Visitanos tambien en:

jueves, 29 de octubre de 2026

DEL «TRAPO a los MANDADOS y de AHÍ al CÁRTEL: el MOZALBETE ZETA-40 FUE CONVERTIDO en CAPO por SISTEMA INFECTADO que MÉDICO que IBA a SANAR TAMAULIPAS ENFERMÓ MÁS»… militares y ex-militares los convirtieron en Cartel.


La imagen los presenta en sus tiempos mozos: Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40, y su hermano Omar, el Z-42. Pero aquí no hay una postal de superación personal. Hay material para una historia clínica: la de un par de delincuentes de baja estofa, miembros de un mismo clan que creció hasta hacerse gobierno de facto y la de un sistema incapaz —o demasiado dispue$to siempre a mirar para otro lado— para detener la infección.

Miguel Ángel pasó por el lavado de coches y los mandados;también por el robo de automóviles y una pandilla vinculada con la venta de drogas que efímeramente sirvió a Osiel Cardenas y el Cartel del Golfo que se militarizó con custodia de militares y ex-militares convertidos en Zetas y «no había que pensarlo mucho», pagaba mas.

Los perfiles de su trayectoria documentan los antecedentes y su posterior incorporación al servicio de Osiel Cárdenas Guillén. Lo que vino después no fue un ascenso laboral: fue una escalera criminal hasta la cúpula de Los Zetas. Del trapo al arma larga; del mandado al mando.

Y conviene decirlo sin escupirle al trabajo honrado: lavar carros no predispone a nadie a convertirse en asesino. Millones se parten el lomo entre cubetas, talleres y banquetas sin joderle la vida al prójimo. El problema no fue la espuma del autolavado. Fue la impunidad que ofrece el sistema corrupto la que permitió que un delincuente acumulara dinero, hombres y territorio hasta convertirse en una amenaza para poblaciones enteras.

EL ABSCESO NO SE HIZO SOLO

El Z-40 no inventó el organismo donde prosperó. Encontró una estructura criminal que diversificó sus negocios mucho más allá del narcotráfico: extorsión a migrantes, cobro por utilizar territorios, piratería, robo de recursos energéticos y compra de policías y autoridades. Eso no describe únicamente a una banda con buena puntería. Describe una infección instalada en las conexiones entre el dinero, la violencia y el poder público.

Ahí está la responsabilidad del sistema: no en haberle puesto personalmente una pistola en la mano a cada criminal, sino en permitir que el delito deje de ser un riesgo y se vuelva una carrera rentable. Cuando se compran autoridades, el problema ya no es solamente que haya bacterias afuera del hospital: es que encuentran puertas abiertas dentro del sistema donde se sienten y se sientan cómodoZ.

Los criminales responden por sus decisiones. Los funcionarios deben responder por las suyas: por lo que toleran, por lo que dejan sin investigar y por los controles que fallan bajo su responsabilidad. Una cosa no cancela la otra. Señalar el caldo de cultivo no absuelve al microbio.

LA CÁRCEL NO SIRVE DE ANTIBIÓTICO SI DEJA PASAR LAS ÓRDENES

Miguel Ángel fue detenido en 2013 y Omar en 2015. Sin embargo, una acusación federal estadounidense divulgada en octubre de 2024 sostuvo que ambos continuaron controlando al Cártel del Noreste desde prisiones mexicanas, mediante familiares y otros mecanismos que cuestiona con severidad: ¿qué clase de aislamiento permite que el mando siga circulando?…tiene respuesta, el dinero.

Porque capturar al jefe y no desarticular su capacidad de ordenar, financiar y reemplazar operadores equivale a vendar un absceso sin drenarlo. Se ve presentable para el boletín. Por debajo, la infección sigue trabajando.

Si lo señalado por los fiscales se acredita, el fracaso no cabe en la explicación cómoda de que “los malos son muy malos”. También obliga a revisar la custodia penitenciaria, las comunicaciones y las redes externas. El Estado no puede anunciar que neutralizó a alguien mientras ese alguien presuntamente conserva el control del negocio.

Y SI EL MÉDICO ES EL GOBERNADOR, QUE ENSEÑE EL EXPEDIENTE

El capítulo de Juan Pablo Penilla exige bisturí, no chisme con bata. Un nombramiento fechado el 10 de enero de 2023 lo designó asesor honorífico del Ejecutivo de Tamaulipas. 

El señalamiento, muy coincidente con comunicado de la embajada de los EE.UU en octubre de 2024, es que, mientras ocupaba esa posición.

Como ya se sabe, el abogado Penilla ya en calidad de asesor del Gobernador operaba para Los Zetas bajo las órdenes de su jefe encarcelado, quien lo utilizaba para controlar al gobernador y también serle útil como quedo acreditado tras el secuestro en carretera de Nuevo Laredo,de alcalde de Coahuila en octubre de 2024.

Según un informe de la Marina citado por Milenio, Héctor Luna Luna, alias el Tory —señalado por su participación en el ataque contra el consulado de Estados Unidos en Monterrey, ocurrido en octubre de 2008—, habría manifestado, tras su captura en Puebla en 2023, que el Z-40 ejecutaba operaciones desde prisión a través de sus abogados, entre ellos Juan Pablo Penilla al que Américo Villarreal conservo de asesor hasta que pelearon por los «pesos y los centavos», en el preámbulo del escándalo del Mayo Zambada.

Que dice Milenio que dijo El Tory Zeta:

“Se encontraba resguardado en la Ciudad de Cholula, Puebla por contar con amenazas de Miguel Ángel Treviño Morales (a) Z-40, detenido en julio de 2013, menciona que la “gente de Z-40” lo persigue por “evadirse”, asimismo manifestó que desde la prisión mantiene territorio controlado ejecutando las operaciones delictivas a través de sus abogados Juan Pablo Penilla ‘N’ y Niniveth ‘N’.” según el informe de la Semar.»…MILENIO

Entonces,si el gobernador es el médico al frente del hospital, no bastaba con decir luego que aquella distinción «mañosa» ya había caducado. Tenia que explicar porque autorizó el ingreso, con qué diagnóstico y bajo qué controles. La responsabilidad política no necesita disfrazarse de sentencia penal para ser exigible.

NO ES UNA MALDICIÓN: ES UN PROBLEMA DE PODER

La trayectoria del Z-40 no debe contarse como corrido de muchacho que “salió adelante”. Salió hacia arriba dentro de una maquinaria que convirtió la violencia en negocio y el sometimiento ajeno en fuente de riqueza. Su hermano terminó también en la dirección de esa estructura, según la acusación estadounidense. No hay mérito que celebrar: hay una cadena de responsabilidades que investigar.

Tampoco sirve reducir décadas de deterioro a un solo gobernador. Eso sería diagnosticar una infección generalizada mirando únicamente la última roncha. Pero la antigüedad del padecimiento no exonera a quien hoy tiene el expediente sobre el escritorio. Heredar una herida no autoriza a dejarla pudrir.

Tamaulipas y México no necesitan otro parte médico que confunda la captura de un capo y su extradición posterior con la curación del paciente. Necesitan cortar las conexiones que hacen rentable sustituirlo: protección, dinero, comunicaciones y acceso al poder politico.

Porque el criminal que aprieta el gatillo es responsable del balazo. Y el funcionario que, cuando se acredita, lo protege, le facilita el negocio o incumple su deber de perseguirlo no es un espectador con mala suerte.

Es parte del cuadro clínico.

Y a la gente que vive con miedo no le sirve que el médico presuma la bata o la jefa de las mañaneras pacificación mientras la herida sigue supurando.

Con información: Milenio/ imagen/@MennyValdz/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: