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miércoles, 11 de febrero de 2026

UNA «MUY MALA DETRAS de la BUENA»: «SI TE LEVANTAN y NO TE HALLAN MUERTO,SI APARECES en FOSA CLANDESTINA o ERES un CRIMINAL MUERTO que MATÓ el ESTADO,NO CUENTAS como HOMICIDIO en la ESTADISTICA»…fragmentar cifras y contarlas por separado, es igual a milagro estadístico.


En el país de las buenas noticias, los muertos aprendieron a desaparecer por amor a la estadística.

La fiesta del 42%

En Palacio el estratega Omar García Harfuch nos vendio el milagro: “bajaron 42 por ciento los homicidios dolosos, estamos en el nivel más bajo desde 2016, éxito de la Estrategia Nacional de Seguridad”. 

Menos homicidios, más levantones

En paralelo a la épica del 42% menos homicidios, Tamaulipas se consolida como segundo lugar nacional en “levantones” y las desapariciones pegan un brinco de 213 por ciento. Es el país donde desaparecer equivale a morir, pero sin el estorbo de tener que contarte como muerto.

La ecuación es absurda: bajan los homicidios en los informes, suben las fosas, suben las familias buscando, suben los cuerpos acumulados en servicios forenses y fosas comunes. “¿Menos homicidios y más desapariciones y fosas clandestinas?” no es una pregunta retórica, es el resumen técnico del truco.

El truco contable del cadáver

Aquí está la puntilla: cuando aparecen en fosas, esos cuerpos ya no entran en la categoría de “homicidios del día”. Son muertos sin fecha útil para la estadística, cadáveres desfasados que permiten sostener la fantasía de que hoy se mata menos, aunque estés desenterrando ayer, antier y todo el sexenio.

A eso súmale a los “abatidos”: Nuevo León admite, sin sonrojarse, que no los registra como muertos, aunque estén muertos, porque los tuvo que matar la autoridad. El resultado es monstruoso: si te desaparecen, no eres homicidio; si te ejecuta el Estado, tampoco; si te encuentran tarde, eres problema administrativo, no cifra de violencia letal.

El país que barre muertos

Las “geografías de la crueldad” describen un México donde el mapa real es de fosas, desplazados, niños con armas “aligeradas” y jóvenes reciclables para el sicariato, mientras la lámina oficial jura que todo va para abajo. La impunidad es el pegamento del teatro: se persigue al gatillero barato, se protege al cerebro caro, se administra el escándalo y cada mes se estrena un nuevo gráfico optimista.

Estados pelean por no quedarse con los cuerpos, no por hacer justicia, sino por no manchar su numerito de incidencia delictiva. El cadáver se volvió mercancía estadística: ver quién se lo carga en la cuenta o quién lo barre debajo de la alfombra numérica.

Dos Méxicos y una mentira

Hoy coexisten dos países: el que se cuenta en la conferencia, con homicidios a la baja y delitos de alto impacto “controlados”, y el que se excava con palas, donde la violencia crónica no se reduce, solo se ramifica. En uno, la seguridad es una gráfica; en el otro, la gente mide el riesgo por fosas, levantones y balaceras.

En sintesis:

Unas cuantas frases son el truco central del “éxito” oficial:

  • Si te desaparecen, vulgo te levantan, no eres homicidio, eres carpeta de persona no localizada.
  • Si te hallan dias o meses después en una fosa, ya no entras como “muerto del dia”, así que no ensucias la cifra del periodo que se presumen y vas al apartado de «fosas clandestinas’.
  • Si te mata la autoridad y te etiqueta como “abatido”, te borran de la estadística de homicidios dolosos, como si estuvieras muerto pero sin derecho a contabilidad.

En síntesis: la “buena noticia” de menos homicidios se fabrica dejando fuera tres bolsotas de muertos —desaparecidos en el pais donde desaparecer equivale a morir, fosas clandestinas tardías y abatidos por el Estado—, porque la verdadera masacre está escondida detrás del maquillaje estadístico.

Cuando un Estado necesita esconder a sus muertos para sostener su relato, lo que cayó no fue la violencia, fue la poca credibilidad que le quedaba. La “buena noticia” es que bajan los homicidios; la mala, la verdadera, es que ya ni siquiera hace falta matarte a la vista pública para sacarte de la estadística: con desaparecerte alcanza.

Con informacion: NOROESTEELNORTE/

«PASEN a LEER,es GRATIS»: «COMPRADORES en FERIAS de ARMAS en EE.UU FACILITAN la ADQUISICION del PODER de FUEGO NARCO que CRUZA por la FRONTERA AGUJERADA de MEXICO»…y que también les ha vendido el Ejercito Mexicano.


Ana Camarillo fue a una feria de armas en Phoenix,Arizona en EE.UU y allí intentó comprar una Barrett M82, ese rifle calibre .50 pensado para “romper cositas” como vehículos blindados, tumbar helicópteros estacionados en el aire y estructuras que se atraviesen, como vehiculos artesanalmente blindados, llamados «Monstruos». Cuesta entre ocho y catorce mil dólares, pesa más que una buena resaca y puede volarte la cabeza desde 2 kilómetros. Ella apenas podía sostenerla, pero el vendedor se la despachó igual, como quien vende churros en el estadio. Pagó en efectivo, claro.

Ese mismo día, en el mismo recinto, otro grupito hizo de las suyas: siete rifles calibre .50, cinco fusiles de asalto y un par de pistolas más. Tres años después, una de esas joyitas reapareció en Sinaloa, custodiada por quienes suelen ponerle nombre de animalito a sus cárteles.

Así fue como la ATF ,la agencia federal estadounidense de «Armas,tabaco y explosivos» ,descubrió que Ana y otros ocho gringos funcionaban como “compradores fantasma”: prestaban su nombre por cien o mil dólares para legalizar compras destinadas a los traficantes. Los titiriteros eran los hermanos Jorge y Alejandro Corona, quienes reclutaban por Snapchat y Facebook como si buscaran influencers, ofreciendo hasta mil dólares por compra.

Los hermanos Jorge y Alejandro Corona de acuerdo con Jesús Álvarez,agente de la ATF, se les acusa de haber adquirido ocho rifles calibre 50, cuatro ametralladoras semiautomáticas M240-SLR, un rifle semiautomático y dos pistolas de 9 milímetros. El armamento de calibre 50 se ha consolidado como una de las armas largas más potentes y codiciadas por los grupos del crimen organizado en México, a menudo descrita como su “arma favorita” o de “uso de guerra” debido a su inmenso poder destructivo, explica el informe de la ATF.

Álvarez afirmó que los hermanos Corona siempre contaban con altos montos en efectivo. Incluso una de las mujeres que trabajaban para ellos, April Corral, dijo que recordaba que en una de las ocasiones en que la recogió para ir a comprar armamento, había dinero esparcido por todo la camioneta y una bolsa de plástico con aproximadamente 50.000 dólares en efectivo.

Alejandro Corona explicó que a veces depositaba el efectivo en su cuenta de banco en una ciudad de Arizona y luego lo retiraba en otra, pero que nunca superaba la cifra de más de 9.000 dólares para evadir los requisitos de informes bancarios. Este declaró que lo hacía para evitar preguntas en los controles de la Patrulla Fronteriza de EE UU. También dijo que se pegaba dinero al cuerpo con cinta adhesiva al pasar por los controles. De acuerdo con la misma declaración, una vez compradas las armas, las transfería a dos cómplices: Salvador García Moreno y otro identificado como Noe N. Corona declaró que ambos contrabandeaban grandes cantidades de dinero a Estados Unidos para facilitar la compra de armas de fuego y también las transportaban a México.

Pablo Pérez Ricart, profesor e investigador de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), una de las universidades más prestigiosas de México, se refiere a los también conocidos como prestanombres, como una red hormiga de tráfico de armas que involucra al menos a 50.000 personas en todo Estados Unidos. Considera que los esfuerzos que agencias como la ATF o la Oficina de Aduanas, junto con el Gobierno de México, realizan es como buscar una aguja en un pajar. Afirma que la vinculación a proceso de estos nueve acusados es realmente “muy poquito” respecto a la dimensión del problema. “Estados Unidos prácticamente no hace nada. No significa nada, ya que es parte de pequeños esfuerzos que hacen agencias con muy poco presupuesto y que cada tanto hacen detenciones de este tipo. Nuestras cifras más consistentes coinciden en que hablamos de que 145.000 armas al año entran a México. Son como 400 diarias”, complementa el autor del libro La violencia vino del Norte.

Al final, Arizona se ha vuelto el Duty Free del crimen organizado mexicano: armerías legales vendiendo rifles antimaterial a civiles con mochilas llenas de efectivo. Para los fabricantes, es un negocio redondo; para las autoridades, una “preocupación permanente” (que suena más a slogan que a política pública); y para México, un recordatorio diario de que las balas también cruzan su frontera agujerada y en eso hace muy poco o nada, salvo echarle culpas al vecino cuando la puerta por la que entran es responsabilidad de Mexico,donde el mismo ejercito MexiCano ha sido exhibido facilitándoles esa artillería y poder de fuego que hoy dice combatir.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ ANDRES RODRIGUEZ/

martes, 10 de febrero de 2026

LA «CASA NO PIERDE,la CAZA SI»: «TODOS se PUSIERON de ACUERDO y le RESPETARON la CONCESION del PALENQUE a DON MENCHO»…cayó el operador, pero no el aparato operador.


El narcoalcalde cae… pero el negocio sigue

Detienen al morenista Diego Rivera Navarro por extorsión, secuestro y presuntos vínculos con el CJNG, tras montar una red de cobro de piso disfrazada de multas, clausuras y “chalecos guinda” obligatorios para guías, comercios y turistas. El pueblo mágico se volvió pueblo trágico: negocios cerrados, amenazas, palizas, policía municipal como brazo armado y un periódico crítico clausurado a punta de inspecciones y sellos.

Entra la “interina”: misma mesa, nueva croupier

Al día siguiente del operativo, el Cabildo nombra alcaldesa interina a Lorena Marisol Rodríguez, regidora de la misma planilla de Rivera, cercana a su equipo y producto puro de la misma maquinaria morenista-local. 

Sobre la mesa, pesa el video donde aparece en un evento mientras suena un corrido dedicado a “El Mencho”, “El del Palenque” de Los Alegres del Barranco, convertido ya en soundtrack involuntario de la nueva administración.

Su primera jugada pública fue negar que hubiera extorsiones a tequileras y cerveceras… justo el delito por el que detuvieron a su antecesor. Dice que es “totalmente independiente”, pero los ciudadanos ven la misma baraja marcada: gente del mismo grupo, en el mismo ayuntamiento, administrando el mismo miedo.

La mano de Morena y la bendición federal

El gobernador emecista Pablo Lemus cuenta que el nombre de la suplente llegó después de “consultas” con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez: desde la 4T pidieron ver perfiles y les dijeron quién tenía “el mejor perfil” para Tequila. Mientras en la mañanera la presidenta exige que no haya “narcocandidatos ni narcopolíticos”, su partido es el que colocó al alcalde detenido y apadrina, de facto, a la alcaldesa que niega la extorsión que todo el pueblo sufrió.

En los hechos, el mensaje hacia abajo es claro: si el operador se cae, el aparato no; se sustituye la ficha, no el esquema. No parece una limpia, parece una reestructura de franquicia.

El pueblo, rehén entre chalecos, corridos y .50

Los testimonios en Tequila hablan de levantones, cobros arbitrarios, cierres masivos de negocios, toques de queda de facto y una policía municipal al servicio del esquema criminal. La población celebró la captura del alcalde como una suerte de exorcismo colectivo, quemando simbólicamente el chaleco guinda con el que los obligaban a uniformarse al gusto del poder.

Al mismo tiempo, otro reporte revela que los cárteles están armados con munición calibre .50 hecha para el ejército estadounidense en la planta militar de Lake City, que llega a México por la vía “legal” del mercado civil de armas. Es decir: mientras el ayuntamiento extorsiona con reglamentos a modo, el crimen trae balas de guerra de exportación; el Estado regula la factura, el narco pone el calibre.

La casa nunca pierde

Arriba, en la élite del lopezobradorismo, el pleito es por 27 mil millones de pesos que Julio Scherer atribuye a un entramado armado por Jesús Ramírez para comprar estructuras políticas con dinero público. Abajo, en Tequila, la denuncia es que el alcalde usó la maquinaria municipal para cobrar piso y alimentar una célula del CJNG.

Visto así, no es que el narco se infiltrara en la política: es la política la que le abrió ventanilla, contrato y escenario. Cambian al alcalde, maquillan a la alcaldesa, mandan marinos para la foto del arresto, pero el palenque, el flujo y el capo siguen en operación: la casa no pierde; el dueño del palenque, mientras tanto, sigue facturando y nadie con ganas de cazarlo,es peligroso y esta armado.

Con informacion: LATINUS/

«DENUNCIAN a JUEZ BANDIDO que CONVIRTIO SECUESTRO PERPETRADO por la GUARDIA NACIONAL en ASUNTO SIN IMPORTANCIA»…victimas bajo amago.


El juez poblano Celestino Martínez Bones logró lo que pocos: que el uniforme de la Guardia Nacional pesara más que todo un expediente de pruebas, videos, armas numeradas y víctimas amenazadas. En su sala, la ley no se inclinó ante la evidencia, sino ante la bota militar bien lustrada.

El juez que se encogió ante el uniforme

Mientras un guardia nacional y un exmilitar eran acusados de secuestro agravado, detenidos en flagrancia, con víctimas amarradas con cinchos y un rescate de 50 mil dólares en juego, el juez decidió que, en realidad, aquí no había culpables… sólo exageraciones ciudadanas. Dos años de audiencias, amenazas y miedo le pesaron menos que una patrulla escoltando al Jetta de los presuntos plagiarios y las armas oficiales de la GN aseguradas en el momento de la detención. Para este juzgador, todo eso eran detalles menores frente al brillo del escudo en el uniforme.

Las víctimas, que se atrevieron a señalar a la Guardia Nacional, fueron tratadas como si estuvieran molestando al sistema: tiempos limitados, intimidación en sala y un juez más preocupado por incomodar a los acusados que por escuchar a quienes sobrevivieron a un secuestro. A los testigos se les apretó el reloj; a los defensores, se les alfombró la palabra.

Impunidad con toga y miedo

Hay videos, geolocalización, armas con número de serie oficial, radio de Sedena, patrulla acompañante y hasta mensajes para coordinar la compra de los cinchos con los que amarraron a las víctimas. Los acusados no aportaron pruebas de defensa, pero el juez, valiente sólo para gritarle al ciudadano, concluyó que no había elementos para acreditar secuestro agravado. En su lógica, el delito desaparece por arte de toga cuando el acusado viste camuflaje.

Mientras un comandante de la GN y otro implicado más siguen procesados, el fallo absolutorio a favor de los detenidos in fraganti amenaza con contaminar todo el caso, como mensaje nítido: si traicionas tu uniforme, siempre puede aparecer un juez dispuesto a protegerte. La seguridad de las víctimas queda en segunda fila; ellas piden medidas de protección mientras el exmilitar ya salió y el guardia nacional podría recuperar pronto su libertad por “buena conducta”.

El historial y el estilo de casa

No es la primera vez que el nombre de este juez suena por sus decisiones “ejemplares”: ya había sido señalado en 2022 por presuntamente usar sus influencias para liberar a su medio hermano acusado de violar a su hijastra de 14 años. El patrón no es sutileza, es costumbre. Diferir audiencias una y otra vez hasta cansar testigos, revictimizar al hijo que declara vía Zoom obligándolo a permanecer con los brazos en alto y la cara pegada a la cámara durante casi tres horas, y luego usar la ausencia de testigos agotados y atemorizados como argumento para favorecer a los acusados.

Cuando una de las víctimas le dijo en audiencia que lo hacía responsable de lo que pudiera pasarle a él y a su familia, el juez reaccionó como reacciona el poder cuando lo interpelan: ordenó sacarlo con la policía y amenazó con denunciarlo a él y al ministerio público. A los armados, comprensión; a los secuestrados, la puerta de salida de la sala escoltados.

Un sistema que se protege a sí mismo

Ni la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se salva de este cuadro: promovió una “conciliación” con las víctimas, para después clasificar lo ocurrido no como violación grave, sino como simples “irregularidades administrativas”. Encima, les colgó la narrativa de que buscaban 10 millones de pesos por cabeza, pese a que la familia acusa que nunca se habló de esas cantidades y que la insistencia por cerrar con indemnización venía de la propia CNDH. Tanto la Comisión como el juez parecen coincidir en algo: incomoda más una víctima que un militar que secuestra.

En este caso, la toga no se vio cobarde sólo ante el uniforme: se volvió parte del mismo blindaje. Mientras las familias siguen recibiendo amenazas y pidiendo protección, el mensaje que sale del juzgado es claro: el miedo no está en la calle, está sentado en el estrado… y lleva nombre y apellido.

Con informacion: PROCESO/

EL «RENUNCIÓMETRO OAXAQUEÑO»: «GOBERNADOR MORENO ANUNCIA TRAS TROPIEZO en REVOCACION de MANDATO que TODOS se VAN MENOS el que DEBE IRSE»…la organización criminal de cuello guinda hace agua por todos lados.


Dicen que en Oaxaca el viento todo lo arrastra: los murales, las carpas del Zócalo… y ahora las renuncias. Salomón Jara, todavía gobernador de MORENA por obra y gracia de 550.000 votos fieles (y pese a otros 357.000 hartos de su “primavera oaxaqueña”), decidió que el problema no es él, sino todos los que lo rodean. Así que pidió la renuncia del gabinete entero, como si la autocrítica fuera cosa de subordinados.

El hombre sobrevive al primer referéndum de revocación estatal del país, pero sale tundido: un 38 % de su propio pueblo le dijo con todas sus letras “ya no te creemos”. En cualquier otro lugar, eso se llamaría crisis política; en Oaxaca, se disfraza de “reinicio administrativo”. Y el guion, claro, lo escribe el protagonista que jura no ser parte del problema.

Ahora anuncia con solemnidad que el 18 de febrero presentará su “relanzamiento de gobierno”, una frase tan hueca como los discursos con que promete revisar el nepotismo… mientras revisa a cuál primo o cuñado no se le fue la mano en campaña. No se equivoquen: no es un proceso de limpieza, es un reciclaje de la misma familia política, solo que con nuevas sillas.

Eso sí, el PT no se compra el relato del renacimiento. Su líder, Benjamín Robles, anda de gira con un megáfono, recordándole al pueblo que el gobernador “usurpador” se aferra al cargo como turista a su sombrero en Teotitlán. Mientras tanto, Morena y sus aliados intentan posar para la foto de unidad, pero la fractura ya brilla más que el dorado de sus logos.

Y ahí está Salomón, en medio del incendio, convencido de que basta apagar las llamas con renuncias ajenas. Porque en la tragicomedia política mexicana, cuando el líder pide que se vayan todos, suele olvidarse del único que debería encabezar la lista.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/ERNESTO NUÑEZ/

LO "ALCANZO el DESTINO en TSURU ?": "EJECUTAN EX-MANDO de SEGURIDAD del GOBERNADOR CUAUHTEMOC BLANCO en MORELOS"...saldo de lo que se hace,pero mas de lo que se deja de hacer.


El destino no toca la puerta: se sube a un Tsuru y te alcanza en plena avenida. Alfonso Moreno Tacuba, subinspector y excoordinador operativo de la Comisión Estatal de Seguridad en el sexenio de Cuauhtémoc Blanco (2018-2024), terminó ejecutado a balazos en Jiutepec, pegado a Cuernavaca, en un episodio que suena menos a “hecho aislado” y más a recordatorio de que en Morelos la violencia tiene agenda propia.

La escena trae todo el guion del fatalismo con presupuesto: iba en un vehículo blanco, le dispararon, perdió el control y se estampó contra una propiedad, como si la calle misma estuviera escrita para cerrar el capítulo con golpe final.

Y el contexto pone el sarcasmo sin esfuerzo: el ataque ocurre en avenida Tezontepec, en el fraccionamiento Las Fincas, descrito como de “mayor arraigo”, pero últimamente arraigado, sobre todo, a la estadística del plomo; ahí mismo habían matado recientemente a dos agentes ministeriales y a personal de Tránsito.

Los paramédicos llegaron sólo a certificar lo que en estos relatos suele ser trámite: ya no tenía signos vitales por heridas de bala.

Mientras tanto, el destino —ese que “siempre cobra”— salió con placas invisibles: los agresores huyeron en un Nissan Tsuru “con rumbo desconocido”, y la Fiscalía inició las investigaciones “correspondientes”, ese conjuro burocrático que se repite cuando lo único claro es que alguien ya no vuelve.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

«AMERICO y SHEINBAUM ROMPEN RECORD GACHO»: «TAMAULIPAS se CONSOLIDA SEGUNDO LUGAR NACIONAL en LEVANTONES y AUMENTAN 213% DESAPARICIONES en el SEGUNDO PISO»…en el pais donde desaparecer equivale a morir y si no encuentran cadaver, bajan los homicidios.


En la última década, los reportes de personas desaparecidas y no localizadas en el País aumentaron un 213 por ciento, al pasar de 4 mil 114 en 2015 a 12 mil 872 el año pasado, informó ayer México Evalúa.

Pero si uno se guía por el RNPDNO (la “Versión Estadística” de la Comisión Nacional de Búsqueda), el podio del horror por cantidad de personas desaparecidas y no localizadas lo encabezan el Estado de México (MORENA), Tamaulipas (MORENA) y Jalisco (MC),en este orden del desorden.

El podio (RNPDNO)

En números brutos, el Estado de México aparece como el primer gran agujero negro: alrededor de 14,718–14,719 personas.

Tamaulipas le pisa los talones con 13,664 victimas,mientras Jalisco completa el trío con 12,698.

Lo irreverente (pero cierto)

Si el país fuera una contabilidad de ausencias, Edomex, Tamaulipas y Jalisco serían los estados que “mejor” hacen desaparecer gente y se consolidad como fabrica de No Localizados.

Y el mapa no miente: donde el color se pone más rojo, el Estado se pone más pálido—porque la estadística crece cuando la búsqueda falla, cuando la denuncia se atasca y cuando la violencia se normaliza.

Que dice Mexico Evalua

La informacion mas reciente de México Evalúa habla de un aumento de 213% en una década y de un fenómeno estructural ligado al crimen organizado.

Las tasas y el cementerio administrativo

Aunque una cosa son las “tasas” (Sinaloa, Sonora, BCS, etc.) y otra el tamaño del cementerio administrativo; por volumen total, el epicentro está en Edomex–Tamaulipas–Jalisco.

Con informacion: ELNORTE/ RNPDNLO/

«ERA SOBRINO del MAYO ZAMBADA»: «IDENTIFICAN CADAVER que CARTEL de SINALOA OLVIDÓ en CAJUELA de FORD BRONCO en la ORILLA de la AUTOPISTA CULIACAN-MAZATLAN»…primo del «Mayito Flaco».


El 9 de febrero, la narco–política sinaloense sumó otro cadáver a su lista de parentescos incómodos: Sergio Cazares Zambada, supuesto sobrino de “El Mayo”, apareció tirado en la cajuela de una Bronco gris a la orilla de la autopista Culiacán–Mazatlán, como si fuera equipaje olvidado, a unos 15 kilómetros de la capital y casi frente a la Escuela de Agronomía de la UAS, porque en Sinaloa hasta la muerte tiene vocación académica.

La escena fue la de siempre: vehículo abandonado, acotamiento, cinta amarilla, peritos recolectando casquillos y tomando fotos como si el país no llevara años repitiendo la misma coreografía sangrienta.

La identidad no tardó en confirmarse: documentos en el carro, pruebas periciales y el nombre que vuelve una nota roja en nota de alto voltaje político-criminal: Sergio Cazares Zambada, ligado desde hace años al clan de Ismael Zambada García.

No era la primera vez que lo querían borrar del organigrama familiar. En 2017, a los 32 años, ya lo habían rafagueado a la salida del antro “Geisha”, sobre el bulevar Constitución en Culiacán, y sobrevivió para seguir siendo ese personaje incómodo: hijo de Águeda Zambada García, hermana de “El Mayo”, pieza menor pero simbólica en el árbol genealógico del Cártel de Sinaloa.

Su asesinato llega en plena guerra intestina: La Mayiza contra Los Chapitos, la vieja escuela versus la marca juvenil del crimen organizado, mientras en Nueva York el proceso penal contra Zambada García se estira y su audiencia de sentencia se recorre al 13 de abril de 2026, como si también allá estuvieran midiendo los tiempos del reacomodo. Mientras tanto, autoridades presumen golpes a laboratorios de sintéticos y operadores de ambos bandos, pero la autopista sigue amaneciendo con cuerpos en las cajuelas.

La Fiscalía local abrió carpeta por homicidio doloso y promete revisar videos, peinar registros de tránsito y coordinarse con la federación para reconstruir la ruta de los agresores, como si no supieran que en Sinaloa las “líneas de investigación” siempre pasan por venganzas, ajustes de cuentas y pleitos internos que todos murmuran y nadie firma. 

A nivel federal, la muerte de otro familiar de “El Mayo” se suma al archivo creciente de parientes ejecutados, mientras el Estado presume que quiere desarticular al Cártel de Sinaloa y el Cártel se encarga de recordarle, cadáver a cadáver, quién manda en la autopista.

Con informacion: SEMANARIO ZETA/TIJUANA