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domingo, 8 de febrero de 2026

DEL «YO GOBIERNO al YO PIDO LICENCIA»: «ALCALDE ATACADO a PLOMAZOS y LIGADO a la DELINCUENCIA ORGANIZADA YA NO QUIEER QUESO,SINO SALIR de la RATONERA»…ya le asesinaron a su madre, hermana y sobrina en 2018,


Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac en Morelos, pasó de tomarse la foto con banda tricolor a pedir esquina, licencia y casi confesionario, todo en una semana en la que las balas lo bajaron de la nube y lo regresaron a la geografía real de Morelos: la de la carretera México‑Oaxaca donde manda más la moto con sicarios que el ayuntamiento con cabildo.

El edil que descubrió que el cargo no trae blindaje

El presidente municipal venía muy quitado de la pena con su esposa, en camioneta particular y sin escoltas, cuando dos tipos en moto le recordaron a ráfagas quién tiene el control territorial en la región de Amayuca y Jantetelco. Las versiones hablan de impactos en estómago y cadera, camioneta cribada y el clásico operativo policiaco que llega puntual… a acordonar la escena del crimen y a perseguir fantasmas sin detenidos.

La Fiscalía de Morelos, muy institucional, prometió “agotar todas las líneas de investigación”, frase que en el diccionario político local suele traducirse como: vamos a estirar el expediente hasta que a todos se les olvide. Mientras tanto, el alcalde ya fue reportado estable, bajo vigilancia clínica, convertida la cama de hospital en la oficina alterna de la presidencia.

Del “yo gobierno” al “yo pido licencia”

Tras sobrevivir al atentado, Lavín Romero pidió licencia temporal para separarse del cargo, oficialmente para continuar su recuperación, oficiosamente porque ya no quiere queso sino salir de la ratonera del oriente morelense. El cabildo se la aprobó y así, de un plumazo, el edil que llegó al poder cobijado por una alianza de RSP, PAN, PRI y PRD ahora sale por la puerta lateral, escoltado por médicos, no por votantes.

Este ataque reavivó los cuestionamientos sobre su seguridad y presuntos nexos delictivos que lo han perseguido desde su primer mandato en 2019, incluyendo informes filtrados de Guacamaya Leaks y el trágico asesinato de su madre, hermana y sobrina en 2018, cuando era alcalde electo, víctimas de un comando armado que irrumpió en su domicilio.

El municipio se queda con la narrativa de siempre: alcalde baleado, autoridades prometiendo justicia, ninguna persona detenida y el mapa criminal intacto, como si lo único realmente rotado fueran las sillas del cabildo y no las estructuras que ordenan los atentados. La fauna política local ya tomó nota: Morelos no es para quien quiera “transformar” nada, sino para quien aguante ser ficha movible entre fiscalías declarativas y sicariatos que firman sus comunicados a tiros.

Con informacion: MILENIO/ ELFINANCIERO/

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