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sábado, 7 de febrero de 2026

“¡REGRESA CONMIGO o TE VOY A MATAR!: «TRES ESCENAS de la PELICULA del ESTADO SORDO que SIEMPRE LLEGA TARDE CUANDO le PIDEN AYUDA a TIEMPO»…es un Estado que oye la amenaza…y se hace güey.


El Estado mexicano no sólo llega tarde: en estos tres casos llega con el arma homicida limpia, el expediente acomodado y el discurso listo para decir “no hubo fallas”.

Un Estado que oye la amenaza… y se hace güey

Las tres mujeres –Rosa, Daryela y Rosaura– hicieron exactamente lo que los folletos oficiales repiten hasta el cansancio: denunciaron, avisaron que las iban a matar, pidieron refugio, boletos, patrullas, lo que fuera, con tal de seguir vivas. El Estado tomó nota, selló el documento… y las dejó formadas en la fila de espera para el feminicidio.

No son “casos aislados”; son instructivos sobre cómo funciona la burocracia de la omisión:

  • Rosa pidiendo ayuda en cuatro estados, brincando de Pachuca a Zitácuaro, de Guanajuato a Jalisco, mientras oficinas y DIFs la dejaban sola con el agresor a un paso de matarla.
  • Daryela marcando al 911, denunciando balazos, amenazas de sicarios pagados por su ex, y recibiendo siempre la misma receta mágica: “orientada la víctima”.
  • Rosaura viendo cómo un exmilitar y ex policía, ya denunciado, sale de la cárcel por decisión de una jueza, viola medidas y termina degollando a la familia mientras las instituciones se lavan las manos en nombre de la “autonomía judicial”.

La constante: ellas sabían que las podían matar; el Estado también… y aun así las dejó solas.

Rosa: cuatro estados, cero Estado

Rosa es la caricatura más brutal del “federalismo” a la mexicana: Hidalgo, Michoacán, Guanajuato, Jalisco; cuatro entidades, ninguna capaz de garantizarle algo tan básico como seguir respirando. La joven casi muere por una puñalada que le perforó el pulmón, el psicólogo advierte que requiere refugio “para prevenir su muerte” y aun así el sistema la expulsa de la supuesta protección hasta dejarla otra vez a merced del mismo tipo.

Pidió ayuda al DIF de Zitácuaro, a instancias de mujeres en Jalisco, buscó refugio, refugios que la incomunican para luego abandonarla cuando sale. Terminó poniendo en Facebook el epitafio adelantado: si dejaba de publicar era porque ya estaba muerta; poco después apareció asesinada en el cuarto que rentaba, mientras el gobierno de Jalisco contestaba con una llamada tardía para avisar que “ya tenían el boleto” para regresarla con su familia.

Daryela: 911, la línea directa con la nada

Daryela hizo todo “por la vía institucional”: denuncias por disparos de arma de fuego, amenazas, violencia familiar, un historial detallado de golpes, abuso sexual y un agresor que le manda emisarios a decirle que ya le pagaron para matarla. La Fiscalía le concede medidas de protección en el papel, pero ni siquiera se las notifican bien al agresor porque se equivocan en el domicilio.

Las patrullas pasan seis veces en un mes como quien cumple el pase de lista y luego se van; tres llamadas al 911 documentan el acoso constante, la violación a las restricciones, el miedo creciente, y los reportes oficiales se repiten como fotocopia: “se orienta a la víctima”, “no se localiza al agresor”. El 15 de enero de 2023, la encuentran asesinada en la casa del mismo hombre que llevaba meses anunciando que la iba a matar, mientras las instituciones se consuelan aprobando, dos años después, una “Ley Daryela” que reconoce la negligencia, pero no revive a nadie.

Rosaura: jueza, exsoldado y licencia para matar

En Hidalgo, la historia de Rosaura es una radiografía del pacto de impunidad entre uniforme y toga. El agresor no es cualquier vecino violento: es exmilitar, ex policía municipal, con entrenamiento en armas, vínculos y acceso a información, pero para la jueza Janett Montiel Mendoza eso no pesa; lo deja salir con una suspensión condicional y la indicación ridícula de que no trabaje “cerca del domicilio de la víctima”.

Rosaura lo denuncia dos veces por privación ilegal de la libertad y violencia familiar, el caso se programa, se pospone a petición de la defensa y el feminicida se adelanta al calendario judicial: entra a la casa, asesina a Rosaura, a su madre y a su hermano, frente a un niño de ocho años. Después viene el festival del autoexculpatorio: Seguridad Pública dice que no hubo omisiones, el Poder Judicial cierra la investigación administrativa sin irregularidades, el municipio alega que ya no era su policía, y la Comisión de Derechos Humanos acumula polvo en un expediente sin resolución.

Aquí el mensaje es brutal: el sistema no se equivocó, funcionó exactamente como está diseñado para fallar… pero sin dejar huella legal de su propia complicidad.

Un Estado que firma recomendaciones, no vidas

Las tres historias terminan en el mismo lugar: recomendaciones de comisiones de derechos humanos, discursos sobre capacitación de género, leyes con nombres de mujeres asesinadas, y expedientes llenos de advertencias que nadie quiso tomar en serio mientras aún estaban vivas. El Estado se comporta como ese vecino que escucha los gritos detrás de la pared, sube el volumen de la tele y luego va al funeral a dar el pésame.

Cuando las instituciones saben que un hombre va a matar y aun así lo dejan salir, lo dejan acercarse, dejan que la amenaza se cumpla, eso ya no es sólo omisión: es coautoría política del crimen. Y mientras no haya funcionarios sentados en el banquillo por estos feminicidios anunciados, el Estado seguirá escribiendo comunicados dolidos por muertes que él mismo ayudó a que ocurrieran.

Con informacion: EMEEQUIS/

«SHEINBAUM y la HIDRA POLITICO-CRIMINAL»: «SI DEJA de ser POSE OBLIGADA y se CONVIERTE en ACTITUD,AUN HAY MILES de DIEGOS de TAMAULIPAS a SINALOA pasando por ENSENADA»…y en cada cuerda que corte,habra un municipio incendiado, un gobernador acorralado y el partido de la esperanza hecho pedazos.


En los pueblos las banquetas son tan angostas que si te topas al alcalde corrupto no hay espacio ni para fingir que no lo viste. Esa idea, que alguna vez repetía López Obrador con tono de sabio de rancho, cobra sentido otra vez ahora que en Tequila, Jalisco, cayó Diego Rivera, el morenista fiestero al que se le subió el poder a la cabeza (y el tequila al ego).

En los cocteles de la capital ya nadie quería ni pronunciar su nombre: sabían que bastaba un rumor mal colocado para que les llovieran amenazas. Porque Rivera no solo mandaba en el cabildo; tenía raya con los del Cártel Nueva Generación. Literal, el tipo era un título honorífico del crimen organizado con presupuesto público.

Que la Federación lo haya agarrado de las greñas junto a su gabinete local suena a milagro,peroi una golondrina no hace verano en un pais que esta lleno de «Diegos» donde la la Presidenta Sheinbaum sigue calculando políticamente ,pues para combatir al crimen necesariamente tiene que descuidar el changarro de Morena que. a la hora de aventar piedras, siempre va venir el rebote. Duro golpe, sí, aunque peligroso; porque en México cortar una cabeza del narcopoder es como jugar Jenga con dinamita.

Lo recordó Emiliano Aguilar en Nexos: el crimen y la clase política no solo se rozan, se necesitan. Han hecho del país un equilibrio perverso donde los arreglos con los malos son la lubricante que evita que todo colapse. Y cuando alguien intenta limpiar, se tambalea lo poco que queda en pie.

Mary Beth Sheridan, desde The New York Times, fue más directa: Sheinbaum no teme a los narcos, teme desatar el infierno que viene al enfrentarlos. Porque cada cuerda que corta puede traer un municipio incendiado, un gobernador acorralado o un partido hecho pedazos.

Por eso, cuando la presidenta dice que “ningún partido puede ser paraguas para delinquir”, ella se limpia la cara, aunque fue beneficiaria de este desorden. Ya se habla de millones entregados al cártel, de funcionarios puestos por criminales, de obras que más que cemento huelen a pólvora.

La pregunta que flota: ¿cuántos Riveras siguen despachando sin problema? Cada elección trae su lista de muertos, renuncias y pactos de silencio. Y aun así, el sistema sigue girando, con los narcos decidiendo quién gobierna y los partidos actuando como si todo fuera normal.

En Michoacán, por ejemplo, el fuego no se apaga. Gobernadores con votos manchados, alcaldes asesinados, y un Estado que apenas sostiene la narrativa. Sheinbaum fue a Morelia a prometer paz, pero la guerra la tiene dentro: la de limpiar sin que explote todo lo que Morena lleva construido.

Y ojo, que la caída del alcalde de Tequila no cambia el mapa. Los cárteles no sueltan el hueso nomás porque alguien fue detenido. Son empresas que controlan mercados, policías y alcaldías. Si los tocas, responden. Si les quitas un negocio, te incendian otro.

Lucía Dammert lo explicó sin metáforas: en América Latina, el poder ilegal manda donde el Estado es flan. Los narcos son, de hecho, los que resuelven el día a día de la gente. Y mientras eso siga siendo cierto, cualquier “golpe histórico” termina siendo otro episodio de espejismo moral.

Así que, sí: en Tequila hay brindis y titulares. Pero entre el trago y la resaca, todos saben que esto apenas empieza. El narco no retrocede: se reacomoda. Y mientras no cambie el manual institucional, México seguirá caminando por banquetas demasiado estrechas donde el poder y el crimen se saludan de frente porque simplemente no hay espacio para esquivarse.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/SALVADOR CAMARENA

LA «RECETA para NO HACER NADA...contra los MISMOS»: ‘FISCAL ANTICORRUPCION de AMERICO,NO de TAMAULIPAS, EXHIBE la INGENIERIA del PRETEXTO con CIENCIA,METODOLOGIA y DERECHO»…asi congelan los inútiles cualquier expectativa.


El flamante y recien desempacado “fiscal anticorrupción”, ducho en derecho electoral, pero sin perfil para el cargo en que lo impuso Americo Villarreal ,tras una breve farsa en el Congreso, llega hablando de ciencia, metodología y derecho… pero cuando uno le rasca tantito, lo que se ve es el mismo guion de siempre: mucha liturgia procesal para no tocar nunca al que manda ni al que firma su cheque.

La ciencia del no hacer nada

El hombre arranca marcando distancia del “show mediático” y de los “palos de ciego”, como si el problema en Tamaulipas fuera el exceso de operativos espectaculares y no décadas de impunidad cuidadosamente administrada. 

La palabra clave en su discurso es “robustos”: expedientes robustos, estructuras robustas, diagnósticos robustos; todo muy fornido, salvo la voluntad de irse contra los propios.

Su receta mágica es perfecta para congelar expectativas:

  • Primero, “integrar expedientes robustos”.
  • Luego, “estructuras especializadas”.
  • Después, “coordinación institucional”.
  • Más tarde, “buenos litigantes”.
  • Y, por supuesto, “varios meses” de diagnóstico antes de siquiera afinar el lápiz.

Es la burocratización del combate a la corrupción: que nada se mueva sin un manual de 300 páginas, siempre que el manual sirva para justificar la inacción, no para tocar contratos, compadres o campañas.

El operativo que solo existe en PowerPoint

Mientras en Jalisco hablan de “Operativo Enjambre”, aquí el mensaje es claro: en Tamaulipas solo si hay “sustento legal”, “estructura especializada” y “bases técnicas firmes”. Traducido del leguleyo al castellano: si el enjambre llega, será tardío, controlado y jamás sobre la colmena del poder en turno, al menos no desde adentro,vendrian de afuéra.

El fiscal repite que no se trata de “golpes a la piñata”, como si la piñata fueran los contratos inflados, las licitaciones a modo, las obras pagadas tres veces; no, esas no se tocan hasta que la Contraloría Gubernamental y la Auditoría Superior del Estado decidan, casi por iluminación divina, que una irregularidad administrativa puede escalar a penal. El zorro esperando la carta del gallinero para decidir si procede investigar a los zorros.

La coordinación circular: Américo se audita a sí mismo

La supuesta clave del modelo es la “coordinación institucional” con la Contraloría y la Auditoría Superior del Estado. Es decir, el fiscal que se supone independiente depende de las oficinas que responden políticamente al mismo grupo que hoy gobierna.

Así funciona el truco:

  • La Contraloría filtra qué llega y qué no.
  • La Auditoría decide si algo “amerita” ámbito penal.
  • El fiscal recibe solo lo que ya pasó por la lavadora política.

Luego, el gobernador se para frente a las cámaras con discurso de mano dura, Morena se cuelga la medalla de la “lucha contra la corrupción” y todos fingen que el sistema se está autoconsumiendo heroicamente, cuando en realidad está autocurándose los raspones para seguir saqueando con mejor técnica.

El plazo perfecto para enfriar la indignación

El fiscal admite que primero tiene que hacer un “diagnóstico interno” y que el armado de la estructura especializada puede tardar de tres a cuatro meses. Tres o cuatro meses es exactamente el tiempo que necesitan aunque su antecesor ya llevaba tres años:

  • Para que el escándalo del momento se enfríe.
  • Para que los expedientes incómodos prescriban en los hechos.
  • Para que los que hoy están firmando contratos acomoden papeles, simulen revisiones y reacomoden fichas.

Mientras tanto, el discurso oficial será que “no se puede actuar con improvisación con olor mediático”, como si las carpetas empolvadas y las investigaciones a medias fueran el colmo de la sofisticación jurídica, y no la misma vieja táctica de dejar que todo muera por agotamiento social.

La retórica blindada contra el boomerang

El mensaje del fiscal está construido para una función muy concreta: que la “lucha anticorrupción” nunca regrese en forma de boomerang contra Morena ni contra Américo Villarreal. Se blindan con tecnicismos: metodología, ciencia, derecho, estructuras, diagnósticos, coordinación, litigio estratégico.

Es el manual de la simulación perfecta:

  • Se promete enjambre, pero se entrega un escritorio.
  • Se presume rigor jurídico, pero se practica selección política.
  • Se invoca la ley, pero solo para empapelar omisiones.

En resumen, el nuevo fiscal anticorrupción habla como si estuviera preparando una operación quirúrgica, cuando en realidad está montando una coartada colectiva: si no tocan al gobierno en turno, no es porque falte voluntad, es porque “aún no están las condiciones técnicas” o “no se quiere que los casos se caigan en tribunales”. Qué conveniente: el combate a la corrupción convertido en ingeniería del pretexto, para garantizar que en Tamaulipas el único enjambre real siga siendo el de la impunidad.

Con informacion: HoyTamaulipas/

LA «HONESTIDA_ se CAYO de la BOLSA»: DEL «DIA que SHEINBAUM PEDIA el VOTO para DIEGO hasta la CAPTURA, TRANSCURRIERON DOS AÑOS de INACCION»…lo que fue complicidad descarada ahora quieren que sea ejemplo de limpieza política


Resulta que en Tequila, Jalisco, el maridaje entre política y crimen organizado ya no es novedad, sino costumbre con registro de partido. Desde hace dos años, una regidora morenista se cansó de gritarle al vacío que su propio alcalde, Diego Rivera Navarro (no el pintor, aunque igual pintaba sus acuerdos con tonos de narco), había sellado pacto con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Y claro, en Morena nadie escuchó, porque en la casa de la transformación la sordera también es institucional.

Mientras ella rogaba acción, el alcalde se dedicaba a otra gestión: convertir la Presidencia Municipal en sucursal del CJNG. Extorsiones, levantones, desapariciones… todo en el menú del poder local, con postre de impunidad. Eso sí, los viajes y las joyas no faltaban: porque la “austeridad republicana” también tiene su edición limitada, la de los bolsillos llenos de efectivo mal habido.

La regidora Luz Elena Aguirre, antes aliada y ahora paria, fue borrada de chats, amenaza mediante, y hasta le cerraron su escuela de idiomas. Porque en Tequila, al que habla inglés y dice la verdad, lo mandan directo al silencio eterno.

Hoy el relato oficial busca vender lo inevitable: que lo que fue complicidad descarada ahora sea un ejemplo de limpieza política. ¿Qué mejor narrativa que convertir la omisión en virtud? En el México en donde el cinismo es política pública, la historia de Tequila es apenas otro brindis con el vaso lleno de hipocresía.

Con informacion: ELNORTE/

«NADA MENCHO el PELAO»: EL «JOVEN HUMILDE que FUE POLICIA,LUEGO SICARIO y TERMINÓ FUNDANDO CARTEL con AYUDA del GOBIERNO que le FACTURÓ JALISCO YA es el NARCO MAS PODEROSO de MEXICO»…y dueño de gran parte del territorio.


El caso del narcoalcalde de TequilaDiego Rivera Navarro, no es para nada el único de presidentes municipales jaliscienses vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación y que utilizan el cargo para extorsionar y para servir al poderoso e intocable capo Nemesio Oseguera Cervantes. La enorme influencia y presencia del Mencho a nivel nacional, comenzó con la construcción de su feudo de poder, económico y político en el estado occidental, en donde vive y se esconde desde hace más de 10 años sin que las autoridades mexicanas quieran y puedan capturarlo.

En los inicios del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, cuando decidió crear su nueva organización criminal, Nemesio eligió Jalisco porque sabía del enorme potencial e influencia de ese estado, no sólo en la economía mexicana, sino también de su vocación como sede delincuencial preferida por los capos de Sinaloa como lugar de residencia para ellos y sus familias, y en donde Rafael Caro Quintero fundó en los años 80 el mítico Cártel de Guadalajara, que floreció en la zona metropolitana de la capital tapatía con la complacencia y colusión de los gobernadores de aquella época, hasta que ocurrió el asesinato de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA, cuyo secuestro, tortura y asesinato orillaron al entonces presidente Carlos Salinas, por presión de Estados Unidos, a detener y desmantelar a los capos sinaloenses que operaban desde la capital jalisciense.

Cuando en 2010 decidió independizarse del Cártel de Sinaloa y de su brazo operativo en Jalisco llamado Cártel del Milenio, el michoacano Nemesio Oseguera aprovechó la muerte de su jefe Ignacio Coronel, ocurrida en un operativo federal en 2010, durante el gobierno de Felipe Calderón, para crear en 2011 su propio cártel, junto con sus cuñados Los Cuinis, al que denominó “Jalisco Nueva Generación”. A partir de ahí comenzó a construir su ascenso como nuevo capo y el primer paso fue controlar al estado y para ello arropó el proyecto político del priista Aristóteles Sandoval, que montado en el fenómeno publicitario en el que se convirtió el candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto, llegó a la gubernatura de la mano del nuevo cártel emergente en el narcotráfico mexicano.

Nemesio conocía muy bien Jalisco porque trabajó como policía en los municipios costeros de Tomatlán y Cabo Corrientes, en la zona costera del estado, y sabía que Guadalajara y su zona metropolitana siempre fueron campo fértil para el lavado de dinero. De la mano del primer gobierno priista que recuperó Jalisco tras 18 años de gobiernos del PAN, el nuevo capo, hasta entonces desconocido, comenzó a construir su emporio y su base de poder controlando territorios y municipios jaliscienses, tanto en el sur y la costa del Pacífico, incluido el codiciado paraíso de Puerto Vallarta que hoy domina y controla por completo en su gobierno y economía, como la Zona Metropolitana tapatía.

Su origen michoacano y su conocimiento del narco sinaloense, lo hicieron concebir un nuevo tipo de organización criminal que combinaba estrategias de disciplina y formación militar para sus sicarios, con propaganda y una filosofía propia orientada a fanatizas y condicionar a sus matones y operadores en un culto a su personalidad; algo parecido a lo que antes en Michoacán hizo Servando Gómez “La Tuta”, pero sin elementos religiosos y más orientado a fomentar la cohesión y disciplina de sus tropas armadas con base en el temor y la adoración a su figura, que también empezó a promover con narcocorridos y a crear su leyenda, como “El Patrón” y “El señor de los Gallos” y el jefe del Cártel de “las cuatro letras”.

El arranque del gobierno de Peña Nieto también le favoreció, y ya con Jalisco totalmente dominado, empezó a disputarle otras plazas y estados a sus antiguos jefes Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán Loera, a quienes les declaró la guerra y comenzó por impedir su regreso a Guadalajara, con el secuestro de los dos hijos del Chapo, Iván Archivaldo y Jesús Guzmán Salazar (hoy líderes de La Chapiza), que mostró el poderío que había alcanzado en apenas 5 años el CJNG. Ya disputaba entonces Nayarit, al mismo tiempo que se metía a su natal Michoacán con la creación de grupos armados que se presentaban como “Autodefensas” con los que empezó a combatir a Los Caballeros Templarios y a lo que quedaba de la Familia Michoacana, reclamando con grupos perfectamente armados su derecho de sangre sobre las productivas regiones de la Tierra Caliente y la zona aguacatera de la Meseta Purépecha.

El operativo del gobierno peñista para desmantelar a Los Caballeros Templarios en 2013, con la llegada de Alfredo Castillo como súper delegado federal, le ayudó a Nemesio Oseguera a hacerse del control de buena parte de su estado natal, donde también financió y se alió al ascenso de Morena a la gubernatura, desatando una guerra contra los llamados “Cárteles Unidos” que hoy en día sigue haciendo de Michoacán un estado violento, un paraíso de la extorsión y el derecho de piso a los productores aguacateros y limoneros, además de una ruta disputada por el control del estratégico Puerto Lázaro Cárdenas.

De ahí vino el resto de la República, a donde llegó con su ejército armado, que suele presumir en desfiles y videos, algo que lo distingue de otros cárteles por el uso de armamento del más alto nivel y la creación de tanquetas, camionetas artilladas y cañones de calibre 50 capaces de derribar aeronaves y traspasar blindajes y concreto. Como todos los narcos, también hizo su estrategia de crear base social regalando alimentos y artículos a la población ya sea en tragedias o en fechas especiales, lo que le ha servido para garantizar apoyo popular en varias partes de la República donde la frase “ahí les manda el señor Mencho” se ha vuelto sinónimo de lealtades sociales en pueblos y comunidades, como los de la Sierra Sur de Jalisco donde se oculta y se mueve, evadiendo los pocos intentos de las fuerzas federales para detenerlo.

Pero no sólo compra lealtades de la gente; su operación política ha sido otra de las grandes habilidades que consolidaron la fuerza y la impunidad del Mencho: desde comprar y amedrentar a autoridades de los tres niveles en México, hasta financiar campañas y apoyar a políticos que ha llevado a alcaldías, gubernaturas y hasta el Poder Legislativo. En 2018 supo leer bien los cambios políticos, y mientras a nivel estatal apoyaba y financiaba el ascenso de Movimiento Ciudadano con Enrique Alfaro en Jalisco, también se montó en la ola morenista a nivel nacional y en la política de “Abrazos, no balazos” de López Obrador, gracias a la cual gozó de 6 años de impunidad y crecimiento de su organización criminal, que fue devorando estados hasta llegar a dominar las aduanas federales más importantes del país en la frontera tamaulipeca.

Hoy, el joven humilde que salió de la pobreza en Michoacán primero como policía y luego como sicario y operador del narco sinaloense para convertirse en el criminal más buscado por la justicia de los Estados Unidos y en uno de los mayores capos criminales que hoy opera en México y en el mundo, perdió una pequeña pieza en su organización con la detención del alcalde de Tequila, que por cierto arrastra y denigra el nombre del gran maestro de la pintura mexicana. Pero ese no es problema porque le quedan muchas otras piezas en su Jalisco, donde es amo y señor, y en buena parte de México, donde las autoridades federales, con todo y la nueva estrategia de la presidenta Sheinbaum, no se atreven a tocarlo.

Con informacion: SALVADOR GARCIA SOTO/ELUNIVERSAL+

«CUANDO la FAMILIA MANDA,la LEY ESTORBA»: LA «MATRIARCA quiso CORRER a PACO CUELLAR pero AMERICO NEGOCIÓ LAVAR la TRANSA MILLONARIA en FAMILIA»…entre la corrupción de uno,la cobardia del otro y la ambición de la tercera,bajo el poder de cuarta.


EEn el Tamaulipas MORENO donde sobra «humanismo», la transparencia se maneja como un rumor y la decencia anda prófuga desde hace años, el ultimo escándalo de dinero sustraído al erario en el área de Comunicación Social, convertida transexenalmente en guarida de la corrupcion ,donde se paga para silenciar a la prensa de Tamaulipas para que nadie hable con la boca llena,de billetes, la transa con el dinero del publico tuvo nombre, apellidos y hasta árbol genealógico, pero fue resuelta en familia, sin pesquisas, sin tribunales, sin nadie en el bote.

Asi se decidió:

La matriarca,Maria de la Luz Gomez Santiago,esposa del Gobernador que también gobierna sin haber sido elegida en las urnas,buscaba que el responsable del quebranto,Francisco “Paco” Cuellar Cardona, el mismo que manejaba la chequera de la imagen pública del gobernador, fuera echado a la calle tras el robo perpetrado por los suyos.

El asunto no se resolvió con una auditoría ,ni con una comparecencia ante la Fiscalía. No. Aquí, los trapos sucios se lavaron en casa, y la casa en cuestión tiene nombre de residencia oficial. La matriarca del estado —María Santiago de Villarreal, esposa del gobernador Américo Villarreal y dueña del verdadero poder doméstico— decidió aplicar su propio método de “justicia restaurativa”: ordenó a su marido despedir a los amigos y familiares incómodos de Cuellar, esos que aparecían entre los beneficiarios del embute, mientras que al propio Paco lo dejó en su silla, como si nada.

Así, el hombre señalado por el desfalco se quedó firme en el cargo, blindado por el manto familiar del perdón y el silencio. Porque en este gobierno la vergüenza es un recurso escaso y la dignidad, un lujo prescindible. Cualquiera con un poco de amor propio ya habría agarrado su caja de cartón y se habría ido por la puerta de atrás. Pero Cuellar no. Cuellar se quedó. Y el gobierno, con toda su “austeridad moral”, decidió hacer lo que mejor sabe: simular.

Porque cuando la familia manda, la ley estorba. Y en Tamaulipas, la política se volvió asunto de sobremesa, con la primera dama dictando sentencias desde la sala y el gobernador firmando los decretos desde el comedor. Todo muy de familia. Todo muy mexicano. Todo muy descarado.

Un ladrón sin dignidad, el gobernador manso y la esposa implacable

El primero, Francisco Cuéllar Cardona, encarna la miseria moral del funcionario que extravía no solo la decencia, sino el pudor mismo. Su permanencia en el cargo, pese al oprobio público, revela la hondura de su envilecimiento: un hombre sin honor que, sorprendido en falta, confunde la tolerancia ajena con absolución. Entre la infamia y la impunidad, eligió ambas.

Del gobernador, Américo Villarreal, puede decirse que hizo de la mansedumbre su escudo y de la complacencia su estilo de gobierno. Lejos de corregir, tolera; en vez de gobernar, consiente. Su autoridad, domesticada por los afectos, parece más empeñada en preservar la armonía conyugal que en honrar el juramento de su investidura. En su blandura, el poder se disuelve, y con él, la confianza pública.

Y está, por último, la esposa del gobernador, María Santiago de Villarreal: no elegida, pero dominante; sin cargo, pero investida de hecho. Su ascendencia sobre el gobierno no proviene de la ley sino de la voluntad, a veces firme, a veces despiadada, que ejerce con la naturalidad de quien se sabe incuestionable. En ella confluyen el instinto del mando y la arrogancia del poder no legitimado, ese que se ejerce sin rendición de cuentas porque no se obtuvo en las urnas, sino en la intimidad del lecho del mando.

Así, entre la cobardía de uno, la corrupción de otro y la ambición de la tercera bajo el poder de cuarta en Tamaulipas se ha vuelto un espejo torcido donde la decencia desaparece y el Estado se confunde con la familia.

Con informacion: MEDIOS/REDES/