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lunes, 26 de enero de 2026

«RECULAN en la SUPREMA CORTE»: «MINISTROS y MINISTRAS que NOS DEJARON VER que la REVERSA tambien es CAMBIO INTENTAN TAPAR el HOYO REPUTACIONAL con DISFRAZ de SENSATEZ MORAL»…Traducción libre: nos descubrieron, hagamos que parezca altruismo.


Después de tres días de linchamiento mediático ,casi sentenciados por los ciudadanos que vieron que la reversa tambien es cambio, los ministros y ministras de la Suprema Corte decidieron bajarse de las Jeep. Cherokee blindadas. No del pedestal, por supuesto—de ese no se bajan ni con grúa institucional—, sino del asiento de piel de Alcántara que tanto ruido hizo. La escena es grotesca: el Poder Judicial, en modo “autocrítico”, renunciando a sus camionetas de mas tres millones como si con eso se lavara la conciencia.

El comunicado suena a penitencia burocrática: “no usaremos las camionetas, las destinaremos a jueces en riesgo”. Traducción libre: nos descubrieron, hagamos que parezca altruismo. La narrativa se disfraza de sensatez moral, pero lo que hay detrás es un clásico control de daños. La Corte no rectifica: busca tapar el hoyo reputacional sin abrir el expediente de fondo.

Porque lo que aquí huele mal no es el costo—que ya es insulto suficiente—sino el entramado de opacidad con el proveedor de siempre, Grupo Andrade, bien conocido en los pasillos de la 4T. 

La compra por adjudicación directa, el silencio del Órgano de Administración Judicial, la acta sin justificación… todo eso se mantiene intacto. El blindaje no se quedó en los vehículos, sino en los documentos.

Y mientras tanto, la presidenta Sheinbaum aprovecha la ocasión para ensayar su propia imagen de “rectora de la transparencia”. Hace como que pide explicaciones, pero lo hace desde una Presidencia que lleva años perfeccionando la técnica del simulacro informativo. La Corte, disciplinada, responde con el guion aprendido: tono solemne, palabras clave (“eficiencia”, “responsabilidad”, “normatividad aplicable”) y una promesa de justicia “real y verdadera” que suena tan hueca como los foros de austeridad.

En el fondo, nada cambia: ministros hablando de ahorro, gobierno hablando de moral pública, y ambos lados usando la narrativa de la “honestidad” como escudo para no hablar de lo esencial. La credibilidad—esa sí—ya va blindada por dentro: a prueba de crítica, impermeable a la vergüenza y diseñada para resistir cualquier golpe que venga del pueblo que, irónicamente, la eligió.

Tan solo basta con escuchar lo que dicen y luego voltear a ver lo que hacen:

Con informacion: ELNORTE/

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