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lunes, 2 de marzo de 2026

«FRACASARÓN MISION y SIGUEN TIRANDO DINERO»: «MILITARES a CARGO de HOTELES y TREN MAYA dejan PERDIDAS al PAIS por 6,398,000 MILLONES de PESOS»…tan solo por no atender el «zapatero a tus zapatos».

El parte de operaciones es claro: el “megaproyecto insignia” llegó al 2025 convertido en un convoy averiado, ardiendo en números rojos y sostenido a respirador artificial con recursos públicos, mientras el alto mando militar finge desfile de honor sobre un campo de ruinas financieras.

Situación táctica del frente Tren Maya

En el teatro de operaciones del sureste, el Tren Maya y sus hoteles entraron en 2025 en franca fase de quebranto: pérdidas conjuntas por más de 6 mil 398 millones de pesos, con el tren sangrando 3 mil 579 millones entre enero y septiembre, y Grupo Mundo Maya hundiendo 2 mil 819 millones adicionales. La tropa contable reporta que, pese al despliegue, el objetivo estratégico de “rentabilidad” sigue en calidad de zona no conquistada y sin fecha de aseguramiento.

El convoy presume ingresos por 387 millones de pesos, pero para tapar el boquete tuvo que jalar 2 mil 168 millones de un fideicomiso y 1 mil 176 millones en transferencias y subsidios, es decir: la unidad no se sostiene por sí misma, avanza remolcada a punta de presupuesto federal. Cada día, el tren pierde 7.1 millones de pesos y apenas cumple 30.17% de su meta diaria de pasajeros, lo que en lenguaje de campaña equivale a una operación fallida que insiste en llamarse “éxito histórico”.

Logística de propaganda en zona de desastre

Mientras el tablero muestra déficit en todos los flancos, el alto mando ordenó abrir otra línea de fuego: más gasto en propaganda. Sedena firmó por adjudicación directa contratos por 28 millones 186 mil pesos con Creatividad y Espectáculos S.A. de C.V. para vender en ferias nacionales e internacionales un producto que, en la realidad, se descarrila en las cuentas y en las vías. El absurdo operativo queda resumido en un dato: por paquetes turísticos (viaje más hospedaje) apenas han entrado 16 millones 50 mil pesos, menos de lo que se va sólo en promocionarlos (16 millones 728 mil).

En 2025 ya se habían drenado 74 millones más para radio, televisión, redes y producción audiovisual, bajo el argumento de “posicionar” un proyecto que en el terreno no alcanza ni sus metas mínimas de ocupación y traslado. En jerga castrense, es el equivalente a pintar de verde los cascos, inflar estadísticas y mandar a revista fotográfica a una unidad que viene de una emboscada y no lo quiere aceptar en el parte oficial.

Daños colaterales y ocultamiento visual

El anexo técnico de la adjudicación instruye a evitar cualquier toma donde se vean instalaciones en construcción, trenes sucios o imágenes que proyecten mala percepción. Es decir, la orden superior es clara: maquillaje de combate, encuadrar sólo lo fotogénico, borrar del encuadre los rastros de barro, retrasos, descarrilamientos y sobrecostos.

En paralelo, la bitácora de incidentes registra el descarrilamiento del Tren Interoceánico en diciembre de 2025, con 14 muertos, y tres descarrilamientos del Tren Maya (Tixkokob, Limones e Izamal) sin víctimas, pero suficientes para evidenciar una operación que camina al filo del reglamento técnico y del sentido común. La narrativa oficial, sin embargo, prefiere seguir desplegando stands de 70 metros cuadrados en Madrid o en el Tianguis Turístico, como si la guerra por la opinión pública pudiera tapar el humo que sale de la máquina.

Costo humano por pasajero: un convoy de derroche

Desde la inauguración, el 8 de diciembre de 2023, hasta el 11 de agosto de 2025, el Tren Maya apenas ha movido a 1 millón 504 mil 319 pasajeros, unos 2 mil 474 al día, lejos de la meta de 8 mil 200. Traducido al lenguaje de la tropa, la “obra del sexenio” marcha a un 30% de su capacidad prevista, mientras se sigue consumiendo combustible presupuestal como si fuera una línea en plena ofensiva.

Con un costo total de 544 mil millones de pesos, cada pasajero trasladado hasta agosto de 2025 equivale a 361 mil pesos; una cifra que, en cualquier mesa de planeación estratégica, sería el reporte inequívoco de una operación insostenible, pero aquí se administra como si fuera simple “fuego amigo” en la contabilidad. La instrucción oficial es seguir adelante, aun cuando el mapa de calor financiero marca en rojo intenso cada tramo y cada habitación de hotel medio vacía en la ruta.

Hoteles de campaña y fortificaciones vacías

Grupo Mundo Maya opera siete hoteles desplegados como supuestas posiciones de avanzada turística en Nuevo Uxmal, Edzná, Tulum (Parque del Jaguar), Calakmul, Chichén Itzá, Palenque y junto al aeropuerto de Tulum, además de parques y un museo paleontológico en el AIFA. En papel suena a ocupación total del terreno, pero en la práctica se asemeja a una cadena de fortificaciones caras, poco utilizadas y sostenidas por la retaguardia fiscal.

Sin datos públicos aún de huéspedes de 2025, la sensación en el frente es de cuarteles amplios con eco en los pasillos, mientras se sigue gastando en promoción en Madrid, Londres o Shanghái para atraer refuerzos turísticos que no terminan de llegar. Es la imagen de un batallón desplegado para una guerra que nunca se presentó en los números, pero que se sigue justificando en cada informe con el mismo parte de victoria anticipada.

Epílogo: informe de una campaña perdida

En resumen táctico, el Tren Maya y su red de hoteles no son hoy un activo estratégico, sino un frente abierto de pérdidas, propaganda y maquillaje. El cuadro que queda es el de una operación que, en lugar de repliegue, recibe más recursos para sostener la narrativa del éxito, aunque los estados financieros digan lo contrario, como una compañía que regresa diezmada y es obligada a marchar de nuevo para la foto, sin que nadie firme el acta de quebranto que ya se huele desde el primer kilómetro de vía.

Con información: ELUNIVERSAL/

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