Visitanos tambien en:

miércoles, 21 de octubre de 2026

«¿FIRMARON CONVENIO? ¿se OCUPABA?: HARFUCH y el GENERAL TREVILLA DESCUBREN 2 AÑOS DESPUÉS que DEBERÍAN COORDINARSE»… se repiten las fricciones de García Luna y Militares.


Omar García Harfuch y Ricardo Trevilla se dieron un abrazo enorme. Tan enorme como la pregunta que deja la ceremonia: ¿por qué, a dos años de arrancado el Gobierno de Claudia Sheinbaum, apenas están firmando un convenio para conectar sus aparatos de inteligencia ? Lo que debió formalizarse desde el arranque,e incluso antes de asumir responsabilidades, se presentó ayer martes como una “nueva fase de colaboración”. Dos años después, la obligación básica llegó vestida de acontecimiento.

Hubo soldados, agentes, tanquetas, drones y hasta banda de música. Porque, al parecer, para anunciar que Seguridad y Defensa van a trabajar más de cerca no bastaban una mesa y dos plumas: hacía falta montar el espectáculo de la concordia. 

El convenio busca conectar la inteligencia de Defensa con el Centro Nacional de Inteligencia, dirigido por Francisco Almazán Barocio, colaborador de Harfuch. Dicho sin confeti: poner a compartir información a instituciones cuya tarea exige, precisamente, compartir información sin necesidad de firmas.

La ceremonia también parece reconocer, sin decirlo de frente, que entre las dos cabezas había algo más que diferencias de agenda como presume el diario español, EL PAÍS quien recoge que una fuente cercana al aparato civil de seguridad admitió la distancia y describió el acto como una “forma de mejorar la relación entre las cabezas”. No es una confesión pública de pleito, pero tampoco suena a reunión de viejos amigos que nada tenían pendiente.

Los antecedentes le quitan inocencia al apapacho. Según lo publicado por el diario en mayo de 2025, Defensa intentó frenar dos leyes clave para el fortalecimiento del aparato de seguridad que manejaría Harfuch. Dos fuentes cercanas a la presidencia respaldaron aquella información. 

La resistencia, según esa reconstrucción, no era tanto contra su persona como contra el poder que acumularía. Las leyes terminaron aprobándose; las suspicacias no parecen haber desaparecido con la votación.

Por eso, el dato incómodo no es el tamaño del abrazo, sino la tardanza. El Gobierno acababa de cumplir dos años cuando sus secretarios de Seguridad y Defensa escenificaron este nuevo entendimiento. No significa que antes no hubiera colaboración; significa que la formalización de este mecanismo y el esfuerzo por mejorar la relación llegaron con dos años de administración encima. La crítica es elemental: una coordinación de esta importancia debió ser punto de partida, no ceremonia de aniversario.

Harfuch dijo que ninguna institución puede hacer sola el trabajo de inteligencia e investigación. Trevilla aseguró que la firma acredita un “sólido vínculo”. Magnífico: uno explicó por qué se necesitan y el otro certificó que se llevan bien. La puesta en escena, mientras tanto, pareció encargada de responder una pregunta que ninguno formuló en voz alta: si el vínculo era tan sólido, ¿por qué había que apuntalarlo con semejante ceremonia?

En teoría, les quedan cuatro años juntos. Ojalá el intercambio de información sea más ágil que la firma del convenio: la seguridad del país no tendría por qué esperar a que sus responsables terminen de acomodar su relación. Porque, en la cruda realidad, andan peleando con sus egos y dilapidando en celos el poco amor que se tienen.

Con información: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/PABLO FERRI/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: