Visitanos tambien en:

domingo, 11 de octubre de 2026

«¿QUE la GANE el MEJOR?: ANIMALES POLÍTICOS, NINGUNO MOSTRENCO, EXHIBEN APETITO por ALCALDÍA de VICTORIA, NO el JABÓN que los PATROCINA»… de la esposa del góber al sobrino de AMLO y el alcalde Gattás.


En Ciudad Victoria, la lucha de apetitos de Morena y sus aliados, no tan aliados, ya tiene escaparate: todos hablan de transformación, todos presumen entusiasmo y todos le encuentran un irresistible encanto a la silla municipal. Puro animal político, pero ninguno mostrenco: cada suspirante trae dueño de sus afectos, padrino de sus esperanzas o grupo que le acaricia la candidatura. Aquí nadie parece caminar solo; cada quien va enseñando el “jabón que lo patrocina”, aunque todavía falte comprobar cuál lava, cuál perfuma y cuál nomás hace espuma.

La disputa tiene nombre administrativo: Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación. Pero el horizonte de los aspirantes huele a alcaldía y conviene distinguir el apetito de la garantía: la convocatoria no entrega una candidatura municipal ni establece que ganar la coordinación asegure después la postulación. Primero viene el acomodo partidista; la silla del Ayuntamiento sigue siendo otra pelea. 

BRAÑA: ENTUSIASMO FAMILIAR Y SEÑALAMIENTOS A CUESTAS

De acuerdo con la información publicada por El Norte, el Diputado federal del PVEM José Braña anunció su registro apenas cuatro horas después de reunirse en privado con el Gobernador Américo Villarreal. Llegó acompañado de su familia y cargando un apellido políticamente rendidor: su parentesco con el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador.

También llegó con señalamientos de presunta guerra sucia contra correligionarios y adversarios. Braña rechazó esas acusaciones.

La estampa, eso sí, resulta sabrosa: entusiasmo hacia las cámaras, reunión privada con el Gobernador y acusaciones de fuego amigo como música de fondo. En esta familia política, los abrazos no alcanzan para esconder los codazos.

CADA SUSPIRANTE CON SU RESPALDO

Rómulo Pérez, Subsecretario de Gobierno de Enlace Legislativo y presidente del Consejo Estatal de Morena, también quiere entrarle. 

Su situación exhibe una diferencia de trato: la convocatoria no exige expresamente que deje la presidencia del Consejo Estatal, aunque sí impone obligaciones de imparcialidad ,esas que no son la especialidad de la casa.

No es un permiso para utilizar el partido en beneficio propio, pero eludir la tentación es harto complicado: es una tensión que Morena tendría que explicar. Competir y conservar una posición de dirigencia no se vuelven compatibles por arte de entusiasmo.

Hugo Reséndez, Secretario del Ayuntamiento, aparece respaldado por Eduardo Gattás que con identidad propia ha desafiado una y otra vez el poder del gobernador Americo Villarreal. La relación es poco armónica entre el Alcalde y el gobernador , su aspiración representa algo más que una ocurrencia individual: es la apuesta del grupo municipal por conservar espacio frente al poder estatal.

La diputada Katalyna Méndez, quien ha sido blanco de la «guerra sucia», entra con el respaldo de la «mujer vitamina», la poderosa esposa del Gobernador, como una posición de la «familia», por ahora en problemas penales y familiares, uno tras otro, como saldo de sus malos oficios.

La Diputada local Blanca Anzaldúa también anunció su registro. No hace falta inventarle madrina a esta última para completar el zoológico: basta observar que la fila crece y que ninguno quiere quedarse mirando cómo otro se sirve.

GUERRA SUCIA PROHIBIDA; APETITOS SIN CLAUSURA

La convocatoria pone un candado que merece atención: prohíbe a los aspirantes realizar acusaciones públicas o en medios contra el partido, sus órganos de dirección y otros participantes, con posibilidad de cancelar el registro y dar vista a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia. Esa conveniente prohibición no distingue expresamente entre imputaciones falsas y denuncias documentadas. 

Ahí está la paradoja: combatir la guerra sucia es necesario; convertir cualquier denuncia pública en motivo de castigo es otra cosa. No es lo mismo impedir una calumnia que pedirle al agraviado que cierre la boca para no descomponer la fotografía familiar de un partido que se ha caracterizado por estar criminal y políticamente organizado,al grado de ser considerado en análisis jurídico en un ente colaborador del narcoterrorismo.

Apetitos, pues, sobran. Vocación de servicio, dicen todos. Y viendo tanta devoción simultánea por administrar Ciudad Victoria, sale sola la malicia popular: “han de pagar mucho”, pues todos quieren ser alcaldes.

La frase retrata el hambre de puesto, no demuestra un negocio ilícito. Pero deja la pregunta clavada: ¿les urge servir a la ciudad o les urge que la ciudad les sirva de siguiente escalón?

Con información: ELNORTE/

LOS «ZETAS TAMBIÉN BOTAN: MORENOS y sus PADRINOS PELEAN por CANDIDATURA de NUEVO LAREDO BAJO la SOMBRA del VETO ARMADO»… catedrática nos explicó, cuando hablaba del CDV, por qué «no se puede gobernar sin elloZ».


En Nuevo Laredo, la “defensa de la transformación” amenaza con convertirse en una pelea por la administración de las bendicioneZ: la del gobernador que tenia de asesor al abogado de Zetas del Cartel del Noreste , la de la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas y una tercera que nadie debería normalizar ni esconder debajo de la propaganda: la capacidad del crimen organizado para intimidar a quienes participan en política. Porque una cosa es competir por los votos y otra hacerlo donde existen antecedentes de amenazascumplidas para decidir a quién se permite hacer campaña y que terminaron en «arreglo o medio arreglado».

Carlos Germán de Anda Hernández ya dejó la Secretaría de Obras Públicas y Desarrollo Urbano para buscar la coordinación municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, antesala de las definiciones electorales de 2027 y ya sabe que no es el candidato del gobernador.

Su renuncia, efectiva el 9 de octubre, llegó acompañada de una declaración que ahorra cualquier examen de filiación: “Soy y seré por siempre, orgullosamente Canturrosista”. No salió del Ayuntamiento rompiendo con Carmen Lilia Canturosas; salió llevando su camiseta debajo del saco. 

En la otra esquina aparece Ninfa Cantú Deándar, secretaria de Economía del gobierno de Américo Villarreal que no solo es favorecida por estese familia goza de la simpatía del ex-presidente Andres Manuel Lopez «hablador». 

Esa lectura retrata una disputa entre padrinazgos y deja servida la ironía: tanta invocación al pueblo para acabar mirando quién levanta el dedo desde el despacho correcto. 

La sedicente defensa de la transformación puede presumir nombre largo, solemnidad patriótica y vocación de asamblea. Lo que no debería hacer es confundir una competencia interna con una ceremonia para descubrir cuál de los grupos políticos consiguió primero la bendición superior.

Pero reducir Nuevo Laredo al jaloneo entre el Palacio estatal y el Ayuntamiento sería contar la película quitándole al personaje que mete miedo.

El actor que no necesita registrarse

El título habla de Los Zetas; la precisión importa: el Cártel del Noreste, heredero de aquella organización, mantiene su influencia en esta frontera y tiene en Nuevo Laredo un bastión histórico. No es una metáfora inventada para condimentar la columna: es una estructura criminal cuyo poder territorial ha sido documentado por insightcrime y la realidad tamaulipeco que habla de la pudrición del gobernador Américo Villarreal,ya convertida en causa probable del otro lado del Río.

Y el antecedente electoral tampoco es imaginario. En mayo de 2024, Elefante Blanco informó sobre amenazas y privaciones de la libertad contra operadores, líderes de sectores y funcionarios vinculados con Morena, atribuidas a integrantes del Cártel del Noreste. 

Los muy atrevidos,entonces de color azulceleste en la camiseta de partido, fueron sanguinarios e incluso le mataron al compadre a la alcaldesa.

De acuerdo con la información de los plagios perpetrados por Zetas,que incluyeron «levanton» al ahora candidato de Carmen Lilia, los captores advirtieron que apoyar las candidaturas de la coalición “Sigamos haciendo historia” tendría consecuencias físicas. 

La propia Carmen Lilia denunció entonces el retiro forzado de espectaculares, vallas y publicidad móvil de su campaña. 

Eso obliga a plantear la pregunta incómoda sin convertirla en acusación gratuita: ¿ a quien va favorecer el crimen organizado ,a quien va obstaculizar o que condiciones va imponer en esta próxima contienda?

No hay, por lo pronto, evidencia que permita adjudicar al cártel un respaldo claro a Ninfa Cantú Deándar, cuya familia es propietaria del periódico El Mañana, que acumula ataques perpetrados por Zetas, algunos de ellos ligados a la autoridad municipal.

  • Ataque de 2006: Un grupo armado ingresó a la redacción del diario, disparó contra las instalaciones y lanzó una granada; un periodista resultó herido y quedó paralítico.
  • Ataques de 2012: El 11 de mayo de 2012, hombres armados dispararon y detonaron un explosivo en el exterior del edificio. El 10 de junio de 2012, el diario sufrió otro atentado con granadas que dejó daños materiales. Tras estas amenazas por la cobertura de disputas entre cárteles, el periódico anunció públicamente que se abstendría de publicar información sobre enfrentamientos violentos entre grupos delictivos. 
  • Incidente de 2017: Integrantes de la delincuencia organizada (vinculados al Cártel del Noreste o Zetas de la vieja escuela) agredieron a distribuidores del periódico e incendiaron una unidad repartidora después de que la dirección editorial se negó a publicar cierta información, lo que obligó a suspender la circulación temporalmente.

Carlos de Anda tampoco ha sido ajeno al amago zeta que presume acuerdos para llevar la fiesta en paz. En la elección anterior, de la que fue parte activa como operador político, no solo hubo denuncias de coerción contra la campaña de quien hoy gobierna el municipio: él fue parte de los amagos que ahora podrían darle ventaja por el acercamiento posterior.

Una encuesta no detiene una amenaza

Ahí está el verdadero problema. Morena podrá discutir quién resulta más competitivo, quién tiene mejores relaciones o quién llega mejor acomodado a la coordinación. Pero ninguna encuesta partidista resuelve por sí sola la pregunta de quién garantiza que los ciudadanos, los aspirantes y sus equipos puedan participar de esa intimidación que se repite en gubernaturas.

Y que, muy atinadamente, aborda la catedrática Guadalupe Correa-Cabrera, quien nos dice por qué en esta entidad nadie puede ocupar un cargo público sin el permiso del cártel.

Entonces la diferencia es elemental: el respaldo político se disputa; el veto criminal se combate. Mezclarlos como si fueran ingredientes normales de la cocina electoral sería concederle al miedo una silla en la mesa.

Por eso, la interrogante no debería quedarse en “¿a quién apoyarán los Zetas?”, como si se tratara de otro sector al que hay que convencer (…y si). También hay que preguntar quién impedirá que una estructura criminal vuelva a amenazar operadores, retirar propaganda o castigar preferencias políticas, como se denunció en 2024. 

Los Zetas también Botan: es mas que un juego de palabras que funciona porque la amenaza no consiste en que depositen una boleta, sino en que pretendan sacar de la competencia a quienes les estorben. 

«Nuevo Laredo no necesita una transformación que cambie de padrino mientras conserva el miedo. Necesita que la sucesión se decida con votos, no con permisos; con ciudadanos, no con amenazas; y que la única derrota admisible sea la de las urnas, no la que alguien dicte apuntando contra la campaña en medio de una paz mafiosa conseguida por la complicidad e inacción del gobierno putrefacto de Américo Villarreal.

Con información: NOROESTE/ CPJ/

«¿GARANTIZA HARFUCH?: ESTRATEGA que TIENE SINALOA SINALIVIO PROMETE MAQUETA de NUEVO PENAL que NO TAPA el FRACASO»… 5 episodios con 22 muertos entre 4 mil más.


El estratega de la seguridad federal que tiene a Sinaloa SINALIVIO, Omar García Harfuch, tiene una respuesta para la violencia penitenciaria: construir otro penal. Moderno, seguro y con infraestructura, promete el anuncio en redes. El problema es que, mientras el Gobierno presume los atributos de una cárcel que todavía no existe, no ha conseguido garantizar la seguridad dentro de las que ya funcionan. La oferta de futuro llega justo cuando el presente exige explicaciones.

El saldo publicado por REFORMA es brutal: al menos 22 personas muertas en cinco episodios de violencia entre mayo y octubre en los penales de Aguaruto, en Culiacán, y El Castillo, en Mazatlán. 

Entre las víctimas, un niño de dos años que estaba de visita familiar. No estaba purgando una condena ni participando en una disputa criminal. Había entrado a un lugar bajo custodia del Estado.

Frente a ese muerterío, anunciar una obra permite cambiar de conversación: de los muertos a los terrenos; de las responsabilidades a la infraestructura; del control que no se ha conseguido al control que ahora se promete construir.

Pero la seguridad no se inaugura con un corte de listón.

La prueba del fracaso está dentro

El argumento más demoledor contra el anuncio como respuesta inmediata no requiere adivinar el futuro. Está en la secuencia de El Castillo: el 8 de octubre murieron nueve internos y el niño de dos años; hubo, además, 16 reclusos lesionados. Las autoridades intervinieron. A menos de 24 horas, otros dos internos fueron asesinados en el mismo penal.

Ese segundo episodio revienta la comodidad del discurso oficial. No basta con desplegar uniformados y anunciar que las instalaciones están “reforzadas”: hay que demostrar que ese despliegue impide otra matanza. Harfuch informa de la presencia de la Guardia Nacional y de personal federal penitenciario en Mazatlán, pero presencia y control no son sinónimos.

Made with Flourish • Create a chart

Si después de la primera matanza hubo otra, la pregunta no es cuántos elementos llegaron para la fotografía institucional. La pregunta es qué pudieron controlar, qué siguió fuera de su alcance y por qué.

El problema no cabe en una maqueta

Una cárcel nueva puede formar parte de una respuesta. Lo que no puede hacer es sustituirla. El propio anuncio plantea que la infraestructura contribuirá a fortalecer el control penitenciario y reducir la violencia; no explica, sin embargo, cómo se corregirán las fallas que permitieron los enfrentamientos dentro de los centros actuales.

Ahí está el hueco que la retórica de “moderno y seguro” pretende rellenar con adjetivos. ¿Cómo se explica la presencia de armas de fuego? ¿Qué falló en los controles? ¿Quién tenía la responsabilidad de proteger a los visitantes? ¿Por qué la intervención posterior al primer episodio no evitó el segundo? ¿Qué responsabilidades se investigan y con qué resultados? en medio de un diagnóstico penitenciario que exhibe las respuestas y apunta al gobierno que no gobierna ni los encerrados.

Son preguntas sobre mando, vigilancia, investigación y rendición de cuentas. No sobre metros cuadrados.

Sin respuestas, el nuevo penal corre el riesgo de convertirse en la misma crisis con domicilio distinto: paredes nuevas para problemas que nadie ha explicado cómo va a resolver.

Gobernar no es anunciar la siguiente obra

Harfuch agradece la disposición de la gobernadora para aportar los terrenos y atribuye el proyecto a instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum. El anuncio identifica quién ordena, quién financia y quién pone el suelo. Lo que no ofrece es una explicación del desastre que vuelve urgente esa promesa.

Y ése es el punto: después de 22 muertes, la obligación inmediata no es vender una futura instalación como emblema de eficacia. Es mantener la gobernanza dentro del penal y esclarecer lo ocurrido estableciendo responsabilidades.

Un niño muerto durante una visita familiar no puede quedar reducido al antecedente incómodo de un anuncio de obra.

Sinaloa no necesita que le dibujen una cárcel donde, ahora sí, todo estará bajo control. Necesita que el Gobierno explique por qué no pudo impedir estas matanzas y demuestre qué ha cambiado para evitar la siguiente.

Porque combatir la violencia no es encontrarle otro edificio. Y administrar la tragedia con promesas de construcción no equivale a recuperar el control.

Con información: REFORMA/ ELNORTE/