Mientras el gobierno de Morena y Americo Villarreal pedian el viernes en Reynosa en esas pomposas mesas de IN-seguridad que ciudadanos “denuncien la extorsión” como si fuera antídoto, en la calle la denuncia ya viene con “kit completo” (rostro, nombre, señalamientos) y aun así el Estado luce abrazando el problema que en Reynosa se llama Mario Guitian Rosas,alias La Chispa,pero en Matamoros cambia de rostros y apellidos,tambien ligados al gobernador.
En Tamaulipas la extorsión no “empieza a crecer” como dice AMERICO: florece con fertilizante oficial, con riego de miedo y con el solazo de la impunidad. Y cuando el comerciante tiembla —porque aquí no se tiembla por deporte—, desde el micrófono llega el regaño pedagógico: que denuncien, que colaboren, que “participen”, porque el gobierno “no tiene bola mágica”.
Eso dijo el gobernador Américo Villarreal Anaya en Reynosa: que hace falta “sociedad participativa y colaborativa”, que existen mecanismos como el 089 o la Fiscalía Digital para denunciar y entonces sí, actuar.
Que dice la reforma en materia de extorsión que ya es ley vigente
La reforma recién aprobada obliga al propio Estado a intervenir, pues ya se escribió en las Reformas que, tratándose de extorsión, la víctima no tiene por qué ponerse primero en la fila de los sacrificados.
Qué cambió con la reforma
- A nivel federal se modificó el artículo 73 para facultar al Congreso a expedir una Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión, y Tamaulipas fue de los primeros congresos en aprobar la reforma constitucional correspondiente.
- El diseño de la nueva ley prevé que la extorsión se persiga de oficio, es decir, que las autoridades puedan iniciar investigación sin necesidad de que la víctima presente querella formal, justo para romper el círculo de miedo y represalia.
- La Estrategia Nacional contra la Extorsión, de la que forma parte esta reforma, incluso plantea centros de denuncia especializados, uso del 089 y canales digitales, reconociendo que muchas extorsiones se cometen por teléfono o redes.
Que dejen de hacerse tarugos
- Si la extorsión ya es delito que se persigue de oficio, el cuento de que “sin denuncia no tenemos bola mágica” queda viejo: la bola mágica se llama inteligencia e investigación, y la Constitución ya autorizó usarla sin exponer a la víctima como carne de cañón.
- Las publicaciones en redes donde comerciantes describen el modus operandi, identifican al presunto cobrador y ubican zona de operación son indicios públicos que, a la luz del nuevo marco, deberían bastar para abrir carpeta de oficio, recabar datos de contexto y, si procede, judicializar; lo que no se vale es ignorarlas y seguir exigiendo “actas” a quien ya vive bajo amenaza.
- hoy el gobierno no solo tiene facultad, sino obligación reforzada de actuar frente a cualquier noticia criminal de extorsión —incluida la que grita desde Facebook—, de modo que culpar al ciudadano por no denunciar es otra forma de encubrimiento político, no de prevención.
Asi que la escena sería chiste si no fuera amenaza: el ciudadano expuesto, la autoridad pidiendo “datos”, y el crimen organizado cobrando “cuota” como si fuera el verdadero gobierno (…lo son) con un impresionante listado de quienes pagan renta o se mueren.
La paradoja es brutal: mientras el discurso oficial se recarga en la denuncia anónima, en redes la denuncia aparece sin anonimato, con la cara por delante, con nombre y apellido, y hasta con señalamientos de domicilio; una acusación que, por su forma y su fondo, calza con el patrón de control territorial y cobro sistemático que se atribuye a las facciones del Cártel del Golfo en Matamoros y Reynosa, donde la extorsión está en el menú criminal.
Y ahí es donde el guion del gobernador pazguato y blandengue se vuelve ofensivo: porque el llamado a denunciar ocurre en el mismo clima político donde se multiplican señalamientos de colusión —por sospecha, por indicios, por relatos acumulados— y donde el mensaje público no alcanza a esconder lo esencial: que el Estado exige confianza cuando no garantiza consecuencias.
En el caso Reynosa, el propio gobernador reconoce que la extorsión requiere “atención prioritaria” y que los comerciantes reportan presiones y amenazas; o sea, el problema está diagnosticado, pero la receta sigue siendo “denuncie usted” y espere sentado.
El caso Matamoros
La denuncia de extorsión trae todo el expediente menos el sello de la Fiscalía: modo de operar, beneficiario y hasta la marca del cigarro que hay que comprar a la fuerza.

Cómo funciona la extorsión denunciada…en redes (mas que suficiente de acuerdo con la nueva ley)
Al denunciante como a muchos mas,los obligan a comprar un cigarro/tequila específico y “la cantidad que él quiera”, no porque se venda, sino porque es la ficha obligatoria para seguir abierto; es la “cuota disfrazada de producto”.
La amenaza es clara: si no se consume lo que el cobrador ordena, este “le dice a su comandante” para que cierren el negocio o “lo levanten”, sabiendo que se trata de pequeños comercios que apenas juntan para la renta.
El miedo a denunciar formalmente se explica solo: si el tipo tiene jefe, zona, domicilio conocido y sigue operando, la apuesta racional del comerciante es sobrevivir, no convertirse en héroe anónimo de ministerio público.
En el texto se aclara que hay múltiples quejas ciudadanas previas con el mismo nombre y la misma dirección, lo que pinta una extorsión serial, no un pleito personal.
El perfil del cobrador
- El sujeto es señalado como “encargado de licores del CDG por extorsión en Matamoros”, es decir, no solo cobra, administra la imposición de una marca/negocio ligado a la estructura criminal, como franquicia del terror.
- Aparece exhibido con nombre y apodo, vinculado al control de una zona específica (colonia Lázaro Cárdenas), donde se le adjudican visitas sistemáticas a pequeños negocios para imponer el famoso cigarro/tequila.
- La imagen sentadito en la barra, cerveza en mano, no es postal turística: es el retrato del cobrador que se sabe protegido, que posa confiado porque en este ecosistema el riesgo lo corren quienes pagan, no quien cobra.
- El mensaje final de la publicación de Carlo Vela es un dardo directo al poder local: etiqueta al Gobierno Municipal y al gobernador para recordarles que el extorsionador “tiene rostro, nombre y dirección”, y que si no actúan no es por falta de denuncia, sino por exceso de impunidad.
Y no,no son del sur de Tamaulipas
Con información: Carlo Vela/

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