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sábado, 7 de noviembre de 2026

¿SE MATÓ o… se lo MATARON a CDV?: «EX-GOPES de la MASACRE de CAMARGO VOLVIÓ a ESCAPAR, AHORA por la PUERTA FALSA de la MINISTERIAL en VICTORIA»… guardia estatal ejecutado en Reynosa también era cercano.


La infausta realidad de la procuración de justicia tamaulipeca, a cargo de un perfil con pasado criminal bajo el gobierno de Morena y Américo Villarreal, volvió a manifestarse con crudeza para exhibir que los barrotes de la prisión son de utilería, los custodios padecen ceguera selectiva y la muerte llega justo a tiempo para ahorrarle incomodidades a los de arriba.

Al más reciente caso de la ejecución de un guardia estatal en Reynosa, a quien ahora el trascendido liga estrechamente con el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca (2016-2022), en medio de una pesquisa con montaje oficial para resolver el brutal asesinato en favor del Cártel del Golfo, se suma otra víctima.

La de José Arturo «N» (alias El Cachetes), ex-integrante del extinto y siempre turbio Grupo de Operaciones Especiales (GOPES) ,que actuaba como brazo armado del «CDV», tanto o cuanto mas peligroso que el «CDG», ya es otra putrida historia que desnuda cómo operan las cloacas del poder cuando un eslabón empieza a estorbar.

Para poner las piezas en su lugar y sin anestesia, basta revisar el guion de esta burla institucional en tres actos:

Acto I: La masacre y el cobijo

No hablamos de un carterista de poca monta. Hablamos de un ex-elemento de la llamada «policía de élite» cabecista, directamente vinculado con la masacre de Camargo en enero de 2021, donde 19 personas —en su mayoría migrantes guatemaltecos— fueron ejecutadas y calcinadas. 

Un crimen de Estado que dio la vuelta al mundo y donde el grupo táctico operó con métodos idénticos a los de las franquicias criminales que juraron combatir.

Acto II: El escape con puerta giratoria

En abril de 2026, cuando el cerco apretaba, se consumó el primer milagro: el imputado se esfumó de las propias instalaciones de Seguridad Pública donde un General del Ejercito acumula mugre en las uñas y sangre en las manos.

No hubo túneles dignos de serie de El Chapo ,ni película de comandos armados derribando muros; salió caminando por donde entran y salen los que tienen llave o permiso. 

Una «fuga sospechosa» que dejó en ridículo el aparato de custodia estatal y confirmó que, dentro de la corporación, los viejos pactos de complicidad seguían vigentes.

El problema para sus padrinos fue que la discreción no era el fuerte del prófugo. A finales de septiembre de 2026, El Cachetes fue recapturado en pleno centro de Ciudad Victoria (en el 17 Morelos y Matamoros) de la forma más absurda posible: haciendo disparos al aire. Lo detuvieron por escandaloso antes de darse cuenta siquiera de qué pez gordo acababa de caer de nuevo en la red.

Acto III: El «arrepentimiento» de las 8:00 AM

Recluido en las celdas de la Policía Investigadora de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas —en teoría, uno de los recintos más vigilados del estado—, el telón bajó de golpe la mañana de ayer 6 de noviembre. A las ocho en punto, los agentes «descubrieron» que el detenido había tomado la llamada puerta falsa: ahorcado en su propia celda.

Aquí es donde la irreverencia se vuelve obligación ciudadana. ¿De verdad esperan que alguien trague el cuento sin masticar?

Resulta sumamente poético —por no decir grotesco— que un operador entrenado en tácticas especiales, sobreviviente de enfrentamientos, partícipe de una masacre de 19 personas, capaz de evadirse de un edificio oficial en abril y de pasearse armado tirando balas en septiembre, sufra de pronto un ataque agudo de melancolía existencial justo cuando está bajo el resguardo directo de la Fiscalía.

  • ¿Dónde estaban las cámaras de vigilancia de las celdas ministeriales?
  • ¿Dónde estaban los guardias de turno que deben monitorear a un reo de alto perfil, con antecedentes de fuga y ligado a un caso internacional?
  • ¿Con qué se quitó la vida en una celda preventiva donde, por protocolo elemental, no te dejan ni las agujetas de los zapatos?

En la jerga del poder, un preso que sabe demasiado y que ya demostró ser indiscreto en la calle no es un detenido: es una bomba de tiempo con patas. Cuando a una institución se le «fuga» un multiasesino de sus propias oficinas, se llama corrupción; cuando lo recapturan por accidente y se les «muere» en las manos bajo custodia absoluta, tiene todos los síntomas de un silenciamiento administrativo.

El muerto ya no habla, ya no señala mandos, ya no negocia criterios de oportunidad y ya no explica quién le abrió la puerta en abril. Para la Fiscalía, el expediente se archiva con un acta de defunción; para cualquiera con dos dedos de frente, lo único que se ahorcó en esa celda de Ciudad Victoria fue la poca credibilidad que le quedaba a la justicia en Tamaulipas bajo tutela de un ex-presidiario de penal de alta seguridad de Almoloya y un gobernador que el pueblo no baja de narco.

Con informacion: NOTICIEROS DE VICTORIA/

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