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domingo, 1 de marzo de 2026

«NO es IRAN,FUE la IRA»: «POSTAL de MEXICO al MUNDO EXHIBE la ESTRATEGIA ILUSA que CREE que HACIENDO lo MISMO VA OBTENER RESULTADO DISTINTO»…con estructuras criminales intactas, entretejidas con policías y militares que cobran a los que nos cobran.

La foto no muestra “incidentes”, muestra un país en ruinas que sigue abierto al público.

La postal es el retrato de una guerra perdida convertida en paisaje urbano: carros y camiones calcinados forman una rotonda del horror frente a una tiendita que sigue vendiendo refrescos como si nada, como si el infierno sólo estorbara un rato el paso. El pavimento, ennegrecido por las llantas derretidas, parece un mapa de zonas prohibidas que nadie reconoce en los discursos oficiales. A un lado, un reportero fotografía los restos, empeñado en documentar lo que el gobierno se empeña en minimizar, como si la cámara fuera el último acto de resistencia en un territorio donde ya sólo manda el fuego. Esta imagen dice lo que los boletines jamás confiesan: aquí no hubo “evento aislado”, aquí lo que está aislado es el Estado.

México está contando cadáveres como si fueran goles en un Mundial que el gobierno jura que “sí se va a jugar con todas las garantías”.

Guerra vieja, fantasmas reciclados

Matan a El Mencho, arde medio país, y cinco días después el discurso oficial ya cambió de tema: reforma electoral, inversiones, “normalidad”, “todo bajo control”, “que sepa el mundo entero que puede venir a México con tranquilidad”. La escena es ya un género: coches en llamas, negocios chamuscados, bloqueos, turistas atrincherados en hoteles mientras la presidencia vende la postal de país sede, no de país en guerra.

La ofensiva “histórica” contra el narco vuelve a poner a México frente a sus peores fantasmas: territorios donde el Estado se asoma en helicóptero y se va, y donde los que se quedan a vivir son los de siempre, los prescindibles.

Normalizar el horror, especialidad nacional

La violencia ya no sólo se tolera, se administra como pronóstico del tiempo: hoy balaceras aisladas, mañana bloqueos dispersos, pasado “ya regresamos a la normalidad”. Como apunta Claudio Lomnitz, las olas violentas se olvidan rápido, y el gobierno –este y los anteriores– las maneja como un fenómeno que “sube y baja”, nunca como el resultado de una política rota.

En Jalisco,Sinaloa o Tamaulipas, la gente aprende a vivir escaneando la calle, calculando rutas de huida, revisando “código rojo” antes de ir al parque, huyendo tanto de criminales como de soldados porque cualquiera puede matarte “por accidente”. Eso no es paz, es administración del miedo.

La guerra perdida que se presume victoria

La operación contra el CJNG deja 25 soldados muertos y un país que entiende perfectamente el guion: descabezan al líder, se reacomoda la plaza, se multiplican las disputas internas, suben los secuestros, extorsiones y homicidios, y luego llega la grafiquita optimista desmañada con la baja de homicidios. 

Catalina Pérez Correa, investigadora sobre seguridad de la Asociación para el Estudio de la Política de Drogas ,dice lo que el gobierno se niega a decir: no hay estrategia clara para desmontar los negocios ilícitos si las estructuras criminales siguen intactas y entretejidas con autoridades locales, policías y militares que cobran a los que nos cobran.

Es la misma guerra de siempre, maquillada con becas, centros de Bachillerato y actividades culturales para jóvenes, como si un taller de teatro alcanzara para competir con la nómina del cártel que controla la vida, la muerte y la economía de un territorio.

Víctimas: nota al pie de la guerra

Mientras la presidenta habla de garantías para el Mundial, asesinan a una madre buscadora en Sinaloa, justo en la misma ciudad donde ella da su mensaje de calma. 

En paralelo, las víctimas del CJNG –extorsionados, secuestrados, desplazados, defensores ambientales asesinados– apenas si aparecen en el debate público, diluidas detrás del espectáculo militar y la narrativa de “golpe contundente al crimen organizado”.

Las familias que huyen de la frontera chica de Tamaulipas o Jalisco para escapar del terror ,acaban escondiendo a sus hijos detrás de una puerta mientras afuera bajan gente de los autos para quemar los vehículos. El Estado les ofrece una frase: “situación especial, ya regresamos a la normalidad”.

El saldo real: país sitiado y gobierno en negación

El saldo de esta guerra perdida no se mide en capos abatidos sino en la rutina del terror en medio de una montaña de cadavers : niños que aprenden a guardar silencio para no ser descubiertos, adultos que asumen que nadie los va a proteger, comunidades que entienden que el vecino puede ser del cártel o del Ejército y que cualquiera puede desaparecerlos. 

Los carteles están incrustados en la vida económica, política y cotidiana de amplias zonas del país, y el mensaje oficial insiste en que todo es un bache rumbo a la fiesta del fútbol.

México no está “volviendo a la normalidad”; México lleva años atrapado en una normalidad de horror que el gobierno maquilla, los medios dosifican y la sociedad se ve obligada a incorporar para poder salir a trabajar al día siguiente. La verdadera fantasía no es el “monstruo del narco”, es la del Estado que presume control mientras administra, con cinismo, los restos de una guerra que ya perdió y muchas veces, desde hace mas de 720 mil muertos.

Por qué nuestro encabezado

Nuestro título busca plantear tres cosas al mismo tiempo 

El juego con IRÁN / IRA

  • “NO es IRAN, FUE la IRA” revienta la comparación fácil con Medio Oriente: no estamos viendo Teherán en CNN, es la rabia acumulada en México convertida en coches ardiendo en la esquina de una tienda de conveniencia.
  • Al mismo tiempo,bsucamos hacerle guiños al lector informado: el país se ve como zona de guerra exportable en foto, pero en el fondo es una implosión interna que el gobierno vende como “incidente controlado”.

La postal al mundo

“POSTAL de MEXICO al MUNDO” busca aterrizar directo en la imagen: narco‑bloqueos, autos quemados, ciudades paralizadas en 22 estados que ya estaban en mal estado y que se visualizaron tras la muerte de El Mencho,aunque algunos gobernadores ligado al narco lo niegan.

Esta postal contradice el folleto oficial de “México seguro, listo para recibir inversiones y eventos internacionales”, aunque las carreteras parezcan más un campo de batalla que una ruta turística.

Estrategia ilusa, error repetido

“EXHIBE la ESTRATEGIA ILUSA que CREE que HACIENDO lo MISMO VA OBTENER RESULTADO DISTINTO” apunta al corazón del problema: se repite el modelo de descabezar capos, militarizar, mostrar operativos espectaculares y luego administrar la violencia cuando se desata la revancha.

Nuestra crítica conecta con lo que señalan analistas: no hay plan serio para desmontar mercados ilícitos ni redes de protección política; sólo se recicla la misma “guerra” desde Calderón hasta Sheinbaum con pequeñas variaciones de eslogan.

Estructuras intactas que nos cobran doble

El remate: “con estructuras criminales intactas, entretejidas con policías y militares que cobran a los que nos cobran” condensa la tesis central del reportaje y del momento: el Mencho muerto, pero el CJNG y sus negocios siguen ahí, atravesados por complicidades de autoridades locales, policías y miembros del ejército.

Nuestra frase que explica porque se habla de una guerra perdida: el ciudadano paga impuestos y paga cuota; el narco cobra, y una parte del Estado cobra por dejar que el narco cobre, mientras el discurso oficial se felicita por el “golpe histórico al crimen organizado”.

En resumen, el título esta detras de la imagen, contexto y crítica: no es exotismo bélico importado, es la ira mexicana de siempre, en el mismo escenario, con la misma estrategia fallida y las mismas estructuras criminales –y estatales– intactas.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/SILVIA BLANCO/

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