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domingo, 4 de enero de 2026

LA «VIOLENZIA PRIVATA de NORROÑA»: «SENADOR RIJOSO de MORENA MANOTEA en ROMA y VIOLENTA el CODIGO PENAL ITALIANO con CONDUCTA SANCIONADA con 4 AÑOS de CARCEL»…acostumbrado a violentar la ley en Mexico.


El Senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, defensor del narco dictador Venezolano,Nicolás Maduro, fue captado por un ciudadano en la calle Vía del Tritone, en el corazón de Roma, Italia, a unos pasos de La Rinascente, tienda departamental de alta gama.

Mientras veía los aparadores de un expendio de artículos de piel, Leather Shop, con descuento del 50%, fue abordado por Roberto Quijano (@RobertoQuijanoL): 

–Senador Noroña, ¿qué se siente estar en Roma? –le pregunta al morenista.

–Pues muy bien ¿crees que eres el único que tiene derecho a estar en Roma? –le contesta ofuscado.

Aunque su pareja, Emma Ocampo Silva, se puso de espaldas tras ofender a Quijano, en un instante de la toma se ve su rostro.

Acto seguido, Fernández Noroña le lanza un manotazo al celular, mientras su acompañante, Emma Ocampo Silva, le dice “¡Exacto, exacto, pobre idiota!”, para luego ponerse de espaldas, aunque en algunos instantes del clip se ve su rostro. 

Quijano dice: “Aquí me está agrediendo el senador Fernández Noroña ¡defiende a Maduro! Está aquí en Roma mientras el país está en crisis”. 

Fernández Noroña le contesta en tono condescendiente: “Yo no te hecho nada. Claro que defiendo a Maduro, claro, claro”, mientras se aproxima a su interlocutor, quien camina en reversa sin dejar de grabar. “Te van a atropellar”, advierte Fernández Noroña. “Que me atropellen ¡corrupto!”, responde Quijano.

Marco penal italiano aplicable

Lo se aprecia en el video es, cuando menos, una conducta encuadrable en las figuras de violencia privada y de daños o tentativa de daños a cosa ajena (el celular), previstas en el Código Penal italiano, sin perjuicio de una eventual calificación como lesioni lievi si el manotazo hubiera alcanzado físicamente a la persona y no solo al teléfono.

  • El manotazo dirigido al celular del ciudadano, en el contexto de una increpación verbal pacífica en la vía pública, encaja en la lógica del reato de violenza privata (art. 610 c.p.), en tanto uso de fuerza para restringir ilegítimamente la libre actuación de otro (grabar, desplazarse, expresarse).
  • Si el golpe hubiera roto el dispositivo, podría también configurarse danneggiamento (art. 635 c.p.) sobre cosa mueble ajena; si solo hay intento, se abre la puerta a la tentativa punible (delitto tentato), dependiendo del grado de afectación.

Elementos del hecho observado

  • El ciudadano se limita a preguntar “¿qué se siente estar en Roma?” mientras graba, y el senador responde con irritación y un manotazo al teléfono, según la crónica y el propio video difundido.
  • No hay indicios de agresión física grave, pero sí de una reacción brusca y físicamente invasiva, acompañada de expresiones despectivas de la acompañante (“pobre idiota”), que refuerzan el carácter intimidatorio del gesto.

Por qué se presume delito

  • En Italia, el estándar para la violenza privata no exige una golpiza; basta un acto de fuerza idóneo para coartar la libertad ajena, como impedir registrar en video a un funcionario en un espacio público, máxime tratándose de figura pública.
  • La condición de legislador extranjero no otorga inmunidad penal automática en territorio italiano: desde la óptica de un penalista italiano, el cuadro típico es el de un político que, ante una interpelación incómoda pero legítima, responde con una fuerza que se presume jurídicamente injustificada y potencialmente delictiva.

“Presunción” desde la pluma del abogado

  • Un abogado italiano, en un alegato sabroso para la opinión pública, diría que el senador se expone a ser investigado por violenza privata y, en su caso, por danneggiamento o tentativa, por haber querido silenciar con la mano lo que no pudo refutar con la palabra, en plena Vía del Tritone, ante testigos y cámara.
  • El gesto del manotazo, lejos de ser un simple exabrupto turístico, se lee como un acto jurídicamente relevante: un representante público que, de facto, pretende amputar con la palma de la mano el derecho del ciudadano a registrar y cuestionar, una escena que en el idioma del Código Penal se llama, sin rodeos, reato.

¿CÓMO ES LA CALLE DONDE ESTABA NOROÑA?

Cuando fue abordado, Fernández Noroña estaba viendo las ofertas de la tienda Leather Shop, que se distingue por vender artículos artesanales de piel a precios que llaman accesibles. En el cristal mostraban un anuncio de descuento del 50%. 

Tipo de artículos de piel que se venden en la tienda que estaba mirando Noroña cuando fue abordado.

La Rinascente es una tienda departamental de alta gama que se enfoca en moda, belleza y accesorios que aloja marcas comoLouis Vuitton, Gucci y Burberry.

En un paneo de la calle realizado por EMEEQUIS a través de Google Street View, se observa que en ese tramo de la calle Vía del Tritone, además de La Rinascente y Leather Shop, hay comercios, como Mr Muzio, que vende fragancias y artículos de barbería. Además del restaurante bar Italian Foods y la tienda de ropa femenina Box 51, sin faltar un McDonalds. 

SU DEFENSA DE  MADURO

Desde que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y su esposa, el 3 de enero por la madrugada, el senador Gerardo Fernández Noroña ha mostrado solidaridad con el régimen venezolano a través de su cuenta de X, con pronunciamientos como: “Según el propio presidente @realDonaldTrump, el presidente Nicolás Maduro ha sido hecho prisionero. 

Es un prisionero de guerra y es una grave agresión a una nación hermana. La violación a la independencia y a la soberanía de la República bolivariana de Venezuela es muy grave”.

Además de descalificar a quienes difieren de su visión, como el historiador Enrique Krauze y otros, y exigir la liberación inmediata de Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes anoche llegaron a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo imputados por el gobierno de Donald Trump.

Con frecuencia presume fotos con Maduro.

El video de Quijano en Roma fue retomado por políticos, periodistas y empresarios, en un sentido negativo. Por ejemplo,Ricardo Salinas Pliego señaló: “Caramba, y yo pensando que todos los políticos del @PartidoMorenaMx que se hicieron los ofendidos en redes ya iban camino a Venezuela a mostrar su apoyo al régimen criminal que gobernaba ahí… pero no, andan de vacaciones en Roma con el dinero de los mexicanos”.

Con informacion: @AnayaSecondsEMEEQUIS/ LUIZZEILUIZZILEX

«CEGAR PRIMERO y PEGAR DESPUES»:»LOGISTICA de la FUERZA DELTA de EE.UU para CAPTURAR a MADURO GARANTIZA EXTRAER al MENCHO en JALISCO YA SIN NARCOBLOQUEOS»…o cualquier otro takuache empoderado.


El exito de una operación tipo Delta Force para “levantar” a Nemesio Oseguera,lider del Cartel de Jalisco (CJNG), en las inmediaciones de Autlán, El Grullo ,en Jalisco ,o cualquier otro sitio ,esta por demas garantizada tras la reciente captura en Venezuela del narco presidente Nicolas Maduro,pues bajo esta misma logística es técnicamente posible, mas alla de lo arriesgada o lo políticamente polemica.

Pero en un escenario realista, que se mide en meses de preparación para una acción de minutos, no en “horas mágicas”. La probabilidad de éxito operativo puede ser alta si se asume sorpresa total y apoyo masivo de inteligencia y guerra electrónica,ingredientes que han faltado en Mexico,cuyos intentos fallidos mas recientes han costado la muerte de casi docena de soldados.

Tiempo y fases de preparación

En el estándar de operaciones de alto valor (HVT) el reloj empieza mucho antes del helicóptero sobre el objetivo.

  • Fase de inteligencia estratégica: semanas/meses de confirmar identidad, rutinas, patrones de seguridad, vínculos familiares y financieros, usando DEA, CIA, NSA y aliados mexicanos discretos; es lo que se ha hecho años contra CJNG y “El Mencho”.
  • Fase de planeación operativa: al menos varias semanas de diseño de rutas, zonas de inserción y extracción, puntos de reabastecimiento, reglas de enfrentamiento y escenarios de contingencia; las lecciones de «Eagle Claw» y de operaciones recientes obligan a redundancia extrema.
  • Fase de ensayos y despliegue previo: dos escuadrones de operaciones especiales pueden quedar “en frío” cerca del teatro de operaciones durante días, como se ha descrito en la reciente redada para capturar a Maduro, que fue “culminación de meses de planeación y ensayo”.

Cómo sería la planeación previa

El esquema doctrinal de Delta Force en redadas es multi-anillo y obsesivo con el detalle.

  • Concepto de operación:
    • Equipo de asalto para entrar, asegurar al objetivo y limpiar el inmueble.
    • Anillos de cordón interno y externo para bloquear refuerzos del CJNG y evitar fuga.​
  • Integración conjunta:
    • Fuerza aérea para ISR (drones, aviones sigint), apoyo cercano y, si se escalara, supresión de defensas aéreas o neutralización de blancos de oportunidad.
    • Componentes de transporte (helicópteros, tiltrotor o inserción terrestre discreta) coordinados a segundo.​
  • Gestión de riesgo:
    • Múltiples rutas de escape y sitios de contingencia; la experiencia de fracasos como «Eagle Claw» volvió obligatorio planear redundancias y puntos de ruptura claros si algo sale mal.

***“Eagle Claw” fue el operativo gringo que salió tan mal en Irán en 1980 que muchos militares lo siguen citando como ejemplo de cómo convertir una misión de élite en desastre, y de ahí viene el apodo burlón de “Eagle Clown”. Fue un intento fallido de rescatar a los rehenes de la embajada de EE.UU. en Teherán que terminó con ocho militares muertos, cero rehenes liberados y la imagen del Presidente Carter hecha trizas.

Inteligencia y equipos involucrados

En una hipótesis seria, el peso está en inteligencia mucho más que en los fusileros de puerta.

  • Inteligencia táctica y estratégica:
    • DEA y FBI aportan expedientes de redes, dinero y vínculos; el caso del yerno de El Mencho detenido en EE.UU. muestra lo fino que se mapean estructuras familiares y financieras.
    • CIA opera fuentes humanas y logística encubierta en territorio extranjero; se vio en el modelo usado en Irán: agentes adelantados, vehículos, casas de seguridad.
  • Inteligencia técnica (NSA y similares):
    • Interceptación de comunicaciones, geolocalización, patrones de celular, radios encriptados; en operaciones recientes contra líderes estatales se asume un uso intensivo de ISR persistente con drones furtivos tipo RQ-170.
  • Fusión de inteligencia:
    • Un “fusion cell” conjunta integra HUMINT, SIGINT, IMINT y fuentes mexicanas, con actualizaciones casi en tiempo real para afinar la ventana exacta donde el objetivo está en el lugar y más vulnerable.

Rol de tecnología y guerra electrónica

La tecnología no es adorno; es el multiplicador que vuelve viable y victoriosa una irrupción rápida en territorio hostil.

  • ISR y vigilancia persistente:
    • Drones de gran autonomía, satélites y plataformas tripuladas permiten vigilar rutas, puntos de reunión y patrones de seguridad del CJNG sin exponerse; esto ya se usa para seguir a figuras como El Mencho, sobre quien hay recompensa y acusaciones federales vigentes.
  • Guerra electrónica:
    • Bloqueo/engaño de comunicaciones celulares, de radio y, si se requiere, de radares locales, replicando la lógica de “cegar primero, pegar después” que se describe en la operación contra Venezuela, donde la neutralización de sistemas de defensa aérea fue decisiva.
    • Ataques a redes y mando y control del entorno para retrasar la reacción de células del CJNG y fuerzas locales mientras la fuerza de asalto entra y sale.
  • Comando y control:
    • Redes seguras, enlaces satelitales y nodos aerotransportados para que el mando conjunto tenga cuadro en vivo y pueda abortar o redirigir en minutos.

Probabilidades de éxito y variables críticas

El éxito no es sólo “llegar, capturar y despegar”, sino salir sin que todo se convierta en guerra regional o en desastre tipo Eagle Claw.

  • Factores que aumentan probabilidad de éxito operativo:
    • Sorpresa táctica, dominio del aire y superioridad tecnológica absoluta, como se vio en la captura de Maduro tras meses de preparación y un golpe inicial devastador a la capacidad de respuesta del adversario.
    • Perfil de blanco: un capo con redes criminales, no un Estado con ejército regular; en teoría, menos defensa antiaérea formal, pero más imprevisibilidad y violencia localizada.
  • Factores que reducen el éxito político/estratégico:
    • Violación de soberanía mexicana, potencial ruptura diplomática que podria zanjarse si trabajan juntos.
    • Escalada interna, réplica violenta del CJNG contra civiles y fuerzas mexicanas; Washington ya ha probado que está dispuesto a ir lejos con tal de exhibir fuerza en el hemisferio, pero cada caso abre un nuevo frente.
    • Lecciones de fracasos históricos: operaciones complejas en terreno hostil, lejos de bases seguras y con muchas piezas móviles, concentran riesgo de fallas mecánicas, niebla de guerra y errores de coordinación que pueden estrellar la narrativa de “golpe quirúrgico”.

En síntesis estrictamente hipotética: una Delta Force con meses de inteligencia fina, dominio del espectro electromagnético y apoyo conjunto podría ejecutar una extracción en El Grullo o en cualquier otro sitio en cuestión de minutos.

Algo que no soslaya el costo político ante el riesgo de berrinche con México,que a la luz de los últimos pronunciamientos de Donald Trump,ya dejó de ser opcional a considerar y la decisión pinta para ser totalmente unilateral sin decir «agua va». Asi que los narcos vayan acomodando el «*» o mas claro, como ayer le dijo Donald Trump al Presidente de Colombia Gustavo Petro,que se vaya «cuidando el trasero».

Con informacion: MEDIOS/REDES/

«YO ANDABA con AMLO ese DIA ?»: «DIARIO ESPAÑOL ADELANTA PLAN de SHEINBAUM por INSTALAR MUJERES en al MENOS 10 GUBERNATURAS»…y un perfil bajo ya busca ser la ganadora del caramelo envenenado y gobernar la terrorífica Sinaloa.


Veinte años atrás, el expresidente Andrés Manuel López Obrador y fundador de Morena, en una de sus tantas giras por el país en su búsqueda por la silla presidencial, detuvo el vehículo en el que viajaba en medio de un partido de béisbol en el estadio Los Torres, en el poblado El Fuerte, al noreste de Sinaloa. El tabasqueño, conocido por su afición a ese deporte, sorprendió a la comitiva que le acompañaba. —Párense, párense, párense— lanzó el grito y descendió poniendo en alerta a sus acompañantes. Imelda Castro Castro (57 años, Agua Caliente de Cebada, Sinaloa), hoy senadora de Morena, era parte de ese séquito. 

La anécdota la comparte en sus recorridos por el Estado; mientras, la temporalidad da noción de la carrera política que le antecede a la mujer que busca gobernar el infierno que supone el polvorín en el que se ha convertido el Estado. 

Una bomba de tiempo que amenaza con estallarle en las manos al Gobierno de la presidenta, Claudia Sheinbaum, en cualquier momento. La senadora no es un peso pesado del oficialismo, al menos no públicamente; tampoco busca atraer más de la cuenta los reflectores. La sinaloense avanza con perfil bajo, pero con trabajo constante, debe ganarse los puntos que la coloquen en primera fila en la carrera por la candidatura al Gobierno del Estado, un proceso que iniciará mucho antes de los tiempos oficiales y que se resolverá por encuestas.

Es tiempo de mujeres; la frase emblemática que Sheinbaum ha usado para celebrar su elección como la primera presidenta de México, se alista a replicarse en al menos 10 de los 17 Estados que renovarán Gobierno en 2027. 

Esto se perfila para ser aplicable a las candidaturas que postule Morena, el partido más poderoso de México, y sus aliados, PVEM y PT. La agrupación política prepara un acuerdo para ir en una decena de Estados con candidatas mujeres para las intermedias de 2027, entre ellos, Sinaloa, refieren personajes cercanos a la dirigencia de Luisa María Alcalde, la presidenta del partido gobernante. 

Una puerta abierta para Castro, que busca pasar a la historia como la primera gobernadora del Estado más caliente de México, cuna de capos clave en el negocio del narcotráfico, como Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, cabezas del Cartel de Sinaloa.

Castro avanza con cautela, sin aspavientos, sin prisa; cuida cada paso para evitar cualquier tropiezo que la ponga en riesgo de ser eliminada antes de tiempo de la contienda, una que tendrá que librar primero en el proceso interno que marque Morena. 

La senadora ha esquivado una entrevista con EL PAÍS, la guerra interna ha iniciado y la tensión va en aumento entre los interesados de la casa que buscan el mismo objetivo y entre la oposición. Cualquier movimiento en falso puede repercutir en actos anticipados de campaña y en la posibilidad de ser descartada. En público no ha reconocido explícitamente su aspiración de gobernar el Estado que recorrió de la mano del fundador del movimiento político que representa. En privado, la senadora se ha hecho de un equipo que la ponga en el foco mediático, al menos entre los sinaloenses.

Una instantánea con Sheinbaum, se mantiene en el perfil de Instagram de Castro; la senadora morenista se ha colocado cerca de la mandataria, aunque no tanto como estuvo en algún momento de López Obrador. Su carrera política se remonta al extinto [a nivel nacional] Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde conoció al tabasqueño al que apoyó hasta su salida del PRD en 2012. La sinaloense tardó cinco años en dejar las filas perredistas para unirse al partido guinda; lo hizo un año antes de la elección presidencial que le dio el triunfo al tabasqueño (2018), una falta de decisión que López Obrador vio con malos ojos en más de un personaje; Alejandro Encinas, su sucesor en la jefatura de Gobierno de Ciudad de México, es un ejemplo.

Castro se ha puesto como derrotero gobernar una de las entidades, si no es que la más aterrorizada por los cárteles del narcotráfico al noreste de México. La legisladora se abre camino en medio de una cruenta e incipiente batalla interna para ganar la encuesta que le dé la candidatura de Morena, el requisito de mayor dificultad en este momento para el partido más poderoso de México con números arriba en la simpatía entre el electorado. 

La mujer buscará ser la ganadora del caramelo envenenado que supone buscar gobernar el punto más caliente de inseguridad para el Gobierno de Sheinbaum, hoy gobernado por Rubén Rocha, un gobernador incómodo para la presidencia por las mil y una polémicas que ha enfrentado.

El camino se perfila empedrado. En la contienda por la candidatura, también se encuentra Teresa Guerra, la presidenta del Congreso de Sinaloa, la carta del gobernador Rocha, en caso de que la decisión de que sea una mujer la candidata se confirme y le cierre el paso a Enrique Inzunza, también con un escaño en el Senado y con la simpatía absoluta del gobernador para sucederlo. Las encuestas internas han iniciado y los resultados los tienen claros los cercanos a Castro, quienes sostienen que ella se coloca en la delantera. La senadora tendrá que lidiar también con el frente de la oposición; a más de nueve meses de que el árbitro electoral dé el silbatazo oficial para que inicie la contienda, Castro ya enfrenta un par de denuncias por actos anticipados de campaña interpuestos por el PAN y Movimiento Ciudadano (MC), que han de encontrar resolución en los próximos días.

Por ahora, nada está escrito, pero la disputa por la sucesión en Sinaloa, es territorio caliente para los morenistas, que han iniciado no solo una batalla, sino una guerra sucia, que incluye conectar a sus rivales con carteles del narcotráfico; al menos eso dicen los cercanos a la senadora. 

Castro ha sido ligada, sin más pruebas que una foto donde se le ve comiendo, con Gerardo Vargas Landeros, presidente municipal de Ahome, Sinaloa, quien este año pidió licencia al cargo para enfrentar investigaciones sobre presuntos actos de corrupción por el desvío millonario de recursos públicos, lo que le valió su desafuero y su vinculación a proceso por abuso de autoridad y delitos cometidos por servidores públicos. El exfuncionario ha sido ligado a El Mayo Zambada, actualmente detenido y en proceso en Estados Unidos (EE UU).

Estas son solo algunas pinceladas de lo que se espera los próximos meses en la carrera por la candidatura de Sinaloa y de 16 Estados más en los que se renovarán gobiernos en 2027. Mientras, la senadora se alista para hacer públicas sus aspiraciones las primeras semanas del 2026, después de que se resuelvan los procesos que se le han abierto en el Instituto Electoral del Estado por actos anticipados de campaña.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ELIA CASTILLO

«TRAS TRENAZO del INTEROCEANICO DIARIO ESPAÑOL le TUPE a la VOCACION SILENCIADORA del GOBIERNO y la TENTACION AUTORITARIA de SHEINBAUM»…porque la reversa también es cambio.


La muerte de catorce personas por el descarrilamiento del tren Transoceánico el domingo ha provocado una disputa por las víctimas. El Gobierno y su aparato de propaganda embisten con fuerza contra la labor periodística que cubre el percance en la vía operada por la Marina. El régimen pretende un control informativo reñido con la democracia.

El 28 de diciembre por la mañana el ferrocarril que iba de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz, terminó casi en su totalidad en un barranco. Las primeras noticias, incluidos reportes oficiales preliminares, no anticipaban la dimensión de los hechos. Unas horas después el infortunio se tornó sombrío con el registro de trece personas fallecidas y decenas de heridos. Este jueves el número de muertos ascendió a catorce.

Claudia Sheinbaum tuvo una reacción inicial acorde al sello de su Administración. Directivos del Instituto Mexicano del Seguro Social se apersonaron con regular prontitud en el sitio. Caso aparte fue el del Gobierno del Estado, descabezado por una ausencia no suficientemente explicada de su titular Salomón Jara. El gobernador tardó más de 24 horas en aparecer: el lunes arribaría a la zona incluso después de la presidenta.

Como es predecible, la tragedia ocupó los espacios estelares de la prensa del arranque de la semana. Que el trenazo ocurriera en fin de año, con la predecible escasez de noticias por la reducción de prácticamente toda actividad ajena a las vacaciones, solo aportó aún más visibilidad a una información terrible por la cifra de fallecidos y polémica por haber sucedido en una de las obras emblemáticas del obradorismo.

Sea una guardería subrogada del IMSS, como tristemente sucedió en la ABC en Hermosillo, Sonora, en junio de 2009 con un saldo de 49 bebés y niños fallecidos; o la explosión de un colector, que es el caso de lo sucedido el 22 de abril de 1992 en Guadalajara con dos centenares de víctimas mortales, en cualquier tragedia la prensa se aboca a comunicar los cuestionamientos de, y demandar las explicaciones para, la población agraviada. Y ésta es comprendida por los deudos directos, los de la localidad en general y, en no pocos eventos, por la nación entera, que se duele de fallas, corrupción y/o negligencias de instancias privadas y públicas que cuestan vidas.

Esa búsqueda informativa es conducida esencialmente por dos hilos. Qué ocurrió que hizo posible la desgracia, y quiénes son los que la han padecido. Lo segundo es una obligación de humanidad: los periodistas no han de reducir a las víctimas a un número, a un expediente, a un caso, a un escándalo. Es de elemental ética buscar que las historias de los más indefensos resistan la maraña burocrática que de inmediato se activa, en todo gobierno, para minimizar los daños políticos de lo que puede convertirse en una crisis mayor.

Cualquier gobernante apurará la promesa de pesquisas exhaustivas, el pregón del “se hará justicia caiga quien caiga” —incluida la oferta de peritos independientes y apoyos de todo tipo a las víctimas— y el compromiso de enmienda para que no se repita algo similar. Es de manual actuar así, mas no todos los gobernantes logran estar a la altura de tan clásico proceder.

Lo anterior es una lección aprendida de la peor de las maneras por las y los mexicanos, y un principio periodístico elemental: se registran las declaraciones de los políticos sobre lo que harán “ahogado el niño”, sin interrumpir la búsqueda propia de información. El medio que no hace tal indagatoria abandona a las víctimas, y por extensión a su audiencia.

En esa ruta fue que el diario El Universal dio a conocer en su primera plana del martes las fotografías de las entonces trece personas fallecidas. No fue el único medio que aportó información sobre los muertos. Sí el primer medio impreso capitalino en darles un lugar tan destacado con fotografía.

La decisión editorial está justificada en toda forma, pues recuerda a la opinión pública la prioridad de hacer justicia a esos que fallecieron; que son ellas y ellos, incluidos los menores de edad muertos, los que deben motivar la investigación sobre las causas de lo ocurrido, y que no hay que desplazarlos y convertirlos en paisaje de la polarización donde unos atacarán a Andrés Manuel López Obrador y otros lo defenderán.

Periodismo es buscar si los heridos están recibiendo la atención debida; si sus familiares, y los de las víctimas fatales, han sido procurados por las autoridades con tacto y suficiencia, mostrar si en la peor hora de esas familias el Estado al menos hizo cuanto pudo para paliar el dolor de quienes pensaban pasar un fin de año en una situación lejana a tribulaciones fúnebres o médicas.

Periodismo es hablar, en pocas palabras, con quienes conocieron a los que tuvieron la mala fortuna de abordar un tren que se presumió de primer mundo y que apenas cumplidos un par de años ya cuenta muertos entre sus pasajeros.

Así, al publicar las historias de aquellos en cuya memoria el Gobierno habrá de dar una explicación —y no solo sufragar las costas de los sepelios o de los tratamientos de los heridos, según sea el caso—, esas vidas abruptamente concluidas dejan de ser dos garabatos en un expediente o en rutinarios boletines oficiales. Ya no son dos números arábigos que juntos apenas superan la docena. Son un cara de niña con sus ojitos, el pelo cano de una mujer de lentes rumbo a la tercera edad, son, entre otras biografías, la sonrisa en el regordete rostro de un hombre moreno y macizo.

Las personas en desgracia empiezan a tener significado, a significarnos algo a quienes no los conocimos en vida.

Esa significación es incómoda. No solo para el poder. Para todos. La diferencia es que en unos genera un intento control, un afán de que la sociedad deje de pensar en esas vidas truncas entre fierros retorcidos; mientras que en otros provoca indignación y alimenta la demanda de acción gubernamental pronta, eficaz y justa. Ambas incomodidades son normales. Y la segunda una condición de salud democrática.

Porque las víctimas son de la sociedad. No del Gobierno; tampoco de los medios. Aquel la agarra en contra de estos porque cuando hacen su trabajo son el conducto de la exposición de males que afectan a la población. Y nunca está mejor hecha esa incordiante labor que en la ocasión en que las primeras planas y los tiempos estelares se dedican a los que menos capacidad tienen de gestionarse atención institucional.

Morena se ha pasado siete años tratando de descalificar a la prensa al decir que por ella se expresan quienes perdieron privilegios desde 2018. No es momento para recordar que muchos privilegiados están de plácemes con gobiernos morenistas que, como los anteriores, cortejan al poder económico.

Es decir, concentrémonos en lo importante: el régimen ataca aún más a los medios cuando se sabe exhibido en tragedias que siegan la vida de los pobres. Como ésta del istmo de Tehuantepec, o como la sucedida hace meses en la Concordia en Iztapalapa, cuando una explosión de una pipa con gas mató a 32 capitalinos.

Aquí surge una tentación mayúscula. La del control total que en última instancia supondría el silencio de las víctimas. Si no pueden callar a la prensa, ¿intentarán un mutis de los deudos, de las familias que en la agonía del imprevisto trágico necesitan apoyos varios y, en muchas ocasiones, de imposible alcance por sus propios medios?

Las duras expresiones de la presidenta Sheinbaum del martes en contra de la difusión de fotografías en vida de las víctimas tienen que ser ponderadas como lo que son: el uso de la autoridad para intentar que sólo el Gobierno tenga en todo tiempo y cualquier modo el derecho de nombrar lo social, de hablar por las víctimas. No son los medios los que pierden más si Morena, con adjetivos y presiones a periodistas y editores, logra que los medios cancelen a las víctimas. Son éstas las que serán revictimizadas al negárseles su derecho a una historia, a que conozcamos su cara, a condolernos por ellos. Sería preocupante que aun en tan funestas horas el régimen quiera arrogarse el derecho a dar dispensas sobre qué sí y qué no contar de una desgracia.

La historia política de México se mide en tragedias. O más bien, en el reclamo por las víctimas de dramáticas situaciones donde por acción u omisión el Estado fue responsable (e irresponsable). Para no ir más lejos, desde 1968 y 1971, se instaló una dinámica donde el Gobierno rehuía no solo nombrar a las víctimas de represión sino incluso contarlas llegando por supuesto a negar los hechos mismos, mientras alguna prensa y otros actores impulsaban lo contrario.

Históricamente la izquierda, sobre todo, mantuvo con dignidad y no sin represalias, la reivindicación de esos muertos. Y la prensa que terqueaba en el tema de esas represiones, también era acosada.

Se suponía que a partir de 2018, con la llegada al poder de no pocos herederos de aquella izquierda, viviríamos por fin la justicia de nombrar y reconocer como víctimas del Estado a las personas violentadas por la persecución de movimientos sociales del pasado más allá de Tlatelolco y el jueves de Corpus, las mencionadas masacres paramilitares de los años 68 y 71 respectivamente.

Ya vimos que el esfuerzo fue cuando mucho parcial (acabó en una comisión de la verdad sin pleno acceso a los archivos de la milicia) y que ahora hasta gobiernos morenistas como el de Guerrero homenajean a priistas represores de campesinos y luchadores sociales. Y ello a pesar de que uno de los primeros actos del Gobierno de Sheinbaum en octubre de 2024 fue honrar a las víctimas del 2 de octubre de 1968.

Pero volviendo a las víctimas como revulsivo social. La desatención de los damnificados en el terremoto de 1985 vigorizó precisamente a la izquierda que hoy desde el poder trata de acallar a la prensa que nos receta en el desayuno unas imágenes que generan muecas de cenizo sabor. El nacimiento de movimientos ciudadanos y políticos a partir del sismo del 19 de septiembre de hace cuatro décadas explica en buena medida tanto las alternancias democráticas como el arribo del obradorismo a la presidencia.

Y así como ayer la sociedad reclamó que no se llamara daños colaterales a los niños acribillados de la familia Almanza en los tiempos del calderonismo, y así como los nombres de todos y cada uno de los jóvenes de Ayotzinapa desaparecidos en la noche de septiembre 26 de 2014 se volvieron por presión social ubicuos, así ahora, cuando Morena tiene la responsabilidad del Gobierno ha de informarse la identidad y los generales de esos catorce cuerpos de sueños rotos.

El pulso que pretende la presidenta Sheinbaum para hacerse del control de la narrativa de un percance con víctimas fatales que abochorna la imagen del expresidente como creador de obras y el de la Marina como operador de trenes es perjudicial. Desde hace más de medio siglo, ella lo sabe mejor que nadie como hija de una participante del 1968 y como una activista ella misma en múltiples movimientos sociales, la prensa ha combatido diversos intentos de censura y acoso gubernamental a fin de que no se ponga en las primeras planas a los muertos de las represiones o de las negligencias gubernamentales.

Es cierto que Claudia lidia con una situación novedosa. A diferencia de sexenios del pasado, donde con mayor o menor facilidad un presidente podía desligarse de su antecesor, incluidas sus herencias, en la presente administración hay una declarada resistencia a deslindarse de hechos o políticas del expresidente López Obrador. Que estas catorce personas hayan fallecido en un tren resucitado por el expresidente aumenta la tensión de la mandataria a la hora de tratar de contener la crisis. Es imposible predecir cuánto de su actual poder e imagen terminarían hipotecados por escándalos como el del Transoceánico si la presidenta insiste en no soltar cuanto se hizo mal entre 2018-2024.

Por lo pronto, la presidenta ha decidido poner en la balanza toda su autoridad para descalificar al periodismo que, como en muchas otras ocasiones de las décadas recientes, solo retrata la desgracia de gente a la que el Estado le ha fallado.

Con este intento de censura, porque al desacreditar con toda el peso del púlpito presidencial Sheinbaum busca inhibir no solo que otros medios hagan lo mismo, sino que las víctimas encuentren espacio en la prensa, la izquierda emprende un giro de 180 grados para asumir actitudes silenciadoras típicas de tiempos de autoritarios expresidentes como Díaz Ordaz o Echeverría. Si Morena triunfa en esta maniobra estaríamos ante un retroceso monumental. Depende de todos, no solo de las y los periodistas, que ello no ocurra.

Con informacion: SALVADOR CAMARENA/DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS