Morena acaba de vivir su propia Noche Triste en Coahuila: no en Tenochtitlán, sino en Saltillo, y en lugar de flechas, les llovieron QR y “carro completo” del PRI.
La Noche Triste versión 4T
En la historia original, los mexicas corretearon a Cortés hasta hacerlo llorar sobre un ahuehuete; en 2026, el PRI correteó a Morena de distrito en distrito hasta dejarla llorando frente a un micrófono, con Ariadna Montiel en modo “somos víctimas del sistema” mientras aceptaba que simplemente no pudieron competir.
El parte de guerra es claro: “no pudimos competir democráticamente” porque el PRI desplegó un operativo fraudulento superior al de 2006, Monex y Soriana, pero curiosamente, Morena se acordó de denunciarlo hasta después de ver que el mapa quedó pintado de rojo como viejo mural priista.
Esa noche, mientras “Alito” celebraba el carro completo como si hubiera regresado el viejo régimen, la dirigencia guinda encendía veladoras, bautizaba el escándalo como “QRgate” y se declaraba moralmente vencedora, aunque en las urnas salieron como Hernán saliendo en calzones de Tenochtitlán.
El “QRgate”: cuando la derrota necesita nombre cool
Si en 1988 fue el “se cayó el sistema” y en 2012 el “Monexgate”, ahora tocaba un término techie para la derrota: “QRgate”, porque nada dice “fraude moderno” como un código que escaneas con tu celular mientras te dan 500 pesos por el favor.
Según el comunicado, el modus operandi era de manual: código QR personalizado, foto de la boleta marcada por el PRI, registro digital del voto y recompensa económica, como si fuera Rappi pero de clientelismo.
Morena asegura que tiene toda la base de datos del sistema, que sabe cuánto pagaron por voto (mínimo 500 pesos) y que los videos muestran casas de operación donde se compraban sufragios al mayoreo, pero no explica por qué, con tanta “inteligencia”, no pudieron evitar que les arrasaran los 16 distritos.
Las lágrimas, las patrullas y el papel de víctima
El relato victimista también trae su escena de acción: 20 patrullas estatales reteniendo diputadas de Morena en Torreón, policías escoltando a operadores del PRI y un “delincuente electoral” al que rescatan como si fuera objetivo prioritario.
En la versión oficial, la policía local y la fiscalía actúan como guardaespaldas del viejo régimen, mientras militantes morenistas son hostigados, retenidos y perseguidos por atreverse a denunciar la maquinaria priista, una especie de déjà vu de las viejas “estructuras” que supuestamente la 4T había mandado al basurero de la historia.
Ante esto, Morena promete denuncias en el Instituto Electoral de Coahuila, en la Fiscalía General y hasta una cruzada financiera vía la Unidad de Inteligencia Financiera, como si al bautizar todo con siglas y expedientes mágicos se borrara el detalle incómodo: el PRI volvió a ganarles todo el Congreso local.
De “la esperanza de México” al “nos hicieron trampa otra vez”
La dirigencia morenista jura que no se quedará en la vía electoral y anuncia que pedirá investigar la base de datos de todos los ciudadanos que escanearon el QR con su teléfono, como si de pronto les preocupara la privacidad después de años de operar programas sociales con padrón clientelar.
El mensaje es casi una súplica: “nosotros vamos a presentar la denuncia porque se tiene toda la base de datos”, una frase que suena menos a fuerza moral y más a consuelo de perdedor: si no ganamos, al menos tendremos un buen expediente para la narrativa de fraude permanente.
En la Noche Triste original, los españoles salvaron el pellejo para reagruparse y volver con más violencia; en la Noche Triste de Morena en Coahuila, se reagrupan en conferencias de prensa, hashtags y comunicados, prometiendo que esta derrota es “solo una batalla” en el camino, mientras el PRI les recuerda en vivo que en ese estado nunca ha habido alternancia.
Una de muchas noches tristes por venir
Coahuila se convierte así en el primer aviso serio de la temporada: la 4T descubrió que, fuera del relato épico, hay lugares donde la maquinaria priista sigue viva, engrasada y ahora con código QR incluido.
Si esta fue la Noche Triste, lo que viene es una gira nacional de desveladas: más estados, más denuncias post-derrota, más nombres rimbombantes para cada “gate” y el mismo guion de siempre: cuando ganan, el pueblo despertó; cuando pierden, fue el sistema.
El problema para Morena es que, si acumula demasiadas Noches Tristes, un día va a descubrir que dejó de ser Cortés sitiado y empezó a parecerse cada vez más a los mismos priistas que dice combatir, nada más que con otro color y un mejor equipo de marketing.
Cómo van los números
Los conteos preliminares bastante avanzados para Coahuila, pintan carro completo para el PRI‑UDC y una paliza seria para Morena.
- El PREP de Coahuila registra más de 96% de actas capturadas para diputaciones locales, así que la foto preliminar está casi cerrada.
- Con ese corte, la alianza PRI‑UDC ronda 55% de la votación, mientras PT‑Morena se queda alrededor de 26%.
- En votos duros, algunos cortes dan unos 670 mil para PRI‑UDC contra unos 317 mil para PT‑Morena.
Distritos y “carro completo”
- Según los cortes del PREP y crónicas de medios, la coalición PRI‑UDC se está llevando los 16 distritos de mayoría relativa del Congreso local.
- PT‑Morena no estaría ganando ni un solo distrito de mayoría; su eventual presencia quedaría por la vía plurinominal, según se definan las asignaciones.
Participación y contexto
- La participación ciudadana ronda el 50–51%, es decir, votó poco más de la mitad de la lista nominal.
- Medios nacionales coinciden en que el resultado frena el avance de Morena y confirma a Coahuila como bastión priista, al menos en este ciclo.
Con informacion: COMUNICADO OFICIAL/MORENA/ ELPAIS/










