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sábado, 19 de septiembre de 2026

“ALCALDE REVIRA a GENERAL: SECRETARIO de DEFENSA ENCOGIÓ la TRAGEDIA en GUERRERO: 10 HERIDOS y 1 MUERTO”… ni la primera ni la última.


La versión oficial vuelve a hacer lo que mejor sabe: achicar la tragedia hasta que quepa en un comunicado. Mientras el Secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, habló de apenas dos pobladores con “heridas leves”, el Alcalde de Quechultenango, David Astudillo Morales, reportó un saldo mucho más grave: un civil muerto y 10 personas heridas de bala, varias de ellas hospitalizadas en Chilapa y Chilpancingo.

El Gobierno y las fuerzas militares volvieron a exhibir su conocida habilidad para maquillar la violencia, pues la Secretaría de la Defensa Nacional sólo alcanzó a ver dos “heridas leves”.

El Alcalde de Quechultenango, David Astudillo Morales, rechazó la versión difundida por el titular de la Sedena, Ricardo Trevilla Trejo, sobre los disturbios del jueves en el crucero de Zacatzanopa, a la salida de Mochitlán, donde participaron elementos del Ejército, Guardia Nacional, Policía estatal y pobladores.

Según el edil, el saldo real fue de un civil asesinado y 10 personas lesionadas por arma de fuego, varias de ellas en condición grave y atendidas en hospitales de Chilapa y Chilpancingo. Es decir: no eran raspones ni “incidentes menores”, sino una jornada de violencia que la versión castrense intentó reducir a una nota al pie.

“No comparto en su totalidad las opiniones del General porque han ido minimizando lo que sucedió aquí, en Quechultenango y Mochitlán”, afirmó Astudillo Morales. El Alcalde sostuvo que los heridos fueron atendidos inicialmente en el hospital de Quechultenango, antes de ser trasladados a otros centros médicos.

Astudillo pidió investigar los hechos y aseguró que su Ayuntamiento no protegerá a quien haya cometido delitos, aunque evitó responsabilizar anticipadamente a ciudadanos, autoridades o integrantes de las corporaciones de seguridad.

La cautela institucional contrasta con el tamaño del saldo que las autoridades federales parecen empeñadas en encoger. Mientras la Sedena habla de lesiones leves, una familia vela en Colotlipa a un hombre que, de acuerdo con sus parientes, volvía a su casa después de trabajar y no participaba en protesta alguna cuando fue baleado.

El jueves, pobladores retuvieron y desarmaron a 29 militares y policías estatales, además de incendiar una patrulla. Los agentes fueron liberados después de más de cinco horas retenidos en el gimnasio-comedor comunitario de la localidad. Tras el episodio, la base militar fue retirada de Quechultenango, donde había permanecido durante varios años.

La Fiscalía General del Estado abrió carpetas de investigación por lesiones, daños, robo, ataques a las vías de comunicación y homicidio en grado de tentativa en distintos hechos ocurridos en Quechultenango y Mochitlán. 

Con información: ELNORTE/

«CUAL DECOMISO HISTORICO ?: se le CAYO el TEATRO a la FGR y el ESTRATEGA ENGAÑABOBOS TRAS OPERATIVO FARSANTE de HUACHICOL SIN DETENIDOS»…como casi siempre.


El gran “golpe” al huachicol de 59 millones de litros de combustible terminó reducido a una escena de utilería: una terminal de dimensiones industriales, infraestructura imposible de improvisar y, según Omar García Harfuch, ni un alma a la vista. Los tanques, al parecer, se custodiaban solos. Ahora, una empresa reclama públicamente la legalidad de la operación.

Tanques solos, autoridades ciegas

El gobierno federal, la Fiscalía General de la República y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, presentaron como un gran aseguramiento lo que, hasta ahora, luce más como la exhibición pública de un fracaso monumental de inteligencia, vigilancia y coordinación institucional.

La escena es difícil de digerir sin caer en la carcajada: una instalación privada de almacenamiento de combustible, con tanques enormes, vías ferroviarias, infraestructura especializada y millones de litros de petrolíferos, operando en Guanajuato sin que nadie —ni federación, ni estado, ni municipio, ni Pemex, ni las autoridades regulatorias— hubiera visto nada. Y cuando finalmente llegaron, no encontraron detenidos.

Nadie.

De acuerdo con la explicación de García Harfuch, los millones de litros estaban prácticamente “solitos”, nadando en tanques gigantes, sin vigilantes, operadores, administradores, choferes, custodios, responsables legales ni algún personaje que pudiera explicar quién construyó, financió, abasteció y explotó una terminal de esas dimensiones.

No hubo detenidos, pero sí una promesa: que “va a haber detenidos”. Es decir, el gobierno no informó resultados judiciales; ofreció resultados futuros. La FGR tampoco aclaró de inmediato qué era exactamente la instalación, quién era su propietario, desde cuándo funcionaba, cuál era el origen del combustible, qué empresas estaban involucradas o qué autoridades autorizaron —por acción, omisión o negligencia— una operación industrial de ese tamaño.

La respuesta oficial fue una colección de evasivas cuidadosamente envueltas en lenguaje burocrático. Cuando se le cuestionó cómo pudo edificarse y operar un complejo semejante sin que las autoridades se enteraran, Harfuch no respondió la pregunta. Dijo que “lo relevante es que se operó”. Traducción: no importa que nadie hubiera detectado una instalación de escala industrial; importa que, cuando la evidencia ya era imposible de ocultar, llegaron a tomarse la foto del aseguramiento.

Pero sí importa.

La postura de Gas Natural del Noroeste añade otra capa de cinismo al episodio. La empresa afirma tener permisos federales, ambientales, ferroviarios, municipales y de protección civil; sostiene que lleva nueve años operando la terminal y presume que sus autorizaciones son públicas y verificables. Incluso asegura que Pemex utilizó el sitio en 2017 para almacenar una importación de diésel y que la terminal fue clave en 2019 durante el desabasto de gasolinas. Si todo era legal, documentado y supervisado, la pregunta no se diluye: se agrava.

Entonces, ¿qué fue lo que aseguró la FGR? ¿Combustible legal almacenado por una empresa permisada? ¿Producto ilícito en una terminal regulada? ¿Una operación privada que las autoridades conocen desde hace años? ¿O una terminal que, pese a tener permisos, conexiones ferroviarias y actividad logística visible, terminó convertida en presunto centro de almacenamiento irregular sin que ningún supervisor levantara una ceja?

El gobierno no puede responder a esa cadena de preguntas con el anuncio de que las explicaciones “vendrán después”. La explicación debió existir antes del operativo: antes de la conferencia, antes de las fotografías, antes de la narrativa triunfalista y, sobre todo, antes de que millones de litros de combustible terminaran almacenados en un predio que nadie cuidaba porque, según el secretario, no había nadie.

La FGR tendrá que demostrar que no montó un aseguramiento mediático sin responsables, sin trazabilidad pública del combustible y sin una teoría del caso mínimamente sólida. García Harfuch, por su parte, tendrá que explicar por qué la principal defensa del aparato federal de seguridad consiste en admitir que una instalación colosal funcionó sin ser detectada hasta que, milagrosamente, apareció vacía.

Porque si una terminal de esa magnitud pudo operar durante años sin vigilancia efectiva, no estamos ante una victoria del Estado. Estamos ante la confesión de que el Estado llegó tarde, sin detenidos y sin respuestas. 

Con información:SIMSA/REDES/MEDIOS

viernes, 18 de septiembre de 2026

“PLANEARON ASESINATO en WASHINGTON: RED de INTELIGENCIA RUSA CONTABA con EJECUTORES OPERANDO en MÉXICO, con AGENDA LLENA”… andan más ocupados que preocupados.


Una red de inteligencia rusa, con tentáculos en Estados Unidos, Cuba, Venezuela y —cómo no— México, habría planeado asesinar a un disidente ruso en Washington, D. C. Según documentos judiciales citados por Breitbart, el grupo incluso disponía de un equipo de sicarios en territorio mexicano, aunque estaba “ocupado” cuando se discutió el encargo. Sí: una célula de asesinos a sueldo con agenda llena. 

Documentos de acusación presentados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan que una presunta red de inteligencia rusa habría organizado una operación para asesinar a un disidente ruso residente en Washington, D. C., y que contaba con un grupo de ejecutores operando desde México.

Que dice USDOJ:

Después, Delgado y Castro habrían ofrecido 40,000 dólares por “eliminar” o “desaparecer” al disidente. Cuando el residente se negó a matarlo personalmente, los acusados le preguntaron si conocía a alguien que pudiera hacerlo. La red, según el expediente, también contemplaba usar “gente en México” para ejecutar el homicidio, pero esos operadores estaban demorados. Es decir, la maquinaria de violencia transnacional tenía hasta problema de disponibilidad de personal.»…U.S Departamento Of Justice

La investigación comenzó durante el verano, cuando integrantes de la red reclutaron a un ciudadano venezolano que vivía en Estados Unidos para vigilar a la víctima. El hombre habría seguido sus movimientos, observado su domicilio y realizado labores de reconocimiento previas al atentado.

De acuerdo con los expedientes judiciales, la estructura incluía a tres ciudadanos rusos, un cubano y un venezolano. Al colaborador venezolano le habrían pagado 1,500 dólares por las tareas de vigilancia y le ofrecieron otros 40,000 dólares si concretaba el asesinato. Un esquema criminal con tarifa de entrada, comisión por espionaje y bono por homicidio.

Las comunicaciones, realizadas mediante aplicaciones cifradas, apuntan a Yaidel “Viking” Delgado Suárez, de nacionalidad cubana, como una de las piezas centrales de la operación. En uno de los intercambios, Delgado habría dicho que enfrentaba presiones de sus “jefes” para matar al objetivo y que disponía de un equipo en México capaz de ejecutar el crimen. El problema, según la conversación, era que los sicarios estaban ocupados en ese momento.

Los acusados fueron imputados penalmente en el Distrito Sur de Nueva York y figuran como prófugos, presuntamente refugiados en Rusia. Sin embargo, los documentos no identifican al residente estadounidense que realizó la vigilancia ni aclaran si enfrenta cargos por su participación.

El caso pone de relieve la preocupación de las autoridades estadounidenses por la actividad de agentes rusos en México, algunos de ellos presuntamente protegidos por coberturas diplomáticas. Breitbart vincula este expediente con un informe del Departamento de Estado publicado en julio, en el que Washington advirtió sobre la creciente presencia de altos espías rusos en territorio mexicano y las fricciones que esto ha generado con el Gobierno estadounidense. 

La publicación también recuerda el caso de Timur Praliev, un presunto mercenario del Grupo Wagner detenido en enero de 2025 en Roma, Texas, después de ingresar al país haciéndose pasar por migrante. Las autoridades hallaron entre sus pertenencias un dron y varios miles de dólares en efectivo, pero solo fue acusado de entrada ilegal y sentenciado a tiempo cumplido. Sus intenciones, así como su destino posterior, siguen sin aclararse.

Con información: BREITBART/ U.S DOJ/

EL “ENTREVISTADO y el ENTREVISTADOR”: LÍDER del PRI le dejó CAER a MORENA todos los DENUESTOS del DICCIONARIO en TAMAULIPAS: corrupta, ineficiente, cínica y aliada del crimen organizado.


El PRI tamaulipeco volvió a sacar del clóset su discurso de oposición: denuncia una “elección de Estado”, advierte intervención criminal, presume estructura en 38 municipios y exige que el PAN le deje de tratar como adorno de coalición. El detalle incómodo es que Bruno Díaz Lara pide democracia, respeto institucional y memoria histórica desde la dirigencia de un partido que durante décadas convirtió el aparato público, la disciplina partidista y el reparto de posiciones en método de gobierno.

El entrevistado: oposición con retrovisor

Díaz Lara no concede una entrevista: ensaya un alegato de campaña. Su fórmula es previsible pero rentable: Morena es “corrupta”, “ineficiente”, “cínica”, aliada del crimen y responsable absoluta de cada carencia; el PRI, en cambio, admite “errores”, aunque de inmediato los atribuye a personajes con “nombre y apellido”, varios ahora refugiados en Morena. Es la vieja operación de lavandería política: el partido se deslinda de quienes lo encarnaron, pero conserva para sí la gloria de las carreteras, las instituciones y el supuesto orden perdido.

La autocrítica priista cabe en una oración y viene con cláusula de exención: sí, hubo excesos, pero “fueron muchos más los aciertos”. No identifica cuáles excesos, quién los encubrió, qué redes de corrupción permanecieron, qué consecuencias pagó el partido ni por qué el electorado tendría que creer que el PRI aprendió algo más allá de que ya no le alcanza para ganar solo. El perdón se solicita sin expediente, sin responsables y sin reparación.

Díaz Lara acusa a Morena de condicionar programas sociales y anticipa una “elección de Estado” y dice que denunciarán “cuando tengan las pruebas suficientes”.

La acusación sobre presunta colaboración entre Morena y el crimen organizado sube todavía más el volumen: se invocan casos nacionales y señalamientos de autoridades estadounidenses como atajo retórico para insinuar que Tamaulipas vive una amenaza equivalente y es válido exigir investigaciones y controles electorales estrictos.

El PRI exige respeto… porque ya no manda

La parte más transparente de la entrevista no es la crítica a Morena, sino la negociación anticipada con el PAN. Bruno Díaz no descarta alianza; al contrario, la ofrece, pero con una factura más alta: respeto a las siglas, candidaturas competitivas, equilibrio y nada de esconder el logotipo tricolor.

El reclamo tiene base política. En 2024, Díaz Lara sostiene que el PRI sólo encabezó tres candidaturas municipales dentro de la coalición de 43 ayuntamientos; ahora busca que el PAN reconozca que los votos priistas aún sirven para completar triunfos ajenos. La traducción sin maquillaje: el PRI no quiere desaparecer electoralmente dentro de una alianza donde pone estructura, operadores y voto residual, pero otros se quedan con las candidaturas, los gobiernos y la fotografía.

No obstante, esa defensa de la “dignidad” partidista tropieza con una realidad menos épica: el PRI llegó a la dirigencia estatal con muy poco margen propio. Bruno Díaz Lara asumió la presidencia del PRI Tamaulipas el 25 de noviembre de 2024 como candidato único al registro, no tras una competencia interna plural que demostrara renovación o músculo militante. El partido también reporta oficialmente a Díaz Lara como presidente del Comité Directivo Estatal. 

Además, el dirigente es regidor de El Mante —ha ocupado el cargo en dos ocasiones, según reportes de prensa— y llegó a la presidencia estatal a los 30 años, con una carrera construida esencialmente dentro de la estructura priista. Eso no lo invalida, pero sí desarma la narrativa de una dirigencia surgida desde abajo para rescatar a las bases abandonadas: es un cuadro partidista joven administrando una marca vieja, desgastada y cada vez más dependiente de coaliciones. 

El contraste electoral tampoco favorece el triunfalismo. En los ayuntamientos de Tamaulipas elegidos en 2024, el PRI quedó con dos alcaldías propias —Güémez y San Nicolás—, mientras Morena obtuvo 17 y el PAN 14. Tener comité o “posibilidad de candidato” en 38 municipios no equivale a tener competitividad, candidaturas consolidadas, financiamiento, estructura territorial activa ni votos suficientes para ganar. Una cosa es una oficina con membrete; otra, una campaña que resista la operación electoral de Morena, el PAN, los partidos satélite y la desconfianza de los abstencionistas. 

Marco Esquivel: el entrevistador que empuja y rescata

El periodista Marco Esquivel no se comporta como entrevistador neutral; actúa como sparring cómodo del dirigente priista. Le formula preguntas que parecen duras —“¿el PRI está vendiendo caro su amor?”, “¿se va a doblar con Morena?”, “¿van a ser sorprendidos?”—, pero el diseño casi siempre le entrega a Díaz Lara la plataforma ideal para victimizarse, desmarcarse del gobierno y recitar el guion de resistencia.

Hay momentos en que Esquivel sí toca la llaga. Le recuerda que el discurso opositor no necesariamente tiene eco electoral, que Morena sigue ganando pese a los problemas y que el PRI carga con su propio pasado. También cuestiona la desigualdad dentro de la alianza PAN-PRI. Pero en vez de exigir datos, corta la presión demasiado pronto y deja que el entrevistado salte del señalamiento a la consigna.

Ejemplo: cuando Díaz acusa condicionamiento de programas, elección de Estado e infiltración criminal, el entrevistador no solicita nombres,expedientes, denuncias, testimonios verificables, municipios o autoridades señaladas. 

El resultado es una entrevista que normaliza acusaciones de alto calibre sin someterlas al filtro mínimo de evidencia. El micrófono funciona como amplificador, no como mesa de contraste.

La entrevista también incurre en un sesgo nostálgico. Esquivel deja pasar, casi sin desmontar, frases como que el PRI “gobernaba para todos”, que las grandes obras fueron producto exclusivo del tricolor o que el último buen gobierno de Ciudad Victoria fue el de Óscar Almaraz. Son opiniones partidistas, no hechos autosuficientes. Precisamente porque el PRI gobernó Tamaulipas por décadas, tendría que discutirse también el costo de ese régimen: concentración de poder, uso político de estructuras oficiales, endeudamiento, opacidad, corrupción y el deterioro que abrió la puerta a la alternancia. El entrevistador pregunta por la culpa histórica, pero no obliga al priista a mirarla de frente.

Las trampas del discurso

  • “Morena no tiene excusas porque gobierna todo”: Es una crítica políticamente válida, pero simplifica responsabilidades. 
  • “El PRI hacía carreteras libres y Morena carreteras de cuota”: Es una generalización diseñada para producir nostalgia. Las autopistas de cuota en México no son invento reciente ni monopolio ideológico de un partido; han coexistido con gobiernos de distintos signos durante décadas. 
  • “Cuando el PRI gobernaba, gobernaba para todos”: Es la frase más delicada por lo que oculta. El PRI no fue una ONG de servicio universal: fue el partido hegemónico de México durante gran parte del siglo XX. Presentar aquel sistema como administración imparcial omite el control corporativo, el clientelismo, la subordinación institucional y la persecución o marginación de opositores que marcaron buena parte de esa historia y que Morena ahora replica.
  • “Morena es el gobierno más corrupto de la historia”: Hay casos graves, redes de corrupción y gran cantidad de funcionarios cuestionados, pero otra cosa es decretar un campeonato histórico de corrupción.
  • “Miles y miles de hectáreas se quedaron sin sembrar por Morena”: Es un señalamiento verificable, pero en la entrevista se ofrece sin cifras, ciclos agrícolas, municipios, fuentes productivas ni comparación con sequía, precios, costos de insumos, créditos, agua o mercados. La crisis del campo no se explica con un solo villano, aunque el actual desgobierno tenga responsabilidades claras.
  • “Estamos reprobados en PISA”: La frase sirve para azotar al Secretrio de educación Mario Delgado con responsabilidad extensiva a la presidenta. Pero los resultados de PISA reflejan procesos acumulados de años, condiciones socioeconómicas, políticas y educativas 
  • “Morena perdió más de un millón de votos en Veracruz” y “en Durango sólo ganó un municipio”: Son referencias electorales que deben revisarse con cuidado, porque las comparaciones entre elecciones de distinto tipo, participación, alianzas, cargos en disputa y geografías no prueban por sí mismas una tendencia automática para Tamaulipas. Coahuila, Veracruz, Durango y Tamaulipas no son laboratorios intercambiables.

En sintesis:

Bruno Díaz Lara salió a defender al PRI de Tamaulipas como si el partido no hubiera gobernado medio siglo con el manual completo de la elección controlada, el operador territorial, el favor convertido en lealtad y la institución confundida con la oficina partidista. Ahora, desde la oposición, el dirigente estatal advierte que Morena prepara una “elección de Estado”, condiciona apoyos y amenaza la democracia con la sombra del crimen organizado.

El dirigente ofrecio una autocrítica de utilería: el PRI cometió errores, dice, pero “fueron más los aciertos”. Los errores, curiosamente, tienen nombre y apellido; los aciertos, en cambio, son propiedad colectiva del partido. Así funciona la amnesia selectiva del tricolor: si algo salió mal, fue culpa de individuos que ya migraron a Morena; si algo salió bien, fue obra del PRI eterno, constructor de carreteras, instituciones y prosperidad.

Pero el PRI que Díaz Lara describe como víctima de un poder abusivo fue precisamente el partido que durante décadas operó como maquinaria dominante en México. Por eso su nostalgia de que “cuando el PRI gobernaba, gobernaba para todos” necesita traducción: gobernaba para todos, sí, siempre y cuando todos entendieran quién repartía el presupuesto, las candidaturas, los cargos y las lealtades.

El verdadero tema de la entrevista no fue la democracia, sino la alianza. Díaz Lara abrió la puerta al PAN rumbo a 2027, pero advirtió que ya no aceptará siglas escondidas ni migajas en la repartición de candidaturas. 

Marco Esquivel sí lanzó algunas preguntas incómodas: le recordó al priista que su discurso no termina de conectar con quienes votan, que la alianza PAN-PRI dejó al tricolor como acompañante y que el pasado del PRI no se borra con una frase.

La entrevista terminó como empiezan muchas campañas: con un priista pidiendo que la gente compare y un entrevistador invitando a votar. 

Con información: Hoytamaulipas/

«¿TERCER LUGAR NACIONAL?: ASÍ ENGAÑA AMÉRICO al PUBLICO con el MISMO DINERO de CONTRIBUYENTES»… el 72% que presume Tamaulipas mide contratos, no casas entregadas.


La nota contiene un núcleo verificable, pero está escrita como comunicado político más que como información contrastada. El dato más sólido es que Infonavit reportó 43 mil viviendas contratadas de una meta estatal de 60 mil —72%—; lo débil es convertir ese avance parcial en la afirmación absoluta de que Tamaulipas es el “tercer estado con mayor avance” del país. 

Artículo 19 publicó cómo el gobierno de Tamaulipas rebasó en 1,723% su presupuesto de publicidad oficial: un sistema que utiliza las mismas contribuciones de la ciudadanía, paradójicamente, para engañarla.

Dónde está el sesgo

La redacción adopta y amplifica el encuadre oficial:

  • Usa lenguaje valorativo: “referente nacional”, “invaluable apoyo”, “gobierno humanista”, “transformación” y “recuperar derechos sociales”. Eso no aporta información comprobable; funciona como elogio político. 
  • Presenta la voz gubernamental como fuente única. No hay contraste con beneficiarios no seleccionados, especialistas urbanos, desarrolladores, organizaciones de vivienda, registros de obra ni cifras comparativas nacionales.
  • Confunde compromisos administrativos con resultados materiales. “Contratadas” significa que existe una contratación o convenio; no equivale a vivienda construida, entregada, habitada, con servicios, transporte y certeza jurídica.
  • Convierte la entrega de 160 casas en una prueba del éxito integral de un programa de más de 83 mil. Es una muestra pequeña: 160 representan aproximadamente 0.19% de 83,183 viviendas proyectadas.
  • Atribuye el desempeño a una figura política sin separar responsabilidades: el dato de 72% corresponde específicamente a la meta de Infonavit, mientras que la meta estatal total agrega Conavi y Fovissste. 

Una formulación rigurosa sería:

Tamaulipas reporta un avance administrativo relevante en la contratación de vivienda social: Infonavit informó que tiene 43 mil viviendas contratadas de una meta estatal de 60 mil, equivalente a alrededor de 72%. Sin embargo, ese porcentaje no acredita por sí mismo que las viviendas estén terminadas o entregadas, ni permite verificar la posición de Tamaulipas frente al resto del país sin un comparativo nacional público y homogéneo. 

También es importante no minimizar el programa: hay evidencia de proyectos contratados y obras en curso. En enero se reportaban 32 proyectos por cerca de 44 mil viviendas, de las cuales más de 15 mil estaban en construcción. Esa diferencia —contratadas versus en obra— ilustra por qué el titular debe ser más preciso.

Para validar la propaganda institucional,el Infonavit, Sedatu y gobierno de Tamaulipas deberìan clarificar:

  1. El ranking nacional completo del Programa Vivienda para el Bienestar, con fecha de corte, indicador utilizado y fuente de cada entidad.
  2. La definición exacta de “avance”: ¿suelo disponible, convenio firmado, proyecto contratado, obra iniciada, vivienda terminada, asignada o entregada?
  3. El padrón por municipio de las 43 mil viviendas contratadas: desarrolladora, ubicación, fecha de inicio, avance físico, inversión, tipo de crédito y fecha estimada de entrega.
  4. La conciliación de las metas: ¿son 83,183, 84,026 o 84 mil viviendas? ¿Por qué varía el número?
  5. La metodología para afirmar que el programa abatirá 60% del rezago, incluyendo la fuente estadística y qué componentes se contabilizan.
  6. Los criterios y evidencia para sostener que 288 mil créditos “impagables” quedaron “resueltos”.
  7. La naturaleza jurídica de los 96 mil documentos pendientes de liberar: certificados, escrituras, cancelaciones hipotecarias o constancias.

Con información: OPINION PUBLICA/

SON “HAMPONES ELECTORALES”: MORENA PERFECCIONÓ el ARTE de VIOLAR la LEY; PRI y PAN la IMITAN… cuando la ley estorba, no la respetan: la rebautizan.


Morena perfeccionó el arte de la simulación electoral: no presenta candidatos, dice; presenta “defensores”. No hace campaña, jura; sólo organiza giras, asambleas, promoción de imagen y posicionamiento de nombres meses antes de que la ley permita siquiera hablar de precampañas. El disfraz es tan transparente que sólo falta que le peguen una etiqueta: “fraude legalmente decorado”.

Morena volvió a demostrar que, cuando la ley le estorba, no la respeta: la rebautiza.

Ahora no tiene candidatos adelantados —según su conveniente versión—, sino “Coordinadores de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”. Una denominación kilométrica para esconder una realidad bastante simple: son aspirantes a gubernaturas en campaña antes de tiempo, promoviendo su nombre, recorriendo estados, reuniéndose con estructuras y ocupando espacio mediático mientras el calendario electoral todavía no les abre la puerta.

La maniobra no es nueva. Morena ya convirtió la simulación en método: cambia el nombre de la candidatura, le pone uniforme de “defensor”, le quita la palabra “voto” al discurso y pretende que todos finjamos no ver lo obvio. Pero un candidato que no pide formalmente el voto, aunque todos los días se promocione para conseguirlo, sigue siendo un candidato; sólo que con maquillaje jurídico y permiso tácito de la autoridad.

El problema no es únicamente el cinismo del partido oficialista. Es también la tolerancia de un INE y un Tribunal Electoral que parecen haber aceptado que la ley se cumple sólo cuando conviene al poder. Porque si las precampañas comienzan hasta enero de 2027, pero Morena ya tiene perfiles recorriendo entidades, construyendo presencia pública y movilizando estructuras, entonces la cancha ya fue inclinada antes del silbatazo inicial.

Luis Carlos Ugalde lo resumió sin rodeos: hay aspirantes de Morena haciendo campaña, aunque eviten el llamado explícito al voto. Y la trampa tiene una ventaja adicional: mientras se presentan como “defensores” y no como candidatos, el dinero que mueve su promoción queda fuera de una fiscalización clara. Es decir, no sólo se adelantan: también juegan con una contabilidad política en penumbra. 

Que PAN y PRI hayan decidido copiar la fórmula no absuelve a Morena; confirma el daño. El partido guinda inventó la puerta trasera y el resto de la partidocracia, encantado, comenzó a cruzarla. La ilegalidad ya no se combate: se normaliza, se adorna con consignas y se vende como “vida interna” de los partidos.

No son defensores de la transformación. Son candidatos anticipados disfrazados de activistas partidistas, beneficiarios de una simulación que erosiona la equidad electoral y convierte la ley en simple utilería. Morena no está defendiendo la democracia: está defendiendo su derecho a hacer trampa antes que los demás.

Con información: ELUNIVERSAL/