En el potrero de la justicia tamaulipeca, donde Morena administra, pero es el crimen organizado el que gobierna —y no solo a Américo Villarreal, con su consentimiento y permiso—, Andrés Norberto García Repper Fávila, Fiscal Anticorrupción que cometió el primer acto corrupto al aceptar un cargo para el que no estaba preparado, ya encontró cómo anunciar una faena sin enseñar la res asegurada: se planta frente a los micrófonos, sacude la reata del discurso y presume que la Fiscalía anda detrás del exalcalde de Nuevo Laredo, Enrique Rivas Cuéllar y hasta Cabeza de Vaca.
Pero entre tanto bramido se le sale la confesión que desinfla el rodeo: “Lo estamos buscando, y pronto vamos a solicitar, a ver si nos ayudan nuestros vecinos del norte a enviárnoslo de regalo”. Así lo declaró el fiscal anticorrupción: la búsqueda está en marcha; la ayuda estadounidense todavía aparece en tiempo futuro.
¡Qué chulada de lazador!
Garcia Repper con nulas credenciales para ser Fiscal Anticorrupcion,ducho en derecho electoral,anuncia que aprieta el cerco, pero todavía está viendo quién le ayuda a encontrar el ganado.
El titular de Hoy Tamaulipas vende un corral que se cierra; las declaraciones describen algo bastante menos lucidor: una orden de aprehensión vigente, un hombre sin localizar porque se escapó y una colaboración internacional que apenas se propone solicitar. Saliva, por lo pronto, no falta.
DEL EXPEDIENTE ROBUSTO AL “MÁNDENMELO DE REGALO”
En febrero, en Valor Tamaulipeco, les retratamos al recién llegado fiscal —a quien le obsequiaron el puesto por su trabajo electoral, según se presumió— llegaba arropado en ciencia, metodología, estructuras especializadas y expedientes “robustos”. Como señalamos en aquella publicación, primero vendrían el diagnóstico y la preparación institucional: de tres a cuatro meses para armar la estructura. Mucho alimento para engordar la carpeta; mientras tanto, el ciudadano seguía esperando a ver qué salía del corral.
Ahora, en octubre, el lenguaje técnico comparte pesebre con una ocurrencia de sobremesa: que los vecinos del norte manden a Rivas “de regalo”. La cooperación judicial convertida en encargo de rancho: si se les atraviesa el animal, nos lo apartan y luego vemos cómo lo traemos. La frase podrá servir para arrancar una sonrisa; no sustituye la localización ni la ejecución de una orden judicial. Y la propia declaración del fiscal deja ambas cosas pendientes.
No se le reprocha que integre bien los expedientes. Se le reprocha que quiera vender el anuncio de la lazada como si ya hubiera entregado la res.
RIVAS: EL CERCO MUY APRETADO, PERO EL BUSCADO NO APARECE
Según los antecedentes procesales , Rivas enfrentaba una medida de prisión preventiva y obtuvo suspensiones que le permitieron permanecer en libertad mientras se resolvía su impugnación. La publicación señala que la negativa del amparo quedó firme el 1 de octubre y que el día 8 se declaró sin materia otro recurso relacionado con la suspensión. Después vino la instrucción de localizarlo.
Aquí conviene no confundir el fierro con la marca: ese relato no describe una fuga de prisión. Durante parte del procedimiento, Rivas contaba con protección judicial. Lo que ahora confirma García Repper es que existe una orden de aprehensión vigente y que lo están buscando.
Pero esa precisión no le remienda el alambrado a la Fiscalía. Al contrario: permite señalar el boquete verdadero sin inventarle otro. El cuestionamiento no necesita una fuga cinematográfica; le basta con la distancia entre tener una resolución y conseguir que se cumpla. El fiscal presume movimiento, pero el resultado que puede mostrar en sus declaraciones sigue siendo una búsqueda.
Dicho en lengua de potrero: mucho revisar la montura, mucho acomodarse las espuelas y, a la hora de enseñar la captura, todavía andan preguntando por dónde pasó.
CABEZA DE VACA: LE APUNTAN LA LÁMPARA, PERO NO ENSEÑAN EL TRÁMITE COMPLETO
Con Francisco García Cabeza de Vaca, un claro «profugo con futuro», el fiscal también levantó la mira. Dijo que la Fiscalía General de la República ayuda con trámites encaminados a gestionar su extradición, pero evitó confirmar si ya existe una solicitud formal presentada ante las autoridades estadounidenses. Su explicación fue: “Cuando estén listos, daremos ese aviso”.
Así que a «la vaca que mas parece venado lampareado” le vuelven a encender el reflector del discurso, pero el funcionario no aclara hasta dónde ha avanzado el procedimiento. Una cosa es anunciar gestiones y otra acreditar que la petición formal ya está presentada. En sus declaraciones, esa diferencia quedó sin resolver.
Y todavía soltó otra frase para hacer sonar las espuelas: “Si son denuncias que implican al gabinete, pues ese gabinete tiene un jefe”. Suena contundente frente a la grabadora, pero la misma nota recoge que deberán consolidarse las investigaciones para establecer posibles responsabilidades. El bramido apunta hacia arriba; la acreditación de responsabilidades sigue pendiente.
MENOS RODEO DE MICRÓFONO
Ese es el espectáculo: en febrero, la promesa de método y expedientes robustos; en octubre, un buscado que no aparece, una eventual petición de ayuda a Estados Unidos y trámites de extradición cuyo estado formal el fiscal no termina de precisar. No son lo mismo, aunque en el escaparate político todo se acomode bajo el letrero de “apretamos el cerco”.
Al fiscal le toca enseñar trabajo que aguante en tribunales, no organizar un campeonato de bramidos.
Porque para arrear declaraciones sobra garganta. Para cumplir la ley, hace falta algo más que ponerse el sombrero, escupir de lado y gritar que ahora sí viene bueno el lazo.
Con información: HoyTamaulipas/

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