Visitanos tambien en:

miércoles, 4 de marzo de 2026

«RAPIDOS,FURIOSOS y…a PATA»: «CARTEL de SINALOA YA le EXPROPIÓ a CIUDADANOS MAS de 10 MIL VEHICULOS en 541 DIAS de GUERRA ININTERRUMPIDA»…han sido insumo estratégico del crimen,no patrimonio protegido por el Estado.


El Cártel de Sinaloa no se robó 10 mil coches en el vacío: lo hizo montado sobre la “estrategia de seguridad” que encabeza Omar Garcia Harfuch, una curricula manchada que tiene mas parecido con el «Guason»que con Batman,en medio de comunicados triunfalistas amañados con cifras a la baja para enmascarar un horripilante fracaso y que tiene el acompañamiento de mas de 14 mil militares que han privilegiado las capturas por encima de la obligación de dar seguridad, cuentan lo que decomisan pero no lo que dejan de proteger.

Diez mil coches y un Estado casi neutro

Desde que arrancó la guerra interna del Cártel de Sinaloa, el conteo de Noroeste ya rebasó los 10 mil 005 vehículos robados, con un piso de más de 400 unidades al mes y promedios diarios que rondan las 18–19 unidades, según los propios seguimientos de este medio de difusión que ha seguido de cerca esta barbarie. 

En el mismo periodo, el estado acumula miles de homicidios, desapariciones y un robo de autos que se disparó respecto a los años previos, mientras el discurso oficial presume “tendencias a la baja” y reducciones porcentuales cuidadosamente maquilladas.

Hablamos de un delito que en 2025 cerró con 6 mil 810 casos en Sinaloa, casi 70 por ciento más que el año anterior, un salto que en cualquier país serio detonaría crisis política; aquí apenas alcanza para una conferencia de prensa con gráficas de colores. 

En paralelo, la guerra entre facciones del propio cártel triplicó el robo de vehículos desde 2024, con Culiacán como epicentro, mientras el ciudadano aprende que su carro es insumo estratégico del crimen, no patrimonio protegido por el Estado.

La logística del narco: tu coche como “apoyo institucional”

Diez mil vehículos robados no son rachas de mala suerte, son una cadena logística sostenida para mover hombres, armas, levantados y mercancía. Cada sedán,SUV o pick up despojado es una especie de “contrato forzoso” entre el crimen y la ciudadanía para dotar de flota a una guerra que el Estado tolera en cámara lenta.

Las aseguradoras y registros locales llevan meses alertando que el robo de vehículos en Sinaloa se salió de cualquier rango normal, mientras que los reportes federales hablan de un 23 por ciento de “disminución” y celebran decomisos como si fueran un reality show de éxito policiaco. Es como si los bomberos presumieran que bajaron 20 por ciento los incendios… mientras una ciudad completa arde en plano abierto y la gente tiene que regalarle su carro al fuego para poder salir viva.]​

Seguridad “a la mexicana”: triunfalismo con cinta adhesiva

La narrativa federal y estatal es casi un género literario: reportan golpes al narco, decomisos de armas, laboratorios reventados, vehículos recuperados y despliegues de Guardia Nacional con drones y helicópteros. Pero cuando pones esa película junto a las cifras diarias de robo de autos, homicidios y privaciones de la libertad, lo que se ve es un Estado que llega siempre después, recoge casquillos, sube estadística y se toma la foto.

En los reportes del Gabinete de Seguridad se habla de reducciones en homicidio y recuperación de casi 360 vehículos en un mes, pero en el terreno Noroeste documenta casi 10 mil unidades robadas en ya casi dos años de guerra interna, con promedios diarios que hacen ver a Sinaloa como un súper mercado de autos al mayoreo para el crimen. Es la versión institucional de tapar una tubería reventada con un chicle y declarar “controlada la fuga” porque el agua ahora sale más fina y en chorro parejo.

Fuerzas Armadas: «hacen lo que pueden y pueden muy poco»

Mientras las cifras se acumulan, las fuerzas federales aparecen en los reportes con operativos, aseguramientos y “presencia disuasiva”, pero el robo de autos sigue siendo una autopista abierta para las facciones del Cártel de Sinaloa. 

Si el narco puede sostener durante año y medio un promedio de casi 20 vehículos robados diarios para su guerra interna, la pregunta no es dónde está el Estado, sino qué tan cómodo se volvió administrar el desorden en vez de enfrentarlo.

La fuerza armada institucional parece atrapada en un rol de guardia de estacionamiento gigante: entra y sale equipo, decomisan unas cuantas unidades, exhiben los resultados, pero el flujo principal de vehículos sigue alimentando la maquinaria criminal. A estas alturas, la “estrategia de seguridad” se parece más a un programa de puntos: el narco acumula coches y territorios, el gobierno acumula conferencias y porcentajes, y el ciudadano acumula miedo en cada semáforo de Culiacán.

Dimensión global: un narco-Estado sobre ruedas

Diez mil vehículos robados para una guerra de facciones no es un dato local, es un mensaje internacional: Sinaloa puede sostener un conflicto interno con su propia industria de despojo, sin romper su relación funcional con el Estado que dice combatirlo. Cuando un cártel puede operar así, con una logística basada en el saqueo cotidiano del patrimonio civil, y las autoridades siguen vendiendo la narrativa de “va a la baja”, lo que el mundo ve no es un país luchando contra el crimen, sino un país acostumbrado a coexistir con él.

Si esto no alcanza para sacudir a la fuerza armada institucional, quizá lo que haga falta no es más información, sino menos complicidad disfrazada de prudencia y menos triunfalismo en grafiquitas fantasías y desmañadas. Porque mientras el Estado siga en neutro, el Cártel de Sinaloa seguirá metiendo velocidad con carros ajenos, y la única estrategia real será la del ciudadano que compra auto sabiendo que, en Sinaloa, también está comprando boleto para la guerra.

Con informacion; NOROESTE/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: