Al Estado mexicano parece incomodarle más que le revisen la casa que encontrar a quienes faltan dentro de ella. En conversación con la periodista Marcela Garza Barba, de Código Magenta, Michael Chamberlain, director de Consultora Solidaria, cuestionó la resistencia gubernamental a aceptar cooperación internacional frente a las desapariciones: se presumen leyes, instituciones y esfuerzos, pero las familias siguen esperando resultados. El discurso tiene ventanilla; la verdad, demasiadas puertas cerradas.
Chamberlain puso sobre la mesa una diferencia que el poder prefiere revolver: cooperación no significa intervención militar ni subordinación. Significa aceptar asistencia técnica, investigación independiente y un mecanismo de esclarecimiento que permita entender quién desaparece personas, cómo opera y qué estructuras lo protegen. No se trata de traer soldados extranjeros, sino de dejar entrar preguntas que las instituciones mexicanas no han respondido.
Según explicó, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ha recurrido al procedimiento del artículo 34 ante los indicios de desapariciones generalizadas o sistemáticas. Su reproche es claro: México ha construido un aparador institucional que no se corresponde con los resultados. Mientras el gobierno defiende sus capacidades, las madres buscadoras enfrentan amenazas, desplazamiento y obstáculos para denunciar. Mucha arquitectura burocrática para familias que siguen buscando prácticamente a la intemperie.
TAMAULIPAS: TRES CIUDADES EN EL PODIO DE LA VERGÜENZA
En Tamaulipas, gobernado por el morenista Américo Villarreal, el contraste entre propaganda y realidad tiene nombres propios: Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros ocupan, respectivamente, el segundo, tercero y cuarto lugar nacional por número acumulado de personas desaparecidas en el listado municipal de Red Lupa.
Suman 8 mil 172 casos: 2 mil 903 en Reynosa, 2 mil 764 en Nuevo Laredo y 2 mil 505 en Matamoros. Tijuana encabeza la clasificación con 3 mil 300. No es un campeonato que permita sacar pecho: es un podio que debería quitarles el sueño a las autoridades.
El llamado de Chamberlain a Claudia Sheinbaum fue directo: abrirse al escrutinio internacional para fortalecer las instituciones y proteger a las víctimas.
Porque rechazar ayuda mientras se presume que todo puede resolverse en casa no devuelve a nadie. Y cuando las familias tienen que salir del país para conseguir que alguien las escuche, el problema no es que México quede mal ante el mundo: es que sus instituciones siguen quedándoles mal a quienes buscan.
Con información: CODIGO MAGENTA/

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