Primer aviso: Tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que es inminente un ataque terrestre contra los cárteles mexicanos.
Segundo aviso: En seguimiento a la llamada que sostuvieron el presidente Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, le hizo saber al canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, que el gobierno de México no está haciendo lo suficiente para combatir a los cárteles.
Tercer aviso: Funcionarios de alto nivel de la administración de Donald Trump dijeron a The New York Times que existen fuertes presiones para que la presidenta Sheinbaum y el Senado mexicano autoricen operaciones conjuntas con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, en territorio nacional. Los oficiales hicieron público que personal militar del Comando Norte del Ejército de Estados Unidos y de la CIA ya operan dentro de los centros de comando del Ejército y la Marina Armada de México.
Cuarto aviso: La agencia aeronáutica civil de Estados Unidos emitió una advertencia a las aerolíneas que operan en México, Ecuador, Colombia y América Central por potenciales operaciones militares en el espacio aéreo del Pacífico Oriental. Este aviso regulatorio también fue emitido a las aerolíneas antes del escalamiento militar en Venezuela.
Quinto aviso: La aeronave militar estadounidense Lockheed C-130J Súper Hércules que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Toluca. El gobierno de Claudia Sheinbaum tardó horas en aclarar la situación de un vuelo que, de acuerdo a la Constitución, debió haber sido autorizado por el Senado mexicano.
El escándalo dejó mal parada a la presidenta Sheinbaum, quien insiste en que el viaje fue parte de actividades de capacitación que estaban previamente pactadas con el Congreso y con el gobierno de Estados Unidos. En efecto, en diciembre del año pasado, la Secretaría de Gobernación solicitó a la cámara alta la aprobación de un plan de colaboración con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, que incluye el ingreso elementos de Fuerzas Especiales de los Navy SEALs. Sin embargo, la solicitud no ha sido discutida por la Comisión de Marina en el Senado. Tal como lo plantea el senador de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, se trata de una violación al Artículo 76 Constitucional, Fracción III.
Al igual que sucedió con la entrega irregular de 55 capos a Estados Unidos en febrero y agosto de 2025, el gobierno mexicano renunció a cualquier pretensión de legalidad en lo que respecta a la subordinación de la política de seguridad. Las palabras del discurso de soberanía se las lleva el viento.
En menos de dos semanas, estos cinco avisos exhibieron el desbalance de poder entre el gobierno de Sheinbaum y el aparato de seguridad de Estados Unidos. A pesar de la retórica nacionalista y de la resistencia del ala más radical de la 4T, Washington le está dictando la agenda a México. Los cinco avisos son esfuerzos concatenados para construir una narrativa pública. La presión está dando resultados.
El fin de semana, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina realizaron cambios a la primera línea de mando. Este hecho simultáneo es altamente inusual. En el sistema político mexicano existe una regla no escrita: el presidente en turno no puede remover al secretario de la Defensa ni al secretario de Marina. Tampoco tiene injerencia directa sobre la vida interna de las Fuerzas Armadas. Por eso, esta reestructura es sumamente relevante, porque responde a fuerzas externas.
Los cambios fueron avalados por el Comando Norte y el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, de acuerdo a la periodista de investigación María Idalia Gómez. Una segunda fuente confirmó a Código Magenta que el aparato de seguridad estadounidense influyó en las modificaciones y que el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, supervisó los movimientos. Es decir, el nieto del secretario de la Defensa Nacional del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz y quien se ha convertido en el vínculo más importante de Washington en la administración de Sheinbaum, estaría tutelando la transición de poder en las Fuerzas Armadas desde una posición civil.
Se trata de un cambio significativo en el balance de poder interno del gobierno mexicano. El año pasado, en medio de un conflicto por el aparato de inteligencia nacional, el general secretario Ricardo Trevilla lanzó una advertencia a la presidenta Sheinbaum: “Estás con él o estás con nosotros”. Las palabras fueron recuperadas por un funcionario de alto nivel que conversó con Código Magenta sobre la reunión privada del gabinete de seguridad.
Los hechos recientes son consistentes con una campaña de relaciones públicas de la Secretaría de la Defensa Nacional para promover la idea de que el general secretario Ricardo Trevilla “tejió una agenda de coordinación” con Washington desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Siguiendo esa línea, el Ejército ejecutó el retiro del General de División del Estado Mayor, Enrique Covarrubias, el subsecretario de mayor influencia dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional y un personaje parte del primer círculo del general secretario Ricardo Trevilla. Oficialmente, la salida se atribuyó a un retiro por el cumplimiento de 65 años de edad. Sin embargo, fuentes de inteligencia atribuyen la salida a una pérdida de confianza de Washington.
El cambio derivó en una escalera de ascensos dentro de la institución: el general de División del Estado Mayor, Enrique Martínez, se convertirá en subsecretario de la Defensa. Desde esa posición será el encargado de llevar la relación con el aparato de seguridad de Estados Unidos. La vacante de Martínez como oficial mayor del Ejército será ocupada por el general de División del Estado Mayor Hernán Cortés. Uno de sus primeros retos será vigilar una importante licitación de dos tramos del Tren Maya en el que figura como favorita la empresa China Railway International Group.
Asimismo, el lugar de Cortés como comandante de la Guardia Nacional será tomado por el general de División del Estado Mayor Guillermo Briseño, un oficial cuya experiencia inmediata se remonta a la Tercera Región Militar con jurisdicción en los estados de Sinaloa y Durango. Ambos estados son focos rojos de la producción de fentanilo y sede de una guerra intestina del Cártel de Sinaloa.
En la Secretaría de Marina, los cambios fueron mucho más profundos, debido a que son producto de la reforma a la Ley Orgánica de la Armada que entró en vigor en noviembre de 2025. En palabras del secretario de Marina, el almirante Raymundo Morales, esta es la reestructura “más importante en la historia reciente de la institución”.
La Armada instauró una nueva entidad con poderosas facultades, la Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios, que quedó a cargo del Almirante Gerardo de Jesús Toledo Guzmán, un perfil cercano a Morales y al ex secretario de la Marina el almirante Rafael Ojeda. Esta dualidad sugiere que, en el caso de la Marina, la reestructura no sólo pretende recomponer la relación con Washington, que se rompió cuando el ex presidente López Obrador removió de su cargo al jefe de Operaciones Especiales de la Marina, el almirante Marco Antonio Ortega Siu, un enlace de confianza para los norteamericanos. Las modificaciones también pretenden blindar al grupo de almirantes que consolidó su poder en la administración anterior, empezando por Ojeda.
La Secretaría de Marina también anunció este fin de semana la Jefatura de Operaciones Navales, un grupo operativo a cargo del almirante José Manuel Salinas Pérez que reporta directamente al Alto Mando.
Una persona con conocimiento de las decisiones tomadas en la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina explica que las Fuerzas Armadas mexicanas están “limpiando la relación” con Estados Unidos, deshaciéndose de las herencias de una postura nacionalista, de confrontación, heredada de la administración de López Obrador.
No es casualidad que, precisamente este fin de semana, se llevaron a cabo dos importantes operativos contra los cárteles, misiones alineadas a la búsqueda ordenada por Washington de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, y de Fausto Isidro Meza Flores, ‘El Chapo Isidro’, líder de una facción del Cártel de Sinaloa que heredó la estructura del Cártel de los Beltrán Leyva.
Por un lado, el secretario García Harfuch informó de la detención de Iván Sainz Salazar, alias ‘El Mantecas’, un antiguo lugarteniente de ‘Los Chapitos’ que terminó operando para el Chapo Isidro, el líder criminal más prominente en la exportación de metanfetaminas y fentanilo, de acuerdo a oficiales norteamericanos.
Por otra parte, fuerzas federales realizaron una misión con helicópteros artillados en Huetamo, Michoacán para detener a Audias Flores Silva, alias ‘El Jardinero’, segundo al mando del CJNG y un objetivo clave de las alianzas de ‘El Mencho’ en Sinaloa y en la cadena de suministro del huachicol fiscal en Tamaulipas. El operativo fracasó por una filtración de información, de acuerdo a medios especializados.
Sin embargo, algo está claro: la agenda y el balance de poder cambiaron. El aterrizaje del Lockheed C-130J Súper Hércules es sólo una metáfora de lo que viene. Las reglas se están escribiendo al norte del Río Bravo.
Con informacion: CODIGO MAGENTA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: