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domingo, 11 de enero de 2026

«REVISION de RUTINA o MADRAZOS como RUTINA ?»: «INTERCEPCION POLICIACA para INSPECCION de JOVEN en BICICLETA en N.L TERMINA a CHINGADAZOS»…asi se violenta la ley para cumplir con ella, cometiendo crimenes en el combate al crimen.


En García, Nuevo León, alguien confundió la “revisión de rutina” con un cateo a madrazos y dos policías —más inspirados en el “Manual de Chingadazos” que en el Código Nacional de Procedimientos Penales— decidieron que era buena idea tumbar a un chavo en bicicleta por negarse a dejarse revisar. El video que circula lo deja clarísimo: esto no fue prevención, fue una paliza institucionalizada bajo el disfraz del deber.

El joven, menor de edad según los vecinos, apenas tuvo tiempo de entender qué ocurría cuando uno de los uniformados le vació un golpe directo al abdomen, una especie de “pase de inspección” sello de la casa. 

Lo tiraron al suelo, y solo se frenaron cuando escucharon que los testigos gritaban: “¡Es menor!”. Ahí, por fin, hicieron caso al artículo 19 de la Constitución, aunque les costó entenderlo a puro grito vecinal.

Y por si faltara algo, uno de ellos —armado y con ínfulas de censor— se acercó a la vecina que grababa todo y la amenazó con la joya del día:“Deja de estar grabando tú”. Error garrafal. Porque ese teléfono fue la única autoridad presente. 

El artículo 6 constitucional protege el derecho a la información y la libertad de expresión; lo que ese uniformado intentó hacer fue censura con pistola en mano, prohibidísima por la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

El artículo 22 de la misma Constitución prohíbe la tortura y “cualquier otra pena inusitada” —como lo sería convertir una supuesta inspección en sparring callejero—. Y para rematar, el artículo 16 dice, clarito, que nadie puede ser molestado en su persona ni en sus posesiones sin mandamiento escrito fundado y motivado. Traducción al cristiano: los policías no pueden revisar, detener ni golpear a nadie solo por intuición o capricho, menos si va en bici.

Así que no, esto no fue una “revisión de rutina”. Fue una violación de rutina, un abuso de autoridad con respaldo institucional y una demostración de cómo algunos agentes aún creen que el uniforme otorga permiso para repartir miedo. Ojalá la “investigación interna” no acabe como siempre: interna y sin consecuencias.

Con informacion: ELNORTE/

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