El alcalde de Unión Juárez, en Chipas ,Fabián Barrios de León del partido «Movimiento Ciudadano», no solo es deudor alimentario; es un manual ambulante de cómo NO ser padre ni funcionario público. Cobra alrededor de 69 mil pesos al mes, presume “otros ingresos”, pero lleva años regateando una pensión de 1,500 pesos para sus dos hijos y, aún así, ni eso paga.
La denuncia está asentada en el Juzgado Primero Familiar de Tuxtla Gutiérrez, donde consta que durante años no se encontraron depósitos de la pensión acordada. La madre de los menores relata un abandono económico sostenido y un procedimiento que el alcalde ha dejado estancado a propósito, mientras ella y los niños cargan con la factura emocional y material, com o publica El Diario del Soconusco.
“Del mes de septiembre de 2011 al 10 de diciembre de 2025, no se encontró ningún depósito” refiere el oficio número 2873/2013.
En redes y medios locales lo exhiben como deudor alimentario que alega “tengo muchos gastos” y “no tengo dinero”, al mismo tiempo que mantiene un sueldo de más de 60 mil pesos y paga autopromoción en medios digitales de su propio grupo. En el pueblo ya se burlan diciendo que harán una “colecta” para ayudar “al pobre alcalde”, porque la realidad es que el único que se hace el pobre es él, no sus hijos, cita EL Universal+.
Irreverente, pero muy claro
Mientras en Unión Juárez faltan obras, alumbrado y seguridad, el edil sí encuentra recursos para alimentar su ego y sus boletines, pero no para alimentar a sus hijos. Eso no es austeridad, es mezquindad: administra mejor la narrativa que la pensión, mejor la imagen que la responsabilidad básica de cualquier adulto.
Un tipo que firma como “autoridad” en oficios oficiales, pero que se esconde cuando ve el recibo de la pensión, no es austero, es deudor profesional. Su excusa de “no tengo dinero” con nómina de alcalde raya en el insulto a cualquier padre que con salario mínimo sí cumple.
Qué nos dice esta conducta del funcionario
- Capacidad ética nula: si alguien es capaz de dejar desprotegidos a sus propios hijos, ¿qué se puede esperar del manejo de recursos públicos ajenos? Un deudor alimentario sistemático demuestra que su prioridad es él mismo, no la gente a la que debe cuidar.
- Autoridad moral en bancarrota: un alcalde que incumple resoluciones de un juzgado familiar y estira el procedimiento para no pagar, pierde cualquier piso para exigir legalidad, sacrificio o responsabilidad a sus gobernados. ¿Con qué cara puede hablar de “valores” en actos cívicos?
- Riesgo en la función pública: quien normaliza violar una obligación tan básica como la manutención, manda un mensaje claro a su equipo: la ley es negociable si tienes cargo y fuero mediático. Ese patrón suele trasladarse a otras decisiones: contratos, obra pública, uso de recursos y trato a víctimas.
En pocas palabras: un mal padre con poder suele ser, como mínimo, un mal funcionario; la diferencia es que a sus hijos les debe 1,500 pesos mensuales, pero al municipio le puede salir carísimo.
Con informacion: ELUNIVERSAL+

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