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martes, 27 de enero de 2026

ES «ESTRATEGIA de ENSAYO y ERROR»:»SHEINBAUM REAJUSTA PLAN Vs EXTORSION y VAN por la CIFRA NEGRA de quienes NO DENUNCIAN donde TAMAULIPAS es TERCER LUGAR NACIONAL»…no denuncian porque gobierno no actúa y gobierno no actúa,porque dicen que no denuncian.


Otra vez el laboratorio nacional de la ocurrencia: el Gobierno federal reajusta su “estrategia” contra la extorsión —esa palabra que ya suena a eco hueco entre promesas recicladas— y admite, por fin, que contar carpetas de investigación no sirve para medir un delito que casi nadie denuncia. Es decir, descubrieron el hilo negro… décadas después.

Claudia Sheinbaum promete que ahora el plan se basará en la cifra negra del Inegi, esa zona oscura donde vive el país real, el que sufre pero no denuncia porque de nada sirve. Y para eso necesitan la encuesta de victimización, no los reportes del Ministerio Público. Una corrección sensata en teoría, pero en la práctica suena a ensayo número veinte en una serie de experimentos fallidos. Cada vez que el Estado recalibra su brújula de seguridad, la aguja apunta hacia otro abismo.

Tamaulipas es el espejo más incómodo de esta simulación. El diagnóstico 2025 de la propia Fiscalía General del Estado no deja lugar a dudas: tercer lugar nacional en cifra negra, una altísima proporción de delitos que nunca llegan al mapa oficial. Traducido: aqui la extorsión se vive, se paga y se calla. 

Pero este vacío estadístico le viene bien al gobernador Américo Villarreal, que dolosamente sigue vendiendo la idea de que Tamaulipas es el «reino de Narnia», un paraíso en pacificación protegido por la niebla de los datos inexistentes.

Mientras tanto, desde Palacio Nacional se anuncian reformas constitucionales que “permitirán perseguir la extorsión de oficio”, como si el problema fuera jurídico y no operativo. La persecución de oficio, en un país donde ni con denuncia se investiga, suena a gag involuntario. Y la cereza del pastel: una campaña para que la gente “no conteste números desconocidos”. En otras palabras, la estrategia nacional contra la extorsión se resume en un consejo de abuela.

En el fondo, el reajuste no es más que el reflejo de un gobierno que va tanteando el terreno con los ojos vendados: un modelo de ensayo y error, con víctimas reales y resultados virtuales. Hasta nuevo aviso, la extorsión seguirá marcando el pulso del crimen cotidiano—y la estadística será, una vez más, el mejor disfraz del fracaso.

Ese que elude que la verdadera plaga es la «impudemia», esa enfermedad institucional que deja todos los delitos impunes.

Con informacion: FGJTAM/ ELNORTE/

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