En esta mesa de Círculo Magenta, Omar García Harfuch no parece pasar por el escrutinio: pasa por maquillaje. Lo presentan como el funcionario que entrega resultados, cuenta con interlocución en Washington y combate al crimen, pero al que sus adversarios obligan a cargar con decisiones ajenas. Si algo sale bien, es mérito suyo; si sale mal, alguien le tendió una trampa. Más que analizar al secretario, la conversación termina construyéndole una coartada.
El reparto es demasiado cómodo: Harfuch ocupa el papel del técnico eficaz, cercado por una fiscalía desacreditada, los intereses de Palenque y las facciones de Morena que supuestamente quieren frenarlo.
A sus adversarios se les atribuyen protección política, complicidades y maniobras; a él se le conceden buenas intenciones y obstáculos.
Aunque tambien hay un amago de crítica: una participante reclama que no basta con presumir menos homicidios y detener operadores si los delincuentes de cuello blanco siguen intocables.
Pero el cuestionamiento pronto vuelve al mismo refugio:Harfuch quizá quiere actuar, solo que no lo dejan. Así, su responsabilidad se transforma en impotencia y su falta de resultados en ciertos frentes acaba presentada como prueba de las resistencias que enfrenta.
La indulgencia también alcanza sus movimientos políticos. El acercamiento con Manuel Velasco y el Partido Verde se describe primero como un peligroso “beso del diablo”, pero después encuentra justificación: necesita construir apoyos para sacar adelante su agenda.
A los otros se les llama grilla; a Harfuch, necesidad estratégica. Y su cercanía con Washington funciona como certificado de seriedad, aunque el respaldo extranjero no sustituya la rendición de cuentas.
El cierre lleva el libreto al extremo: evoca las muertes de funcionarios en accidentes aéreos y pregunta si Harfuch debería evitar los helicópteros. Sin demostrar una amenaza concreta contra él, la mesa lo coloca también en el papel de posible víctima. El funcionario termina rodeado de enemigos, intrigas y peligros: prácticamente un héroe al que solo falta ponerle música de suspenso.
La postura parcial de Magenta permite cuestionar el encuadre editorial. Magenta anuncia una discusión sobre el poder y termina ofreciendo una defensa de Harfuch con apariencia de análisis.
Con información: CODIGO MAGENTA/

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