El texto de INSIGHTCRIME plantea que la detención de Nicolás Maduro no desmantelaría el andamiaje criminal del chavismo, sino que abriría una fase de reacomodo rápido y violento entre actores armados y facciones del Estado venezolano.
La nota describe al régimen como un “Estado híbrido criminal”, donde militares, élites políticas y grupos armados —desde el Cartel de los Soles hasta guerrillas colombianas como el ELN— se han entretejido en economías ilícitas de cocaína, oro, combustible y contrabando para sortear la caída del petróleo y las sanciones.
Según el análisis, un eventual vacío de poder no haría que los grupos criminales desaparezcan, sino que se adapten para mantener sus rentas: las alianzas actuales con el alto mando podrían mutar en nuevas coaliciones con sectores de oposición, mandos medios militares o actores locales que busquen controlar territorios clave, rutas de tráfico y minas.
En ese escenario, organizaciones como el ELN y disidencias de las FARC podrían pasar de ser paraestatales pro-régimen a convertirse en fuerzas insurgentes y criminales insertadas en Venezuela, obligando a cualquier nuevo gobierno a enfrentar ejércitos irregulares ya legitimados de facto en la frontera y otras zonas estratégicas.
El texto de INSIGHTCRIME concluye que el factor decisivo no es tanto la figura de Maduro como la profundidad de la criminalización del Estado: tras más de dos décadas de chavismo, instituciones, fuerzas armadas y economías locales están tan imbricadas con lo ilícito que cualquier transición política, negociada o forzada, detonaría más bien una nueva redistribución de poder en el bajo mundo venezolano, con impacto directo en el negocio de la cocaína y la violencia en la región.
Con informacion: INSIGHTCRIME/

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