Al emblema del IMSS le dejaron el abrazo, pero le cortaron las alas: de un lado quedaron los “salarios y pensiones dignos”; del otro, los “insumos y medicamentos”. En medio, las tijeras. El cartón de Waldo en El Universal retrata un IMSSEGURO que conserva la imagen de protección mientras exhibe, por separado y en el suelo, lo indispensable para hacerla realidad.
El diagnóstico institucional no necesita caricaturista: tras recorrer 166 de sus 277 hospitales, el Instituto Mexicano del Seguro Social reunió 7 mil 474 “necesidades”, de las cuales 3 mil 122 requieren atención de alta prioridad. Entre ellas, cosas tan elementales como agujas, sondas, camillas y oxímetros. No se está pidiendo equipamiento de ciencia ficción: se está reclamando lo mínimo para atender a un enfermo.
Fueron a comprobar que sí faltaba lo que les dijeron que faltaba
Como parte de la estrategia Piso por Piso, los directivos recorrieron los hospitales y comprobaron lo que médicos, enfermeras, camilleros, asistentes y administrativos llevaban denunciando: faltan insumos, falta equipo y falta personal. A los derechohabientes, en cambio, les sobran motivos para reclamar una atención que esas carencias deterioran.
La burocracia las llama “necesidades”. Para quien trabaja sin material o espera atención, son obstáculos concretos, no una elegante categoría de tarjeta informativa.
El inventario del desamparo incluye:
- 972 registros por falta de equipo médico: monitores de signos vitales, camillas, oxímetros y bombas de infusión.
- 751 reportes por carencia de insumos: agujas, sondas, jeringas y tiras para medir glucosa.
- 522 registros en conservación y mobiliario: necesidades de climatización, agua, baños, tomas de oxígeno, sillas y camas.
- 385 reportes por falta de personal de enfermería, médicos y camilleros, además de necesidades de cobertura de ausencias.
Hasta el agua y los baños aparecen en la lista. Así de elemental es el faltante; así de obsceno resulta tener que documentarlo para que entre en la agenda.
Piso por piso, carencia por carencia
Con corte al 16 de octubre, la supervisión había cubierto el 100 por ciento de las Unidades Médicas de Alta Especialidad, el 65 por ciento de los hospitales regionales, el 58 por ciento de los generales de zona y el 46 por ciento de los generales de subzona.
Los recorridos concluyeron en Aguascalientes, Campeche, Morelos, Puebla, Querétaro, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas. En los siguientes días se concentrarían en hospitales generales de subzona de Jalisco, Estado de México Poniente, Chihuahua y Sonora. Todavía quedaban 111 hospitales pendientes: el diagnóstico seguía abierto.
“Con este diagnóstico, el IMSS priorizará la atención por insumo, equipo y unidad médica hasta concluir los 111 hospitales pendientes”, señaló el Instituto.
Los recorridos fueron instruidos por la presidenta Claudia Sheinbaum después de las manifestaciones del personal, que exigía un mayor incremento salarial y denunciaba la escasez de insumos y medicamentos.
Primero tuvieron que protestar. Después fueron a escucharlos. Luego llegaron los registros, las clasificaciones y las prioridades.
Ahora falta lo único que no puede resolverse con una tarjeta informativa: que aparezcan los materiales, se cubran las plazas y los pacientes reciban atención adecuada. Porque levantar un reporte sobre una camilla no pone al enfermo en una cama.
Con información: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: