Un Beechcraft 350 King Air decidió ayer miércoles que ya había trabajado suficiente y se tiró a descansar de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Reynosa. Según los reportes, el tren de aterrizaje dijo “hasta aquí llegué”, obligando al piloto a improvisar una maniobra que, por suerte, no dejó heridos —ni humanos, ni institucionales.
El detalle sabroso: la nave, matrícula XC-LQV, primero fue señalada como propiedad del Gobierno de San Luis Potosí, pero los registros dicen que desde 2024 anda volando bajo el logo de la Fiscalía General de la República. Es decir, que el pájaro oficial ya cambió de nido, aunque nadie sepa bien quién paga el hangar o la gasolina.
Javier Lam Cantú, el jefe de Protección Civil y Bomberos de Reynosa, confirmó el incidente con la solemnidad de rigor, asegurando que sus equipos participaron en las maniobras de rescate.
En resumen: un avión federal con pasado potosino se desplomó sin heridos y con mucha burocracia por aclarar. Si los aviones hablaran, este probablemente diría: “Yo también tengo derecho a fallar, ¿no ven en qué país vuelo?”
Con informacion: ELNORTE/





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