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lunes, 2 de marzo de 2026

«DOS MILLONES DIARIOS»: «SOBRINO del JUNE del CDG REBASA 31% el BOTOX PRESUPUESTAL para que su IMAGEN NO tenga OJERAS RUMBO a la ELECCION del 2027″…un reality show financiado por el erario.

El Gobierno de Nuevo León ,el que aun encabeza Samuel Garcia el «sobrino» del June del Cartel del Golfo, convirtió la “imagen institucional” en un agujero negro de dinero público y en un «OnlyFans» político donde la suscripción la paga el contribuyente, quiera o no.

El gobierno influencer

La Oficina de Comunicación arrancó 2025 con un presupuesto ya obsceno de 566 millones de pesos para lustrar la sonrisa naranja del gobernador, pero en el camino alguien decidió que no alcanzaba para tanto filtro y tanto dron, y le inyectaron otros 173.7 millones, sin molestarse en explicar por qué.

El resultado: 739.7 millones de pesos comprometidos en un solo año, un incremento del 31 por ciento sobre lo aprobado, puro botox presupuestal para que la imagen del mandatario no tenga ojeras rumbo a 2027.

Dos millones diarios para el ego

Traducido a calendario, la oficina que encabeza Julieta López quemó 2 millones 62 mil 787 pesos al día en la operación maquillaje del gobernador emecista.

No es difusión de programas, es un reality show financiado por el erario: cada “historia” y cada toma a cámara lenta salen más caros que un quirófano lleno de especialistas.

La pareja dorada y su precampaña permanente

Este dispendio coincide, casualmente, con el bombardeo propagandístico de Samuel García y Mariana Rodríguez, precandidata de facto a la Gubernatura desde la silla de AMAR a Nuevo León.

Mientras la administración jura que solo “informa”, la pareja se pasea en redes con spots disfrazados de vlog familiar, construyendo marca política con dinero ajeno como si fueran influencers orgánicos y no un proyecto electoral de alta gama.

El hoyo negro que no se ve

Lo más indecente es que esos 739.7 millones son solo la punta del iceberg: ahí no están los gastos en comunicación de organismos descentralizados ni paraestatales, ni la pauta que la pareja estrella revienta en Meta (Facebook e Instagram), donde ya han roto marcas nacionales de gasto mensual.

Solo en campañas digitales recientes se han documentado millones de pesos tirados en anuncios personales, pagos a su nombre y a nombre del gobierno, mezclando propaganda oficial con autopromoción como si el presupuesto fuera una tarjeta sin límite.

Costumbre, no accidente

No es un resbalón aislado: en 2024 ya habían reventado la bolsa, pasando de un techo de 360.7 millones a 627 millones de pesos en “imagen”, y aun así se dieron el lujo de decir que no promovían a ningún servidor público.

El patrón es claro: cada año sobregiran la cuenta de Comunicación mientras reclaman más deuda y se pelean un presupuesto “consensuado” en el Congreso, como si el problema fueran los diputados y no la adicción del Ejecutivo al espejo.

En un estado con broncas de transporte, inseguridad y servicios reventados, el gobierno decidió que la prioridad era meterle esteroides al algoritmo y saturar panorámicos para que nadie olvide quién sale más guapo en las historias.

La administración emecista convirtió la comunicación social en un culto a la personalidad: un aparato de propaganda carísimo donde cada like cuesta millones y la única “obra pública” garantizada es la construcción paciente, obscena y diaria de su propia candidatura.

Con información: ELNORTE/LA JORNADA/SINEMBARGO/ELMANANA/

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