El Gobierno mexicano volvió a hacer lo que mejor sabe: bautizar un operativo gringo como si fuera un acto de soberanía. Según los comunicados oficiales, Ryan Wedding, ex atleta olímpico canadiense, decidió entregarse voluntariamente al FBI en un gesto de buena vecindad internacional. Todo muy civilizado, casi patriótico.
Solo hay un pequeño problema: su abogado en Estados Unidos dice que eso es mentira. Que Wedding no se entregó, sino que lo pescaron. Así, sin medallas ni discursos de hermandad.
De acuerdo con prensa canadiense, citada por El Norte, su abogado Anthony Colombo afirmó que Wedding fue aprehendido y no se entregó a las autoridades, como aseguran la version difundida por Omar Garcia Harfuch.
«Bueno, él no se entregó. Fue detenido. Fue arrestado. Por lo tanto, cualquier interpretación que el Gobierno de México esté dando a esto, de que se entregó, es inexacta.»…Anthony Colombo.
Pero claro, en México no se puede admitir tan fácilmente que un canadiense con presuntos nexos con un cártel fue levantado y entregado por cuenta ajena. Hay que vestirlo con la bandera y decir que fue “una entrega coordinada” para no lastimar la soberanía mal entendida, pues la cooperación mutua no esta reñida con esta cuando hay voluntad sin condiciones.
El abogado Anthony Colombo, con un tono que ni necesitó sarcasmo, dijo desde California: “Fue arrestado, no entregado. Cualquier otra versión es inexacta”. Traducido: “Dejen de inventar cuentos épicos para justificar un arresto con una cara de entrega falsa».
Lo demás es puro decorado: el ex atleta sonríe ante los reporteros, mantiene el “ánimo olímpico”,se dice inocente y se prepara para su próxima cita judicial. Mientras tanto, en México, las autoridades seguirán celebrando la captura voluntaria más involuntaria de todas, porque al final lo importante no es el arresto —es el relato.
La detención de César Sepulveda Arellano, El Botox, líder del grupo Los Blancos de Troya, la principal organización criminal dedicada a la extorsión de limoneros de Buenavista y Apatzingán, ocurrió a solo unos días de que se reportaran sobre Michoacán sobrevuelos de aviones estadounidenses encargados de recopilar información y rastrear comunicaciones.
El gabinete de seguridad y la presidenta Claudia Sheinbaum negaron que se estuvieran dando sobrevuelos de naves extranjeras en territorio nacional. El secretario de la Defensa afirmó que se trataba de vuelos realizados por dependencias del Estado mexicano. Fuentes de seguridad confirman, sin embargo, que los sobrevuelos son una realidad: han sido aceptados por el gobierno mexicano y obedecen a las presiones cada vez más intensas de Estados Unidos para que se obtengan resultados tangibles en el combate a los grupos del narcotráfico.
Al menos diez sobrevuelos se han llevado a cabo en las últimas semanas con el objetivo de detectar y dar seguimiento a dispositivos electrónicos empleados por los líderes del narcotráfico.
En los últimos meses del año pasado El Botox fue incluido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en la lista de delincuentes sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, OFAC, al lado de otros narcotraficantes como Juan José Farías Álvarez, El Abuelo; Nicolás Sierra Santana, El Gordo Viagra y Heladio Cisneros Flores, La Sirena, entre otros.
Tras el asesinato del líder limonero Bernardo Bravo, ocurrido en octubre del año pasado, y cuya autoría fue atribuida precisamente al Botox, el exembajador y hoy subsecretario de Estado Christopher Landau planteó que Estados Unidos podría ayudar a resolver el problema del crimen organizado si México aceptara una mayor cooperación e incluso la intervención del gobierno estadounidense.
La administración de Donald Trump había ubicado el pago de extorsiones como una fuente indirecta de financiamiento de los grupos criminales para la instalación de laboratorios donde se producen drogas sintéticas, así como para el trasiego de estas. Desde mediados del año pasado, como otra medida de presión, se había pedido al gobierno mexicano un mayor énfasis en el combate a la extorsión, el cobro de piso y las cuotas, y se había amenazado incluso con incluir como colaboradores de los narcoterroristas a ciudadanos y empresas que llevaran a cabo estos pagos: se anunció desde el retiro de visas hasta el congelamiento de activos e incluso órdenes de aprehensión.
Hoy se sabe que al menos desde 2020 El Botox controlaba la recolección de basura, la venta de cerveza, pollo, huevo, cigarros, fierro, aluminio, vidrio y materiales reciclables tanto en Apatzingán como en Buenavista. El cobro de extorsiones a limoneros y aguacateros (dos pesos por cada kilo en una zona que produce hasta 20 toneladas diarias) había sido denunciado en diversas formas por los productores. A través de las carpetas de investigación abiertas en su contra se conocía perfectamente, desde hace años, cuál era su zona de influencia y en qué localidades tenía sus bastiones: Cenobio Moreno y Santa Ana Amatlán.
Como ha trascendido, en 2018 fue detenido en el fraccionamiento Maravillas de Cuernavaca, en una casa de quien fue secretario de gobierno de Cuauhtémoc Blanco: Samuel Sotelo, actual diputado federal por Morena.
En poco tiempo quedó libre, se alió con Nicolás Sierra Santana, líder de los Viagras, compró alcaldes, directores de seguridad pública, policías estatales y municipales, y gozó de impunidad en el trágico sexenio de los abrazos. Pesos y botellas de whisky le compraban protección. La base social que había construido le garantizaba movilizaciones y bloqueos. Su red de halcones reportaba todos los movimientos realizados por las fuerzas federales.
Solía cobrar él mismo las extorsiones: citaba a los productores en la plancha de Apatzingán a las diez de la noche. Dos mujeres, Esmeralda “A” —detenida en Cenobio Moreno con un millón de pesos en octubre de 2025, y Sandra Lizbeth “N”, su pareja sentimental, presentada como “La Contadora”— realizaban a veces los cobros.
Asesinó al líder limonero Bernardo Bravo porque este, a través de un intermediario conocido como El Pilones, le había pedido en Atequiza, Jalisco, a un líder del Cártel Jalisco Nueva Generación que ayudara a los productores a quitárselo de encima. Eso, y la serie de videos dirigidos a Claudia Sheinbaum y Omar García Harfuch para pedirles que dejaran de seguirlo y atendieran la situación de los productores, significaron su ruina.
En el caso de los videos, porque El Botox apareció cubierto con una gruesa borrega. Por ese detalle —ya que él no empleaba teléfonos— se supo que andaba en la zona montañosa de Apatzingán.
Al Pilones lo habían monitoreado desde el asesinato de Bernardo Bravo, porque el hermano de este lo vinculó con el grupo del Botox: solía moverse en Irimbo, Ocampo, San Felipe Alzati, Ciudad Hidalgo, Tuxpan y Zirahuato.
La captura de El Pilones, el pasado 21 de enero, habría revelado comunicaciones telefónicas con Sandra Lizbeth “N”, la supuesta “Contadora”, detenida la madrugada del 23. En el teléfono de Sandra Lizbeth se detectaron llamadas al número de uno de los encargados de la seguridad de El Botox: Esteban Molina, El Pánico. La actividad telefónica de este rebotó en Santa Ana Amatlán, donde El Botox fue detenido en una casa hecha con ladrillos.
Ante un juez de control, Sepúlveda Arellano admitió ser el azote de los limoneros. Hoy está en la fila de la próxima extradición.
El “Mofles” no es ningun empleado de algun taller mecanico,ni un simple licenciado, otro de sus apodos que se ganó, dicen, que estudiando en Reynosa, donde ha sido identificado en redes y sin haya sido corroborado,como Eduardo Perez Gonzalez y la única imagen que se le atribuye,corresponderia a sus años mozos, 20 años antes, pero lo señalo como de tez morena, tan prieto como el color de las llantas y el hollin que acumulan los «mofles», negro como su conciencia.
Es un operador del «Primito», saldo del amasiato CDG‑CJNG y bajo su cobijo se volvió mensajero y verdugo de su confianza, capaz de matar con tan solo denostar ,vulgo hociconear de sus rivales.
El «Mofles» es tambien el eslabón más sucio entre el cartel y el gobierno de Morena y Americo Villarreal a los que jura tener en la bolsa, pues ha sido autor de mas de un «Tête-à-tête«, una locución francesa que alude en el mismo sentido a la mexicanisima frase, hablar «bigote a bigote», lo mismo con el «putrefacto» Secretario General del Gobierno ,Hector Joel Villegas,alias el «Calabazo» y de acuerdo con otros trascendidos ,pues el «Mofles» acumula una curricula criminal y politicamente organizada que ha trascendido sexenios.
Gallero de millón y secretario en la sombra
En los «chats de Silent» recien filtrados, el «mofles» aparece como “Licenciado Mofles”, pero de acuerdo con otras filtraciones es asidiuo a palenques y se le conoce como el «ingeniero,negro o mofles«, donde apuesta millónes por pelea,usa Jeep último modelo, «dama de congal» de accesorio (sic) y presume las relaciones con El “Primo” como si fueran carta de presentación institucional.
La infidencia lo ubica: «Vive pegado a la carretera nacional Monterrey‑esfera y se vende como juez empedernido de gallos, aunque en realidad su negocio no son las plumas sino el lavado y la intermediación entre apuestas, narco y política local.
En Tamaulipas dicen que lo traen desterrado y cuando pisa Reynosa baja la cabeza porque sabe que “el simio” (…en alusión al Jefe de Plaza ,el Comandante Mono), lo quiere matar, lo que lo pinta como típico cuadro de cartel: trepado por sueltalenguas, sostenido por sus conexiones y sobreviviente sólo por la protección que presume de arriba, pero se advierte que la suerte amenaza con abandonarlo.
Perfil criminal: secretario de ejecuciones
En la filtración de Silent, el «mofles» es el usuario “mcllen25” y funciona como notario del crimen: reporta “los gobiernos están con nosotros”, el comisario Olegario “jala con el 1” y que la ejecución de “cien tres” fue ordenada desde la cúspide, casi como trámite administrativo.
Su papel es de operador político‑criminal: avisa, organiza la cita, confirma que la víctima fue “arreglada nomás con citarlo” y se encarga de enfriar a la “razita inconforme” al mismo tiempo que rapiña lo que este a su alcances,es decir, que mientras administra la narrativa interna para que el levantón de Juan Francisco Garza Tamez, “Panochitas”, jefe de plaza de Díaz Ordaz, parezca simple depuración empresarial,el roba a la víctima.
En otros trascendidos fue vinculado al incendio del «Casino Royal» que mató 52 personas en 2011,entonces al servicio de La Rana y en compañia del 88.
En trascendidos donde se el acusa de “traidor”, advierten que se dedica a querer matar, levantar y acomodar gente del mismo cartel, igual como ya lo habría hecho con sujetos identificados con las claves “m39”, “m38” , moviendo piezas con solo el pico y la línea de cercanía con el «Primito» que le han dado poder sobre vidas ajenas.
Traidor profesional entre plazas y palenques
El mismo chat donde se confirma que al “cien tres” lo mandan llamar para ejecutarlo, lo liga a órdenes “del señor de los gallos”, en conexión con el Mencho y el CJNG, reforzando que Mofles es bisagra entre un Golfo fragmentado y la franquicia jalisciense.
En redes lo etiquetan directamente como “mofles traidor igual que Primito por matar a Panochitas… por no obedecer en calentar el mundial en Monterrey atacando el consulado”, es decir, operador que traiciona hacia abajo para cumplir caprichos de arriba y al mismo tiempo se vende como puente con la política,en tanto su interlocutor le deja claro que los «pelos gueros» no se deben tocar y no cuente con el para eso, lo que detona la actitud retadora de «Mofles» con la típica «si no estan a favor, estas en contra».
En su propio entorno nadie lo quiere cerca: lo acusan de rata, ambicioso y traicionero, dicen que vive del «pendejo y del dejado», que presume una relación con Primo ,pero ya es más conocido por las apuestas de gallos y las filtraciones que por lealtad alguna.
Enlace tóxico con el poder político
Los antecedentes lo vinculan a reuniones con el secretario de Gobierno Héctor Joel Villegas “Calabazo” y a un historial de encerronas donde el CDG y funcionarios de Morena jugaban a negociar con una mano mientras adversarios les respondían con ejecuciones.
En el chat de «Silent» ,que el marketing presume muy seguro, parece que no contra inconformes con el que «chatea», a quien sin pena le asegura: “los gobiernos están con nosotros”, que un tal Olegario y otros mandos oficiales jalan con el “1”, borrando la frontera entre Estado y cartel en Tamaulipas,donde finge de mandatario un gobernador gobernado por el CDG. Muy y tal vez, atendiendo el ADN,pues su padre, Americo Villarreal Guerra,quien tambien fue gobernador (1987-1993) ,tambien aa sido acusado públicamente de haber servido al Cartel del Golfo,cuando aun no habia ni twitter, ni «X», que amplificaran los trascendidos.
En sintesis
El resultado es un perfil criminal de alto riesgo: Mofles no sólo mueve dinero,halcones y gatilleros, también administra la protección política, negocia con fiscalías pero también contribuye a tumbar Delegados de FGR, limpia escenas con versiones oficiales de prepago mensual y se vuelve pieza clave para que las ejecuciones internas y externas se cubran con barniz de gobernabilidad donde la autoridad actua como su «gato».
Ficha negra del “Mofles Traidor”
Rol operativo: lugarteniente del CDG‑Metros con línea CJNG, responsable de transmitir y ejecutar órdenes de depuración interna disfrazadas de “citas” y “juntas”.
Modus operandi: uso de apps cifradas, control de narrativas internas, selección de blancos incómodos (como “Panochitas”) y coordinación logística para levantones y ejecuciones.
Entorno social: gallero ostentoso, apostador millonario, escoltado por escorts de congal y un círculo de aduladores que lo odian pero le temen por sus conexiones con “Primito” y funcionarios estatales como «Comisario Olegario»,citado en chats..
Riesgo estructural: mientras tipos como él sigan sirviendo de puente entre el palenque de gallos, el Palacio de Gobierno de Tamaulipas y el cuartel narco, cada “junta” en Silent tendrá más peso de sentencia de muerte que cualquier tribunal en Tamaulipas.
En su eterna pasarela de autoelogios, el Gobernador de N.L ,Samuel García .volvió a hacer lo que mejor sabe: vender espejitos y prometer realidades paralelas. Ayer amaneció presumiendo que la percepción de inseguridad en la Zona Metropolitana cayó 40 puntos porcentuales durante su gestión, según él gracias a su “inversión histórica” en Fuerza Civil, sus helicópteros y su marketing naranja.
El problema: nada de eso es cierto.
El emecista aseguró, con la sonrisa del influencer que se cree economista, que cuando llegó al cargo la ciudadanía se sentía “reprobada”, con un 70 % de percepción de inseguridad. Hoy, juró, esa cifra se redujo a un 30 %. Sin embargo, los datos duros del Inegi —no los “alternate facts” de Palacio de Gobierno— muestran otra historia: la medición más reciente reporta 38.3 %, no el 30 % que Samuel decidió “redondear” con total desparpajo.
La trampa es doble. Primero, el supuesto desplome de 70 a 30 % nunca existió, porque cuando el Bronco aún estaba en funciones, en 2021, la percepción de inseguridad ya era de 39.3 %, prácticamente igual a la actual. Segundo, el desplome real fue al revés: durante el arranque del gobierno naranja la percepción empeoró y llegó a 51.2 % en 2022, justo el año en que Samuel se la pasaba haciendo giras, podcasts y videos con Tesla.
Entre 2023 y 2024, el indicador no se movió gran cosa, flotando entre 44 y 47 %. La ligera mejora recién apareció en 2025, cuando ya rozó el 39 %. Pero de ahí a 30 % hay ocho puntos y un abismo de honestidad.
Así que no, Gobernador: el “Nuevo Nuevo León” no se siente tan seguro como usted cree, aunque sus asesores de imagen lo “pinten bonito”. Lo que realmente cayó en picada no fue la percepción de inseguridad, sino la percepción de credibilidad.
El llamado “Gabinete de Seguridad” que suena entre junta de superhéroes y consejo de guerra, pero en la práctica se parecia más a un grupo de terapia de autoayuda para autoridades con experiencias frustradas…ya ni se presenta a su propia sesión de catarsis.
Se reúnieron, «prometieron visitas quincenales, acordaron que ahora sí habria coordinación total y resultados,reconceptuaron las tácticas dentro de la misma estrategia que ya habian reconceptuado,abordaron pendientes que siempre fueron los mismos y luego desaparecieron, desde hace ya mas de tres meses.
Como grupo de WhatsApp de exalumnos que juraba verse cada 15 días, terminaron reaccionando con pulgares arriba a las masacres en los periódicos. En octubre posaron en Mazatlán entre discursos y promesas de más agentes y operativos especiales, y desde entonces el único operativo constante es el de ausentarse puntualmente.
Mientras tanto, el Consejo Estatal de Seguridad Pública anda como paciente ansioso recordándoles en cada foro nacional que no olviden la terapia grupal, que Sinaloa tiene “circunstancias especiales”, que necesitan el “cobijo federal”, como si pidiera que al menos manden un mensaje, un volante, una señal de vida institucional. Les dijeron que “ahora que inicia el año” iban a retomar las reuniones, frase favorita de cualquier procrastinador profesional que aplaza el gimnasio, la dieta y, de paso, la seguridad pública.
El cuadro es perfecto: un gabinete que debería estar en guardia permanente frente a una pugna del crimen organizado, convertido en club de asistencia irregular que dejó la plaza botada, pero mantiene intacto el guion: diagnósticos graves, compromisos solemnes, y una fidelidad absoluta… a la agenda de no aparecer.
Víctor Manuel Álvarez Puga, considerado por el Gobierno mexicano como el artífice de una red de empresas fantasma que desfalcaron al erario en los últimos sexenios, cedió los derechos de un rancho de lujo en Palm Beach, Florida, a Luis Héctor Rodríguez Pérez, ex funcionario del Gobierno de Michoacán durante la gestión del Gobernador perredista Silvano Aureoles.
Ubicado en el número 4985 de la calle Stables Way, en la villa de Wellington -considerada como una de las capitales ecuestres del mundo-.
En Michoacán, la corrupción no muere, cambia de establo.
Mientras los mortales luchan por pagar la hipoteca, los operadores de las cúpulas políticas pastan entre caballos pura sangre y jacuzzis climatizados.
Resulta que aquel rancho ecuestre en Wellington —el paraíso de los millonarios que juegan a ser vaqueros— terminó cambiando de manos en silencio, sin una compraventa, sin rastro bancario, sin culpa ni pudor.
El terreno de lujo, 15 mil metros cuadrados con más potreros que escuelas rurales bien equipadas, había sido comprado en 2019 por Víctor Manuel Álvarez Puga, célebre por sus empresas y escándalos de factureras.
El gobernador de Morena,Alfredo Ramírez Bedolla,que arrastra sus propios escándalos y complicidades con el narco,lo denunció en 2021, acusando a su antecesor Silvano Aureoles de haberle dado contratos millonarios para hacer espionaje. Pero ocho meses después, el rancho voló mágicamente —cedido, no vendido— a manos de quien fuera el abogado estrella del gobierno de Aureoles: Luis Héctor Rodríguez Pérez.
Todo se hizo bajo una figura legal muy práctica para el arte del lavado fino: un “quitclaim deed”, equivalente a decir “ahí te dejo la propiedad, sin preguntas y sin huellas”. Papelito americano que limpia los pecados financieros con la bendición del notario y la bendición divina del olvido institucional.
Así, el entramado del poder michoacano demuestra una vez más su talento para el reciclaje: denunciados, perseguidos o desplazados, los protagonistas de siempre terminan cabalgando juntos. En este western tropical, los caballos respiran aire puro… y los políticos, impunidad.