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lunes, 2 de marzo de 2026

«PERDON pero..QUE PINCHE HUMANI$MO es ESE ?»:»MILLONES para la PIROTECNIA PATRIÓTICA y MIGAJAS para los que SANGRAN en SILENCIO»…saldo de domesticar la palabra pueblo.

Millones para la pirotecnia patriótica, migajas para los que sangran en silencio: México logró domesticar la palabra “pueblo” hasta convertirla en un pretexto de facturación y pirotecnia clasificada como asunto de “seguridad nacional”.

La patria según el contrato C45-25

Mientras hospitales, universidades y programas para víctimas rascan centavos, 23 estados y 11 alcaldías se quemaron cerca de 317 millones de pesos en un par de horas de gritos, drones, fuegos artificiales y brindis VIP para la fauna política. No importa si mandan Morena, PAN, PRI o MC: cuando se trata de escenario, luces y catering, la “austeridad republicana” aplica solo para los que hacen fila en urgencias, no para los que entran por la puerta de invitados especiales.

La noche del 15 de septiembre terminó costando más que presupuestos anuales de universidades públicas, programas de atención a víctimas, salud, apoyo a huérfanos de la violencia o, ya de plano, la búsqueda de restos óseos de desaparecidos. En el Excel del poder, un artista estelar vale más que un niño sin padre por el crimen organizado; un show de drones, más que un laboratorio hospitalario completo.

El grito que está reservado

La joya del cinismo está en Palacio Nacional: el costo del primer Grito de Claudia Sheinbaum fue declarado “reservado” porque transparentar cuánto se pagó a La Arrolladora Banda El Limón, Alejandra Ávalos y compañía “representa un riesgo” para la presidenta. No es broma: el contrato AD-SN-007-2025, del que cuelga el C45-25/AD-SN-007-2025 —un “servicio integral” que empaqueta todo el fiestón patrio en una sola asignación— fue elevado a la categoría de información de seguridad nacional.

Según la Oficina de la Presidencia, revelar los montos podría dejar “en estado de vulnerabilidad” a la mandataria, su familia, su entorno y hasta la coordinación en materia de seguridad pública, porque algún “agente externo” podría usar esa información para medir “la capacidad de reacción” del aparato presidencial. Traducido del burocratés: si el público se entera cuánto costó el show, el verdadero riesgo no es un atentado, sino el enojo de quienes pasan lista en los hospitales saturados y en las oficinas de atención a víctimas que funcionan con presupuesto de limosna.

Humanismo de pirotecnia

El gobierno sostiene que el “riesgo de perjuicio” por divulgar los datos del contrato es mayor que el “interés público general” de conocerlos. Es la síntesis perfecta del humni$mo oficial: el pueblo sólo existe como multitud en el Zócalo, nunca como sujeto con derecho a saber en qué se va el dinero mientras se le niega presupuesto a salud, justicia y educación.

En este modelo de país, la vida y la muerte caben en una tabla de presupuesto: arriba, en verde, los millones para una noche de espectáculo patriótico; abajo, en rojo, los programas de atención a huérfanos, la identificación de restos de desaparecidos y los servicios de salud que sobreviven con recortes. La patria no se mide por los nombres recuperados de una fosa ni por las camas de hospital disponibles, sino por lo espectacular del grito… y por lo herméticamente sellado del contrato que lo hizo posible.

Con información: PROCESO/

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