En México, la violencia arrebató la vida a miles de menores durante 2025, en una tragedia que revela no sólo la descomposición social sino también la crueldad de quienes deberían proteger. De los 20 mil 674 homicidios registrados el año pasado, uno de cada diez tuvo como víctima a una niña, niño o adolescente, de acuerdo con el Balance Anual 2025 de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
Entre enero y noviembre, mil 991 menores fueron asesinados —433 mujeres y mil 558 hombres—, principalmente en Michoacán, Guanajuato y Jalisco. Algunos casos estremecen por lo absurdo y lo inhumano. Como el de Fernandito, de cinco años, secuestrado en Los Reyes La Paz como garantía de un préstamo de mil pesos y hallado sin vida días después. O el de Alexa, de siete años, y Leidy, muertas en Badiraguato, Sinaloa, tras un ataque directo del Ejército y que considerando el ocultamiento ,deberia haber convertido a las autoridades en complices del asesinato,pues,incialmente hablaron de un fuego cruzado.
Los datos de Redim revelan que, lejos de disminuir, la violencia contra la niñez se ha diversificado. En 2025 se registraron 10 mil 684 desapariciones de menores, de los cuales 2 mil 856 siguen sin ser localizados, un incremento de 30 por ciento respecto al año anterior. La organización advierte además el alza en el reclutamiento forzado de adolescentes —mil 84 en 2024—, fenómeno que permanece invisibilizado y ni siquiera tipificado como delito autónomo en la legislación mexicana.
La brutalidad también se expresó en los feminicidios de niñas: 58 menores fueron asesinadas por razones de género entre enero y noviembre; una cada cinco días y medio. Las tres hermanas Meredith y Medelin, gemelas de 11 años, y Karla, de nueve, halladas abrazadas junto al cuerpo de su madre en Hermosillo, o la niña de Chimalhuacán que reveló a su abuela que su padrastro había enterrado a su hermanita bajo un sillón, son nombres y rostros que dan dimensión al horror.
Redim exige al Estado mexicano colocar a la niñez en el centro de las decisiones públicas —en seguridad, justicia, migración y presupuesto— y fortalecer el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes(SIPINNA). Pero sobre todo, pide un alto urgente a la violencia institucional, especialmente aquella ejercida por fuerzas armadas contra los más pequeños, quienes deberían encontrar en ellas amparo, no fuego.
Con informacion: ELNORTE/

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