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lunes, 26 de octubre de 2026

“SE VA TADEEI por MAJADERA ?: LLAMÓ MAJADERO a REPORTERO por PREGUNTAR sobre CONTRATOS; hoy RENUNCIA entre ESCÁNDALOS”…ahora busquen uno que NO sea corrupto o se enamore de provedores.


A Guadalupe Taddei le pareció una majadería que le preguntaran por contratos. Ahora anuncia su salida de la presidencia del Instituto Nacional Electoral entre señalamientos sobre proveedores, presunto lavado de dinero, simulación de operaciones y empresas bajo investigación. La pregunta sigue en pie. La que se va es ella.

Y no: presentar una renuncia no equivale a presentar cuentas.

El 7 de mayo de 2026, durante una conferencia de prensa, Jorge Monroy, reportero de Latinus, le hizo una pregunta directamente relacionada con sus responsabilidades:

—Usted no ha promovido ningún contrato, digamos, ¿no han llegado a su oficina a proponerle algún contrato en específico?

Taddei no contestó con una explicación sobre procedimientos, proveedores o controles. Contestó con un agravio:

—Me parece usted muy majadero al hacerme esa pregunta, muy majadero, de verdad.

Todavía añadió que el periodista se excedía. Para la presidenta del organismo encargado de garantizar reglas y transparencia electoral, el exceso no estaba en un eventual conflicto de interés: estaba en preguntar por él.

Majadero el reportero por preguntar. Majadera la pregunta por incomodar. Majadero cualquiera que confundiera una conferencia de prensa con un espacio para exigir respuestas.

Hoy, ante los señalamientos que rodean su salida, aquella respuesta retrata una forma de ejercer el poder: tratar la rendición de cuentas como una insolencia.

La majadería de pedir explicaciones

Taddei anunció que este 26 de octubre presentaría su renuncia ante la Cámara de Diputados, apenas 42 meses después de llegar al cargo. En su mensaje aseguró que tomó la decisión «después de una profunda reflexión» y para proteger al instituto por encima de cualquier interés personal.

Profunda la reflexión. Pendientes las explicaciones.

Según lo documentado por Grupo REFORMA, el proveedor José Alfredo Hernández Casillas obtuvo contratos desde la etapa en que Taddei presidía el organismo electoral de Sonora. El empresario está vinculado con Cajas Graf, Corporativo Zeg y TOL Producciones; además, de acuerdo con la información periodística sobre las investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera, encabezaría una red de siete empresas señaladas por presuntas operaciones ilícitas en contrataciones con organismos electorales.

La cercanía descrita en las revelaciones alcanza contrataciones de personal y llega hasta Jonathan Navarrete Torres: identificado como empleado del empresario y apoderado de Zeg, aparecía en la nómina del INE como chofer de la presidenta, presuntamente sin asistir a trabajar.

Qué majadería preguntar quién lo contrató. Qué majadería pedir registros de asistencia. Qué majadería querer saber por qué una persona vinculada con un proveedor cobraba dentro del organismo.

También salieron a la luz videos de fiestas y viajes del empresario con Taddei y con integrantes de su familia. En uno de ellos, Hernández presume la estancia de un hijo de la funcionaria en un hotel de París:

«París a tus pies, chamaquito».

La frase exige explicaciones sobre quién pagó, por qué y bajo qué relación. No sustituye una investigación, pero tampoco desaparece con una carta de renuncia.

La majadera se va; las preguntas se quedan

Legisladores de oposición reclamaron que la salida no se convierta en impunidad. Héctor Raúl Téllez pidió la intervención de la Fiscalía General de la República; Noemí Luna lo resumió sin ceremonia: «¡No basta con irse!».

Ricardo Monreal, por su parte, calificó de correcta la decisión y calculó entre cuatro y cinco semanas para designar a quien encabece el instituto. Mientras tanto, los consejeros deberán resolver la presidencia provisional.

Pero una cosa es cubrir la silla y otra esclarecer lo ocurrido alrededor de ella.

La renuncia no acredita culpabilidad. Tampoco concede inocencia, cancela investigaciones ni borra posibles responsabilidades.

Que se vaya la majadera, si ésa es su decisión. Lo que no puede irse con ella es la obligación de explicar los contratos, los vínculos y el dinero público.

Porque la verdadera majadería sería convertir su despedida en punto final: mucho discurso sobre proteger al INE y ninguna respuesta sobre quién debe responder por lo que pasó dentro.

Con información: ELNORTE/

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