 2 mil 200 efectivos a Sinaloa en lo que va del año. La mayoría pertenece a la Policía Militar. El general asegura que los oficiales designados también van a capacitar a los policías estatales y municipales.
Avasallante presencia
Según informó el general Robles Casillas al Congreso de Sinaloa el 8 de marzo pasado, 18 militares son directores de seguridad pública municipal en el estado, además de que 141 están en el C4 (Centro de Control, Comando y Comunicación), y tiene a 11 en el equipo cercano de la secretaría que dirige.
Aunque él es el primer secretario estatal de seguridad pública de origen militar en la última década, no es el primer jefe castrense en altos cargos de policía con carácter estatal en Sinaloa.
En febrero de 2014, el entonces gobernador Mario López Valdez creó el cargo de Coordinador General de Seguridad para el general Moisés Melo García después de que se retiró del Ejercito y de haber sido comandante de la Tercera Región Militar, con sede en Mazatlán y que abarca Sinaloa y Durango. Melo García es consuegro del general Cienfuegos Zepeda.
Además del despliegue en Sinaloa, el Ejército envió a mil efectivos de la 5ª Brigada de Policía Militar a Sonora, uno de los seis estados que en la última década no ha tenido a militares como jefes de la policía estatal.
En el caso de San Luis Potosí, los militares también han tenido presencia como policías en la última década. Y aunque actualmente no figura como de las entidades más violentas, tuvo graves episodios de inseguridad en el sexenio pasado. Lo mismo ocurre con Nuevo León, que como en el caso de Sinaloa el exjefe de la Onceava Región Militar, el general Cuauhtémoc Antúnez Pérez, asumió como jefe policial una vez retirado.
Tamaulipas y Zacatecas, que figuran entre los estados más violentos, también registran en la última década a militares como secretarios de seguridad pública. Además, soldados y marinos se han hecho cargo de esa tarea en varios municipios de esas entidades.
La presencia castrense como la máxima responsable de la seguridad es la excepción en sólo seis estados, al menos desde el inicio del combate al narcotráfico con militares declarado por Calderón y seguido por Peña Nieto: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco y Sonora.
Sin embargo, durante el sexenio pasado varios de ellos tuvieron operativos conjuntos en los que los militares tomaron el mando. Fue el caso de Baja California, Chihuahua y Durango. Además, en varios municipios de esas entidades, jefes y oficiales del Ejército y la Marina han dirigido las corporaciones de policía municipal.
La presencia castrense en funciones de seguridad, ya sea como secretarios, directores o en operativos, no ha respondido a una lógica de despliegue en los lugares más violentos del país.
Un estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República asegura que esa presencia en labores de seguridad no ha estado justificada del todo por los altos índices de homicidios.
El análisis, titulado Seguridad Interior: elementos para el debate, publicado en enero de este año, señala que los operativos militares dispuestos por Calderón se desplegaron en estados que en 2006 habían sido los más violentos por el mayor número de homicidios: Guerrero, Michoacán, Chihuahua, Sinaloa y Baja California; pero quedaron fuera Oaxaca y el de México, que tuvieron tasas más altas que Tamaulipas y Nuevo León, donde también hubo acciones castrenses.
Es más, de los siete estados donde se emprendieron operativos, con excepción de Michoacán, los homicidios aumentaron pese a ello. Asegura que a 10 años del despliegue militar en tareas de seguridad pública no existen evaluaciones públicas del desempeño y los resultados íntegros de las acciones conjuntas con las Fuerzas Armadas ni se dispone de un diagnóstico detallado de la situación de las policías del país.
El general retirado Sergio Aponte Polito, quien fue comandante en la Segunda Región Militar, con sede en Mexicali y jurisdicción en Baja California, Baja California Sur y Sonora, así como en la Novena Zona Militar, en Culiacán, asegura que por orden del comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente de la República, los militares han asumido funciones de seguridad pública debido a la incapacidad y corrupción de las policías estatales y municipales que han sido penetradas por la delincuencia organizada.
Sin embargo, considera que “ya es tiempo de que el personal (militar) deje esta responsabilidad y que los poderes Ejecutivo y Legislativo, y la sociedad en general, exijan con determinación a los gobiernos estatales que cumplan con sus deberes de capacitar y adiestrar a las instituciones policiales, a lo que se comprometieron hace 10 años y no han cumplido”.
 Con información de: Areli Villalobos

AL "BALTA y MARTINEZ" UN "PITAZO" les SALVO la VIDA y SER MASACRADOS JUNTO a RODOLFO TORRE en TAMAULIPAS...inmersos en la pugna cdg-zetas.


Llamadas de última hora les salvaron la vida a Enrique Martínez y Martínez y a Baltazar Hinojosa Ochoa. La mañana del 28 de junio de 2010 recibieron advertencias en sus celulares para que no acompañaran al aeropuerto al candidato priista a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, quien se dirigiría a Valle Hermoso para celebrar el mitin de cierre de su campaña.
Ambos personajes eran colaboradores del candidato, pero también amigos muy cercanos del exgobernador tamaulipeco Tomás Yarrington Ruvalcaba. Esa mañana Martínez (quien dos años después sería titular de la Sagarpa y ahora representa a México en Cuba) e Hinojosa (frustrado aspirante al gobierno en 2016) no abordaron las camionetas que los llevarían al aeropuerto.
Cuatro meses antes Los Zetas se habían separado de su matriz, el Cártel del Golfo (CDG). Para mediados de 2010 ambas bandas estaban en medio de una disputa por las principales plazas del estado y los primeros ganaban todas las batallas militares. Gracias a los documentos de la Corte Sur de Texas –que se hicieron públicos en días recientes– ahora se sabe que también estaban ganando la contienda política.
Los líderes zetas acababan de enviar 4.5 millones de dólares a Rodolfo Torre Cantú mediante el empresario Antonio Peña Argüelles –el enlace de ambos cárteles con los políticos– para financiar su campaña.
Con lo que no contaban Los Zetas era con que Jorge Eduardo Costilla, El Coss, líder del CDG, y los políticos que lo protegían –entre ellos Tomás Yarrington– echarían abajo sus esperanzas de tener un gobernador “aliado”.
A las 10:40 horas de ese 28 de junio, seis días antes de los comicios estatales, Rodolfo Torre Cantú fue asesinado.
Narcogobernadores
El acercamiento del CDG con los gobernadores tamaulipecos comenzó a estrecharse durante la administración de Manuel Cavazos Lerma. Antes, cuando el narcotráfico no tenía los alcances de ahora, los políticos importaban menos para los narcos. En esos tiempos se centraban en sobornar a jefes policiacos o a mandos del Ejército.
Pero en el sexenio de Cavazos Lerma el CDG “compró” a uno de sus familiares, que se desempeñó como comandante de la Policía Estatal en Reynosa y Miguel Alemán: Gilberto Lerma Plata, primo del gobernador.
Lerma tenía bajo su mando al joven policía Samuel Flores Borrego, quien años después se convertiría en el Metro 3. También al policía Aurelio Yankee Cano Flores, que posteriormente sería jefe de plaza del CDG en Los Guerra, localidad del municipio Miguel Alemán.
Gracias a la información que recibían desde la capital sobre los operativos de los policías judiciales federales y de los militares, así como a la protección que les brindaba el primo del gobernador, el cártel transformó a Los Guerra en su principal punto de cruce de mariguana hacia el norte.
La DEA conoció los detalles de ese trasiego; la agencia antinarcóticos estableció en Houston un wireless room, desde donde una empresa subcontratada monitoreó y grabó todas las conversaciones de los miembros de la organización en la Frontera Chica, pues éstos usaban celulares Nextel, los cuales buscaban las antenas de Estados Unidos en la frontera como repetidoras.
Así la DEA supo que Flores Borrego coordinaba el incipiente contrabando de armas AK-47 y R-15 para el CDG.
Dichas grabaciones fueron presentadas en la cortes de Estados Unidos cuando se juzgó allá a Lerma Plata y a Cano Flores.
Cavazos Lerma fue sustituido en el gobierno por Tomás Yarrington. Cuando éste ganó la elección, su relación con el CDG ya era muy estrecha. Gracias a esa amistad el cártel pudo elegir a los comandantes de la Policía Ministerial en las plazas que controlaba. También recibió de la oficina del gobernador, a cambio de sobornos, información relevante sobre operativos militares.
Los dólares que mandaron al siguiente gobernador, Eugenio Hernández Flores, les permitieron seguir su expansión y disfrutar de la protección estatal. La DEA y otras dependencias supieron que durante su administración Hernández recibió millones de dólares, primero del CDG, y al final de su mandato, de Los Zetas.
En las indagatorias contra ese gobernador participaron, además de la DEA, la División de Investigación Criminal del Servicio de Impuestos Internos, Seguridad Nacional y el Buró Federal de Investigaciones (FBI). El centro de operaciones se ubicó en Houston, donde se revisaron cuentas bancarias, llamadas y correo electrónicos de Eugenio Hernández. Así se supo de los sobornos del crimen organizado y, además, que el mandatario violaba las leyes para adjudicarse jugosos contratos de obra pública mediante una constructora que tenía en sociedad con el gobernador que lo sustituyó: Egidio Torre Cantú.
Los resultados de las investigaciones se hicieron públicos y para octubre de 2014 Hernández ya era considerado prófugo.
“Eugenio Hernández ha sido identificado por la DEA como quien recibió sobornos del cártel de drogas Los Zetas, una organización criminal trasnacional, a cambio de que éste tuviera la capacidad para operar sin restricciones en Tamaulipas, mientras fue gobernador”, destacó la acusación de los fiscales de Texas.
El dinero de los sobornos fue lavado en bancos texanos por el empresario Guillermo Flores Cordero, originario de Torreón, quien mantenía cuentas en Texas por alrededor de 30 millones de dólares. Además, el gobierno estadunidense le confiscó a Hernández varias residencias.
Ese exgobernador también lavó y “escondió” parte de su dinero ilegal en México mediante su cuñado Óscar Gómez Guerra, quien fue investigado por las autoridades fiscales por “enriquecimiento ilícito”. Durante un breve lapso el fisco mexicano congeló sus cuentas, pero un juez le otorgó un amparo para mover su dinero y sacarlo del país. Manejó cuentas por montos superiores a los 4 mil millones de pesos, pese a ser un funcionario de tercer nivel en las administraciones estatales de Yarrington y Hernández.
Actualmente Hernández y Gómez están en la lista de criminales buscados por la justicia estadunidense. El FBI ofrece una recompensa por ellos.
No obstante, Hernández aparece regularmente en actos políticos en Tamaulipas. Se dejó ver como “invitado especial” en el último informe de Egidio Torre, y en la elección pasada acudió a votar como cualquier ciudadano. En cada acto donde aparece, ofrece improvisadas conferencias de prensa, resguardado por los escoltas que le proporcionó Torre Cantú.
El intermediario
A Eugenio Hernández lo remplazaría Rodolfo Torre Cantú, pero su asesinato hizo que su hermano Egidio llegara a la gubernatura de Tamaulipas.
Egidio Torre siguió los pasos de sus antecesores. Además se deslindó de las investigaciones sobre el asesinato de su hermano, cediendo la batuta a la Procuraduría General de la República (PGR). También proporcionó ocho escoltas a Yarrington.
Un año después del asesinato, los líderes zetas descubrieron que Antonio Peña Argüelles no había entregado los sobornos que le habían enviado a Rodolfo Torre Cantú, según las confesiones que están en poder de los fiscales de Texas.
Así que Miguel Ángel Treviño, El Z-40, ordenó secuestrar al hermano mayor del empresario, Alfonso, cuyo cuerpo apareció el 29 de noviembre de 2011 en el monumento a Cristóbal Colón, en Nuevo Laredo, sitio preferido por Los Zetas para tirar cadáveres.
El cuerpo de Alfonso Peña fue cubierto con un narcomensaje en el cual acusaban a su hermano de haber robado 4.5 millones de dólares y de “no cumplir con sus obligaciones”.
La mañana de ese día Antonio Peña Argüelles recibió un mensaje en su BlackBerry de parte del Z-40. El texto fue reproducido en la confesión que rindió ante la DEA.
En el mensaje le advierte que regrese el dinero o no tendrá lugar donde esconderse: “Además, su hermano anda diciendo aquí que usted y Tomás Yarrington, junto con Costilla, mataron al candidato a la gubernatura, Rodolfo Torre Cantú, porque estaba afectando al negocio de la construcción y estaba protegido…
“No sea pendejo y ponga atención a quién le anda robando de y sobre el candidato, fue por los negocios que usted tiene con Costilla, Tomás (Yarrington) y Osiel Cárdenas. Su hermano también me dijo de los prestanombres que tiene con las propiedades suyas y de Osiel y sabemos que están en Laredo, Texas y San Antonio.”
Tras la amenaza, Peña Argüelles viajó a San Antonio y se entregó a la DEA.
Presuntas órdenes de detención
Un día después de que se anunció la detención en Italia de Tomás Yarrington, el actual gobernador de Tamaulipas, el panista Francisco Javier Cabeza de Vaca, declaró que esa captura ayudaría a resolver el homicidio de Rodolfo Torre.
“Queremos que se profundicen líneas de investigación, como el doloroso caso del cobarde asesinato de Rodolfo Torre Cantú, y que se pueda concluir con todas esas averiguaciones”, afirmó.
Destacó que en su administración se denunció que Yarrington y Hernández tenían a efectivos de la Policía Ministerial fungiendo como sus escoltas, los cuales fueron asignados por el anterior gobierno de Tamaulipas, pero que ya fueron retirados.
Agregó que buscarán recobrar los bienes ilegales del exgobernador. No obstante, hasta ahora la procuraduría estatal no tiene programada acción legal alguna contra Fernando Cano Martínez, principal lavador de Yarrington, con cientos de propiedades en el estado.
“La violencia desmedida que sufre Tamaulipas fue por la complicidad de Tomás Yarrington con el crimen organizado”, concluyó.
Ese mismo día comenzaron a circular en las redes sociales mensajes con rumores sobre “la llegada de personal de la SEIDO y PGR para rastrear todo lo relacionado a tres exgobernadores: Manuel Cavazos Lerma, Eugenio Hernández y Tomás Yarrington” y, además, para conocer la carpeta de investigación y todos los hechos asociados al asesinato del excandidato del PRI.
Otro rumor señaló que ya se habían girado órdenes de aprehensión y abierto averiguaciones contra jefes de grupo de la Policía Ministerial y mandos de la procuraduría y de la Unidad General de Investigaciones, por estar implicados en el asesinato de Torre Cantú.
Los textos incluían nombres de algunos comandantes y funcionarios en la procuraduría estatal que han permanecido desde la época de Yarrington, Eugenio Hernández y Egidio Torre Cantú y que el nuevo gobernador panista dejó en sus puestos.
Fuente.-

LA ESPOSA y los HIJOS "DELATARON" PRESENCIA de DUARTE en GUATEMALA...en el epicentro del turismo.


El ingreso de la familia de Javier Duarte a Guatemala por la vía legal fue la clave para que las autoridades de ese país, apoyadas por la Interpol y la Procuraduría General de la República (PGR), detuvieran al ex Gobernador de Veracruz.

El vocero de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala, Jorge Aguilar, explicó a REFORMA que la estadía de la esposa de Duarte, Karime Macías, y de sus tres hijos, Javier, Carolina y Emilio, facilitaron el rastro para lograr la detención en el Municipio de Panajachel, Departamento de Sololá.
 
fuente.-Google Maps.
Acusado por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero, el veracruzano ingresó a Guatemala de manera irregular, confirmó Aguilar, y recibió ayuda de sus familiares para trasladarse desde uno de los puntos ciegos de la frontera hasta Sololá.

Una fuente del Hotel La Riviera de Atitlán, donde ocurrió la captura, y que prefirió no ser identificada, declaró que tanto Duarte como su familia habrían llegado hacía dos días al lugar y se alojaban en una habitación privada que no pertenece al hotel.


"(En el personal) no tenemos acceso a esa habitación. Pertenece a una persona que no está ligada a la administración de este hotel. Tampoco sabemos cuánto pagaba", señaló.

La habitación, sin embargo, sí está dentro de la propiedad del hotel, según la misma fuente.

Ni el hotel ni el Municipio de Panajachel son lugares aptos para un prófugo, pues se trata de un recinto ubicado en uno de los epicentros del turismo en Guatemala, y la captura se dio en una de las semanas de mayor afluencia de visitantes del país.

El inmueble cuenta con 100 habitaciones, algunas de ellas son apartamentos equipados con sala, comedor, cocina y recámaras "para grupos de familias grandes", como se detalla en su sitio web.

Según el departamento de investigación criminal de la PNC, desde que se recibió la información de Interpol sobre el ex funcionario mexicano se comenzó el seguimiento de dónde se encontraba la familia desde que ingresó a Guatemala.

"Los investigadores se aseguraron de que la persona estaba en el sector (de Sololá) y corroboraron con dos agentes de la PGR que se trataba de la misma persona" añadió Aguilar.

Explicó que luego se coordinó la llegada de 10 uniformados de la PNC que lo rodearon en el lobby del hotel, se le identificó y se le notificó su orden de captura.


"Es claro que ingresó por un espacio no autorizado y que recibió el apoyo de su familia para trasladarse hasta el lugar de los hechos", consideró el vocero.

Aguilar señaló que el ex Mandatario no opuso resistencia en su captura y se encontraba con su familia al ser notificado.


Las fuentes consultadas en el hotel también confirmaron que no hubo signos de violencia, ni armas de fuego accionadas durante la detención.

Al cierre de la edición, Duarte se encontraba detenido en una cárcel del Juzgado de Paz de Panajachel para conocer los detalles de su extradición a México.

Las autoridades guatemaltecas rodearon la recepción del hotel donde estaba hospedado Javier Duarte, quien se encontraba en compañía de su familia al momento de la detención.

Cortan suministro


Las autoridades mexicanas detuvieron al concuño de Javier Duarte, quien pretendía viajar a Guatemala en posesión de dólares, euros y pesos mexicanos en efectivo. El dinero estaba repartido en billetes de distinta denominación, los cuales fueron decomisados previo a que el hombre viajara al país centroamericano.
Fuente.-

sábado, 15 de abril de 2017

LE "CAYO" la INTERPOL en GUATEMALA al EXGOBERNADOR DUARTE de VERACRUZ...a otra iglesita le llego su fiestecita.


El ex Gobernador Javier Duarte fue detenido en el Municipio de Panajachel, Departamento de Sololá, en Guatemala, informó la Procuraduría General de la República (PGR).

En un comunicado, la dependencia señaló que la captura se realizó con el apoyo del Gobierno guatemalteco y la oficina de la Interpol en ese país.

"Como resultado de las investigaciones realizadas por las dependencias que integran el gabinete de seguridad del Gobierno de la República y con el apoyo de la Oficina Central de Interpol en Guatemala, Javier Duarte de Ochoa fue localizado y detenido con fines de extradición en el Municipio de Panajachel, Departamento de Sololá, en ese país", se indicó.


La Procuraduría apuntó que, derivado de una solicitud de la Cancillería, el Juez Primero de Primera Instancia Penal de Guatemala libró en audiencia privada una orden de detención provisional con fines de extradición del ex Mandatario, prófugo desde el 20 de octubre de 2016.


Duarte es requerido por las autoridades mexicanas debido a una orden de aprehensión librada en su contra el 14 de octubre de 2016, por el Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio del Centro de Justicia Penal Federal en la Ciudad de México, con residencia en el Reclusorio Norte, por los delitos de delincuencia organizada y peculado.
fuente.-