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martes, 23 de junio de 2026

«CUAL AHORRO de FORMOL ? : SINALOA PRODUCE CADAVERES,LEVANTADOS y AUTOS ROBADOS a NIVEL INDUSTRIAL»…e gobierno se ha dedicado a fotografiar un incendio en el único minuto en que el viento se calmó.


El Sinaloa que presume la estrategia del gobierno federal como “historia de éxito” es, en realidad, un matadero administrado con Excel: mientras el gobierno celebra ahorro de formol, el estado sigue produciendo cadáveres, levantados y autos robados a ritmo industrial.

El inventario de la barbarie local

Entre el 9 de septiembre de 2024 y el 21 de junio de 2026, el propio saldo oficial que traes en la mano habla de un Sinaloa convertido en planta maquiladora de violencia:

  • 3,434 homicidios dolosos, 5.3 personas asesinadas por día.
  • 3,990 personas privadas de la libertad, 6.1 levantones diarios.
  • 11,649 vehículos robados, casi 18 autos despojados cada 24 horas.
  • 3,680 personas detenidas, 5.7 al día, como si el sistema sólo alcanzara a pescar sardinas mientras los tiburones siguen mandando.
  • 194 personas abatidas, el eufemismo favorito para no decir ejecuciones de Estado.
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Es la contabilidad de un país en guerra no declarada, disfrazada de “resultados” en conferencias donde las grafiquitas sueñan con ser política pública.

Levantón, ejecución, despojo: el manual del terror

En Sinaloa la trilogía del horror tiene guion fijo: primero el levantón, luego la ejecución, después el despojo del auto para borrar huellas y territorio.

Cada privación ilegal de la libertad es un secuestro exprés del siglo XXI: la estadística le llama “persona privada de la libertad”; la calle le dice “se lo llevaron”.

Las desapariciones crecieron más de 40% entre 2024 y 2025, con Culiacán y Mazatlán como epicentros, mientras el Registro Nacional suma casi 3 mil personas esfumadas desde que se desató la guerra interna del Cártel de Sinaloa.

Los levantones ya no son excepción, son protocolo: la gente aprende a no mirar, a no preguntar, a no quedarse con la placa; sobrevivir se volvió política de autoprotección, no de Estado.

Los homicidios dolosos se dispararon: 2025 cerró con 1,663 víctimas, el peor registro en al menos una década, y con meses que rebasan los 200 asesinatos, como si cada día fuera una pequeña masacre administrada.

Mientras tanto, el discurso oficial vende “reducción del 50% en el promedio diario de homicidios” entre junio de 2025 y enero de 2026, como si bajar de una carnicería a un rastro fuera motivo de celebración.

El robo de vehículos completa el ecosistema: casi 18 autos robados diarios hablan de un estado donde el crimen no solo controla la noche, también la movilidad, las rutas, la logística; quien manda en la carretera manda en la economía.

El show del ahorro de formol

Mientras las cifras gritan barbarie, el gobierno presume “baja de homicidios” y “contención de la violencia” como si hubiera descubierto la vacuna contra el plomo.

Es el equivalente a presumir ahorro en formol porque ya no alcanza para embalsamar tanto muerto: si hay menos gasto en morgues es porque las fosas clandestinas hacen trabajo tercerizado.

Los comunicados federales hablan de “50% menos homicidios diarios” y “31% menos delitos de alto impacto” en ciertos cortes de tiempo, recortando el periodo justo donde el infierno se ve medio templado.

Es como fotografiar un incendio en el único minuto en que el viento se calmó y vender la imagen como “avance histórico contra el fuego”.

Sinaloa frente al mundo: provincia de la barbarie global

El mundo registra alrededor de 440 mil homicidios intencionales al año, con una tasa global cercana a 5.8 asesinatos por cada 100 mil habitantes; América casi triplica el promedio, empujada precisamente por países como México.

Latinoamérica concentra tasas cercanas a 18 homicidios por cada 100 mil habitantes, tres veces el promedio global, y la mitad de esos asesinatos están ligados al crimen organizado.

Sinaloa es una especie de sucursal regional de esa barbarie: un territorio pequeño aportando cientos y cientos de homicidios y miles de desapariciones en apenas un par de años.

En el mapa mundial de la violencia, Sinaloa no es un punto aislado, es un nodo de la red: un laboratorio donde se ensaya un tipo de guerra que no necesita declaración, solo pactos rotos entre facciones del mismo cártel.

Si el planeta suma 52 homicidios por hora, Sinaloa aporta su cuota diaria como un país chiquito metido dentro de otro país que jura pacificación.

Es como si una ciudad media estuviera contribuyendo con un turno completo de muertos al reloj mundial del crimen organizado.

Analogías para un gobierno que habla en PowerPoint

  • Sinaloa es una fábrica de desaparecidos con turno matutino, vespertino y nocturno; el gobierno sólo presume que ya “optimizó procesos” y ahora las actas tardan menos en imprimirse.
  • Los homicidios son la marea roja del Pacífico: suben, bajan, pero nunca desaparecen; las autoridades se limitan a escoger el momento de la foto para decir que “el mar está en calma”.
  • El despojo de autos es la versión local de Uber: el crimen organizado decide quién circula, quién se detiene y quién simplemente deja de aparecer en el mapa.
  • El discurso oficial es un maquillaje de funeral barato: intenta tapar la descomposición con aromatizante estadístico, mientras el olor a muerte se cuela por todas las rendijas.

Todo esto ocurre mientras en los informes se alardea de “coordinación interinstitucional” y “estrategia integral”, «coordinacion+Inteligencia» ,fórmulas que ya suenan más a conjuro que a política pública.

La barbarie está tan normalizada que lo noticioso ya no es el levantón, la ejecución o el despojo, sino el cinismo con el que se venden como daños colaterales de una supuesta estabilidad.

Con información: NOROESTE/

lunes, 22 de junio de 2026

LA «RIQUEZA de GERTZ MANERO: EX-FISCAL de la FGR y ahora EMBAJADOR 4T en REINO UNIDO es ASQUEROSA y PUTRIDAMENTE RICA»… y todo lo heredó antes de saberse amarrar las agujetas.


Alejandro Gertz Manero no solo presentó cartas credenciales ante el Rey Carlos III; también, sin querer queriendo, dejó ver el tamaño de su biografía patrimonial: una que empieza, literalmente, en pañales… pero con escrituras bajo el brazo.

El ex-titular de la Fiscalía General de la Republica,hoy embajador de México en el Reino Unido declaró 13 inmuebles, 7 vehículos —varios de colección— y más de 28 millones de pesos en relojes, joyas y obras de arte. Todo, según él, cortesía de la herencia. Hasta ahí, nada nuevo en la aristocracia burocrática mexicana. Lo pintoresco viene después: parte de ese patrimonio le llegó cuando tenía tres años. Sí, tres. Edad en la que la mayoría aprende a hablar; Gertz, al parecer, ya acumulaba bienes raíces.

Su declaración ante la Secretaría Anticorrupción revela también un pequeño detalle globalizado: 15 cuentas bancarias distribuidas entre México, España, Estados Unidos y Suiza. Porque si algo caracteriza a las fortunas “heredadas”, es su vocación internacional. Desde Bankinter hasta Credit Suisse, pasando por una dirección en Manhattan vinculada a una corporación que suena más a portafolio inmobiliario que a servicio público.

La nueva declaración patrimonial y de intereses de Alejandro Gertz Manero como Embajador en Londres, contiene todos los datos de ingresos, bienes, cuentas y adeudos.

Qué es exactamente el documento
Es una “Declaración de situación patrimonial y de intereses – Declaración de inicio”, recibida el 15 de junio de 2026 por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, ya como embajador de México en el Reino Unido. Se declara bajo protesta de decir verdad, con fundamento en el artículo 108 constitucional y la Ley General de Responsabilidades Administrativas.

– Cargo actual: Embajador de México en Londres, adscrito a la SRE, nivel jerárquico director general u homólogo (clave K12).
– Toma posesión del cargo el 16 de abril de 2026, con domicilio oficial en 16 St George Street, Londres, W1S.
– Incluye currículo, últimos cinco empleos (FGR, PGR, Secretaría de Seguridad Pública, Cámara de Diputados, Universidad de las Américas) y toda la fotografía patrimonial al momento de iniciar en la embajada.

Ingresos: lo que dice que gana
La declaración separa ingresos actuales y los del año inmediato anterior (cuando todavía era fiscal).

– Ingreso mensual neto actual por el cargo público: 196,220 pesos, ya después de impuestos.
– No reporta ingresos mensuales adicionales por actividad empresarial, financiera, servicios profesionales ni otros, al momento de la declaración de inicio.
– En 2025, como servidor público, reporta haber recibido 1,720,713 pesos netos por su cargo, más 271,408 pesos por actividad financiera (seguro de separación individualizado), para un total anual neto de 1,992,121 pesos.

Es decir, se presenta como un funcionario que vive “formalmente” de salario y rendimientos institucionales, mientras el gran volumen patrimonial viene de herencias y estructuras previas.

Bienes inmuebles: el catálogo completo
La versión pública despliega los 13 inmuebles de forma ordenada: tipo, superficie, fecha y forma de adquisición.

– 13 inmuebles: casas, edificio, terreno y departamento, todos al 100% de propiedad a nombre de él.
– La mayoría se clasifica como herencias o cesiones; solo tres son compraventas con cifras explicitadas.
– Las fechas confirman lo que ya tenías: inmuebles heredados desde 1943, 1944, 1948 y 1955, es decir, siendo menor de edad.

Los tres inmuebles comprados con valor visible en el documento son:

– Casa de 715 m² de terreno y 643 m² de construcción, compraventa al contado en 1996 por 2,340,000 pesos.
– Casa de 160 m², compraventa a crédito en 2007 por 1,190,000 dólares, mediante contrato con Chase Home Finance LLC.
– Departamento de 223 m², compraventa al contado en 2013 por 1,000,000 euros.

Las herencias mantienen el patrón de opacidad: se declara tipo, metrajes y fechas, pero el valor numérico de adquisición se sustituye por cantidades simbólicas (10 pesos), típico de versiones públicas que “protegen” el valor real.

Vehículos: línea por línea
El PDF lista uno por uno los siete vehículos declarados.

– Cadillac Concours 1994, comprado al contado en 1995 por 160,000 pesos.
– Mercedes Benz 450SEL 1979, comprado al contado en 2004 por 200,000 pesos.
– Rolls Royce Sedan 1966, comprado al contado en 2012 por 250,000 pesos, transmitido por la Universidad de las Américas A.C.
– Tres heredados: Ford Galaxie 1972 (herencia en 2018), Dodge Dart 1982 (herencia en 2016) y Ford Lincoln 1994 (herencia en 2017), todos con valor “10 pesos” en la versión pública.
– Rolls Royce Wraith 2014, compraventa al contado en 2020 por 2,700,000 pesos, adquirido a Automotriz Hermer, S.A. de C.V.

Consta que todo el parque vehicular está a su nombre, sin copropiedades ni terceros visibles.

Bienes muebles y lujo heredado
El documento detalla tres bloques de bienes muebles, todos marcados como herencia, con fecha unificada: 6 de septiembre de 1999.

– Joyas, relojes y monedas varias: valor de adquisición 18,350,000 pesos.
– Menaje de casa (muebles, tapetes, libros y accesorios domésticos): 2,000,000 pesos.
– Obras de arte: 8,000,000 pesos.

La narrativa oficial consolida así una “transferencia patrimonial” de casi 28.35 millones en lujo concentrado.

Inversiones y cuentas: la ingeniería financiera
Esta parte es particularmente rica para análisis de entramado de la UIF:

– Cuentas bancarias y fondos en HSBC, BBVA, Actinver, Scotiabank Inverlat, Pensionissste y otros, con distintos subtipos (cheques, cuenta maestra, fondos de inversión, afores).
– Participaciones en valores bursátiles y acciones ligadas a Feserinvest SL (España), Corporation New York 1 East 66th Street (EE.UU.), Algerman Inmobiliaria, S.A. de C.V., Desarrolladora del Centro S.A. de C.V. y Universidad de las Américas.
– Se identifican al menos 15 registros de inversiones y cuentas, varias en el extranjero, con monedas en pesos, dólares y euros.

El documento confirma que Feserinvest SL y Corporation New York 1 East 66th Street no son solo nombres en notas periodísticas: aparecen expresamente en la declaración como vehículos de inversión y valores.

Adeudos y créditos
La sección de pasivos muestra que, pese a la riqueza, mantiene créditos activos.

– Crédito hipotecario en Estados Unidos por 576,882 dólares, otorgado en 2008 por Chase Bank.
– Dos tarjetas de crédito American Express con adeudos de 75,480 pesos y 413 pesos, ambos registrados al 31 de diciembre de 2024.
– Tarjetas de crédito de Banamex con saldo declarado “0”, pero registradas como instrumentos vigentes.

La mezcla: un funcionario con patrimonio inmobiliario internacional y, al mismo tiempo, una hipoteca robusta en dólares sobre bienes en Estados Unidos.

Otros datos :

– Participación en la Universidad de las Américas A.C. como colaborador con 1% de participación, sin remuneración declarada.
– Sin apoyos o beneficios públicos adicionales, ni fideicomisos, ni representaciones registradas en los últimos dos años.
– Declara no realizar actividad lucrativa independiente al empleo público (sin clientes principales).

En México, tampoco se quedó corto: cuentas ligadas a empresas inmobiliarias donde figura como accionista. Porque heredar está bien, pero administrar el legado también requiere estructura corporativa.

Eso sí, cuando se trata de compras, hay cifras claras: casas adquiridas en millones de pesos, dólares y euros. Una diversificación digna de cualquier inversionista sofisticado, no necesariamente de un funcionario con vocación de servicio.

En resumen: una historia donde la cuna no solo fue de oro, sino con portafolio diversificado, garage de colección y cuentas en cuatro países. Y todo, según la versión oficial, empezó antes de saber amarrarse las agujetas.

Con información: ELNORTE/

UNA «VIEJA CHARLA con MONSIVAIS: EL UNIVERSAL REMEMORA AQUEL DIA de HACE 16 AÑOS que VISITARON en su TRINCHERA al AFAMADO ESCRITOR»… y dijo pasó deliciosas y divertidas noches con AMLO.


Este viernes 19 de junio de un mundialista 2026, se cumplen 16 años de la desaparición física del legendario Carlos Monsiváis, uno de los mejores escritores mexicanos y considerado como un auténtico intelectual, pero, también, uno de los mejores cronistas que haya tenido la Ciudad de México.

Dueño de una enorme visión y conocimiento de la vida social y política de nuestro país. A 25 años de distancia de haberme concedido esta histórica entrevista, sus sabias palabras cobran relevancia, actualidad y hasta taladran la conciencia de la población, al enfatizar tajantemente:“En México no puede haber una verdadera transformación sin una auténtica izquierda”. Además, desde su óptica, consideraba que el ahora ya difunto PRD se había convertido en una cueva de caníbales políticos, muchos de los cuales, hoy, casi todos, se refugiaron y ocupan cargos de enorme relevancia dentro del movimiento político que ya lleva siete catastróficos años en el poder: MORENA.

A manera de un sencillo reconocimiento a su incansable labor literaria y periodística, es mi deseo publicar nuevamente, pero esta vez y de manera completa, compartir con usted, mi estimado lector, aquella entrevista exclusiva que me concedió, pero debido a la línea editorial existente, dejó fuera interesantes anécdotas y contundentes afirmaciones que comparto con usted, mi muy estimado lector de EL UNIVERSAL… ¡El Mejor Diario de México!

Dice el refrán que el que persevera alcanza, y es que… A lo Mero Macho, como un simple y humilde reportero, no estaba decidido a declinar en mi propósito de que me recibiera y conversar con “Monsi”, sin que me importara que, para el icónico escritor mexicano, le pareciera ser una verdadera “plaga” o un auténtico fastidio, una y otra vez, le hacía infinidad de llamadas telefónicas en busca de la entrevista exclusiva, ya fuera a su celular, así como al teléfono fijo de su casa. Hasta que, por fin, tuvo a bien fijar una fecha y hora tentativas para la realización de la entrevista.

De esta manera, sin pensarlo más, acudí a la cita programada… ¡Uff!, dentro de mí sabía perfectamente que podría surgir cualquier imprevisto y hasta una excusa para que alargara más tiempo para su realización, y quizás, sería la última vez que pudiera estar frente a él… ¡y de manera exclusiva!

No obstante que su trato era sencillo y amable, resultaba sumamente difícil lograr que Carlos Monsiváis aceptara una entrevista exclusiva, debido a sus múltiples compromisos con estaciones de radio y televisoras, en donde era muy frecuente observar y escuchar sus valiosas participaciones en mesas de debate y sobre temas muy diversos. Aunado al sinnúmero de conferencias que ofrecía en universidades e institutos de educación superior en todo el país, en donde, literalmente, era objeto de nutridas ovaciones por parte de los asistentes.

Al recibirme en el portón principal que daba acceso a su “refugio intelectual”, justo al momento de abrir una pequeña puerta metálica de color negro, totalmente deteriorada por el paso del tiempo, pareciera pedir a gritos que le dieran mantenimiento. Al entreabrirse la puerta principal, se escucha un agudo y tétrico ruido que, quizás, asemejaba como si se tratara de una mansión embujada.

Foto de Carlos Monsiváis junto a uno de sus gatos, tomada en 2007 dentro de su casa ubicada en la calle San Simón, en la Colonia Portales. / Archivo El Universal

El refugio de San Simón y sus 18 tiranos

Al recibirme, descubro que a “Monsi” se le nota sumamente desganado, todo desalineado y sin bañarse. Porta una camisa color negro de manga larga y un suéter abierto de estambre color gris con los puños totalmente desgastados y manchados de café o refresco, todo sucio.

Rodeado y fuertemente custodiado por sus 18 tiranos, la alborotada melena, llena de canas de Carlos Monsiváis, es lo único que resalta entre un montón de libros, periódicos, revistas y papeles de todo tipo y color, que sobresalen de la sobrecubierta de un destartalado y viejo escritorio de madera color café, situado en el interior de un rudimentario, pequeñísimo e improvisado estudio/biblioteca. 

Misma que es celosamente vigilada por sus 18 gatos de todos colores, tamaños y razas que se han adueñado materialmente de la planta baja de una muy vetusta casona ubicada en el viejo barrio de San Simón, en la populosa colonia Portales, de la Ciudad de México.

En este lugar, el orden y la limpieza es lo que menos importa. Los gatos han establecido su poderío, a tal grado que nuestro personaje se tiene que conformar con sentarse solamente en la orilla de un muy desgastado sillón giratorio de vinil color ámbar. Además, su refugio intelectual es tan reducido, que, al saltar los gatos de un lado a otro, derriban las torres artificiales de libros, motivo por el cual, “Monsi” se distrae constantemente durante el desarrollo de la entrevista.

Los cristales de sus grandes anteojos color negro, parte importante de su personalidad, parecen resguardar la cansada vista de mi entrevistado. Esbozando una forzada sonrisa, a manera de bienvenida, exclama: “Me vas a perdonar por el tiradero que hay, la verdad es que no he tenido tiempo de darle una arregladita a mi estudio”, lo expresa con una sonrisa burlona, al percatarse que hacemos verdaderos malabares para no pisar los excrementos de los gatos, previo al inicio de la entrevista.

En este lugar, el orden y la limpieza es lo que menos importa. Los gatos han establecido su poderío, a tal grado que nuestro personaje se tiene que conformar con sentarse solamente en la orilla de un muy desgastado sillón giratorio de vinil color ámbar. Además, su refugio intelectual es tan reducido, que, al saltar los gatos de un lado a otro, derriban las torres artificiales de libros, motivo por el cual, “Monsi” se distrae constantemente durante el desarrollo de la entrevista.

Los cristales de sus grandes anteojos color negro, parte importante de su personalidad, parecen resguardar la cansada vista de mi entrevistado. Esbozando una forzada sonrisa, a manera de bienvenida, exclama: “Me vas a perdonar por el tiradero que hay, la verdad es que no he tenido tiempo de darle una arregladita a mi estudio”, lo expresa con una sonrisa burlona, al percatarse que hacemos verdaderos malabares para no pisar los excrementos de los gatos, previo al inicio de la entrevista.

De manera amable, me solicita que sea una charla entre amigos, porque argumenta que las solemnidades, simple y sencillamente “le cagan la madre”.

—Maestro, antes que nada, muchas gracias por recibirme… A lo Mero Macho… ¿Cómo le va en la vida?

—Antes de responder, se acomoda una y otra vez en el reducido espacio que le permiten sus gatitos en ese destartalado sillón: “No me ponga en predicamentos… ¿Es una entrevista o una sesión de psicólogo? La verdad, me va más bien que mal, no me puedo quejar… ¡Yo estoy bien, jodidos los de enfrente!”.

—Lo veo en televisión, en el cine, leo sus artículos en periódicos y revistas, lo escucho en la radio, he leído sus libros y me pregunto ¿Quién demonios es Carlos Monsiváis que está en todas partes?

—Haciendo una breve pausa, me percato que denota un poco de molestia o estar incómodo por la presencia de sus mascotas que se cruzan una y otra vez, entre quien formula las preguntas y quien las responde. Además, el sofocante calor que se registra en el lugar intensifica el asfixiante y molesto olor de los orines de los felinos; sin embargo, con su mano derecha acaricia tiernamente el lomo y la cabeza de uno de ellos y me dice: “Esa es una pregunta que me deja un tanto a oscuras. Supongo que Carlos Monsiváis es el propietario de un nombre que está asociado con la publicación de textos, pero, también, supongo que es el propietario bastante incierto de una trayectoria académica incompleta”.

—¿Acaso Carlos Monsiváis camina por la vida dejando a su paso cosas incompletas o cabos sueltos?

—Antes de responder, me observa detenidamente, siento una mirada penetrante y retadora. Suspira profundamente, estirando los brazos hacia arriba. Acomoda sus enormes lentes en la nariz, y de nueva cuenta, pasa su mano sobre el lomo de uno de sus gatitos que optó por quedarse sentado junto a su amo y protector. “Antes de contestar su pregunta, quiero saber ¿Qué tiene Edmundo Cázarez que lo convierte en un psicólogo encubierto y hasta en un ser irremediablemente irreverente y preguntón? Si le dije incompleta, es porque hice una carrera universitaria pero no me recibí y supongo…

—¿…Como un coitus interruptus?

—¡No!, usted no suponga nada… ¡Caray!, se mete hasta la cocina. ¡No, no, ya no suponga cosas!

—… ¿Entonces me va a dejar así, sin saber más?

—Bueno, le puedo decir que Monsiváis es el feliz depositario de la amistad de gente que le importa muchísimo, pero, finalmente, estoy convencido que es el dueño de una incapacidad de decir no, y que lo lleva a tener que enfrentarse a un interrogatorio periodístico de un atrevido metiche y preguntón, que comienza con la pregunta imposible ¿Quién demonios es Carlos Monsiváis?

—Bueno, no se me enoje. Me imagino que siempre estuvo convencido que sería un escritor tan destacado…

—¡Vaya, vaya!, ya le dije que no se ande imaginando cosas, porque no creo ser un escritor nada importante, y yo no tengo por qué imaginarme lo que no se cumplió. Ahora resulta que viene a mi casa un intrépido reportero a complicarme la existencia. ¡Bah!… ¡Nada más eso me faltaba!

—¿Cuándo menos conserva algo de su etapa infantil y de cómo la vivió?

—Rascándose su amplia y arrugada frente una y otra vez con la mano derecha, medita su respuesta y exclama: ¡Mmm! Desdichadamente, tengo que aceptarlo… “No fue una niñez aventurera…”. (Intempestivamente, al paso de un helicóptero a muy baja altura por encima de su casa, el rostro de “Monsi” se torna totalmente adusto; con cierto enfado, me pide que esperemos unos minutos en lo que se aleja la aeronave porque resultaba muy difícil seguir conversando, pues no se escuchaba absolutamente nada). “Como te decía, no fue una niñez apasionante en el sentido normal de la ciudad, si es así como le pudiéramos llamar, sino que fue una niñez sumamente libresca”.

—¿A lo mero macho, le gustaban más los libros que las pelotas o los carritos?

—Mi verdadero júbilo eran las librerías del Centro Histórico… ¡y lo siguen siendo!

—Pero vamos, ¿Cómo se divertía?

—¡Ah!, bueno, pude gozar muchísimo en los cines Estrella, Britania y el Ajusco, en donde pasaban tres películas, lo que me permitió hacerme de una cierta cultura cinematográfica.

—¿La combinación perfecta, el cine con los libros?

—Pues como te decía, también fue una niñez de lectura de folletones de Eugenio Sue, Víctor Hugo, Charles Dickens, Manuel Payno, así como lecturas azoradas de clásicos… ¡En fin!, fue una verdadera desdicha, porque si algo no tuve…

—¿…Las travesuras propias de los niños…?

—¡Ah, pero…! ¿Acaso lleva tanta prisa? Lo que no tuve fue esa infancia belicosa, que después hasta te permite ciertas maduraciones tan ostentosas. Carlos Monsiváis fue un niño estrictamente libresco…

—¿…Pues qué aburrido, no?

—Pues sí. Qué se podía esperar de un niño de clase media/baja, pero de a tiro… ¡muy baja!

—¿Una infancia de privaciones?

—¡Pero eso sí!, con lo necesario o suficiente para que me pudiera comprar libros, porque veían en mí que no tenía mayores pretensiones.

—¿Un niño colmado de mimos?

—De nueva cuenta, levanta y estira sus brazos. Se rasca la nuca con la mano derecha. Me observa detenidamente y me dice: “¿Mimos?… ¡No!, la verdad es que no, ni mucho menos en exceso. Más bien, la soledad del que está profundamente convencido que lo mejor que le puede pasar es leer una novela de Agatha Christie”.

—¿Un intelectual prematuro?

—Creo que fui un buen estudiante hasta la preparatoria, pero tampoco muy asombroso que digamos.

—¿Un verdadero “nerd” o de plano un burro del montón?

—Tenía buenas calificaciones, pero más que eso, la memoria me ayudaba mucho y permitía enfrentarme a las materias sin mayor problema, aunque transcurrido el examen, ya se hubiese evaporado cualquier conocimiento.

—¿Se iba de pinta?

—Con sonrojo, debo admitir que no fui tan mal escolapio. Mis escapadas de la escuela en la secundaria y preparatoria fueron a las matinées de los cines.

—¿Aspiraba llegar a ser un gran escritor o Secretario de Educación?

—No incursioné en la política. Ni quise saber nada de ella… ¡me daba asco! Aunque tampoco hubiera podido.

—Y entonces… ¿Por qué resultó ser un escritor tan reconocido y prestigiado?

—No recuerdo haber hablado ni una sola vez en un acto público, salvo una que otra conferencia o participación en alguna mesa redonda.

—¿Por qué siempre le ha gustado mantenerse en un bajo perfil?

—Siempre fui un preámbulo de lo que soy ahora.

—¿”Monsi”, un ser impredecible?

—Es que no hay demasiadas contradicciones, saltos o salidas abruptas.

—¿Genio y figura hasta la sepultura?

—Desde que me acuerdo, a los 13 o 14 años, soy más o menos la misma persona. Tal cual y como usted me lo dijo hace rato, es un profundo aburrimiento, sobre todo para la gente que no me conoce.

—¿Cómo es que logra despertar ese deseo por escribir?

—A ver, a ver… ¡Por escribir no!, más bien por la lectura. Es una cosa que se me ha dado desde la infancia. (De pronto, “Monsi” se despoja de sus lentes y limpia los cristales con las yemas de sus dedos, lo cual me sorprende sobremanera).

—¿Qué tenía de bueno o de malo ser hijo único?

—La lectura fue una pasión que se me dio al lado de ser hijo único. Esto tiene muchas desventajas, pero también un apoyo enorme, el hecho de que nadie distrae tu tiempo y era todo para mí. Además, a los seis o siete años de edad, descubrí que nada me absorbía tanto como descifrar signos sobre la página de un libro.

—¿Cuál fue ese primer libro que lo deslumbró?

—Mi primer encuentro quijotesco fue con la colección Billiken, que me abrió las puertas de una niñez venturosa.

—¿Había lecturas un tanto desechables?

—Leí todas las traducciones de los clásicos y héroes latinoamericanos como Juárez, San Martín, O’Higgins, Bolívar y José Martí. La lectura era una puerta o disposición de mis aficiones que luego me resultaron perdurables. Así como toda la saga de los personajes de Emilio Salgari, Julio Verne y Michel Zévaco. En fin, creo que pasé una niñez realmente feliz, pero, a la vez, un tanto anómala porque viéndolo bien…

—¿Jamás hizo ejercicio o practicaba ningún deporte?

—A lo mejor, dentro de mí había un gran atleta que se frustró con el comandante de una nave de piratas, pero no fue así.

—¿Ni tan siquiera un alumno emprendedor?

—A finales de la primaria, de pronto, me encontré proponiendo en mi salón que hiciéramos una biblioteca…

—¿Y qué sucedió?

—Lo único que logré… ¡fue un rotundo fracaso!

—¿Y en la secundaria?

—Pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en la biblioteca, muy desdichadamente…

—¿Tan poquito se quería?

—Digo que desdichadamente, porque cualquiera hubiera querido una vida aventurera.

—¿Cómo vivió y disfrutó el México de los años 40 y 50?

—El México de los años 40 y 50 era bastante apacible en el sentido político, aunque sólo se registró el momento de la irrupción del henriquismo; hasta eso fue muy breve.

—¿Ahh, aquellos tiempos…?

—Era un México muy discreto, recogible, tranquilo, seguro… En cuanto a lo de seguro, pongo mucho énfasis. También con una posibilidad de aprovechamiento de ofertas culturales que, después, la masificación ya no permitió.

—¿Un México ávido de cultura con la apertura del Palacio de Bellas Artes?

—Recuerdo haber oído, gracias a juventudes musicales que estaban abonados en la secundaria, como María Callas y Alfredo Di Stefano en el Palacio de Bellas Artes. También recuerdo con mucho entusiasmo haber visto, en esos tiempos, a grandes actrices inglesas en el Palacio de Bellas Artes.

—¿Costaba una fortuna comprar un boleto para Bellas Artes?

—¡Uy! En esos tiempos no había problemas para adquirir boletos o ir al cine.

—¿Un púber precoz?

—Era un púber o adolescente solitario. Las oportunidades de gozar la Ciudad de México, culturalmente, me resultaban admirables. Luego fui conociendo la otra Ciudad de México.

—¿No me diga que no se daba sus escapadas a los cabarets?

—¡Sí, cómo no! La vida nocturna me asombraba y asustaba mucho. Tuve acceso a ella gracias a que, en la preparatoria, mis compañeros me llevaban al Teatro Margo para ver a Dámaso Pérez Prado; eran realmente felices bailando el mambo.

—¿No me diga que era un torbellino bailando?

—Fue una habilidad que también me fue rotundamente negada, pero eso lo pude solucionar un poco más tarde estando en la Facultad de la UNAM, con un muy frecuente ingreso a los torbellinos de vida nocturna de los cabarets, centros nocturnos y lugares misteriosos con personajes que todavía están muy en deuda con José Clemente Orozco y con el cine de Alejandro Galindo o de Ismael Rodríguez.

—¿Qué me dice de la orden del entonces Regente de Hierro que prohibía la vida nocturna?

—Eso sucedió cuando estaba a punto de concluir mi paso por la Facultad; ahí se interrumpe una vocación un tanto de testigo, porque debo admitir que no bebía ni me precipitaba en intensos romances con jóvenes prostitutas de corazón de oro, pero eso me ayudó a entender a una ciudad que permitía el acceso a cientos de miles, al crear sus zonas prohibidas, y luego las rentabiliza gracias al cine y la música.

—¿Me quiere decir que somos simples rehenes de nuestro pasado?

—¡Absolutamente! Les guste o no… ¡Todos somos rehenes de nuestro pasado! No conozco a ninguna persona que no lo sea.

—¿Un pasado turbulento?

—Nuestro pasado es la imposibilidad de nacer de nuevo a cada conversación. En cada relación personal, de fingir ignorancia con respecto a nuestros defectos y hasta el olvido con respecto a nuestras virtudes.

—¿A lo mero macho, un pasado enigmático?

—Nuestro pasado es lo más premioso, esclavizante y judicial que conozco.

—¿Cómo es el pasado consciente de Carlos Monsiváis?

—Mi pasado es un agente del Ministerio Público que se ríe de mis pretensiones de inocencia, de mi pasado y de cualquiera, pero no creo que sea especialmente mi pasado.

—¿Una inocencia probada?

—Todo ese deseo que tenemos de ser emblema de pureza y candor se contradice a cada momento, es decir, en cuanto entran las imágenes del pasado que nos asegura que, por lo menos, hemos sido testigos de tantas cosas y que no tiene caso presentarlos como la nueva generación ante nosotros mismos.

—¿Todos los mexicanos estamos cortados con la misma tijera?

—No solamente los mexicanos, sino todos los seres humanos. Eso va mucho más allá. No hay nadie en el mundo que no tenga deudas, compromisos y huidas con relación a su pasado.

—¿Simples esperanzas fallidas?

—No hay nadie que no contabilice sus esperanzas con la certidumbre que van a defraudar su pasado.

—Ya que hablamos de Ernesto P. Uruchurtu… A lo mero macho ¿fue el mejor gobernante que ha tenido la Ciudad de México?

—No sabría decirlo, pero, desde luego, fue un hombre implacable que procedió con un autoritarismo extremo. Que no respetó ninguna de las necesidades de libertad de los ciudadanos, pero, también, un hombre que creyó posible regimentar el espíritu urbano.

—¿Un gobernante a destiempo?

—Yo creo que fue un personaje típico de una etapa en la que se pensaba que los ciudadanos no existían y que, a partir de esa premisa, fue un Regente del que, como él, no ha habido otro.

—¿La Ciudad de México, una urbe desmoralizada?

—Los valores no se perdieron. Se cambiaron. Se modificaron. Han sido devorados por el neoliberalismo y triturados por la masificación, pero los valores persisten. Si no existieran, no habría forma de salir a la calle ni certidumbre alguna.

—¿Una policía siempre en vigilia?

—Creo que todavía hay policías honrados. Así como la gran mayoría de la gente que uno trata.

—¿Qué hay de cierto con eso de que: «El que no transa no avanza»?

—Yo trato de ser honrado y de esa certidumbre les prendo la confianza urbana que nos queda. Eso demuestra que no se han perdido los valores. Ahora, la confianza urbana que queda sea muy poca en relación a la que tuvo, pero también eso demuestra que muchos de los valores habían sido triturados.

—¿Carlos Monsiváis se considera el cronista sucesor de Salvador Novo?

—Si fuera el nuevo cronista, tendría que traer conmigo una videocámara.

—¿Entonces cómo debe ser un cronista en tiempos de la tecnología?

—Un cronista solamente armado de su computadora ya no tendrá la capacidad de interpretar debidamente e iremos a una crónica televisiva por fuerza.

—¿Qué tenían de especial las crónicas de Salvador Novo o las de José Alvarado?

—Lo que fueron las crónicas de Salvador Novo o las de José Alvarado ya no rigen porque la ciudad ahora es inmensa, amenazante e inabarcable. Ahora, la gran crónica se podrá hacer desde la televisión.

—¿Cómo son las crónicas de “Monsi” en plena etapa evolutiva?

—In mi caso, todavía estoy atenido a la cuartilla. Lo que intento es una crónica muy parcial y selectiva de lo que puedo abarcar. Hoy, uno necesita de la movilidad de un helicóptero.

—¿Las crónicas citadinas serán exclusivas de los museos?

—Insisto, vamos a una crónica televisiva y digital por fuerza. Un reportero televisivo llega, capta la atmósfera que hay en el lugar. Presenta a un ultra hablando, luego entrevista a alguna autoridad o determinada persona. Asimismo, registra los brotes de incomprensión y tiene posibilidades inmensas con respecto a los recursos de un cronista de antaño.

—¿Lo que el tiempo se llevó?

—Un cronista puede atenerse a un personaje, a un líder ultra, a un funcionario reacio a las soluciones. A un padre de familia aterrado ante la posibilidad de que su hijo sea detenido por policías arbitrarios. En resumen, el panorama de conjunto ya le corresponde a la televisión.

—¿Por qué “Monsi” se declaró abiertamente simpatizante del PRD?, ¿espera la llegada de un “Mesías” que salve a México?

—Estoy estúpidamente decepcionado de lo que ha pasado en el PRD. Acusaciones de fraudes en las elecciones. El PRD se ha convertido en un refugio de caníbales políticos, vamos, es la viva podredumbre del estiércol que dejó el PRI.

—¿El PRD llegará a convertirse en la primera fuerza política del país?

—¡No, ¡qué va! El PRD debe reestructurarse porque su oferta política ya no convence absolutamente a nadie.

—¿Un nuevo Parque Jurásico?

—No puede haber una reestructuración nacional sin la presencia de una auténtica y legítima izquierda. Pero una izquierda decente, y eso es lo que le exijo al PRD, que recapacite. No obstante que estimo mucho al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Por cierto, Andrés Manuel López Obrador está cometiendo enormes barbaridades y atrocidades en Tabasco que no se le pueden perdonar.

—¿Asegurado el rotundo fracaso del PRD en las elecciones del 2000?

—El PRD ya no es un partido convincente. Estoy seguro de que sufrirá un estrepitoso fracaso.

—¿” Monsi” para presi?

—¡Ni pensarlo! Lo que sí me gustaría, desde luego, es que las tres fuerzas políticas contendientes tuvieran un reparto más o menos igualitario del voto, para que esto llevara al país a un sano equilibrio, lo cual no se daría si hay un triunfo aplastante de una de las partes.

—¿Qué calificación le da a su amigo Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de Gobierno de la Ciudad de México?

—En primer lugar… ¡No es mi amigo! Creo que Cárdenas ha llevado al gobierno de la Ciudad de México a un grupo de colaboradores muy honrados. Ha introducido la novedad y ha intentado dar cumplimiento a proyectos que resultan muy positivos.

—¿Ya me dijo los pros, pero qué contras le ve?

—Ha tenido en contra su incapacidad de persuadir a la población de lo que estuvo haciendo y no supo manejar su desgastada imagen, pero la debilitó muchísimo más el canibalismo político del PRD.

—¿Con lo que me dice, debo entender que Cárdenas no podrá con el paquete en caso de llegar a Los Pinos?

—Mire, mi estimado Edmundo… ¿Quiere que le sea sincero? No veo ninguna capacidad para ganar las elecciones a ninguno de los candidatos de la oposición.

—López Obrador ya levantó la mano para ser presidente…

—A Andrés Manuel lo estimo mucho, pero la verdad… ¡Está loco! Sufre desmedidos sueños de grandeza. Quiere llegar a ser un moderno Julio César o Nerón. Déjeme contarle que, hace algunos años, le di cobijo a Andrés Manuel López Obrador cuando llegó huyendo de Macuspana, Tabasco, a los 19 años de edad; había asesinado, accidentalmente, a su hermano. Lo tuve aquí en mi casa por espacio de 9 meses, pasé deliciosas y divertidas noches con él. López Obrador, por dinero… ¡era capaz de hacer lo que fuera!

—¿A lo mero macho, ya se divorció del PRD y ni siquiera es su seguidor o simpatizante?

—Fui votante del PRD, pero ahora ya no soy simpatizante, mucho menos seguidor. ¿Así o más claro?

—¿Por qué votaba por ellos?

—Pack porque me parecía la menos mala de las opciones. Afortunadamente, la mayoría no estamos tan corrompidos; si eso fuera, sería invivible el país.

—¿Una izquierda comodina?

—Con la izquierda que dejó Cárdenas hay un atraso político que tiene que ver, básicamente, con los años 70 del PRI en el poder, pero en este momento ningún partido me interesa ni me entusiasma; a lo más que llegaría en el último caso, bajo protesta y al no haber más, es por la opción menos lejana a la izquierda.

—¿Cada quien jala agua para su molino?

—En México no existe ni un solo partido que esté a la altura de los problemas y de las necesidades del país.

—Roberto Campa ha dicho, una y otra vez, que a México le urge una revolución urbana…

—Las revoluciones no se necesitan en ningún lado. Las revoluciones son una palabra cargada de un sentido de arrasamiento que no comparto.

—Entonces ¿Qué es lo que México necesita? ¿Otro terremoto como el del 85 para unirnos?

—Lo que se necesita es una reestructuración de prácticas éticas. De legislación acorde a los cambios profundos que se han dado. De respeto al voto, pero, sobre todo, de una redistribución de la riqueza. Sin eso no hay ninguna salida.

—¿Estamos condenados al retroceso?

—Una concentración tan brutal de la riqueza como la que ahora padecemos, ciertamente no permite tan siquiera visualizar salidas con la mayoría de la población involucrada en un proceso de pobreza, y a lo que se llega es a la contemplación de su propia vida como un espectáculo lejano.

—¿Ser mexicano significa ser naco?

—La palabra del racismo es una aféresis del totonaco, de aquel que desde su aspecto delata su condición indígena, y en ese sentido, la mayoría somos nacos y tenemos una procedencia indígena… ¡indudablemente!

—¿Nos avergonzamos de nosotros mismos?

—Tomando en cuenta el carácter estúpidamente peyorativo y racista de la expresión, sí creo que naco significa ser mexicano, pero hay muchas otras maneras de ser mexicano. Se puede ser “peizante”, en sentido de aféresis, del europeizante, de rasgos y no pasa nada.

—¿Jodidos y delicados?

—Creo que ya la adscripción de la ciudadanía, a nombre de la identidad física, es un proceso de principios del siglo XX y que ahora lo que estamos viviendo es una condición de mexicano basada en el cumplimiento de las leyes, del uso de los derechos y en la noción muy clara de que ser mexicano es parte de una condición internacional.

—¿Estamos preparados para aceptar la llegada de un presidente de la República proveniente de la oposición?

—Estoy convencido que México está preparado para tener a un verdadero presidente y no al representante de una horda de caníbales políticos. Ni al representante de una mafia política.

—¿A lo mero macho, al mexicano le interesa tener un verdadero presidente?

—Tener un presidente en el sentido republicano, que a todos nos importa, puede venir de cualquier lado, pero menos del fraude.

—¿Peligroso que se pueda repetir el caso Colosio?

—¡No solamente peligroso sino monstruoso! A todos nos hundiría. Un asesinato no sería…. Aunque ya sé que existen los “profetas”, sobre todo norteamericanos, que hablan de la posibilidad de un nuevo asesinato político en México, pero yo no creo que nuestra sociedad resistiese otro asesinato político. Lo de Colosio fue bastante abrumador.

—¿Cómo ha visto la administración de Ernesto Zedillo?

—Muy buena para los neoliberales. Extraordinaria para la concentración de la riqueza. Portentosa para los intereses bancarios y financieros… ¡Y magnífica para el ejercicio religioso!

—¿Somos católicos nada más cuando nos conviene?

—¡Eso no lo sé!, como nunca he sido católico, no podría generalizar una experiencia que no me ha sido dada.

—Cada quien tiene un Dios ¿Cómo es el Dios de Carlos Monsiváis?

—¡Rayos!, mire Edmundo, me hace sentir en el banquillo de los acusados. Monsiváis tiene fe en una fuerza exterior, pero que le quede bien claro: ¡Ni soy fanático, mucho menos mojigato!

—¿Entonces en quién demonios cree el gran Monsi?

—Creo en la grandeza del ser humano y en su condición intelectual. En fin. Si nos ponemos a discutir sobre este delicado tema, ni usted ni yo tenemos el tiempo necesario para ello. Además, no llegaríamos a ningún lado… ¡Me está obligando y orillando a que me arranque los pocos pelos que me quedan en la cabeza!

—¿…Está molesto conmigo?

—¡No!, para nada. Al contrario, me tiene completamente sorprendido. Me hace preguntas que no me esperaba ni tampoco le puedo responder. ¡Me pone en aprietos!

—¿Pero sí me puede decir cuál ha sido el mejor presidente que ha tenido México?

—El peor, sin lugar a dudas, Carlos Salinas. ¿El mejor?… ¡uff!, es una palabra muy amplia y muy comprometedora. ¿Los menos malos? Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos.

—¿En qué lugar colocará la historia al gran “Monsi”?

—No tengo la menor idea. Otra cosa que no me fue dada es ser amigo de la historia…

—¡No le saque!

—Creo que Monsiváis es un hombre bien intencionado, y eso sí, amigo de los libros.

—¿Cuántos libros existen en la brillante trayectoria de este destacado escritor?

—Usted me abruma con elogios que mucho le agradezco, pero que no comparto, pero, al mismo tiempo, me deja al descubierto esa increíble agilidad mental e inteligencia que le admiro. ¿Cuántos libros he publicado? (se pregunta al momento de percatarse que uno de sus gatos bebe del vaso en el que le sirvieron refresco. Con la mano derecha se rasca su amplia frente y acomoda ligeramente su alborotada melena; con ciertos “mimos” aleja a su pequeña mascota). “Creo que unos 15, pero lo que más me enorgullece son los libros que he leído, mas no los que he publicado”.

—¿Algún favorito?

—El Nuevo Catecismo para Indios Remisos.

—¿Por qué?

—Es un libro que me divirtió mucho y al que le tengo un cariño muy especial. Además, esta es la primera vez que lo confieso… ¡Caray!, usted me hace hablar como loro.

—¿Por qué tenemos la mala costumbre de despedazar a quien sobresale?, de usted se hablan horrores de su preferencia sexual…

—No tengo la menor idea. Yo creo que lo que sucede, básicamente, es que la cercanía lleva a pensar que no puede haber valores tan ciertos, puesto que es una gente a la que podemos ver todos los días y eso pasa en todas las sociedades pequeñas… De mi preferencia sexual… ¡cada quién es dueño y libre de su privacidad!

—¿Pueblo chico, chisme grande?

—Pienso que, siempre, la cercanía crea una noción de la insuficiencia de la persona que está ahí nada más. ¡Ah!, pero cuando se muere, cuando se vuelve francamente inaccesible, es cuando empieza el recuento de los méritos…

—¿Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido?

—¡Exacto! Ah… ¡Qué bueno era! Para que supiéramos de qué tamaño era Juan Rulfo, necesitamos que se muriera. Esto está cambiando en la medida en que ya es una sociedad tan grande que la noción de cercanía se está modificando con una gran rapidez.

—¿Existen los intelectuales desechables?

—Yo creo que los intelectuales han tenido un lugar de privilegio en México. Se está normalizando la función del intelectual, y eso me resulta muy positivo.

—¿”Monsi” es un intelectual o un escritor?

—¡Ahora me toca a mí…! Yo le pregunto: ¿Edmundo Cázarez es un reportero o un psicólogo extraviado? Lo que los intelectuales tenemos que hacer. Primero, es un gran ejercicio de humildad y saber que nuestro papel ha cambiado drásticamente en la sociedad. Que ya no somos profetas ni visionarios, sino personas que cumplen con un ejercicio laboral responsable que implica la interpretación de realidades de muy distinta índole y de un ejercicio de creación cultural.

—¿Profetas intermediarios de un futuro halagador y exitoso?

—Tenemos que abandonar el rango de profetas que tanto han estigmatizado a los intelectuales latinoamericanos, y que obliga a entrar en una sensación mucho más democrática, pero al mismo tiempo muchísimo más divertida.

—¿Colegas del Dalai Lama?

¡Vaya, vaya!! Ya no tenemos que ir a la cumbre del Monte Sinaí para dar declaraciones, sino que podemos estar perfectamente involucrados con los demás y sin sensaciones nefastas de autoridad.

El Estanquillo, a 10 años sin Carlos Monsiváis 

El debate público y la intimidad del testigo

– ¿Carlos Monsiváis busca el protagonismo al acudir a diversos programas de radio y televisión que lo convierten en ajonjolí de todos los moles?

-Si a esas vamos, yo le pregunto: ¿El reportero que tengo enfrente no se cansa de preguntar y quiere transformarse en Fiscal o Juez? ¡A ver, contésteme…!! En mi caso, espero que no. Jamás he solicitado una entrevista. Mi protagonismo consistiría en la debilidad para decir que no, pero no en mi gana de imponer mi abrumadora personalidad, y que, por otro lado, sería inexistente. Hay gente que es absolutamente protagónica y otros…

¿Entonces, en dónde se coloca usted?

-En los que aceptamos participar en el debate público por una necesidad política y moral, pero sin ningún afán protagónico….

– ¿Y “Monsi” cómo se define?

-Rascándose la cabeza con cierto enfado y denotando un poco de cansancio me dice: “Yo me defino, desde que me acuerdo, como testigo y no como protagonista”

– ¿Qué opina el ciudadano Carlos Monsiváis del destacado escritor Carlos Monsiváis?

– ¡Uff!!, ¿Qué opino de mí mismo?… Edmundo, se lo suplico. No me haga entrar en autocríticas que me arrollarían en pesares y llantos… ¡Si en algo me estima, por favor, déjeme en ese misterio!!

– ¿” Monsi”, un defensor nato de los Derechos Humanos que sirven para proteger a los delincuentes?

-En eso, no puedo estar de acuerdo. Los Derechos Humanos son para defender a las personas víctimas ¿Defender a los delincuentes?, ojalá que los Derechos Humanos estuvieran detrás de ellos al momento en que estén asaltando o asesinando gente.

La batalla por la lectura ante la pantalla chica

– ¿Por qué se perdió la sana costumbre por la lectura?

-Porque las imágenes de la televisión resultaron más persuasivas.

– ¿Una televisión para jodidos?

-Eso fue lo que dijo el “Tigre” Azcárraga, pero yo creo que la televisión tiene grandes potencialidades. Siento que, en la batalla con la imagen, la palabra resultó arrinconada, pero que no ha perdido la guerra y los libros siguen siempre ahí.

– ¿Qué les recomendaría a quienes lean esta entrevista?

-Leer Don Quijote de la Mancha o En Busca del Tiempo Perdido. Que se asomen al trabajo de Balzac, Juan Sabines o de Octavio Paz. Será un tiempo muy recompensante, y que, finalmente, no hay modo de encontrar enemistad entre la palabra y la imagen, son formas complementarias.

– ¿Los intelectuales como usted a veces se las “truenan”?

– ¡No!! Nunca. Soy un caso extremo y de condición fresa. Tampoco bebo. ¿Quiere que le sea sincero, mi sicólogo encubierto? Nunca he probado ni una cerveza, mucho menos, el tequila…¡Nunca en mi vida!!

– ¿Así de aburrido?

-Soy un desastre y un abstemio natural. Creo que cada persona decide. Sean los intelectuales, los albañiles, los abogados, los taxistas o los reporteros. Yo no creo en los estímulos super sensoriales, pero si alguien cree en ellos, está bien, siempre y cuando no se perjudique a los demás. Cada quien elige su conducta. 

-Muchas gracias por su tiempo ¿Desea agregar algo más?

-Edmundo, agradezco mucho su visita. Me deja muy satisfecho de permitirme conocer su olfato periodístico y la pasión que siente por lo que hace. Algún día, la vida le hará justicia y lo colocará en un lugar donde merece estar…. ¡Es un extraordinario entrevistador!!

Adquiere el libro: A lo Mero Macho… «Entrevisto, luego existo»

Al concluir la entrevista por espacio de dos horas con quince minutos, me pude percatar que el tiempo que disponía Carlos Monsiváis para sus cosas personales, en realidad, era muy poco. Durante el transcurso de la charla, canceló dos compromisos. El primero, con Alejandro Aura, quien fuera director general del Instituto de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México, y el otro, con Jesús Ramírez Cuevas, (ex vocero del presidente López Obrador), un chamaco a quien le tenía un enorme y especial cariño, con quien pasaba largas y largas horas en la intimidad de su alcoba y afirmaba que lo hacía muy feliz en su cama.

Al momento de agradecerle el tiempo que tuvo a bien concederme para la entrevista. Quizás, con cierto júbilo, los 18 gatos emitían un lastimoso maullido, siguiendo la pesada figura de su benefactor, como si tratara una moderna versión del Flautista de Hamelin o quizás, protegiendo a “Don Gato” de los extraños que se atrevieron profanar su intimidad, y que, por fin, abandonaban su guarida.

A lo Mero Macho, una entrevista que, como reportero, me ha dejado a enorme huella al permitirme conocer a un enorme personaje de la talla del siempre admirado Carlos Monsiváis “Monsi” Que en Paz Descanse.

Esta histórica entrevista con el gran “Monsi”, forma parte de mi primer libro A LO MERO MACHO… “Entrevisto, luego Existo”, con un fabuloso prólogo del gran periodista Ciro Gómez Leyva. Una amena e interesante recopilación de 22 entrevistas exclusivas con enormes personajes como María Félix “La Doña”, Irma Serrano “La Tigresa”, el destacado torero español Julián López “El Juli”, el expresidente Luis Echeverría, Miguel de la Madrid, Eduardo “Rius”, Elena Poniatowska, entre otros más. Si usted, mi estimado lector desea adquirirlo, me puede enviar un WhatsApp al 5632924342

Con informacion: ELUNIVERSAL /