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viernes, 8 de mayo de 2026

LA «ESCOLTA NEGRA de la CONCIENCIA PRIETA»: «NARCOROCHA el que YA NO PUEDE DORMIR quiso DISEÑAR POLITICA de ESTADO para HABLAR con NARCOS PERSONALMENTE en PERSONA…al estilo de Americo en Tamaulipas.


Dormir no debería ser un lujo, pero asi se ha vuelto no solo en Sinaloa ,en buena parte de México,ahora es una especie de doble termómetro moral que no deja dormir ene sta entidad a los que algo saben, los que nada deben y todo temen por culpa del que todo sabia y ahora todo le saben.

Rubén Rocha Moya insistia en proyectar calma, institucionalidad, control. La narrativa oficial era casi un arrullo: aquí no pasa nada, aquí todo está bajo control, aquí el gobernador vela por todos. Y sin embargo, allá afuera, las balas no respetan discursos ni conferencias mañaneras recicladas. Allá afuera, la noche sigue siendo territorio disputado por bandos de la misma banda que fueron solapados por el hombre que añoraba la banda…la presidencial,a cualquier costo y cualquier saldo, mas de 200 mil muertos y 132 mil desaparecidos,eso no es de gente buena.

EL problema no era solo la sospecha —persistente, incómoda— de Rocha Moya y su estrecha cercanía con actores criminales,el problema es lo que eso implica para la vida cotidiana del resto: cuando el poder se mezcla con la sombra, el sueño deja de ser descanso para todos y empiezan a pagar el precio de esa “tranquilidad” oficial de la paz mafiosa.

Ruben Rocha Moya,desde sus propias palabras, nos dejó evidencia de sus intentos por normalizar lo anorma cuando pretendio casi convertir en ley e parlar con narcos sin personeros.

Es decir, proponía que fuera política de estado el «bigote a bigote con narcos», un personalmente en persona, ya sin hipocresias,al estilo de su gemelito en mañas del mismo partido en Tamaulipas,Americo Villarreal.

Dormir bien, en este contexto, es casi un acto político.

No hablamos del insomnio por estrés o café de más. Hablamos de ese dormir profundo que viene cuando no tienes que mirar sobre el hombro, cuando tu nombre no aparece en una libreta equivocada, cuando no dependes de acuerdos inconfesables para sostener tu posición. Ese dormir que no necesita escoltas, ni comunicados, ni narrativas de control.

Andrés Manuel López Obrador apostó por Rocha Moya como un hombre confiable, casi como una extensión de su proyecto. Pero hay apuestas que no solo se pierden: se pudren. Y cuando eso ocurre, no basta con insistir en el discurso; el costo lo absorbe la gente que ya no puede dormir igual.

Aquí es donde la reflexión se vuelve incómoda pero necesaria: el verdadero privilegio no es el cargo, ni la cercanía al poder, ni la capacidad de imponer versiones. Es la libertad. Y la libertad, en su forma más básica, se parece mucho a dormir sin miedo.

Dormir sin tener que deberle nada a nadie.

Dormir sin que el silencio sea comprado.

Dormir sin que la noche pertenezca a otros.

Esa es la invitación —aunque suene irónica— que deja este escándalo: no aspirar al poder a cualquier costo. No romantizar la cercanía con quien controla desde las sombras. No normalizar que gobernar implique negociar con lo que destruye.

Porque al final, el poder puede blindarte… pero no necesariamente te deja dormir.

Y en un país donde cada vez más gente pierde el sueño por razones que el gobierno no quiere nombrar, quizá la verdadera resistencia empieza ahí: en negarse a vivir de rodillas… aunque eso implique pasar noches más incómodas, pero infinitamente más dignas.

Con informacion: @Redes/medios

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