Estados Unidos decidió que ya se cansó de “sugerir” y ahora quiere que sus fiscales se lancen de lleno contra la narcopolítica mexicana usando nada menos que leyes antiterroristas, según reveló The New York Times.
Qué ordenó EU (traducido al cristiano)
El vicefiscal general adjunto de Estados Unidos, Aakash Singh, instruyó a los fiscales federales a triplicar las acusaciones contra funcionarios mexicanos corruptos que usan su poder para proteger a cárteles, a los que ya califican como “terroristas y monstruos que trafican con miseria y veneno”. La idea no es sólo acusarlos por narcotráfico, sino colgarles cargos de terrorismo y “apoyo material al terrorismo”, como si hubieran decidido exportar el narcoestado en paquete premium.
Singh, según se filtró, básicamente dijo que si al gobierno mexicano le molesta, es su problema, y que si además quedan humillados en el proceso, “es la cereza del pastel” para Washington, porque la diplomacia fina ya no combina con las cifras de muertos por fentanilo.
Trump recarga: del narco al terrorismo
Este giro no salió de la nada: Donald Trump firmó una orden ejecutiva para clasificar a varios cárteles latinoamericanos como organizaciones terroristas, abriendo la puerta a usar todo el arsenal legal del antiterrorismo contra narcos y sus políticos favoritos. Traducido: si eres funcionario mexicano y le haces favores a un cártel, ya no eres sólo corrupto; para EU eres parte de la misma maquinaria que mata estadounidenses con pastillas de colores.
Con esa etiqueta de “terrorismo”, la Casa Blanca puede justificar juicios más duros, sanciones financieras más agresivas y hasta operaciones extraterritoriales con el argumento de seguridad nacional, mientras en México siguen discutiendo si son suficientes las pruebas o quieren mas.
El contexto mexicano: la narcopolítica en vitrina
La nueva instrucción llega días después de que fiscales en Nueva York acusaron al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios mexicanos, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
A eso se suma que Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Sinaloa, ya cayó en manos de autoridades estadounidenses tras cruzar la frontera por Arizona, como si confiara más en una corte de EU que en la justicia mexicana.
Para rematar el cuadro, las acusaciones vienen aderezadas con el antecedente de agentes de inteligencia estadounidenses muertos en territorio mexicano y una narrativa oficial mexicana llena de opacidad y cambios de versión, que hacen ver más serio un boletín de WhatsApp de barrio.
Sheinbaum, “soberanía” y la fiesta que no controla
Todo esto revienta en plena administración de Claudia Sheinbaum, que hereda una estructura política y gubernamental comprometida, mientras desde Washington le anuncian que ahora sus aliados incómodos en estados y municipios pueden terminar siendo tratados como socios del terrorismo internacional.
La nota del NYT advierte que esta jugada de Trump va a tensar aún más la relación con el gobierno de Sheinbaum, pero en la práctica también le sirve a EU para decir: “si ustedes no limpian su casa, nosotros vamos a barrer pero con nuestras reglas”.
La burocracia mexicana responderá con comunicado indignado sobre “intervencionismo” y “respeto a la soberanía”, mientras sigue frenando investigaciones, archivando carpetas y posando para la foto con gobernadores que ahora tienen un pie en la Fiscalía gringa.
De socios comerciales a cómplices incómodos
El Departamento de Justicia instruyó a sus 93 fiscalías federales a elevar el número de casos contra funcionarios mexicanos relacionados con cárteles, lo que convierte a cualquier alcalde, diputado o gobernador “amigo del narco” en candidato a terminar en una corte de EU antes que en un juzgado mexicano.
Para EU, el mensaje es simple: México ya no tiene sólo un problema de narcotráfico; tiene un problema de narco-gobiernoque impacta directamente la seguridad estadounidense.
Mientras tanto, la narrativa oficial mexicana seguirá afirmando que hay “plena cooperación binacional”, aunque esa “cooperación” cada vez se parezca más a que EU hace las investigaciones serias y México se entera por el periódico al día siguiente.
La cereza: humillar al gobierno mexicano
El tono del Vicefiscal Singh no es el de un aliado preocupado, sino el de un acreedor harto: “Si eso es algo desagradable para los funcionarios del gobierno mexicano y se ofenden porque lo hacemos, no se me ocurre nada que me importe menos”, dijo. “Si en el proceso los avergonzamos y los ponemos en evidencia, para nosotros es la cereza del pastel”.
Es el equivalente diplomático de decir: “sí, somos vecinos, pero tú ya eres el vecino que deja la basura en el pasillo y ahora la administración del edificio va a intervenir”.
En vez de negar lo obvio, el gobierno mexicano tendría que explicar cómo es que cada sexenio aparece una nueva camada de políticos “sorprendidos” por acusaciones en Estados Unidos, mientras aquí jamás pasó nada, ni un cateo, ni una carpeta, ni un citatorio decente.
Con informacion: THE NEW YORK TIMES/ Ernesto LondoñoAlan Feuer y Jack Nicas

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