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jueves, 1 de octubre de 2026

«FALLÓ DOS VECES: CHRISTA IBA CONVERTIRSE en la PRIMERA MUJER en ser EJECUTADA con INYECCCION LETAL y NO PUDIERON»…la cita fue a las 10:00 hrs y no llego la muerte.


Christa Pike iba a convertirse el 30 de septiembre en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de dos siglos. El estado le administró dos tandas de pentobarbital, pero los testigos seguían oyéndola respirar cuando los sacaron de la prisión. Terminó trasladada a un hospital, no declarada muerta. Hasta los reportes disponibles en la mañana del 1 de octubre, su estado de salud no había sido aclarado públicamente.

Una ejecución sin desenlace

Pike, de 50 años, fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19, cometido en 1995. Ese crimen brutal no necesita maquillaje ni desaparece porque la ejecución haya fracasado. Tampoco explica cómo Tennessee acabó convirtiendo una sentencia capital en una emergencia médica sin respuesta pública clara

La cita inicial con la inyección letal era a las 10:00 de la mañana. Una corte federal de apelaciones la suspendió para examinar si, al dictarse la pena, se había considerado adecuadamente la denuncia de abusos sexuales sufridos por Pike durante su infancia. Horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos levantó la suspensión por seis votos contra tres. El estado volvió a encender la maquinaria. 

A las 7:27 de la noche, los testigos vieron a Pike sujeta a una camilla. Tras comenzar la administración del fármaco, permaneció despierta durante parte del procedimiento. En un momento levantó la cabeza y preguntó a los funcionarios si su brazo debía sentirse así; otro reporte recoge una descripción más directa de su dolor: «Siento como si el brazo estuviera a punto de reventar». Para las 8:26, según los testigos, ya se había administrado la segunda tanda. A las 8:53 cortaron el micrófono y ordenaron salir a los observadores; aún se oía a Pike roncar. 

Sus abogados acudieron de urgencia a los tribunales y denunciaron que seguía con pulso y sufría innecesariamente. También afirmaron que hubo dificultades para acceder a las venas, venas dañadas y problemas con el pentobarbital. Son alegaciones de la defensa, no conclusiones de una investigación terminada. El Departamento de Corrección sostiene, por su parte, que siguió todos los pasos del protocolo y que este no permitía hacer más de lo que ya se había hecho. 

El gobernador Bill Lee ordenó una revisión exhaustiva a cargo de terceros y canceló la otra ejecución prevista para 2026: la de Gary Wayne Sutton, programada para el 3 de diciembre. Dicho sin la solemnidad burocrática: Tennessee asegura que cumplió el manual; ahora tendrá que investigar por qué cumplirlo dejó a una persona viva, necesitada de atención médica y fuera de la prisión en una ambulancia. 

Cómo funciona el protocolo

Tennessee utiliza desde 2025 un protocolo de inyección letal con un solo fármaco, pentobarbital. No es el antiguo esquema de tres medicamentos —sedante, paralizante y sustancia para detener el corazón—: aquí el estado pretende causar la muerte con ese barbitúrico administrado por vía intravenosa. 

  1. La persona es inmovilizada en una camilla y se establece un acceso intravenoso. Los testigos observan desde otra sala; en el caso de Pike, se abrió una cortina para que pudieran verla. 
  2. Se administra un primer juego de cuatro jeringas: solución salina, dos jeringas de 50 mililitros de pentobarbital cada una y otra de solución salina. Son dos jeringas con el fármaco dentro de la primera tanda, no dos intentos separados. 
  3. Tras esa tanda, el protocolo establece una espera de cinco minutos. Se cierran las persianas, se desconecta la cámara y un médico entra a comprobar el pulso. 
  4. Si la persona no ha muerto, se prepara y administra un segundo juego de jeringas. Eso es lo que, según los testigos y los escritos judiciales, ocurrió con Pike. 
  5. El protocolo no especifica qué hacer si la persona continúa viva después del segundo juego. Esa fue precisamente la situación que dejó al estado sin un paso adicional autorizado, según su propio Departamento de Corrección. 

El punto que sigue abierto no es si hubo una ejecución consumada: no la hubo. Lo que la revisión tendrá que esclarecer es qué pasó con el acceso intravenoso, el fármaco y la atención de emergencia, sin convertir las denuncias de los abogados ni la defensa oficial del procedimiento en hechos ya probados. 

Con información: USATODAY/

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