Después de que la calificadora de riesgos crediticios, S&P Global Ratings bajó de estable a negativa la perspectiva de la calificación de México, ahora hizo lo propio con Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Aquí no hay misterio técnico ni lenguaje elegante que lo salve:lo que pasó es que le acaban de prender un foco amarillo —tirándole a naranja— a las finanzas del País… y de paso a sus dos vacas sagradas: Pemex y la CFE.
El jalón de orejas (traducido a calle)
S&P básicamente dijo: “México sigue siendo sujeto de crédito… pero cada vez confiamos menos en cómo maneja su dinero”.
No te bajaron la calificación (todavía sigues en BBB, o sea, grado de inversión), pero sí te cambiaron la perspectiva de estable a negativa. En español banquetero:
vas bien… pero si sigues así, el siguiente paso es bajarte de categoría.
Y eso importa porque:
- Suben los costos de endeudarse
- Se espantan inversionistas
- Y el país empieza a oler a riesgo
Pemex y CFE: los hijos caros
Luego viene el verdadero problema: Pemex y CFE.
S&P no está evaluándolas como empresas normales, porque no lo son. Son como ese familiar que:
- siempre debe dinero
- no genera lo suficiente
- pero nadie lo deja caer porque “es de la familia”
Entonces, aunque Pemex y CFE están en BBB, eso no es porque estén sanas… sino porque:
- el gobierno las respalda sí o sí
- y el mercado sabe que, si se hunden, papá Estado paga
Traducción directa:
no confían en Pemex ni en CFE… confían en que México las va a rescatar.
El agujero fiscal (donde se va el dinero)
S&P puso números claros al desastre:
- Déficit en 2025: 4.9% del PIB
- Antes del sexenio: alrededor de 2.7%
Eso significa que el gobierno gasta mucho más de lo que ingresa.
¿En qué se va ese dinero?
- Programas sociales
- Pago de intereses de deuda
- Y, clave: tapar hoyos de Pemex
Porque Pemex no solo no da… quita.
La bomba silenciosa: deuda de Pemex
Aquí está el punto más delicado:
S&P da por hecho que toda la deuda de Pemex se va a pagar con dinero público.
No es una posibilidad. Es prácticamente un hecho.
Y advierte algo más grave:
- Pemex sigue teniendo malos resultados
- Va a necesitar más dinero
- Y eso va a agrandar el déficit
En pocas palabras:
Pemex no es una empresa energética… es un barril sin fondo financiado por impuestos y deuda.
Lo que realmente está diciendo S&P (sin diplomacia)
- México está gastando más de lo que puede sostener
- Su crecimiento económico no alcanza para compensarlo
- Su deuda va en aumento
- Y además carga con empresas estatales financieramente débiles
Pero lo más delicado:
el gobierno ya está comprometido a rescatarlas, aunque eso deteriore sus propias finanzas.
El mensaje entre líneas
Esto no es una degradación todavía, pero es la antesala.
Si no cambian estas variables:
- déficit alto
- deuda creciente
- Pemex absorbiendo recursos
lo que sigue es:
bajar la calificación soberana… y arrastrar a Pemex y CFE con ella.
Y cuando eso pasa:
- el dinero se encarece
- el margen de maniobra se reduce
- y el país entra en modo sobrevivencia financiera
Versión corta, sin anestesia
México no está en crisis… pero ya empezó a dar señales de desgaste.
Y Pemex, lejos de ser motor energético, se consolidó como lo que muchos llevan años diciendo:
una deuda con logotipo.
Con informacion: ELNORTE/

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