En el humanismo transformador, el sacrificio puede ser enorme: si no se consigue una Alcaldía, habrá que conformarse con buscar una diputación federal que de paso se antoja difícil ganar. Úrsula Patricia Salazar Mojica, diputada de Morena y sobrina del expresidente Andrés Manuel López Obrador, parece dispuesta a soportar semejante penitencia.
Pese a los reproches hipócritas de su tío contra quienes luchan únicamente por conseguir cargos, la legisladora anunció que se registró en el proceso interno de Morena para contender por el Distrito federal 8 de Tamaulipas. Porque una cosa es escuchar los sermones de la transformación y otra, bastante menos conveniente, aplicárselos.
Salazar Mojica había promovido en redes sociales sus aspiraciones a la Alcaldía de Tampico. Pero apareció Mónica Villarreal, hermana del gobernador acusado de ser aliado del crimen organizado, Américo Villarreal, con sus intenciones de reelegirse, y la brújula política de la sobrina encontró otro destino: San Lázaro.
No es retirada, faltaba más. Es vocación de servicio con flexibilidad de domicilio.
La explicación oficial llegó envuelta en generosidad partidista:Morena perdió el Distrito 8 en 2024 y ahora ella quiere contribuir a que el movimiento consiga las ocho diputaciones federales de Tamaulipas en 2027.
“Lo que queremos es que en ese proyecto de 2027 se logren las ocho diputaciones federales en el estado de Tamaulipas”, declaró.
Qué desprendimiento: para ayudar al partido, está dispuesta a aparecer en la boleta en el peor momento del partido, con todas las encuestas en contra de la hermana del gobernador,mas que de Morena.
Su trayectoria permite apreciar la constancia de esa disposición. Asumió una diputación local en octubre de 2021, después presidió el Congreso de Tamaulipas y en 2024 se reeligió. Ahora busca una curul federal. Y tampoco descartó aspirar a otro cargo en 2028 o 2030. El calendario electoral cambia; la disponibilidad de Úrsula permanece.
En ese recorrido también figuran los señalamientos del PAN por presuntamente pedir moches a proveedores cuando estuvo al frente de un plantel del Conalep en Tampico, acusaciones que le ganaron el mote de #LadyMoches. Son señalamientos que nunca tuvieron castigo; pero forman parte del equipaje político de quien sigue solicitando nuevas responsabilidades bajo las siglas de la regeneración.
Sobre Mónica Villarreal, Salazar reconoció su derecho a buscar la reelección aun y en contra de los postulados de la presidenta y rechazó que su propia inscripción por la diputación federal significara hacerse a un lado.
“Y no hay una competencia”, subrayó.
También negó sentir temor ante una eventual disputa con Villarreal o frente al panista Jesús Nader, aspirante a la candidatura por la Alcaldía de Tampico.
“No, ni a Mónica, estamos trabajando juntas”, sostuvo.
Así, entre parentescos ilustres, aspiraciones reacomodadas y cargos por venir, el humanismo transformador ofrece su versión más terrenal: servir al pueblo, desde luego, pero procurando que el pueblo nunca lo deje a uno sin puesto.
Con información: ELNORTE/

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