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martes, 3 de marzo de 2026

EL «NADA MENCHO OSEGUERA»: «JUDAS MORENO ARREPENTIDO en BUSCA del 2028 PROPALA VERSION del UNICO que DIJO NO a CABEZA de VACA»…aunque la realidad lo desmienta.

En la editorial de Hoy Tamaulipas, Adrian Oseguera aparece como el héroe que “le dijo no” a Cabeza de Vaca, el morenista de «honestida_ valiente» que se plantó ante el exgobernador panista (2016-2022) cuando muchos callaban, y que incluso acudió a la Corte a enfrentar el abuso de poder. La narrativa lo pinta como víctima de persecución, como si siempre hubiera sido leal a la 4T y a Américo Villarreal, un soldado disciplinado que jamás negoció en lo oscurito. Es el guion clásico, sólo que nadie lo había contado tan bonito.

La versión rosa de Oseguera

El problema no es que Oseguera,otro rival de Americo Villarreal hable; el problema es que pretenda que nadie recuerde lo que ya se dijo de él, lo que se publicó de él y, sobre todo, lo que se escuchó de él. Porque su biografía política reciente no es precisamente la de un mártir de la transformación, sino la de un alcalde que jugó en dos bandos con diferente banda.

El Judas moderno

Pero en la realidad circundante, las imagenes confirman la etiqueta que le cuelgan de “alcalde traidor de Ciudad Madero”, el morenista que, mientras su correligionario Américo Villarreal ya lidiaba con Cabeza de Vaca y le agarraba cariños a los dolares de Sergio Carmona el extinto «Rey del Huachicol,que le mataron en noviembre de 2021 porque pensaban que con eso mataban el financiamiento, aunque «no contaban con Alejandro Rabago,Juan Pablo Penilla y los Zetas», ya caídos en desgracia todos ,porque Americo, al igual que Oseguera,quien ya coqueteaba con el adversario, son traidores profesionales.

No es un invento aislado: Oseguera fue retratado como político de doble juego, alguien que se acercó al poder panista sin dejar de ser el hijo pródigo en brazos de la 4T.

Ahí es donde aparece el Judas contemporáneo: no el que se arrepiente, sino el que intenta reescribir el evangelio después de haber cobrado las 30 monedas políticas. 

La figura del “alcalde traidor” no salió de una ocurrencia tuitera, sino de la percepción, alimentada desde 2021 y 2022, de que algunos alcaldes morenistas –y Oseguera entre ellos– jugaban con grupos empresariales y opositores mientras el discurso oficial hablaba de lealtad a la transformación.

Los hechos incómodos

Mientras hoy se presume como opositor firme al cabecismo, en el pasado cercano se le señaló por mantener nexos y puentes con actores ligados al viejo régimen panista en Tamaulipas, justo cuando la línea desde Palacio era clara: “o están con la transformación o están en contra de ella”. En columnas políticas se habló de alcaldes que alimentaban con contratos y recursos a cámaras empresariales y grupos identificados con la derecha local, apostando a tener salvavidas si MORENA les cerraba la puerta. Ese es el contexto en el que se insertan los señalamientos de traición, no una simple pelea de vecindad.

La prensa regional recogió desde 2021 la imagen de un Oseguera que no terminaba de definirse, al que llamaron “traidor” y que fue exhibido como ejemplo de ingratitud política: alguien que llegó con la ola morenista y luego jugó sus fichas personales aunque eso implicara golpear al proyecto que lo había hecho alcalde. Es decir: mientras su discurso actual presume pureza, el archivo lo ubica como un operador pragmático que no tuvo empacho en flirtear con el cabecismo si eso le aseguraba oxígeno.

El cuento que no cuadra

Oseguera quiere instalar la narrativa del morenista heroico que enfrentó a Cabeza de Vaca, un libreto perfecto para tiempos de persecución judicial del exgobernador. El detalle es que esa historia cojea cuando se contrasta con años de columnas, editoriales y notas donde se le menciona como parte del grupo de alcaldes “malagradecidos” o “traidores” al proyecto de Américo Villarreal.

No se puede ser, al mismo tiempo, el militante leal que se jugó el pellejo contra el cabecismo y el alcalde que, según cronistas locales, se alineaba con intereses contrarios al gobierno morenista cuando le convenía. Si hoy Oseguera se viste de Judas arrepentido, mínimo tendría que reconocer primero que sí vendió algo: su palabra, su lealtad o su relato. Lo que no puede es pedir indulgencias sin confesión previa.

Colofón

En Tamaulipas todos se saben la historia completa: Oseguera no es un héroe incomprendido, es un político profesional del doble lenguaje, que ahora intenta borrar con editoriales y entrevistas a modo que no lo cuestionan y lo dejan que se sirva solo, lo que ya quedó tatuado en el expediente público. 

Con informacion: HoyTamaulipas/

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