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sábado, 17 de octubre de 2026

«¿MÉXICO DUELE?: en TAMAULIPAS, el CAMPEÓN del LEVANTÓN IMPUNE, lo ÚNICO que DEBERÍA DESAPARECER son las DESAPARICIONES»… y la inutilidad de su gobierno cómplice.


En Tamaulipas donde la pudrición moral de su gobernador 4T es en 4K, las familias buscan a sus desaparecidos y todavía tienen que corretear a quienes cobran por buscarlos. En Tampico, el colectivo Unidos de Corazón hasta Llegar a Ti llegó a su cuarta reunión con autoridades para exigir lo que ya les habían prometido: investigaciones que avancen, peritajes pendientes y búsquedas con rumbo, no más compromisos de utilería.

Su coordinadora, Elizabeth Mancha Ruiz, denunció expedientes rezagados de casos registrados entre 2018 y 2023, fallas en los protocolos y preocupación por la confidencialidad de los documentos. 

Y tienen sobrada razon

A Tamaulipas no le hace falta otro discurso de transformación:le hace falta que su gente vuelva a casa. Pero el marcador de la tragedia no admite maquillaje: de las más de 130 mil personas desaparecidas en el país, de acuerdo con el registro oficial, 13,781 corresponden a Tamaulipas. 

Esa cifra coloca en el primer lugar nacional a un estado gobernado por el crimen organizado, pero administrado por Morena y Américo Villarreal.

Las familias exigieron fechas y resultados verificables. Porque para acumular reuniones sobra burocracia; lo que falta son resultadosen un gobierno al que no deberían alcanzarle las horas para dar explicaciones.

No se le exige a Villarreal haber inventado la tragedia. Se le exige gobernar frente a ella. La herencia explica el punto de partida; no puede convertirse en permiso de residencia para el fracaso.

Once ciudades: el desastre no cabe en una sola postal

La discusión del campeonato nacional y el estatal nos lleva al mapa municipal y coloca a Reynosa detrás de Tijuana y extiende el señalamiento a once ciudades tamaulipecas. 

Once ciudades no son once trofeos. Son once lugares desde los que debería exigirse una explicación verificable.

Y ahí se desinfla cualquier ceremonia de autocelebración: un gobierno no demuestra que manda porque llena un presídium, sino porque protege a las personas y esclarece lo que les ocurrió. Lo demás puede lucir muy bonito en la fotografía humanista, pero una fotografía del gobernador no sustituye la fotografía de quien falta.

La inutilidad gubernamental que se denuncia aquí no necesita insultos gratuitos: necesita ese contraste. De un lado, el aparato institucional, sus atribuciones y sus promesas; del otro, familias que siguen exigiendo avances. Si el gobierno quiere refutar la acusación, que presente resultados, no susceptibilidades.

Que desaparezca la coartada, no la gente

La información del reclamo ciudadano y las cifras oficiales también dibujan una acusación política: una cifra estatal que avergüenza, una dimensión municipal que impide encerrar la crisis en un solo punto y una exigencia ciudadana que cuestiona la suficiencia de la respuesta.

Américo no necesita que le fabriquen otra medalla. Necesita rendir cuentas sin esconderse detrás del pasado, de los tecnicismos o del siguiente evento público.

En Tamaulipas, lo único que debería desaparecer es la impunidad. Con ella, la indolencia, la simulación y esa cómoda costumbre de confundir un gobierno que habla con un gobierno que resuelve.

Las personas tienen que aparecer. Las explicaciones también. Lo que ya no debería tener lugar es la coartada.

Con información: Hoytamaulipas/

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