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jueves, 14 de mayo de 2026

«REGIMEN MORENISTA NO se esta CAYENDO»: se esta DEVORANDO ASÍ MISMO como una SERPIENTE que TRAGÓ el DISCURSO de HONESTIDA_ y ahora VOMITA HUACHICOL»…el veneno que ellos mismos cocinaron.


En una conversación #AlPunto, del periodista Ramón Alberto Garza de Codigo Magenta y el analista, Antonio Navalón, hablan del fin del régimen morenista, enfermo de sí mismo, por escándalos tan sensibles como el del huachicol fiscal y las acusaciones contra Rubén Rocha Moya.

El régimen morenista no se está cayendo: se está devorando a sí mismo, como una serpiente que se tragó el discurso de la honestidad y ahora vomita huachicol fiscal, sangre y expedientes clasificados.

Del huachicol moral al huachicol fiscal

En Código Magenta ya no están narrando una “telenovela política”, están leyendo el acta de defunción de la 4T firmada con combustible robado y blindada con el sello mágico de “seguridad nacional”. El caso Farías–Laguna, con uno preso en Buenos Aires y otro en el Altiplano, no huele a justicia: huele a operación de encubrimiento en modo pánico, con un Estado que les niega lo más elemental del debido proceso: conocer de qué diablos los acusan.

El régimen que prometió acabar con la corrupción montó, desde el 2 de diciembre de 2018, un aparato hecho a la medida: primero impunidad, luego expansión infinita de la mancha de corrupción y, por si faltara, cancelación sistemática de la transparencia en todo lo que huela a dinero público, servicios y bienes de la nación. A eso le llamaron “transformación”; en realidad fue ingeniería de saqueo con coartada moral.

El veneno que ellos mismos cocinaron

Navalón lo suelta sin anestesia: el régimen está enfermo de sí mismo. La 4T diseñó el veneno y ahora vive intoxicada: cada aplauso como foca al juicio de Genaro García Luna fue, en realidad, el ensayo general del juicio que les espera a ellos. Aplaudieron que Estados Unidos sentara a un exsecretario en el banquillo, pero ahora pretenden rasgarse las vestiduras cuando el mismo sistema judicial voltea a ver a sus almirantes, operadores y “hijos incómodos”.

Quisieron dinamitar la separación de poderes con una frasecita de sobremesa —“no me vengan con que la ley es la ley”— y lo lograron: se cargaron los contrapesos y de paso los instrumentos mínimos para investigar al poder. Resultado: un país moralmente de rodillas, con una presidenta que presume soberanía mientras dirige un Estado que ya ni siquiera finge investigar a los malos.

República del huachicol, sucursal Palenque

El elefante en la habitación ya no es metáfora: se llama huachicol, tiene precio en dólares y está políticamente domiciliado en la familia del “líder espiritual de la nación”. Hay una docena de asesinatos relacionados con el tema, incluidos una fiscal y un contralmirante que se atrevieron a denunciar, pero lo único que vimos fue una pregunta tímida en la mañanera y un muro de silencio alrededor de los expedientes.

La jugada es grotesca: declarar como “seguridad nacional” el 90% de los hechos económicos relevantes del sexenio —Tren Maya, AIFA, huachicol y lo que se acumule— para blindar la impunidad del poder político. Traducido: si te acuso, no ves el expediente; si preguntas, eres enemigo del Estado; si denuncias, terminas muerto o exiliado. Es la transición de gobierno sospechoso de narco a república narca, con Palenque como Vaticano del crimen político.

Chivos expiatorios con grado de almirante

El Estado mexicano, que no sirve para investigar a los suyos, de pronto descubrió en dos almirantes y un par de hermanos el cerebro financiero de una operación que cruza Pemex, SAT, Marina, Defensa, Guardia Nacional y empresarios gasolineros. Pretenden que creamos que dos mandos medios movieron solos el aparato completo del huachicol, mientras los verdaderos beneficiarios se asolean en Tabasco y decoran el discurso con palabras como “pueblo” y “soberanía”.

La hipótesis perversa (y verosímil) es doble: o los Farías son chivos expiatorios colocados para tapar el camino que llevaba a Adán Augusto, Andy López Beltrán, Romero Martínez y, por supuesto, al Mesías de Palenque; o son lo suficientemente inteligentes como para usar la nada misma del expediente como arma, exhibiendo que detrás del sello de “seguridad nacional” no hay investigación, sólo hueco y miedo.

Del milagro de la fe al colapso del sistema

El movimiento que llegó al poder con la fe ciega en el profeta hoy está fracturado, comido por la ansiedad de salvar el propio cuello. Nadie confía en nadie: los operativos de Omar García Harfuch pisan campos minados que pueden sacar a la luz más “Carmonas” y que obliga al estratega a hacer malabares capturando solo al infeliciaje que esta al nivel de su salario y tan solo para verse bien ,pues hacerlo bien implicaría capturas de alto nivel que el sistema putrefacto no puede soportar, basta un atisbo al grafico de la impunidad por litro. 

Mientras tanto, el país ya no puede garantizar lo mínimo: que si mañana te acusan, tendrás acceso al expediente y un juez independiente. Hoy cualquiera puede ser declarado culpable sin ver la carpeta, lo mismo un mexicano de a pie que un inversionista extranjero; el mensaje al mundo es brutal: aquí se roba a lo grande, se clasifica el robo y se castiga al que pregunte.

Con informacion: CODIGO MAGENTA/

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