Americo Villarreal Anaya, aun gobernador de Morena en Tamaulipas, situado por sus malos oficios en primera fila en la antesala de una prision federal en EE.UU, dijo en reciente entrevista que se siente “satisfecho” con su esfuerzo; pero visto desde la historia clínica de Tamaulipas desde octubre de 2022, su autoevaluación suena más a paciente en negación que a médico responsable frente a un enfermo en etapa terminal.
La pregunta clínica clave: ¿está cumpliendo?
La frase “¿Estás cumpliendo con Tamaulipas, gobernador?”funciona como prueba de gabinete: simple, directa, imposible de maquillar si uno ve la radiografía completa.
La respuesta del doctor-gobernador —“Yo me siento satisfecho con el esfuerzo…”— es el clásico reporte de médico que presume haber pasado visita mientras el paciente se desangra en Urgencias, porque su indicador de éxito no es la mejoría del enfermo, sino que el expediente se vea bonito para el congreso y para Palacio Nacional con quienes Americo,antes,durante y después,ha sido mejor vasallo que gobernador.
En cualquier hospital decente, el clínico que declara “me siento satisfecho” con un enfermo que no deja de empeorar, queda bajo auditoría médica; en la “clínica 4T Tamaulipas”, en cambio, la satisfacción del facultativo parece bastar aunque el tejido social siga necrótico y colonizado por células malignas llamadas cárteles y redes de huachicol que el mismo promueve, tan solo basta con voltear a ver que su «sedicente sobrino», Roberto García ,es ahora el principal extorsionador desde la Coordinación de Auditoria de Comercio Exterior, inventada por Francisco «Pancho» Garcia Cabeza de Vaca para tomar parte del contrabando de huachicol fiscal.
La del ‘doctor» ha siso una medicina política donde lo que importa no es el pronóstico del paciente-ciudadanía, sino el control de signos vitales del negocio criminal que palpita debajo de la bata institucional.
El expediente: de cardiólogo a intensivista del huachicol
Américo llegó con bata blanca y estetoscopio discursivo prometiendo “sanar Tamaulipas”, vender salud pública y ética republicana como si fueran vacunas contra el cáncer de la narcopolítica. Pero al avanzar la hospitalización, el expediente se fue llenando de notas clínicas incómodas: señalamientos de vínculos con estructuras de huachicol,imagenes con lugartenientes del Cartel del Golfo y cenas con zetas , acusaciones públicas de ser “pieza del engranaje huachicolero” que no solo extorsiona pipas del huachicol y, ahora, la antesala de otro expediente abierto en Estados Unidos que tambien lo vincula con Sinaloa desde donde se trajo la estrategia de pactar con el crimen organizado que galardona Tamaulipas con medalla de plata en el torneo nacional de «levantones» 24/7/365, convertido ademas en fabrica de «No localizados», que en su conjunto fundan y motivan la carcel,aunque por ahora solo huelen a corte federal en EE.UU que a simposio médico.
Los periodistas que sí leen tomografías criminales hablan de una “pirámide” de protección al Cártel de Sinaloa y sus derivados, con niveles de gobierno operando como capas de tejido que envuelven y protegen al tumor.
Lo que se describe es un sistema de sobornos y complicidades donde gobernadores con permiso presidencial de Andres Manuel Lopez Obrador no fueron defensas inmunológicas, sino metástasis: escoltas internos del cáncer que trasladaban maletas de dinero del trafico de huachicol, mientras el sistema se aseguraba que ningún “quirófano” federal tocara al paciente sin aviso previo.
La pirámide criminal como anatomía patológica
La llamada “pirámide criminal” no es metáfora literaria, es atlas de anatomía patológica del Estado capturado. En la base, operadores locales; en el medio, presidentes municipales, diputados, secretarios, jefes de policía; en la cúspide, gobernadores “útiles” para la 4T y aliados en la cúpula nacional que garantizan inmunidad y flujo continuo de sangre—perdón, de efectivo. Cada nivel funciona como capa histológica que impide que la quimioterapia (investigación real, decomisos, órdenes de aprehensión de alto nivel) llegue al núcleo del tumor.
De acuerdo con testimonios criminales citados por colegas de investigación, hubo años en que las redes de protección del Cártel de Sinaloa operaron en varios niveles de gobierno, con pagos mensuales a funcionarios para advertir sobre operativos federales y permitir el tráfico de fentanilo y otras sustancias sin interferencia.
Esa arquitectura que prevalece en Tamaulipas,no se desarma con un discurso de cuarto informe ni con entrevistas edulcoradas sobre “resurgimiento de Tamaulipas”; se desmonta con cirugías profundas que aquí brillan por su ausencia mientras el médico en turno presume “esfuerzos” y “coordinación” con la federación como si fueran antibióticos milagro que no mejoran, empeoran,si atendemos lo que siente y percibe el paciente.
El huachicol como principal especialidad
En el expediente de este sexenio estatal, la hoja de cargo principal no fue “salud”, sino “hidrocarburos de procedencia dudosa”. Desde hace rato se ha venido documentando que el verdadero eje de la práctica gubernamental no es la atención al paciente-ciudadanía, sino la gestión de las “pipas” del huachicol, esos conductos clandestinos de flujo sanguíneo financiero que irrigan a la estructura político-criminal con apoyo bandido-militar.
De doctor en medicina interna, Villarreal pasó a ser algo así como director de hemodiálisis ilegal: regula el paso de combustible robado, supervisa el acceso de operadores y mantiene estable el pulso económico del ecosistema que lo sostiene.
Así lo afirma mas que sugiere, el reciente relato del diputado Mario López del PVEM, quien describe una red compuesta por apellidos y apodos concretos —Adriana Lozano, “el Calabazo”, Erasmo “el Capitán”, Lalo Gattás, Carmen Lilia— que, de acuerdo a lo que sabe y le consta, se “ligan en el tema del huachicol con Américo y con Mario Delgado”, y remata con la frase demoledora: “y Olga Sosa también está hasta el tronco con ellos”. No estamos ante “rumores de corrupción”, sino ante un organigrama de clínica clandestina donde cada quien tiene consultorio, área de influencia y cuenta por cobrar.
Olga Sosa y la cofradía hasta el tronco
El caso de la senadora Olga Sosa es otro hallazgo de laboratorio que no se puede ignorar sin incurrir en negligencia profesional. Periodistas de crimen organizado y documentos de denuncias públicas la colocan dentro de la misma red que ya apesta a lavado de dinero, a sectas tipo NXIVM y a estructura financiera del huachicol político que presumen fundadamente que puede irse despidiendo de «suspiraciones por la gubernatura».
Si Américo es el médico de guardia que firma las órdenes, Olga aparece como colega en el mismo hospital clandestino, participando en la administración de los “tratamientos” que enriquecen a la élite mientras el paciente Tamaulipas sigue con fiebre, dolor crónico y pérdida masiva de tejido social.
Cuando un diputado aliado de Morena reconoce en entrevista que esa red existe, la describe con precisión casi de perito anatómico y remata con “Olga Sosa también está hasta el tronco”, ya no estamos en el terreno de la calumnia ligera, sino en el de la historia clínica compartida. Y en lugar de ordenarse estudios de gabinete profundos —auditorías, investigaciones independientes, cooperación con autoridades extranjeras—, el cuerpo médico en el poder se limita a recetar placebos discursivos y a descalificar a quienes documentan la enfermedad.
La antesala del diagnóstico estadounidense
Una parte crítica del cuadro la están leyendo, otra vez, los laboratorios forenses de Estados Unidos. Allá, los fiscales no trabajan con boletines de prensa del gobierno estatal, sino con testimonios de miembros de cárteles, transferencias bancarias, seguimientos de inteligencia y estructuras que muestran cómo gobernadores, secretario de Gobierno como Hector Joel Villegas,alias «Calabazo» y Generales en funciones de Secretarios de seguridad y militares que nunca faltan, facilitaron el crecimiento de organizaciones como el Cártel de Sinaloa y del Golfo en Tamaulipas donde han operado en la nomina, mientras decían combatirlas.

La posibilidad de que el nombre de Américo aparezca en una nueva acusación federal no es capricho retórico, sino un riesgo clínico basado en antecedentes concretos de otros “narcogobernadores” que ya han terminado fichados al norte del Bravo.
En ese contexto, la insistencia del gobernador en decir que “se siente satisfecho” suena al paciente que, con todo y resultados alterados, jura que está “como toro” minutos antes del infarto.
Y la pregunta inevitable no es cómo se siente él, sino como se sienten los ciudadanos que lo desaprueban en encuestas y qué va a pasar cuando el diagnóstico final llegue estampado en una acusación formal de una corte extranjera, con nombres, fechas y montos, dejando claro que lo que aquí se quiso vender como “resurgimiento de Tamaulipas” era, en realidad, un protocolo de encubrimiento clínicamente diseñado.
¿Satisfecho quién? El paciente o el médico
En medicina mínima, la pregunta no es si el médico se siente satisfecho, sino si el paciente mejora. Si el ciudadano tamaulipeco sigue viviendo entre extorsiones, desapariciones,ejecuciones, rutas y procesos eleccionarios controladas por cárteles y un huachicol institucionalizado que financia campañas y lealtades, entonces el gobernador puede sentir lo que quiera, pero el pronóstico del enfermo es reservado tirándole a catastrófico.
El “gran equipo de hombres y mujeres” del que presume se parece más a un comité de bioética al servicio del tumor: gente que discute cómo evitar que el cáncer llegue a la portada de los diarios, no cómo extirparlo.
Así que sí, gobernador, puede que usted “se sienta satisfecho”; los ciudadanos, en cambio, parecen estar atrapados en un hospital donde el jefe de terapia intensiva pacta con la infección, facturando cada día de estancia mientras la enfermedad se cronifica.
La verdadera pregunta, formulada en términos clínicos, sería: ¿va a consentir que lo sigan tratando como médico tratante cuando todo indica que ha estado del lado de la patología, o se va a entregar a los especialistas que, tarde o temprano, van a abrir el expediente completo, que no ocurrirá en México,sino en Estados Unidos.
Con informacion: VIDEO/ARMANDO ORTA/






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