El corrido ya lo dice bonito, pero hay que subrayarlo con marcador fluorescente: cuando se descarrila el Tren Interoceánico, el único que no tiene freno de emergencia es el Estado… pero para echarle la bronca al más jodido sí hay vía rápida.
Mientras la FGR se luce anunciando que al maquinista Felipe de Jesús lo van a procesar por homicidio culposo como si fuera el villano final del sexenio, los detalles técnicos de los vagones se van a la bóveda del olvido por cinco años, tras reservar el expediente para que quede claro que el prohibir informarse esta prohibido, no vaya a ser que salga embarrado algún intocable del primer y segundo piso con contrato jugoso o apellido naval: para la transparencia, reserva; para el maquinista, rejas.
El corrido “Felipe el maquinista” no es homenaje: es acta de defunción de la justicia ferroviaria, donde los “perros flacos” son los que llenan las cárceles y los que tienen cargo, contrato o fuero se pasean tan campantes por las mismas vías donde murieron 14 personas, entre ellas una niña de seis años y una joven de 16. El tren se descarriló en el Istmo, pero la narrativa oficial intenta enderezarse nomás con un culpable de carne y hueso, barato y sustituible, mientras los rieles de la responsabilidad estructural se archivan bajo llave sexenal.
Los ferrocarrileros jubilados y en activo salen a decir que Felipe tiene 40 años de experiencia, pero eso pesa menos que el rating de la mañanera donde algunos ya piden que canten el corrido como fondo musical de la impunidad selectiva. La ecuación es sencilla: 241 pasajeros, 9 tripulantes, 14 muertos y un solo hombre convertido en chivo expiatorio premium para que nadie pregunte por diseño, mantenimiento, licitaciones ni prisas políticas por inaugurar obras aunque los pernos vayan flojos y los durmiéntes viejos a sobrecosto.
Así que sí: “Felipe el maquinista” ya es más que una rola norteña; es el boletín no oficial de cómo funciona la justicia a la mexicana: la verdad técnica se reserva, los contratos se protegen y el “todo el peso de la ley” se aplica con precisión quirúrgica… siempre y cuando seas hijo de vecina y no socio del proyecto.
Con informacion: ELUNIVERSAL/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: