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domingo, 1 de marzo de 2026

«NO TIENE BOLA MAGICA ?»: «CONDUCTA DOLOSA y MAÑOSA de AMERICO tiene RESPONSABILIDAD PENAL SI NO DETIENE a los que NO PARAN la EXTORSIÓN y NO OCUPA DENUNCIA FORMAL»…dice nueva ley antiextorsión.

El cuadro completo es demoledor: mientras la nueva ley Anti-extorsion deja a la autoridad sin coartadas, el aun gobernador de Morena en Tamaulipas,Americo Villarreal Anaya, sigue pidiendo que la víctima se ponga la diana en la frente para que él, muy digno, jure que “no tiene bola mágica” y que denuncien.

1. El discurso del “denuncien por favor”

El viernes, en Reynosa, Américo Villarreal soltó la frase de manual: “Necesitamos una sociedad participativa y colaborativa… Si no tenemos la denuncia, no tenemos una bola mágica para saber dónde debemos estar presentes; requerimos esa información para poder actuar”.​

Es decir, el gobernador reduce la extorsión a un problema de falta de denuncia, no de falta de Estado: si el comerciante no se expone, el gobierno se declara ciego y hasta inocente.

2. La realidad: la denuncia ya está (y con rostro)

En paralelo, en redes un comerciante describe con lujo de detalle al presunto “encargado de licores del CDG por extorsión” en Matamoros: explica que están obligados a comprar el cigarro o tequila que el sujeto ordene, en la cantidad que él decida, bajo amenaza de cierre del negocio o represalias si se denuncia legalmente.​

La publicacion menciona que existen varias quejas ciudadanas contra la misma persona, incluye colonia, referencias de domicilio y etiqueta directamente al Gobierno Municipal de Matamoros y al propio gobernador, reclamando que atiendan a un cobrador de cuotas “con rostro, nombre y dirección”, no es caso aislado y no solo en el Norte,es toda la entidad.

En términos jurídicos eso se llama noticia criminal pública: no es chisme, es información específica sobre un hecho probablemente delictivo, difundida en un espacio abierto y dirigida expresamente a la autoridad.

3. El nuevo marco legal: se acabó el pretexto

Aquí es donde el discurso se le cae a pedazos al gobernador.

  1. Tamaulipas acaba de expedir la Ley para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión del Estado de Tamaulipas, para armonizarse con la Ley General de Extorsión.​
  2. El propio Congreso local presume que esta ley define el tipo penal, prevé agravantes por uso de tecnologías y redes, fortalece la investigación con unidades especializadas y crea el Centro Estatal de Atención a Denuncias por Extorsión para facilitar la recepción y seguimiento de reportes ciudadanos.​
  3. A nivel nacional, la reforma al artículo 73 constitucional facultó al Congreso de la Unión para expedir la Ley General y diseñar un modelo en el que la extorsión se persiga de oficio, precisamente porque la víctima suele estar intimidada y es irracional exigirle que se queme a título personal.

Traducido a castellano llano: el sistema jurídico le dijo al gobierno “deja de poner a la gente de escudo humano, tú investiga”, y el gobernador responde “sin escudo humano no sé ni dónde pararme”.

4. ¿Qué obliga hoy la ley a la autoridad?

Aunque el texto estatal aún no está desmenuzado artículo por artículo en medios, el boletín oficial fija varias claves obligatorias:

  • La ley crea unidades especializadas dentro de la Fiscalía de Justicia para investigar extorsión, con “actos de investigación con control judicial y procedimientos específicos para la atención de víctimas”.​
  • Ordena un Centro Estatal de Atención a Denuncias por Extorsión a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública, justamente para recibir reportes por distintos canales, incluidos tecnológicos.​
  • Establece lineamientos de coordinación interinstitucional entre autoridades estatales, municipales y federales.​

Bajo este marco, la obligación ya no se agota en “esperar la denuncia formal”:

  • Cualquier noticia criminal —incluida la que circula en redes y etiqueta a las autoridades— debe detonar actos de investigación de oficio: verificación de identidad del señalado, análisis de patrones de cobro, entrevistas con víctimas, solicitudes de información al 089 y demás.
  • Si el Centro Estatal y las unidades especializadas no actúan frente a reportes reiterados, pueden incurrir en responsabilidad administrativa e incluso penal por omisión en el ejercicio de la función, máxime que la ley se aprobó precisamente para quitarles el pretexto de la “falta de formalidad”.​​

No hace falta que el colmillo procesal se ponga fino para ver el punto: si ya hay ley especial, unidades, centro de atención y obligación constitucional de combatir extorsión, seguir condicionando la acción del Estado a que el extorsionado se pare en oficialía es, cuando menos, una omisión dolosa.

5. El ánimo del gobernador: ¿ignorancia o dolo?

Con ese contexto, el “no tenemos bola mágica” suena menos a metáfora y más a coartada:

  • Sabe —porque él mismo respaldó en el Consejo Nacional de Seguridad Pública el nuevo marco legal contra la extorsión— que debe armonizar leyes y fortalecer fiscalías especializadas.​
  • Sabe que la Ley General y la estatal están pensadas para que la extorsión se ataque de oficio, aprovechando incluso información que circula por redes, llamadas al 089 y reportes indirectos.​
  • Sabe que existen denuncias públicas con datos concretos, etiquetándolo a él y a su gobierno, sobre un supuesto cobrador de cuotas en Matamoros.​

Si, sabiendo todo lo anterior, insiste en que sin denuncia formal “no puede actuar”, el mensaje real es otro:

“No me pidan que investigue a los que me ayudan con los votos; pónganse ustedes en la línea de fuego y luego hablamos.”

Ese ánimo doloso se manifiesta en tres planos:

  1. Trasladar el riesgo: exigir a la víctima que se exhiba cuando el legislador ya diseñó un sistema para que el Estado investigue sin sacrificarla.​​
  2. Reescribir la ley en el micrófono: convertir un delito de persecución oficiosa en delito a querella, a puro pulmón político.
  3. Encubrir por omisión: al no activar la maquinaria que él mismo presume —ley especializada, centro de denuncias, coordinación—, la inacción empieza a parecer protección.

6. Un abogado cabrón

Con el lenguaje más seco de litigante:

“En Tamaulipas, el delito de extorsión está regulado por una ley especial que obliga al Estado a prevenir, investigar y sancionar de oficio, con unidades especializadas y un Centro Estatal de Atención a Denuncias. Cualquier noticia criminal difundida en redes, medios o canales de reporte —como la publicación donde comerciantes identifican a un presunto cobrador de cuotas en Matamoros— genera el deber jurídico de actuar, porque la persecución de la extorsión ya no depende de querella de parte sino del simple conocimiento del hecho. En ese contexto, la insistencia del gobernador en exigir “denuncia formal” equivale a desconocer el marco legal que él mismo promovió y, de continuar la omisión, podría configurar responsabilidad por incumplimiento de las obligaciones de prevención y persecución del delito, más cercana al encubrimiento que a la ignorancia.”​

La música irreverente: el parche, la bola mágica, el tequila obligado y el abrazo al cobrador, para que quede claro que el que hoy se hace el ciego no es el ciudadano sin denuncia, sino el gobierno que ya no tiene derecho a hacerse el menso, vulgo pendejo.

Ni con denuncia intervienen

Con información: MEDIOS/REDES/

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