El Mencho volvió a ganar sin tirar un solo balazo, nomás a punta de cálculo frío: tres intentos de captura, tres fracasos, y en la mesa un costo estimado de más de 100 muertos si se atreven al cuarto round, cita hoy el Diario Español El Pais, de acuerdo con el testimonio de una fuente de seguridad.
El santo patrono de los operativos fallidos
Nemesio Oseguera Cervantes, alias Mencho, es hoy el jefe absoluto del CJNG y el heredero mediático del viejo emporio sinaloense, aunque sin el fetiche pop del Chapo Guzmán. Nacido en Aguililla, Michoacán, el capo lleva años convertido en espejismo: todos hablan de él, nadie lo agarra.
De acuerdo con el influyente diario,las autoridades lo ubican refugiado en la Sierra Madre Occidental, entre municipios como Jiquilpan, Juanacatlán o Tapalpa, una especie de circuito turístico del miedo donde lo único estable son las escoltas armadas. Una fuente de seguridad lo resume sin metáforas: “el problema con él son sus anillos de seguridad”, una muralla humana donde los chalecos antibalas se cuentan por decenas, dice El Pais.
Tres intentos, cero capturas
Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto hubo tres operativos para capturarlo, tres, con toda la narrativa de “objetivo prioritario” y todos acabaron en nada. Después de la tercera humillación, simplemente dejaron de intentarlo: “por el motivo que sea ya no hubo un cuarto intento”, reconoce la fuente, con la elegancia burocrática de quien no quiere decir “nos rajamos”.
Como lo cita EL PAIS:
“El problema con él son sus anillos de seguridad”, dice a este diario una fuente de seguridad, que recuerda que el Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018) llevó a cabo tres intentos para capturarlo, todos fallidos. “Por el motivo que sea ya no hubo un cuarto intento”, apunta. “Y es que agarrarlo implicaría la muerte de más de 100 personas”, añade. Más allá del Mencho, el problema con el CJNG es que las comandancias regionales siguen en pie, con pocas excepciones, caso de Armando Gómez, alias Delta 1, detenido en diciembre. Los demás, caso del Sapo, el Jardinero, el Doble R, el 03, o el mismo Lako, siguen campando a sus anchas por el occidente del país….EL PAIS/
Y ahí entra la aritmética macabra del Estado: capturar al Mencho, según el propio cálculo oficial, implicaría la muerte de más de 100 personas, una carnicería anticipada que se acepta con la naturalidad de quien firma vales de gasolina. El mensaje implícito es brutal: la vida de cien cuerpos anónimos es parte del costo estándar de tocar al capo estrella del sexenio, del pasado sexenio y el antepasado.
Pero si a la voluntad y la fuerza de ambos países,se suma la inteligencia, no habrá poder del Mencho que resista, solo se requiere quitarse las lagañas de la soberanía mal entendida para que juntos concreten el logro.
El capo que sostiene al cartel
Mientras el gobierno presume decomisos y capturas de segunda línea para enseñar colmillo ante Trump, hay muchísimas comandancias regionales del CJNG ,no solo una, que siguen firmes, como si la guerra fuera una franquicia. Cayeron excepciones contadas, como Armando Gómez, alias Delta 1, detenido en diciembre, pero el resto del cuadro —el Sapo, el Jardinero, el Doble R, el 03, el propio Lako— sigue campando a sus anchas por el occidente del país.
En ese tablero, el Mencho funciona como eje simbólico y operativo: intocable arriba, y debajo un enjambre de jefes regionales que mantienen vivo el negocio del fentanilo y la violencia cotidiana. Si lo tocan, el pronóstico oficial es más de un centenar de muertos; si no lo tocan, el contador de muertos se mantiene en automático, nomás más repartido y menos concentrado en un solo día y…no fueron 100 en 2025,fueron 32 mil.
Sheinbaum, Trump y el trofeo imposible
Claudia Sheinbaum intenta cuadrar el círculo: bajar la violencia en casa haciendo lo que se puede sin hacer lo necesario, pero Trump exige cabezas de cartel empezando por el Mencho, los Chapitos , los Zambada y los narcogobernadores de Morena.
En la práctica, el gobierno mexicano ha ofrecido extradiciones selectas, como la de Rafael Caro Quintero, para alimentar el show mediático y calmar al vecino del norte. Pero al momento de hablar del Mencho, el cálculo de cien muertos convierte la captura para Mexico en un acto políticamente suicida: Sheinbaum que todo cuanto hace lo calcula politicamente,no quiere ese baño de sangre firmado con su nombre, pero Trump no entiende por qué no se aprieta el botón y ya.
El costo en vidas como política pública
La confesión de que agarrar al Mencho podría costar más de 100 vidas ilustra la lógica real del Estado: la seguridad no se mide en justicia, sino en cuánto desborde sangriento puede absorber el gobierno sin colapsar políticamente. Tres intentos fallidos y un cuarto congelado por miedo al número de cadáveres dibujan un país donde el cálculo de daños incluye a los ciudadanos como material fungible.
Al final, el Mencho no solo es un capo intocable: es el espejo de un sistema que ya aprendió a vivir con la idea de que hay figuras cuya captura es demasiado cara en vidas como para siquiera volver a intentarlo. Y mientras se discute el costo hipotético de un operativo de “alto impacto”, el conteo real de muertos sigue creciendo.
Bajo esta dinamica y con una analogia como colofón,lo que la autoridad y el gobierno nos estan diciendo con «tanto calculo», es que prefieren que los ciudadanos sufran poquito,pero todo el tiempo, cuando esta claramente en sus manos, que suframos mucho, pero por muy poco tiempo».
Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/PABLO FERRI/

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