En su cuarto día en el cargo, el flamante secretario general de acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Daniel Álvarez Toledo, logró lo impensable: contar mal los votos. Cuatro en contra, cinco a favor, o ¿era al revés? Lo cierto es que el máximo tribunal del país tuvo que salir, horas después, a publicar un comunicado estilo “ups, fue una inconsistencia”.
El nuevo notario de las confusiones debutó con una pifia que hasta un estudiante de primaria habría detectado. Pero, en la SCJN, los errores no son fallas: son “inconsistencias”; y los comunicados institucionales, manuales avanzados de control de daños.
El numerito ocurrió en la contradicción de criterios 223/2025, sobre la pensión retroactiva para trabajadores de la CFE. Mientras los ministros debatían con solemnidad y tecnicismos, el secretario daba por aprobada una propuesta que había perdido. Aplausos, cierre de sesión y todos a casa… hasta que alguien notó que las matemáticas no cuadraban.
La Corte corrigió más tarde la metida de pata, asegurando que el acta se ajustará “el próximo lunes”. Un eufemismo judicial para decir: “Lo arreglamos después, total nadie se fija en los votos”.
Pero, ¿qué podía salir mal? Es la misma corte donde cada semana se improvisan criterios, se enredan jurisprudencias y se pierde la cuenta de cuántas contradicciones se han inventado. Entre ministros que discuten de memoria y secretarios que cuentan con los dedos, la justicia mexicana parece más una escena de comedia que el máximo tribunal del país.
En resumen: nueva administración, mismos ridículos. Y este apenas era su cuarto día, que nos remiten a aquellos inolvidables episodios de «La Tremenda Corte de Tres patines, que siempre resolvía tremendos casos»
Con informacion: ELNORTE/

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